Dynazty – Firesign

Nuestra Nota


8.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 28 de septiembre de 2018
Discográfica: AFM Records
 
Componentes:
Nils Molin - Voz
Love Magnusson - Guitarra
Mikael Lavér - Guitarra
Jonathan Olsson - Bajo
Georg Härnsten Egg - Batería

Temas

1. Breathe with Me (4:07)
2. The Grey (4:02)
3. In the Arms of a Devil (4:21)
4. My Darkest Hour (3:35)
5. Ascension (6:08)
6. Firesign (4:02)
7. Closing Doors (5:07)
8. Follow Me (3:37)
9. Let Me Dream Forever (4:05)
10. Starfall (4:24)
11. The Light Inside the Tunnel (6:10)

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Mi coche es bastante viejo y la radio CD que le acompaña, también. Eso de USB’s, auxiliares y demás formas de enganchar artilugios externos no le va, pobrecico. Así que para escuchar música tengo que tirar de CD’s, y por eso, de vez en cuando, suelo hacerme recopilatorios en MP3. “¿Y qué nos importa?”, pensaréis. Pues aparte de para daros pena y hacer entre todos un crowfunding, lo explicado es de suma importancia para lo que estamos haciendo ahora.

Corría el 2016 cuando tuve la estúpida, brillante y absurda idea de hacer un CD exclusivamente con canciones descubiertas en YouTube. Las horas que pasé buceando por las profundidades de la red fueron muchas, pero mira, sirvió para (re)descubrir, por ejemplo, a Pretty Maids con su tremendo “Nuclear Boomerang”, dar con Toxic Rose o escuchar, por fin, a Cristal Ball, grupo del que había oído hablar bastante.

Entre vídeo y vídeo, en las sugerencias, y de forma muy repetida, YouTube me insistía en que escuchara una canción de un grupo que desconocía y que, por alguna razón, no me llamaba. Pero bueno, como a veces la web se pone pesada, le hice caso. Y gracias a Dios que lo hice. Aquél vídeo era de unos tales Dynazty y, la canción, se llamaba “The Human Paradox”. Con mucha diferencia se convertiría no sólo en el tema que más escucharía de ese CD que hice, sino que rápidamente se convirtió en el mejor tema de 2016.

Aquello sonaba absolutamente genial. Se ve que era el single de un álbum llamado Titanic Mass (2016), y con una base de hard rock clásico, incorporaba elementos modernos. Algunos synths, guitarras más potentes que lo acostumbrado al estilo, una voz tremendamente tremenda, unas melodías increíbles y un estribillo que, si lo escuchas, estás perdido. Absolutamente magistral. También, todo hay que decirlo, el resto del disco no era tan perfecto. Muy bueno, muy, muy bueno, pero seguía sobresaliendo aquél tema. Y lo mismo podría decirse del resto de sus discos: Renatus (2014), Knock You Down (2011), Sultans of Sin (2012) y Bring You Down (2009). Eso sí, escuchado de primero a último se veía una evolución muy interesante, de más melódico y “suave” a sonidos más potentes y modernos. Y, según alguna entrevista que leí, todo sin doble bombo, cosa muy sorprendente escuchando su música. Bueno, en definitiva, me encandiló lo que no está escrito. Así que cuando se anunció que en 2018 salía este Firesign empecé la masturbación mental esperando encontrar, de nuevo, temazos como el ya mencionado y, quizá, un álbum para el top 5 anual. De entrada la idea no era absolutamente descabellada. Lo único que temía es que cuando las expectativas son tan altas, a veces, la hostia es importante.

La primera impresión tras escuchar el disco es que, de nuevo, es un pelotazo. Quizá más regular que su predecesor (sin ningún punto tan alto como “The Human Paradox” pero, en general, mejor), con guitarras más potentes y más toques modernos (synths y demás). Melodías a raudales, estribillos muy coreables y un Nils Molin que lo clava y va a más, y coño, resulta que ahora está, también, en Amaranthe. De hecho, Amaranthe me ha venido varias veces a la cabeza por esos toques modernos, aun siendo Dynazty muy superiores, a mi parecer. Su voz característica, lejos de los agudos tan normales en el estilo, le dan una personalidad, tremenda. Si logran pasar lo hecho en estudio a directo, lo que suene puede ser tremendo.

