Conociendo a los fotógrafos de Barcelona (XIII)

CARLOS OLIVER

Foto: Xavi Mercadé

Hay algunos fotógrafos que, verdaderamente, estan en todos sitios. De hecho, si vas a un concierto de metal en cualquiera de sus subestilos, ya sea grande, pequeño o mediano, es muy probable que Carlos Oliver esté en primera fila echando fotos para Rafa Basa. Su estilo crudo, oscuro y contrastado es único, y además de su brillantez tras el objetivo, es de esos fotógrafos también que sabe escribir, como podréis comprobar en esta interesante y completa entrevista gracias a la cual lo conoceremos mejor a él y a los intríngulis de la profesión.

SofN: ¡Hola! Antes que nada, muchísimas gracias por participar en esta serie de entrevistas, en las que queremos dar a conocer a la gente la gran cantidad de fotógrafos magníficos que tenemos hoy en día en Barcelona y cercanías y que muchas veces se mantienen en un cierto anonimato de cara al público en general. ¿Cómo estás?

Hola Albert. Actualmente inmerso en plena temporada de conciertos con una agenda apretadísima lo cual siempre es motivo de gran satisfacción para los que amamos la música. Agradezco vuestro interés en mi vertiente como fotógrafo, aunque ya os advierto que no me siento muy cómodo siendo entrevistado y no entrevistador, jaja. De todas formas, un placer ya que valoro mucho el trabajo que hacéis desde Science Of Noise y soy lector vuestro.

SofN: ¿En qué tipo de conciertos y salas podemos verte habitualmente? ¿Cuáles son tus estilos favoritos?

Desde casas okupas a grandes estadios, pasando por todo tipo de salas de cualquier formato y capacidad. El único denominador común es que programen buena música. Básicamente cubro conciertos de hard rock y metal en cualquiera de sus vertientes.

SofN: ¿Cuándo te empezaste a interesar por el mundo de la fotografía y, especialmente, por la fotografía de conciertos? ¿Qué es lo que más te gusta de este trabajo?

La fotografía fue una vuelta de tuerca y un paso más de mi relación vital con la música. Me empecé a interesar por la fotografía musical desde el primer momento que empecé a desarrollar mi afición por la música, ojeando todo tipo de revistas, libros, cds y vinilos que caían en mis manos. En mis primeros conciertos, a principios de los 90, era de esos que siempre que podía colaba una cámara. Ahora cualquier aficionado puede sacar fotos con sus móviles de última generación, pero hacer eso antes era toda una aventura arriesgándote a que te pusiesen rápidamente de patitas a la calle. Recuerdo que durante las primeras canciones prestaba más atención a los fotógrafos que estaban en el foso o primeras filas que a los propios grupos y siempre me dije convencido que un día quería yo estar también allí. Conocer a multitud de gente con mi misma afición y poder contribuir a la difusión de la escena musical desde un punto de vista mediático es lo que más me gusta de este trabajo. Es una satisfacción personal que se extiende a un ámbito colectivo.

SofN: ¿Cuál fue el primer concierto en el que hiciste fotos? ¿Cómo fue la cosa?

Imposible recordarme. Empecé a cubrir conciertos como redactor a mediados de los 90 y como fotógrafo a finales de esa década, coincidiendo en mi etapa como estudiante de Periodismo. Eran los inicios de internet y empecé a colaborar en webzines o fanzines nacionales. Básicamente eran conciertos de metal extremo (la mayoría se hacían en Mephisto) y de aquella época conservo grandes amistades con gente como Iñaki Campos, Josep Maria (Voliac Rock Produccions) y multitud de músicos y seguidores de estos estilos. Sí que recuerdo el primer gran festival que cubrí, que fue Wacken, en el 2001.

SofN: ¿Cómo ha evolucionado tu equipo desde entonces hasta ahora? ¿Qué cámaras y objetivos usas a día de hoy?

Empecé a tirar con una réflex analógica, con todo lo que ello implicaba (gasto en carretes, escanear diapositivas…). Esos inicios marcaron para siempre mi forma de trabajar y enfrentarme a los conciertos. Soy de los que hacen pocas fotos e intento afinar al máximo en el foso, me considero un francotirador nato. Cuando entro en el foso, tengo mi propio ritual. Me adentro totalmente en la música (algo que considero esencial) e intento avanzarme al momento. Es entonces, cuando se produce esa conexión mágica, que disparo.

