Entrevista a Ian Anderson, líder de Jethro Tull: ‘Yo puse el foco de atención en la flauta, quedando en la misma posición que las guitarras eléctricas’

Fotografía: Sylvia Finke

Hablar con todo un Ian Anderson, mastermind y líder de Jethro Tull es toda una experiencia. Lo que es una lástima es que las viejas glorias del negocio siempre prefieran hablar por el clásico phoner y obvien las nuevas tecnologías y no nos podamos ver las caras. Jethro Tull vuelven a Barcelona y lo hacen con un disco como tal, tras muchos trabajos de Ian en solitario, y lo ha hecho más de cara a su propia banda, pues tras más de 15 años juntos, no habían editado nada bajo el nombre de su banda de toda la vida: Jethro Tull.

Hay que remontarnos a 2003 para encontrarnos con el último disco de Jethro Tull como tal, y fue navideño… Los 15 minutos que ofrecen se hacen muy cortos pues Ian es un gran conversador y sus muchas batallitas dan para páginas y páginas. Es el hombre que puso la flauta en el rock, coetáneo de Beatles y Rolling Stones y capaz de hacerse leyenda con su rock progresivo de tintes folk.

The Zealot Gene (2022) es su nuevo disco y otro paso más en una carrera en la que ya lo ha dicho todo, pero que eso no le impide aportar grandes canciones que satisfarán a su legión de seguidores. Puede que Jethro Tull sea un nombre antiguo, pero Ian tiene intacto su espíritu crítico y sus opiniones hacia el mundo actual. Obviamente no son especialmente buenas… pero su flauta y la música de Jethro Tull son alegrías en un mundo cada vez más en blanco y negro.

 

Gracias por tu tiempo, Ian… ¿Por qué este nuevo disco bajo el nombre de Jethro Tull? El último álbum bajo el nombre de Jethro Tull en estudio fue el The Jethro Tull Christmas album en 2003. ¿Por qué hemos tenido que esperar 19 años para tener otra vez material nuevo?

Puedo explicarlo muy fácilmente: el disco ha sido escrito como banda, es decir, han colaborado todos los músicos. Unos músicos que llevan tocando conmigo hace ya más de 15 años y han estado conmigo en muchísimos, muchísimos, conciertos bajo el nombre de Jethro Tull, sin embargo, no habían llegado a grabar nada como Jethro Tull. Así que era de recibo premiar esta larguísima colaboración por lo que creo que debíamos sacarlo como “Jethro Tull”. Aunque mirando atrás, ya en 2014, en el disco Homo Erraticus ya había la idea de presentarlo como Jethro Tull, y no lo hice. Así que tenía claro que, si había otro, tenía que ser con el nombre de mi banda de toda la vida. También puedo darte otra respuesta más corta: Ya tocaba un disco de Jethro Tull

¿Podemos decir que The Zealot Gene es un disco conceptual? ¿Están todas las letras conectadas?

Esta vez, cuando escribía una canción, o el disco en sí mismo, me inspiré en las más fuertes emociones que tenemos los humanos e hice una lista de ellas. Una lista de las emociones más profundas. Algunas de ellas son emociones positivas como el amor, la lealtad o la compasión. Otras como la ternura, el compañerismo… Y luego, en el otro lado, estaba la avaricia, la ira, la venganza, los celos… Hago esa lista y me propongo de hacer una canción sobre cada una. Luego leo todas las que he escrito y me digo a mí mismo: “todas estas palabras son las que están en la Biblia”…

Así que me tocó hacer algunas indagaciones en La Biblia, concretamente en la versión del Rey James, y me hice una hoja copiando y pegando de las citas que aparecían para tener una especie de guía para tomar como inicio y ver el cómo eran aplicadas estas emociones en La Biblia. Estas referencias luego serían usadas para escribir las letras y extrapolarlas a vivencias más actuales, en un contexto de nuestro día a día. Incluso en nuestra historia reciente.

Por ejemplo: el primer tema, “Mrs. Tibbets”, va claramente sobre la bomba de Hiroshima. Mrs. Tibbets es la madre de Paul Tibbets, el piloto que voló en el avión Enola Gay transportado la bomba. Y es que esa señora tenía unos apellidos muy cristianos… Es como si llegara un “regalo” dese los Estados Unidos de América para los habitantes de Hiroshima. Y ese triste episodio lo relaciono en la Biblia, concretamente con la caída de Sodoma y Gomorra. Con esa mujer de la Santa Biblia que ve la destrucción y de repente todo se transforma en una montaña de sal. Hay aquí la conexión… Eso sí, sin llegar a centrarme en cuando la bomba explota.

