Conociendo a los fotógrafos de Barcelona (XII)

XAVI MERCADÉ

Foto: Carles Rodriguez

Si hablamos de fotógrafos de Barcelona, seguro que hay un nombre que destaca por encima de todos. Todo el mundo sabe quien es, y eso es porque lleva décadas estando en tantos conciertos como le es posible, y de todos los estilos imaginables. En las once entrevistas que hemos publicado hasta ahora de esta serie, cuando preguntamos qué otros fotógrafos barceloneses admiran, hay un nombre en común en casi todas ellas: el de Xavi Mercadé, fundador de la revista Enderrock y auténtico referente absoluto de la fotografía de conciertos barcelonesa. Un placer y un honor tenerlo también en estas páginas.

© Xavier Mercadé Simó
www.rockviu.com

SofN: ¡Hola! Antes que nada, muchísimas gracias por participar en esta serie de entrevistas, en las que queremos dar a conocer a la gente la gran cantidad de fotógrafos magníficos que tenemos hoy en día en Barcelona y cercanías y que muchas veces se mantienen en un cierto anonimato de cara al público en general. ¿Cómo estás?

Muy bien, intentado sobrevivir a los pequeños problemas de cada día.

SofN: ¿En qué tipo de conciertos y salas podemos verte habitualmente? ¿Cuáles son tus estilos favoritos?

Creo que justamente lo que me caracteriza es no poder encuadrarme en ningún estilo en concreto. Me apasiona el pop y el rock pero también el heavy, no le hago ascos a la chanson francesa o al rock garajero. Creo que debo ser la única persona en el mundo capaz de combinar mi trabajo con la revista Enderrock y con la revista Ruta 66 sin que se me salten los fusibles, o empalmar en una misma tarde/noche un concierto de Sopa de Cabra en Girona con otro de Raphael en el Liceu y acabar viendo a Standstill en la Salamandra. O combinar en una misma noche a Saxon con Txarango. Soy así, a estas alturas de la película no voy a cambiar.

SofN: ¿Cuándo te empezaste a interesar por el mundo de la fotografía y, especialmente, por la fotografía de conciertos? ¿Qué es lo que más te gusta de este trabajo?

En el año 1984 intentaba mantener activa la ‘movida’ (alguien le llamó ‘meneo’) de Barcelona y lo hacía con mi fanzine, llamado Voll-ker, un acrónimo entre la cerveza Voll-Dam y el póker. Poco a poco me di cuenta de que en vez de recortar otras revistas podía empezar a crear mi propio material para dar un cariz más personal a mis ‘zines. Cogí la cámara familiar y me puse a hacer fotos a las actuaciones a las que iba. A esto hay que añadirle que mi hermano mayor (muerto por accidente en el año 1983) me inició en la magia del revelado de carretes y copias en blanco y negro en el cuarto oscuro. Además fue quien me regaló a los 15 años mis primeros discos de Mike Oldfield, Queen, America o Roxy Music. A él le debo tanto el amor por la música como por la fotografía.

SofN: ¿Cuál fue el primer concierto en el que hiciste fotos? ¿Cómo fue la cosa?

Fue el 4 de junio de 1984, un concierto de Ultratruita y El Grito de Acusador (eran los mismos músicos de la primera banda pero con una máscara y tocando teclados Casiotone) en Cotxeres de Sants inaugurando un festival de cine. Disparé cuatro fotos de cada uno con la fortuna que incluso alguna me quedó enfocada. Con ellos empezó todo y ya no paré.

SofN: ¿Cómo ha evolucionado tu equipo desde entonces hasta ahora? ¿Qué cámaras y objetivos usas a día de hoy?