En el 2003, compré mi primera réflex digital que fue una Canon 10D junto un par de objetivos. Fue el momento en que realicé mi gran apuesta por la fotografía. Eran otros tiempos, y en menos de medio año ya había recuperado con creces la inversión realizada ya que no solo me dedicaba a la fotografía de conciertos. Actualmente disparo con una Canon 1D Mark IV. Pese a las numerosas réflex semiprofesionales que han salido en los últimos años, me decanto desde hace seis años por esta cámara de rango profesional. Siempre he explotado más la vertiente periodística que artística de la fotografía. De hecho, me considero más (y no sólo a nivel de formación) un periodista (o fotoperiodista) que un fotógrafo convencional. No necesito resoluciones exageradas pero si valoro un equipo que me aporte robustez, calidad y rapidez para trabajar en todo tipo de terrenos adversos. Los objetivos que he ido utilizando son un 17-40 mm F4, 28-70 mm F2.8, 50 mm F1.8, y 70-200 F 2.8 mm.

SofN: Durante este tiempo ¿a cuántas bandas crees que habrás foteado? ¿Te viene a la cabeza alguna anécdota que creas que pueda resultar especialmente interesante o divertida de contar?

Ufff, difícil pregunta. Más de mil, seguro. Desde que empecé a asistir y cubrir conciertos, conservo todas las entradas y photopass en una caja en casa y cada año prometo que un día me pondré a ordenarlas, cosa que nunca cumplo. A veces las ojeo y descubro que fui a conciertos que ni me acuerdo.

Anécdotas, varias. A nivel general, las relacionadas con las excentricidades de algunos músicos de cara a los fotógrafos (salir a empujones de un foso después de estar menos de un minuto para fotografiar a Manowar, que Ozzy saque una manguera para rociarte de agua con espuma…). Y a nivel particular, muchos buenos recuerdos como el poder trabajar en salas míticas, algunas ya desaparecidas (como en el Hammersmith Odeon de Londres) o algunos encargos privados que te hacen especial ilusión (por ejemplo, cuando Dave Ellefson de Megadeth me escribió para adquirir una de mis fotos para sus tarjetas personales de contacto, con motivo de la feria NAMM).

SofN: ¿Qué bandas o artistas recuerdas haber disfrutado más de fotografiar? ¿Por qué?

Rammstein, Kiss, Iron Maiden… todas esas bandas que llevan producciones espectaculares siempre son una gozada de fotografiar. Pero, sinceramente, las bandas con las que he disfrutado más son las que musicalmente más me gustan. La vertiente fan me puede más que la de fotógrafo.

SofN: Y por el contrario, ¿qué conciertos han sido los peores a los que has tenido que ir, ya sea por el artista, las luces u otras características técnicas o logísticas?

El tema de la iluminación de los conciertos en Barcelona daría para escribir ríos de tinta. Entiendo que haya grupos que utilicen pocas o directamente prescindan de luces de forma expresa porque forma parte de su espectáculo o propuesta artística (Neurosis, Amenra…). Pero otra cosa es que, en salas perfectamente equipadas como las que tenemos aquí, el espectáculo musical se vea mermado con unas luces lamentables. Lo considero una falta de respeto total al público que ha comprado su entrada. Estoy harto de ver fotos de grupos en otras ciudades españolas con unas luces espectaculares, cuando aquí han tocado con una iluminación lamentable. Y, como fotógrafo, pues me da rabia también, jaja.

A nivel logístico, tener que hacer fotos cuando no hay foso se puede convertir en un deporte de aventura, en los que tienes que alternar la mirada entre el visor de la cámara y vigilar que no te caiga nadie encima. No obstante, con el paso de los años sí que he notado que el público cada vez está más calmado. Pero sí, algunas veces me despierto al día siguiente de un bolo con morados y rasguños varios.

SofN: Existe la concepción que muchas veces un fotógrafo es alguien introspectivo, tímido, solitario e incluso socialmente poco hábil, que insiste en poner el foco en los demás para sacárselo de él mismo. Quizás es un poco estereotipada, pero ¿te identificas con esta descripción? ¿Cuáles crees que tienen que ser las características de un buen fotógrafo de conciertos?