Esa arma explotó a 8.000 pies de la ciudad. La gente que miró no pudo ver nada por lo intenso de la luz y el calor que les quemaba. Es una clara analogía. Pero si lees las letras no vas a encontrar ninguna referencia hacia La Biblia, sólo meros puntos de referencia. Así que el disco es como un paraguas abierto que cobija a muchísimas referencias de La Biblia, pero quedando veladas en los contextos actuales o cercanos en el tiempo. Al haber sido así todo el disco, sí que hasta cierto punto podríamos hablar de un disco conceptual. Por lo que me senté y pensé mucho ese concepto, pues no es un tema central y sí son muchos episodios diferentes que parten de un origen e idea común.

Una de las mejores canciones del disco es «Shoshana Sleeping». Tiene un videoclip que parece como antiguo y me hizo pensar en grandes películas clásicas como El gabinete del Doctor Caligari y en las películas de Fritz Lang… ¿Qué me podrías contarme sobre esta canción y este original videoclip?

Un poco es el resultado de escuchar a la gente de la compañía discográfica y de recoger su consejo y opiniones. Muy posiblemente yo hubiera escogido otra canción como primer single, incluso para ilustrarla con ese vídeo y que representara un poco más lo que es el álbum en sí mismo.

Y espero poder tener más peso de decisión en las siguientes elecciones de próximos singles, pues del segundo sencillo ya di mi aprobación justo ayer. En el fondo son canciones que yo no hubiese elegido, pero la compañía discográfica quería apostar por estas composiciones. Yo no me hubiese decantado por las canciones más pegadizas, por decirlo de alguna manera, o si más no… menos en la tradición del típico single americano e inglés.

Mi opción hubiera sido más juguetona, por decirlo de alguna manera. A mí me hubiese gustado el apostar por las que resultan más obvias como “Mrs. Tibbets” o “The Zealot Gene”. Pero a los de la compañía les gustaba lo de decantarse por algo más oscuro, algo más sutil… Esa fue su opinión, así que les dije que adelante, si ellos pensaban que era lo más correcto, pues bien: “Lo haremos si creéis que esto es lo mejor”.

El primer video lo ha hecho un chico del que no recuerdo el nombre, y el segundo vídeo, -aprobado por mí justo ayer- está realizado por Sam Chagini, un chico que vive y se esconde en Irán (risas). Es una persona a la que le encanta la música y el hacer vídeos, pero del que las autoridades de su país no están realmente contentas con lo que hace. Especialmente si se enteran de que está colaborando con música rock occidental. Y lo hace desde su estudio que tiene en su misma habitación.

Llegué a saber de él a través de un buen amigo mío, Jakko Jaksyk, que actualmente es guitarrista y vocalista de King Crismon. Sam ya había hecho un videoclip para su disco en solitario, así que le pedimos que hiciera un vídeo para “Aqualung”, para la compañía Warner. Es un tipo muy entusiasta y me encanta el poder dar la oportunidad de hacer algo importante a gente como él, ya que no les surgen muchas oportunidades de trabajar con rock occidental a los iraníes debido a las autoridades del país. Siempre es bueno conseguirle un trabajo interesante como este, que pueda hacer lo que le gusta y que pueda cobrarlo como merece.

Yo obviamente me rendí a Jethro Tull cuando escuché ya en los 90 el Aqualung. ¿Qué importancia tuvo este disco para la carrera de Jethro Tull?

Ese fue el cuarto disco en una progresión que llevábamos de creciente popularidad como Jethro Tull, y cayó justo en el momento adecuado. Especialmente en Estados Unidos consolidó al grupo llegando a mucha más gente y pudimos llegar a tocar allí como cabezas de cartel. Habíamos ido a tocar en el nuevo continente en 1969 y en 1970, pero en 1971, ya con Aqualung editado, vimos que hubo un importante cambio puesto que ya pasamos a tocar en sitios mucho más grandes. Sucedió justo en el momento adecuado.