Las guitarras de Love Magnusson y Mikael Lavér suenan, a la vez, potentes y melódicas, y se entremezclan muy bien con los teclados (que, por otra parte, no sé quién toca). Y la base rítmica no le va a la zaga. No sé si Georg Härnsten Egg habrá aprendido a tocar con doble bombo. Si es que no, por favor, que me explique cuál es el secreto, pues hay pasajes que tiene que ser eso o que… o que me estoy volviendo (más) majara.

Pero desengranemos en álbum. Firesign nos da 49 minutos divididos en 11 temas de pura magia. 11 temas muy bien repartidos, con toques más melódicos, más cañeros o más experimentales, incluso.

Empezamos con “Breathe With Me”, que ya nos habían adelantado, y que tiene todos los elementos que hemos descrito. Empieza fuerte, con sonidos nada clásicos que se irán repitiendo a lo largo de la canción, cuyo culmen es un estribillo que pondrá las salas patas arriba. “The Grey” se presenta como el primer single, con melodías entre de música clásica y arabescas (y que dan la impresión de haber sido escuchadas muchas veces) y otro estribillo marca de la casa (esta frase la podría ir repitiendo durante toda la review). Tema para enmarcar. “In The Arms of a Devil” es mucho más potente, más poderosa. Su inicio, los cuatro o cinco primeros segundos, son tremendos, de lo mejor del disco. El resto de la canción tampoco desentona.

Seguimos con “My Darkest Hour”, que tras unos segundos melancólicos, dan paso a un medio tiempo con synths que quedan muy bien. No es el mejor tema del disco, pero como he comentado antes, no hay puntos demasiado bajos en este trabajo. Le sigue “Ascension”, con una intro algo extraña y una melodía que parece sacada de algún grupo que no sé nombrar. La homónima “Firesign” cierra este segundo trío. También la habíamos escuchado hace unos días, y de nuevo vuelve a ser un perfecto ejemplo de lo que es todo el álbum. De lo mejorcito del disco, a pesar de que me gusta la velocidad y el tema no lo tiene.

“Closing Doors” empieza mucho más melódica y clásica, y así sigue durante los cinco minutos que dura. El juego y los silencios de la guitarra están muy bien encontrados, y el estribillo vuelve a ser coreable a pleno pulmón. “Follow Me” nos trae el machaqueo, pero del bueno, con grandes riffs y melodías de guitarra y unos teclados de fondo que le dan un puntillo muy interesante. “Let Me Dream Forever” no es la balada del disco, aunque por nombre lo parezca. Volvemos a encontrar uno de esos temas que, sin ser de los destacados, no desentonan en el global de la obra.

Llegamos al final, tan solo nos quedan dos temas. El primero, “Starfall” sigue la estela de todo el disco, aunque de forma más machacona y con esos teclados de fondo que ya he mencionado. Y para el final tenemos “The Light Inside the Tunnel”, que tras una intro con música de anuncio a base de teclados, nos da paso a un tema con cierto aire power (solo cierto aire, algún olorcillo) en sus melodías.

Algo menos de una hora de muy buena música. Para mí va al top 5 de este año. No ocupará ni la primera ni la segunda posición, pero tiene que estar. ¡Recomendado!

Xavi Prat
Sobre Xavi Prat 221 Artículos
Llevo en esto del heavy más de media vida. Helloween y Rhapsody dieron paso a Whitesnake y Eclipse, pero Kiske sigue siendo Dios. Como no sólo de música vive el hombre, la literatura, Juego de Tronos y los tatuajes cierran el círculo. Algunas personas dicen que soy el puto amo, pero habrá que preguntarles por qué.