Bueno, yo tengo mi lado bastante antisocial pero no creo que por eso me dedique a la fotografía. Odio la búsqueda de protagonismo así como me produce la máxima indiferencia y repulsa esas personas que anteponen, ante todo, su imagen o ego personal. Si algo me define como fotógrafo son mis fotografías, el gusto por poder captar en imágenes una realidad que siempre me ha apasionado. Por suerte, el tiempo pone a todos en el lugar que se merecen. He visto decenas de fotógrafos/as en los fosos y pocos duran más de un par de años. Si quieres hacer fotos porque mola, para entrar gratis a los conciertos o por conocer a músicos más vale que te dediques a otra cosa, porque la realidad es totalmente distinta.

Si, por el contrario, verdaderamente te apasiona la fotografía y la música y ves que tienes una función a cumplir o algo que demostrar, no te desesperes nunca y lucha por conseguir lo que quieres. Esfuérzate al máximo, dedícale tiempo y, sobre todo, véndete bien. Es importante entender que en los conciertos acreditan a medios no a fotógrafos, por lo que también, si quieres profesionalizarte, es importante buscar y explotar tu propio camino personal.

SofN: ¿Te dedicas a la fotografía de forma profesional? Más allá de los conciertos, ¿qué otros tipos de fotografía haces?

Actualmente, cada vez menos. Estuve viviendo del periodismo y la fotografía 12 años y concretamente como fotógrafo autónomo desde el 2004 al 2011. Eran años de bonanza económica y las empresas pagaban, y bien, por disponer de fotografías profesionales. Trabajé haciendo dossiers de prensa para agencias nacionales e internacionales, fotografiando en un estudio más de mil objetos al mes para el catálogo de una reconocida empresa de subastas de arte en Barcelona y a nivel editorial publicaba, además de revistas musicales, en otras de temática muy variada: interiorismo, gastronomía, viajes, cultura y ocio… muchas veces combinando la fotografía con la redacción (esa polivalencia me abrió en su día muchas puertas). Había épocas en que incluso, por falta de tiempo, tenía que renunciar a proyectos. El boca a boca funcionaba y de un proyecto podían surgir buenos clientes casi sin buscarlos, te llamaban directamente por referencias. Con la crisis económica, se cerró en seco el grifo, muchas empresas cerraron o redujeron drásticamente su presupuesto en comunicación y marketing. Adelantándome a los cambios, me fui abriendo camino en otros sectores. Ahora mismo, sigo en esto más por motivos pasionales que profesionales.

SofN: ¿En qué medios o con qué eventos colaboras actualmente o has colaborado en el pasado? ¿Cómo ves la relación entre el fotógrafo y los medios o los promotores? ¿En qué crees que debería mejorar esta relación según tu punto de vista?

En cuanto a fotografía musical, mi trayectoria ha estado prácticamente ligada a Rafabasa.com, medio en el que colaboro desde prácticamente sus inicios, además de unirme una gran amistad con sus editores, Rafa y Estrella. Otros medios con los que he colaborado son Rockzone, RockHard, Empire Zone y alguna que otra publicación internacional.

La relación con los promotores es correcta y de mutuo respeto, sin más. Suelen ser seguidores de las bandas que contratan, así que podemos decir que nos mueve la misma pasión. A nivel estrictamente profesional es cierto que se podrían ofrecer más facilidades y comodidades al fotógrafo, especialmente en los festivales.

SofN: ¿Crees que el trabajo de fotógrafo de conciertos está valorado en el ámbito barcelonés? ¿Qué tipo de iniciativas o acciones crees que hacen falta para mejorar eso?

De cara a la galería, todo es muy bonito. De cara a la realidad, la fotografía de conciertos no se valora en absoluto. Cuando un medio, banda o fan te pide una fotografía en alta definición, sin marca de agua y por la cara ves que algo falla. Y si esto te pasa continuamente semana tras semana (y, de verdad, es así) da para reflexionar ya que algo estamos haciendo mal. Cualquier iniciativa encaminada a respetar y valorar realmente el trabajo de los demás siempre es buena.

SofN: ¿Cuál es tu sala o recinto favorito en Barcelona o Catalunya para hacer fotos? ¿Por qué? ¿Y el que menos te gusta?

Mi sala preferida ahora mismo sería Razz2, por su amplio foso, altura de escenario perfecta y, generalmente, buena iluminación (aunque esto último depende del técnico que te encuentres). Otras salas que también me gustan son Apolo y Salamandra. Por el contrario, la sala grande de Razzmatazz es de las que menos me gusta por tener un foso estrecho y un escenario altísimo. A veces, por exigencias de los artistas, en grandes recintos y estadios te colocan en la mesa de sonido a decenas de metros del escenario.