En Europa también fue un éxito, pero tampoco es que fuera un disco que vendiera millones de unidades de forma inmediata… Fue como un fuego perpetuo, que no se apaga. Empezó vendiendo bastante bien y progresivamente en un año, dos o 12… o incluso 20, fue acumulando un montón de pequeñas ventas. Creo recordar que, en 2011, es decir: hace ya diez años, ya había vendido más de 12 millones de copias. Y estoy hablando de copias físicas: vinilo, casete y CD.

Ahora con las plataformas digitales, los streamings y todo eso ya ha perdido mucho el significado y el sentido del “vender millones de copias”. De esta forma queda todo muy fragmentado y se hace muy difícil el poder llegar a analizar de alguna forma posible el éxito de las cosas… Pero Aqualung fue un disco muy exitoso, y lo fue a través de los años.

Fue un momento muy importante para Jethro Tull y para su reconocimiento internacional. También para ser cabezas de cartel y tener nuestros propios shows en una gira en los Estados Unidos. La verdad es que significó para nosotros el subir a un estatus mayor. Sin en éxito de Aqualung nuestro posterior Thick As a Brick no hubiera tenido las mismas oportunidades.

¿Podemos decir que la mejor decisión en tu vida como músico fue tocar la flauta en vez de la guitarra?

Bien… la flauta es un poco la que define los primeros trabajos de Jethro Tull. Es lo que nos daba ese componente diferencial respecto a todas esas otras bandas de blues que también empezaban en la misma época. Jethro Tull eran la única banda que tocaba en el contexto del boom del blues de los años 1967 y 1968 en Inglaterra, y lo hacíamos con una flauta travesera. Sí que en esos días había grupos que tocaban con una flauta, como The Moody Blues. Ellos tenían a un flautista: Ray Thomas.

También Chris Wood era el saxofonista de Traffic y tocó blues en muchas de sus canciones. Pero yo tomé la flauta poniéndole el foco de atención, era el eje del grupo. Es decir, que la flauta estaba en la misma posición que las guitarras eléctricas, y eso ya desde los primeros días de Jethro Tull. También creo que continúa siendo así. Es el elemento diferenciador respecto a todas las otras bandas de rock.

He visto que has tocado en algunos conciertos junto a una orquesta. ¿Tocar con una orquesta fue un gran desafío y uno de tus puntos culminantes en tu carrera?

Es un auténtico desafío el hacer que todo funcione en su conjunto porque la orquesta es una gran banda acústica, y si le añades batería, guitarras eléctricas y todo lo que viene a ser una banda de rock… pues cambia totalmente el modo en que vas a encararlo sobre un escenario. Hay muchas bandas que lo han hecho con anterioridad, como The Moody Blues, por ejemplo. Y siguen siendo una banda de rock y tocan muy alto.

Yes han tocado extremadamente fuerte con orquesta, y cuando hicieron en esa gira orquestada no podías escuchar apenas a la orquesta. Eso mismo le ocurrió a Metallica… ¿Por qué molestarse unos a otros cuando dispones de toda una orquesta completa? Si la mezcla no es la correcta, todo pasa a ser un mero efecto visual (el hecho de ver a una orquesta). Eso sucede si no eres capaz de que todo suene como debería.

Si quieres hacer algo así tienes que enfocarlo como si los músicos del grupo fueran parte de la misma orquesta. Hay que bajarse el volumen como banda de rock. Siempre se lo digo a mi guitarrista: “Si tocas muy fuerte y tapas al violín acústico (que no está amplificado)… es que estás demasiado alto”. Eso mismo sucede con la batería. No puedes pretender de tocar el kit habitual. Es mejor un set electrónico en la batería puesto que puedes bajar el volumen cuando sea necesario. Tienes que guiarte por lo que suena en la P.A.

Pero si vas a comportarte en escena como la típica banda de rock al uso, vas a tapar la orquesta, seguro. Resulta muy difícil poder amplificarles a ellos como orquesta. Hay que cambiar el chip totalmente a la hora de tocar con una orquesta completa. Estoy mirando de tocar en directo la semana que viene con una orquesta entera en Roma. Concretamente en el Vaticano, para su serie de conciertos de navidad. Sería con orquesta y coro. Yo soy un flautista, lo cual es un instrumento acústico, pero no habrá muchos problemas pues no lo voy a hacer como Jethro Tull, sería en solitario.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 901 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.

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