¿Evolución? Infinita. De una cámara familiar con un fotómetro prehistórico y un enfoque manual a las máquinas actuales hay todo un universo. Pero en mi evolución hay un elemento muy claro: el blanco y negro pertenece a una época en que no tenía medios para tirar de otra manera. Me lo revelaba todo yo y la economía de costes era fundamental para un bolsillo eternamente vacío como era el mío. Fui feliz cuando pude tener recursos o medios para poder financiarme el revelado a color y olvidarme del laboratorio, los productos químicos y toda esa mandanga. Además siempre lo dejaba todo para el último momento y tenía que sumergirme horas interminables en un cuarto con luz roja, rodeado de químicos y, en aquella época, fumando como un carretero. ¿Qué quiero decir con esto? Que desde entonces no quiero usar nunca el b/n, para mi no tiene ningún elemento romántico y tan solo significa una época en mi aprendizaje. Hoy en día la mayoría de fotógrafos (no todos) en conciertos que usan el blanco y negro lo hacen simplemente por no haber podido solucionar una iluminación saturada. Además ¿sabéis que por culpa del b/n nos hemos perdido las chupas de colores fascinantes que llevaba Miles Davis o la sangre salpicando los objetivos en los combates de boxeo?

Mi equipo actual:

Nikon D810

-Objetivo Nikon 70-200mm 2.8

-Objetivo Tamron 15-30mm 2.8

-Objetivo Sigma 24-70mm 2.8

SofN: Durante este tiempo ¿a cuántas bandas crees que habrás foteado? ¿Te viene a la cabeza alguna anécdota que creas que pueda resultar especialmente interesante o divertida de contar?

En mi archivo tengo unas 13.500 carpetas diferentes y estoy muy cerca de llegar a 1.000.000 de fotos subidas en la nube. No todas son de conciertos, hay bastantes de sesiones y otras actividades. Pero si lo dejo en 12.000 seguro que no miento.

¿Anécdota? Bueno va, os la voy a contar, pero no han pasado ni diez años y todavía no puedo decir el nombre. Era una gran diva actual, de estas que llenan el Palau Sant Jordi con un suspiro. Era alrededor de navidad y me llamaron para fotografiar a todo el equipo de gira para hacer un christmas o alguna cosa así. Todo el Sant Jordi para mi y yo subido a una grúa, aguantando mi miedo a las alturas, con un centenar de personas delante mío (músicos, bailarines, técnicos de luz y sonido, mánagers, equipo de montaje) pero la diva sin aparecer. Me piden que de momento haga la foto a la crew y que la diva aparecerá en cualquier momento. Pasa media hora, hay nervios y han de abrir puertas para empezar a entrar el público. Yo ya no se ni como ponerme a tres metros de altura y la diva sin aparecer. Al final aparece una de las bailarinas con un papel en la mano, un papel que era una máscara impresa de la diva divina y que se la pone en la cara. La mánager me dice ¡dispara! Y yo incrédulo empecé a disparar el obturador. Me pagaron y al contado. Lo triste es que las 100 personas de equipo tienen una foto de recuerdo de la gira en que su jefa no aparece, es una bailarina con una fotocopia en la cara.

El mundo del pop tiene también estas falsedades. Como cuando en el concierto de The Police en 2007 su tour manager nos dio una charla previa explicándonos las canciones, el espacio, la y las condiciones que tendríamos para disparar. No es habitual, pero nos ha pasado también en conciertos de los Rolling Stones o de Diana Krall. En un momento de la charla nos avisó “estad atentos ya que entre la primera y la segunda canción Sting se acerca al borde del escenario y da un salto”. Y así fue. El mazazo fue brutal, como cuando te dicen que los reyes son los padres o que el ratoncito Pérez no existe. Aquello que podía parecer un gesto tan espontáneo como un salto (así salía en los carteles de los conciertos de aquella gira) era un acto perfectamente estudiado y premeditado.

SofN: ¿Qué bandas o artistas recuerdas haber disfrutado más de fotografiar? ¿Por qué?

A todas, lo considero un vicio. Cualquier persona que sube a un escenario a mostrar su arte me merece el máximo respeto: se que hará lo posible para convencer a su público ya sea Melendi, la Pantoja o Cannibal Corpse. Dentro de este universo debo reconocer que las bandas y los festivales heavy son los más agradecidos. La mayoría de los grupos metálicos son conscientes de tu presencia y del poder de la imagen para vender su propuesta, y no dudan en regalarte toda una colección de poses para cumplir con los tópicos y demostrar su poderío escénico. En el otro lado de la balanza tenemos el indie de los 90 y el shoegaze, esos músicos que son felices mirándose la punta de los zapatos, inundándolo todo de humo y de contraluces.

