Entrevista a César Martín, director de Popular 1 (II): “Me envían cartas, también vello púbico, compresas ensangrentadas o cráneos de perro. La relación entre los lectores y yo es muy especial”

La charla con César continuó. Fuimos sintiéndonos cada vez más cómodos y hubo un momento en el que el guion que llevaba preparado perdió todo sentido. Era algo que me imaginaba que podía suceder. El siguiente punto era hablar en profundidad de la revista, pero para ello hay que empezar por donde empiezan los lectores del Popular 1: Por el Correo y el Apéndice, por el final.

Desde 1984 César Martín mantiene una relación epistolar con sus lectores, que le mandan todo tipo de cartas, algunas con regalos de dudoso gusto, pero que encajan perfectamente con el contenido de revista que es. Metallica, Van Halen comparten páginas con estrellas del rock, con la bailarina más pequeña del mundo, un reportaje sobre el hombre-pedos o asesinos en serie. Claro, luego pasa lo que pasa…

Has citado a la actriz Frances Farmer, y ya te digo que es uno de los No Me Judas que más me marcó en su día. La historia de Farmer me parece absolutamente espeluznante. De ser una rutilante estrella de Hollywood a terminar violada en un sanatorio mental.

Frances Farmer es uno de mis iconos desde que yo era un niño. Mi madre, Bertha, ya escribió sobre ella en su sección MQM. El No Me Judas, de hecho, fue inicialmente como una prolongación de su sección. Escribía sobre rock ‘n’ roll y sobre cine, y Frances era y es un icono olvidado.

Nirvana titularon un tema “Frances Farmer Will Have Her Revenge on Seattle” y él y Courtney Love le pusieron a su hija el nombre de Frances en honor a la actriz.

Sí, seguro que Kurt estuvo muy marcado por Frances Farmer, pero todos la deberíamos tener como una referencia importante. Hoy en día todo queda olvidado y enterrado. Cuando surgió esta curiosa conexión entre Cobain y Frances Farmer me encantó. Ojalá un personaje como ella estuviera más presente, quizá no en los canales generalistas horrendos que tenemos en este país, pero sí en la cultura general. Deberían proliferar más tributos musicales o libros. Yo tengo muchos iconos que están olvidados hasta el punto de que parece que los haya soñado. Parecen producto de mi fantasía, pero son reales.

Tampoco me esperaba de Cobain que versionara a Leadbelly con “Where Did You Sleep Last Night” en el final del Unplugged de Nirvana…

Pues tiene todo el sentido del mundo. En la época pudo sorprender, pero Kurt Cobain es América profunda y esa canción encaja perfectamente con él. Yo siempre he tenido claro que dejando al margen el paso del tiempo, hay una conexión clara entre Leadbelly y Kurt Cobain. Si hubieran coincidido en la Tierra, hubieran podido grabar juntos sin problema alguno. Si pensamos en Joan Crawford y en Burt Lancaster, parece que hablemos de algo prehistórico que poco tiene que ver con lo actual, pero para mí no existen estas divisiones. Me parecen tan actuales ahora como en su día. Por ponerte un ejemplo: Marlon Brando es mucho más actual que muchos actores de hoy. Su actitud es más rebelde, más rock ‘n’ roll e inconformista que la de muchos de los actores actuales. Así que… ¿por qué no podríamos imaginar a Leadbelly y Kurt grabando juntos? Tiene todo el sentido del mundo.

Tenía un guion para seguir… pero ya suponía que nos lo íbamos a saltar completamente (risas). Vamos a hablar del Popular 1 si te parece. El Popu se diferencia completamente de todas las revistas que hay ahí fuera (las que aguantan). Un ejemplo de la diferencia es que hace nada había una entrevista con Metallica, pero muere Eddie Van Halen y Metallica no son portada. No hay ninguna revista que tenga entrevista con Metallica, sea para portada y lo cambie.

