Jethro Tull – The Zealot Gene

Nuestra Nota


7 / 10

Ficha técnica

Publicado el 28 de enero de 2022
Discográfica: Inside Out Music
 
Componentes:
Ian Anderson - Flauta, guitarra acústica, armónica, voz
Joe Parrish-James - Guitarra
Florian Opahle - Guitarra
Scott Hammond - Batería
John O’Hara - Piano, teclados, acordeón
David Goodier - Bajo

Temas

1. Mrs. Tibbets (5:54)
2. Jacob's Tales (2:13)
3. Mine Is the Mountain (5:40)
4. The Zealot Gene (3:54)
5. Shoshana Sleeping (3:41)
6. Sad City Sisters (3:40)
7. Barren Beth, Wild Desert John (3:37)
8. The Betrayal of Joshua Kynde (4:06)
9. Where Did Saturday Go? (3:53)
10. Three Loves, Three (3:30)
11. In Brief Visitation (3:00)
12. The Fisherman of Ephesus (3:41)

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Desde 2003 que Jethro Tull no entregaba material de nuevo cuño si exceptuamos ese directo de 2014 grabado en Islandia. Ian Anderson, o lo que es lo mismo: Jethro Tull, lleva ya muchos años tocando con los mismos músicos bajo el nombre de la banda y su líder consideraba que ya iba siendo hora de poder darles el honor de grabar algo como Jethro Tull y entrar en la leyenda.

Como os podéis imaginar, tras ya 22 discos en estudio, no esperéis grandes cambios ni un nuevo Aqualung (1971), pero sí el mantener viva la tradición y el gran nombre de esta colosal agrupación. El disco tiene alma conceptual y nos narra las emociones más profundas del ser humano, desde las positivas a las más negativas, y las relaciona tal como aparecen en la Biblia, pero en unos contextos totalmente actuales.

Dentro de las composiciones más pegadizas y directas encontramos la inicial “Mrs. Tibbets” en la que va apareciendo la flauta puntualmente en lo que es un rock-pop progresivo de pedigrí con teclados repuntando a modo de arreglos. “Jacob’s Tale” es un ejercicio folk muy habitual de Anderson que aquí cuenta con la armónica del propio Ian y unos interesantes arreglos de acústica en una composición que arranca y se desacelera.

El poso clásico a piano por parte de John O’Hara está presente en “Mine Is the Mountain”, en la que hay unos aires tristes, subrayados especialmente por el piano y por lo teatral de la voz de su líder, que por momentos vuelve a narrar más que a cantar. No faltan esos soplidos y resoplidos flauteros tan característicos de Jethro Tull.

Personalmente creo que el mejor tema de todos es la canción homónima, en absoluta tradición tuller. Hay una gran letra y muchos dejes clásicos además de un gran estribillo. Hay una línea vocal muy teatral y el estribillo es casi reverencial de elegancia. En esa onda más medieval hay también la preciosa “Das City Sisters”, que cuenta con el acordeón de un inspirado John O’Hara. Añádele a ellos flauta y acústicas, y ya tienes una de esas piezas con las que tan bien juegan Jethro Tull.

El primer single ha sido la más oscura “Shoshana Sleeping” con un riff machacón de flauta y una cadencia sombría y ceniza. Va apoyada por un interesante vídeo en blanco y negro que subraya esos momentos de oscuridad, en los que hay pasajes narrados incluso. La voz de Ian no es la de antaño y eso o puedes notar en composiciones como “Barren Beth, Wild Desert John” en las que estamos en afinaciones graves y en una composición que no pasa del correcto.

Clase y algo de reposo en “The Betrayal of Joshua Kynde”, en la que dominan las teclas blancas y negras. Me quedo con la calidez de los parches de Scott Hammond, que toca con el charles abierto, pero en si, el corte mantiene el tipo y poco más. No va a ser recordado… Buenos momentos instrumentales en “Where Did Saturday Go?” con ese añadido de campanillas y cascabeles, pero poco más.

“Three Loves, Three” es templada y cálida, con protagonismo para voz y especialmente para la flauta de Anderson. Muy veraniega. Más pastoral y evocadora, con aura triste, es “In Brief Visitation”, una de las mejores composiciones del disco. Con la acústica tocada a pizzicato y percusiones muy coloristas. Pone el cierre “The FIsherman or Ephesus” con aires épicos y con cierta originalidad con esas guitarras acompañando a la flauta. Toca volver a destacar las grandes letras de Ian.

The Zealot Gene es una de esas obras que bien podrían haber nacido bajo el nombre de Ian Anderson en solitario, pero finalmente se ha optado por que sea bajo el paraguas de Jethro Tull. Esa es la marca comercial que le da valor a este disco, que va de más a menos y en el que su líder se siente perfectamente cómodo en tesituras vocales graves.

El sonido es exquisito, hay algunas canciones realmente buenas y las letras son brillantes, igual que el concepto, pero obviamente queda lejos de su glorioso pasado, pero a estas alturas sólo el mero hecho de tener una leyenda como Anderson a pleno rendimiento, y con fechas en nuestros lares, es toda una bendición.

Fotografía: Will Ireland
Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 989 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.