Entrevista a Guillem, vocalista y teclista de Chaqueta de Chándal: ‘A medida que vas peinando más canas te crece el cinismo, la desconfianza (en general) y el escepticismo hacia las ideas de progreso, mejora, crecimiento’

Hola, Guillem, aquí Beto de Science of Noise. Muchas gracias por tu tiempo y felicidades por el ajetreado año que estáis viviendo. ¡Un placer!

“Esto es el underground” es seguramente vuestro mejor grito de guerra. “A moderno resabiado no le mires el dentado” es una proclama afilada contra los cada vez más abundantes postureos de la industria de la música / seguidores de la música. Imagino que empezamos a sentirnos mayores y vamos perdiendo la fe en la humanidad. Todo esto lo podemos relacionar con el título de vuestro nuevo disco: Futuro, tú antes molabas. ¿Os queda fe o la damos por perdida? 

Exacto, yo supongo también que a medida que vas peinando más canas te crece el cinismo, la desconfianza (en general) y el escepticismo hacia las ideas de progreso, mejora, crecimiento… Al menos en nuestro caso está claro que es el caso, sí. La putada es que tal y como están las cosas, si niegas la misma idea de progreso, por peligrosa y tramposa, fácilmente eres de derechas o algo. Y ya me dirás tú.

Pese a ser una banda relativamente novel, os habéis paseado por Tomavistas, Canela Party, Vida Fest, Primavera Sound… ¿Cómo se compagina esta idea de underground con predicar vuestras escrituras en festivales, podríamos decir, mainstream? 

No negaré que genera unas cuantas contradicciones, seguramente más en mi caso, porque me suelo encargar de las letras. Mi táctica personal es automedicarme a base de borreguismo y encefalograma plano: pensar poco y hacerlo. Asumir que somos unos peones más, no nos vayamos a dar más importancia que esa. Al final, algunos estamos mirando de vivir de esto y por desgracia son peajes que pagas. Hasta que vivas bien y te puedas permitir elegir, pero volvemos a lo mismo: este “hasta que vivas bien”, esta esperanza, como que cada vez me lo creo menos…

Chaqueta de Chándal. La verdad es que vuestro nombre es realmente original y curioso. Tiene el poderío de sonar informal pero no te permite bajar la guardia. ¿Cómo surgió y qué propósito inicial tenía el escoger este nombre? 

Surgió tontamente, como la mayoría de las cosas que nos surgen, una noche mientras jugábamos a ping-pong. El nombre yo ya lo tenía en mi cabeza en modo broma desde hacía meses, el jueguecito de pensar nombres cutres para grupos. Jamás pensé que finalmente formaría parte de un grupo con este nombre, la verdad.

Debutasteis en octubre de 2019 con Gimnasia menor, y entonces llegó el amigo Covid. ¿Cómo vivisteis, como banda novel con ganas de girar y comeros el mundo, el encierro? 

La verdad es que bien. Todas nos habíamos ido al monte a vivir pocos meses antes, así que nos sirvió para asentarnos, pasear sin la Guardia Urbana a diez metros, montar nuestros huertos… Tampoco nos jodió demasiado respecto a los bolos, quizás al principio un poco, pero te acostumbras y haces otras cosas tan o más interesantes. Ganas de comer muchas, pero el mundo precisamente no, vaya.

Ya en vuestro debut mostrasteis las cartas: grunge, garage, punk, electrónica, psicodelia… ¿Cómo se mezclan tantas influencias sin que suene como un refrito de conceptos e ideas? 

Pues no lo sé… La verdad es que a mí sí que me suena todo un poco a refrito, pero es que los refritos no me parecen nada malo, necesariamente. Dicho esto, hay muchísimos más grupos que mezclan mogollón de influencias y que son originales que grupos formulaicos y que se parezcan mucho entre unos y otros. De estos últimos hay muchos menos, lo que supongo que se les ve más porque lo suelen petar.

Más allá de las afiladas letras de “A moderno resabiado no le mires el dentado”, si una cosa mola más que nada en Chaqueta de Chándal son vuestras letras. ¿Quién se encarga idear y de destripar conceptos en forma de estas líricas tan sangrientas? 

En general me encargo yo, ya decíamos antes. Parten de alguna cosa que me ralle en un momento dado y nada, pues escribo. Aún así, la manera como llegan a tus oídos siempre acaba siendo cosa de las tres, porque evidentemente pasan filtros, se arreglan, se matizan… Después hay alguna canción cuya letra es directamente de las tres, hecha casi en directo, como esta canción que has citado un par de veces.

En cuanto a las imágenes o ilustraciones que acompañan vuestros trabajos, sean discos o singles, tengo entendido que Mainés Vizcarra os presta su trabajo gráfico. ¿Qué nos puedes contar de ello? ¿Cómo relacionáis las ilustraciones con el contenido musical de vuestro trabajo? 

Mainés nos ha prestado su trabajo gráfico en este último disco. Nos encanta y nos hace sentir muy orgullosas! Le estaremos súper agradecidas siempre. Aún así, en el caso del primer disco el trabajo gráfico es de otro amigo, de Carlos Leoz (también suyo es el “logo”), y los singles los hemos diseñado entre el sello que nos acoge (Bankrobber) y nosotras.

Tengo una duda, ¿de verdad que se ideó la banda jugando al ping-pong? 

Es cierto, sí.

Y empezamos a cerrar la entrevista con alguna pregunta para los soñadores, los que permiten que el mundo siga girando así de bonito. El mundo del espectáculo, del arte, te a soñar en el futuro. Llegar a llenar un estadio, entrar en el metro de Nueva York y que esté sonando una de tus canciones por el hilo musical… ¿bonito, eh? Pero para eso aún queda un buen trecho. ¿Qué sueños, realistas, tenéis como banda a día de hoy? 

Supongo que cada una tendría que decir los suyos. ¡En mi caso, creo que mi sueño es no soñar con sonar en el hilo musical del metro de Nueva York! ¡Qué mal rollo! Jajaja. Más allá de la bromita idiota, supongo que a nivel de banda mi sueño más importante se reduce a que pasen los años y nos sigamos riendo.

Partiendo de la premisa de que la suerte no existe, si echas la vista atrás, ¿cómo crees que habéis llegado hasta donde estáis? 

Pagando nuestros impuestos por encima de todo, claro está. Y después, la verdad es que no tengo ni idea. Supongo que ha sido una mezcla de hacer música más o menos simpática y de ser gente más simpática que menos. Y bueno, de vez en cuando ensayamos un poquito, algo se tendrá que notar…

Y nada, ha sido un placer poder conversar contigo. Espero que hayas disfrutado de la entrevista tanto como un servidor en prepararla. Nos vemos pronto. 

¡Un placer, igualmente! ¡Hasta pronto!

 

Beto Lagarda
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