Eddie-Van-Halen: no hay nada más que decir. Cuando murió Eddie para mí fue como si se hubiera abierto el suelo, en mi mundo está al mismo nivel que Elvis. Fue un shock, pero no había duda al respecto. Odio hacer este tipo de homenajes, porque soy fan y cuando mueren los ídolos es muy triste tener que planificar una retrospectiva, pero hay que hacerlo. No me gusta nada el proceso… es como cuando murieron Lemmy, Bowie o Tom Petty. A diferencia de tantos medios mainstream que ya tienen los obituarios preparados años antes, a mí me gustaría creer que no morirá nadie nunca más y que todos nuestros héroes seguirán allí, pero eso no es muy realista, claro. La semana que murió Eddie Van Halen fue muy jodida. Primero encaja que ha muerto alguien como él y luego a preparar el homenaje. Toca hacerlo… Metallica siempre es una gran portada, pero no era el momento.

Yo soy de los que compra el Popu y le gusta leerlo en el lavabo (risas). Siempre miro las publicidades por eso de estar en el mundillo de la prensa, pero luego voy directamente al final, al Correo, y es algo que hacemos la mayoría de lectores. Es la única revista que se empieza por detrás. Eso es un éxito por tu parte.

Tiene sentido. Al final los lectores son tan protagonistas de la revista como los propios músicos que entrevistamos, lo cual es totalmente inusual. Son ocho páginas entre el Correo y el Apéndice. Realmente quieres leer lo que te cuentan muchos lectores, todos tienen mucho que aportar. Desde los que cuentan historias bizarras a los que comentan conciertos o discos. Si algo tiene de bueno esto es que tenemos unos lectores muy interesantes. Hay gente muy culta ahí…

¡Y escriben muy bien! ¿No retocas nada?

¡Nada! Piensa que entre los lectores hay profesores de literatura, médicos, científicos, jugadores de póker profesionales, hay de todo. Es gente que lee mucho, que conoce mucho de cine… y de música. Es más, muchos de ellos son músicos o cineastas, otros son periodistas. Puede llegar a ser tan interesante el Correo de los lectores como los contenidos de ese mes en la revista.

¿Y siempre es en el formato carta?

Sí, seguimos recibiendo muchas cartas por correo. A papel y boli, y a veces te dibujan el logo de Van Halen. Eso es un bonus extra fantástico. ¡El logo de Van Halen siempre me alegra el día! Aunque, lógicamente, también llegan muchas cartas por e-mail. El formato realmente da igual, lo que importa es el contenido.

Dejarlo en ocho páginas está bien, aunque habrá quien crea que podríais ampliarlo. Lo que me parece sumamente interesante es que todo ello sea muy random, pues no sabes a lo que vas a tener que responder. Habrá temas y personajes de los que hará décadas que no hablabas. Nunca sabes a lo que te vas a tener que enfrentar…

Nunca lo sabes, aparte de que te cuentan historias loquísimas, pero a la vez es muy estimulante. Si no existiese todo eso, sería muy aburrido para mí darle forma a cada número. Es una gran motivación lo de las cartas… Piensa que desde el año 1984 he estado recibiendo cartas, cada mes del año, cada semana del año… Y existe también el hate mail, lo equivalente a los trolls de Internet. Con 15 años ya recibía cartas, antes incluso de ocuparme de la sección. Los haters te detestan y te ponen a parir, luego están los que te aman. Pero lo verdaderamente importante son las relaciones que estableces con los lectores. Un hater siempre es divertido, siempre se agradece, pero a la larga lo que te motiva es tener colegas en la distancia.

Te pueden contar como son las cosas en África, en plan: existe un grupo de rock aquí e hicieron una jam y pude vivirlo. Estas historias suceden constantemente, y te permite viajar con los lectores. Es una cosa muy inusual el recibir cartas cada semana de tu vida. Es algo muy friki. Piensa que cuando era un crío, si un mes no recibía tantas cartas como el mes anterior, ¡me hundía! (Risas) Era un golpe a mi autoestima. Ahora ya no me afecta a ese nivel, pero me sigue gustando mucho. Ayer, por ejemplo, recibí una carta de un lector de Donosti que solía escribir a finales de los 80 y que era un personaje destacado en el Correo cuando yo me empecé a ocupar de esto. Sigue siendo lector del Popu después de décadas sin comunicarse, por lo que es algo muy especial. Queda todo entre los lectores y yo… y es una relación inusual y difícil de explicar. ¿Cómo le explicas a alguien que llevas décadas recibiendo cartas de gente a la que no conoces? ¿Y que te cuentan todo tipo de intimidades, en algunos casos espectacularmente incómodas? Piensa que ciertas cartas jamás las publico ni las comento, si los lectores me lo piden. Es algo especial. Y luego están los obsequios extraños, y algunos los conservo. Otros no por ser deliciosamente asquerosos. Todavía guardo el cráneo de un perro que me envió un lector. Lo mejor de todo fue que abrí ese paquete con el cráneo en presencia de Lori Barbero, la baterista de Babes in Toyland, que estaba pasando una semana en mi casa. Estábamos hablando y tomando cervezas, y de pronto llegó esta caja enorme. Me imaginé que sería algo bizarro y me alegró desenvolverlo con Lori delante. A ella le chocó mucho ver la cabeza del perro. Ese lector se encontró el cadáver de un perro en un camino perdido y pensó en mí. Es una historia tierna. Lo llevó a su casa, lo despellejó, lo limpió y desinfectó, ¡y me envió la cabeza!