SOfN: Me gustaría pedirte que escogieras y adjuntaras una sola foto que hayas hecho y de la que te sientas realmente orgullos@ y comentaras qué es lo que la hace especial para ti.

Hay muchas, pero me voy a decantar por una de Dream Theater de 2002 en Zeleste, captada en formato analógico. Básicamente por dos motivos: fue mi primera colaboración con Rafabasa.com y, revelada posteriormente la diapositiva, me firmó la copia su protagonista, John Petrucci, que es mi músico preferido.

SofN: ¿Qué crees que distingue tus fotografías de las de los demás? ¿Qué intentas buscar y cuáles son tus trazos característicos? ¿Cuáles son tus trucos, tanto personales como técnicos, para crear esas diferencias?

La verdad es que no me preocupo en diferenciarme del resto y supongo que, sin buscarlo expresamente, siempre acabas por desarrollar un estilo personal y que te llega intrínsecamente a caracterizar. Siempre me he definido como un fotógrafo documental, más cercano al fotoperiodismo que a la fotografía artística. Intento que mis fotos puedan resumir, en imágenes, la atmósfera de un momento concreto e intento plasmar la realidad tal como es. Para ello, mi único truco es dejarme llevar por la música y disfrutar el momento. Cada vez que suben los músicos al escenario, sigo notando el cosquilleo, la emoción y el nerviosismo de la primera vez que hice fotos.

SofN: ¿Cuáles son tus referentes en el mundo de la fotografía? ¿Y cuáles son tus fotógrafos favoritos de la escena barcelonesa?

Mis máximos referentes son aquellos fotógrafos que observaba y admiro desde cuando empecé, especialmente Carles Rodríguez, Josep Fenollar, Xavi Mercadé y Jordi Vidal. Cada conversación con ellos era, y sigue siendo, una lección magistral. A nivel internacional, me flipaban las fotos, ya icónicas, de Ross Halfin, Neil Zlozower y Anton Corbijn, entre otros muchos. Otros fotógrafos/as que admiro desde hace años son Ester Segarra, Tim Tronckoe, Todd Owyoung, Björn Olsson…la lista es interminable.

En el área de Barcelona, hay un nivel excelente. No tengo favoritos, pero si hay alguien que me fascina y que está despuntando actualmente y de forma muy merecida es Irene Serrano. Además de los maestros anteriormente mencionados, no puedo dejar de aprovechar la oportunidad de recomendaros seguir el trabajo imprescindible de compañeros como Eduard Tuset, Edko Fuzz, Roger Navarro, Xavi Torrent, Rosario López, Elena Marco, Alfredo Geisse, Miquel Raga, Desi Estévez, Luis Lecumberry, Guillem Willy, Josep Maria Llovera y cualquiera de los demás fotógrafos/as que estáis entrevistando en Science Of Noise.

SofN: Por lo que he podido comprobar yo mismo, existe una excelente relación entre la comunidad barcelonesa y catalana de fotógrafos: honesta, accesible y sin especiales competitividades. ¿Estás de acuerdo? ¿Te has encontrado a algún imbécil por los fosos?

Totalmente de acuerdo. Algunos/as son parte de mis amistades más cercanas y entre todos hay una gran camaradería y un sentimiento de gremio muy sano y necesario. Me consta que en otros lugares no es así, y es una lástima. En el foso no me he encontrado a ningún imbécil, fuera de ellos alguno que otro pero no merecen ni la más mínima atención por mi parte.

SofN: ¿Cuáles son tus pasiones más allá de la fotografía y la música?

Disfrutar de mi familia y amigos, viajar tanto como puedo y practicar deporte (especialmente me gusta escaparme con la mountain bike por el Garraf o Collserola). La música también suele ser acompañante imprescindible en estas aficiones.

SofN: Bueno, pues esto es todo. Por favor déjanos la dirección de tu página web y de tus redes sociales por si alguien te ha descubierto hoy y tiene ganas de profundizar. Y si quieres añadir algo más, adelante. ¡Muchas gracias por tu tiempo y nos vemos por los fosos! 🙂

Gracias a vosotros por el interés. Podéis seguirme en Instagram (@carlosoliverphotography) y Facebook (www.facebook.com/Carlos.Oliver.Music.Photography).

   

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Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta.

Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.

Sobre Albert Vila 511 Artículos
Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta. Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.