Todo un detalle que se agradece…

¡Tuvo ese detalle! Llegó la cabeza y por ahí está. (risas).

Es que si te lo envía con los ojos pudriéndose no habría sido lo mismo.

Exacto, se preocupó de que el regalo fuera agradable.  Otro lector me envió la cabeza real de un cerdo en formol que nunca llegué a abrir. Me enteré de lo que era posteriormente, cuando el tipo se explicó. Era una especie de obra artística extraña. Cada cabeza de cerdo era temática. La mía estaba dedicada a JFK, y tenía un par de balas en la sien. Otra cabeza estaba dedicada a Marilyn Monroe y la acompañó con pastillas. El día que llegó, hacía sol, yo ya estaba preparado para pasar unas horas en la playa escuchando hard rock, imaginé que sería un regalo psycho y lo tiré a un container. Hubo una época en la que llegaban este tipo de regalos bizarros todo el tiempo, como vello púbico, compresas ensangrentadas, potes de orina y cosas por el estilo. La primera vez que llegó una compresa ensangrentada por correo, fue algo especial. La colgué en la pared de la redacción, junto a los posters de Elvis y Guns N’Roses. Pero a Bertha no le hizo gracia y la tiró a la basura horas después. A día de hoy siguen llegando regalos de este estilo de vez en cuando. También recibo regalos más convencionales, pero que aprecio mucho. Un lector me acaba de enviar un libro que ha escrito sobre Andrew Dice Clay. Ese ha sido un bonito obsequio. Descubrió a Dice leyendo el Popu y ahora se ha cerrado el ciclo con el libro. También recibo de vez en cuando pelis del Hollywood clásico. Los lectores conocen mis gustos y me envían films de Bogart o de Gene Kelly. Hay épocas más tranquilas y épocas más complicadas, y eso se puede apreciar por lo regalos recibidos.

Pues este 2020 fácil no es…

Este 2020 es un horror, ya no necesito a lectores psicópatas, el año en sí ya lo es. Agradezco que los lectores no añadan más momentos perturbadores. Hemos hablado de momentos graciosos, pero también ha habido lectores obsesivos muy trastornados, por lo que no todo es divertido, aunque… todo es interesante. He vivido todos estos años como si se tratase de un experimento entre los lectores y yo. Hay quien cree que me he aburguesado porque ya no hablo de asesinos en serie o de snuff movies. Es muy cómico pensar en la visión distorsionada que tiene de ti gente que ni te conoce, ni te conocerá nunca. A mí me siguen interesando los mismos temas que cuando tenía 13, 15 o 18 años. Pero hay veces que no me apetece conectar con el sector más psycho de los lectores, y otras veces sí. Puedo volver a escribir cualquier día sobre Ed Gein. Es algo que va por épocas. Pero como te decía, no conozco ninguna revista en la que la relación con los lectores sea tan intensa.

A este nivel lo dudo. Yo ahora pienso en que Mariano Muniesa intentó comentar las cartas de los lectores en Rock Hard a principios del 2000 (creo que era esa publicación) pero no funcionó.

¿Por qué no intentarlo? No tiene que ser algo exclusivo del Popu.

Pero no es lo mismo… era más en plan que la gente insultaba a Pantera porque el Reinventing the Steel no le molaba, y claro, se reducía a hacer de moderador. Luego hubo una sección de Correo que la tengo en un pedestal: la sección Tú mismo de la Heavy Rock, ¡e iba detrás del póster!

¡Eso era fantástico! Puro Arte. Bueno, en el Popu durante una época el Apéndice también estaba detrás del poster y era algo muy curioso. ¡Leerlo requería un esfuerzo! Tenías que sacarlo y desplegarlo. La sección de Heavy Rock era muy divertida: “Soy un tronco de 14 leños, vivo en mi cueva y busco una piba a la que le mole Venom, Judas, Motör, Slayer, Metallica, Saxon, Anthrax, Exodus, Testament, Mercyful, Dio, Ozzy…”. ¡Así hasta 70 bandas de un tirón! ¡Muy fan! Y no sé si lo sabes, pero Heavy Rock empezó editándola Popular 1, era una revista que publicábamos nosotros. En los primeros Heavy Rock salía el logo de Popular 1, luego con los años se independizó. Durante los primeros años fue la hermana pequeña del Popu. Utilizaban muchas fotos de nuestro archivo y redactores de nuestra revista escribían en Heavy Rock, aunque siempre lo llevó Mariskal Romero. Esa primera etapa me gustó mucho porque era la línea del Popu, pero centrado únicamente en heavy metal. Luego se convirtió en otra cosa, pero sigue siendo muy entrañable, evidentemente. Mucho mejor Heavy Rock que cualquier mierda de revista indie.

Y ya que estamos… ¿Le ves futuro a las revistas en formato físico?

¡Por supuesto! Le veo futuro a todo lo que es físico.

A ver, Heavy Rock ahora es La Heavy, Kerrang desapareció, Metal Hammer hay dos versiones y están en los juzgados… Y te puedo asegurar que todos mienten cuando les preguntas sobre números vendidos, yo he estado en muchas revistas trabajando y puedo hacerme una idea de la cantidad de ejemplares que venden. Y continuaré con lo físico siempre, pero no sé hasta que punto es viable. Lo que sí tengo claro es que el Popu va a aguantar…

Por supuesto, hay gente que siempre va a querer leer una revista física. Es como lo que sucede con los libros: yo no puedo leer un libro en una pantalla. Yo quiero un libro y una revista en papel, y un disco en vinilo o en CD. Acariciarlo, mirar la portada… Al fin y al cabo, con la revista pasa lo mismo que con la música: la música no es solo lo que suena, es el vinilo, leer los créditos, la carpeta, la portada, las letras… Al fin y al cabo, un álbum es una obra de arte. No hay nada más grande que el día que algo como Physical Graffiti de Led Zeppelin cae en tus manos, y tienes ocho años. Hacer sonar esos vinilos por primera vez, mientras jugueteas con esa increíble portada, te marca de por vida. ¿Sería igual la experiencia en formato mp3?  ¡Creo que no! Una revista es lo mismo: es algo físico, hay que tenerla en las manos. Ambas opciones pueden cohabitar o coexistir, pero dudo que lo digital pueda matar a lo físico jamás.

Por ejemplo: ahora hay un boom de casettes. Accept sacan sus discos en este formato y me dijo Wolf Hoffman que eso no es una decisión suya, que es de la discográfica…

Es un tema fetichista: quieres tener ese objeto en tu casa. ¡A mí me encantan los casettes! Y el vinilo ya sabes que funciona muy bien a día de hoy, aunque sea demasiado caro en muchas ocasiones.

Yo soy generación CD, pero más por cuestión de espacio.

A mí me gusta mucho el CD, pero con el vinilo no hay ni punto de comparación. Esa aguja entrando en contacto con los surcos… Lo digital lo metes en un aparato… ¡y no sabes ni cómo funciona eso! El vinilo es algo totalmente artesanal… y si se raya, pues te aguantas, todos hemos pasado por ello. No hay punto de comparación por mucho que me guste el CD. Los vinilos son como seres vivos, el tiempo les castiga, pero sigues queriéndolos como el primer día. Nunca apreciarás el paso del tiempo en un triste archivo de mp3, porque un archivo de mp3 no es nada.

Llegados a este punto tengo una de las preguntas más importantes de esta tarde: ¿tienes otra cerveza?

Claro.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 716 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.