SofN: Y por el contrario, ¿qué conciertos han sido los peores a los que has tenido que ir, ya sea por el artista, las luces u otras características técnicas o logísticas?

Tal y como he dicho antes, la decisión de cualquier músico a subirse a un escenario y mostrar su arte merece mi respeto. Por lo tanto voy a poner toda la carne en el asador ya sea fotografiando a una banda novel en la sala Sidecar o a unos Guns N’Roses en un Estadi Olímpic. Además seguro que tengo más facilidades con la banda pequeña en una sala minúscula, que las restricciones de tiempo y espacio que tenemos (cada vez mayores y más absurdas) en una banda de estadio.

SofN: Existe la concepción que muchas veces un fotógrafo es alguien introspectivo, tímido, solitario e incluso socialmente poco hábil, que insiste en poner el foco en los demás para sacárselo de él mismo. Quizás es un poco estereotipada, pero ¿te identificas con esta descripción? ¿Cuáles crees que tienen que ser las características de un buen fotógrafo de conciertos?

Hombre, no vivimos en una caverna y nos relacionamos con el resto de humanidad que nos rodea. Eso si, en el momento de las tres-primeras-sin-flash (restricciones habituales en la mayoría de los conciertos) no estoy para nadie e intento concentrarme en mi trabajo. Vamos, como un tornero-fresador o un científico ante un microscopio. ¿Características para un fotógrafo de conciertos? Como para cualquier otro tipo de fotografía: mirar lo que te rodea, fijarte en las luces, buscar en mejor momento para disparar y saber anticiparse a lo que pueda suceder en el espacio que te rodea. Y no solo mirar al cantante o al foco de atención, también saber captar lo que sucede entre el público o con el resto de la banda. Muchas veces un bajista desconocido te regala la foto del concierto cuando ve que no estás enfocando al sacrosanto líder del escenario.

SofN: ¿Te dedicas a la fotografía de forma profesional? Más allá de los conciertos, ¿qué otros tipos de fotografía haces?

Hace 25 años decidí con una pandilla de zumbados fundar una revista de rock, Enderrock, consiguiendo situarnos en un nicho de mercado de la música hecha en Catalunya. Tras bastantes años de incertidumbre conseguimos estabilizarnos en el mercado. Desde hace muchos años soy el encargado de edición gráfica y fotógrafo de las revistas de la editorial y es mi base económica que se complementa con otras diversas colaboraciones. Sí, creo que soy de los pocos que puede decir que me gano la vida con la foto y la música.

SofN: ¿En qué medios o con qué eventos colaboras actualmente o has colaborado en el pasado? ¿Cómo ves la relación entre el fotógrafo y los medios o los promotores? ¿En qué crees que debería mejorar esta relación según tu punto de vista?

Actualmente trabajo, como ya he dicho, con Enderrock y también con Ruta 66. Pero también colaboro con varias webs, revistas, editoriales, agencias, promotoras, enciclopedias, grupos, mánagers, discográficas o medios diversos. Mi archivo es un valor constante que aumenta con el tiempo.

La relación entre otros medios y promotoras intento que sean siempre de respeto máximo con las normas que nos dictan. También entiendo que cada promotora es un mundo diferente y que cada una atiende a sus propios criterios. Entiendo perfectamente que una productora que se dedique al mundo gótico y siniestro o al grindcore le suene a marciano que un individuo que va a nombre de Enderrock (revista dedicada al rock hecho en Catalunya) les pida una acreditación, y también incluso que me la deniegue. Sus conciertos son su casa, su hogar y se juegan su pasta como para que alguien que no sea de su mundo intente introducirse. También agradezco muchísimo a aquellos que confían en mi y saben que tarde o temprano daré todo el uso posible a las fotografías y que intentaré que no duerman el sueño de los justos perdidas en mi archivo.

SofN: ¿Crees que el trabajo de fotógrafo de conciertos está valorado en el ámbito barcelonés? ¿Qué tipo de iniciativas o acciones crees que hacen falta para mejorar eso?

¿Para mejorarlo? Que se reconozca el trabajo y que se pague por ello. Soy consciente de que vengo de una época en que se pagaba por el trabajo y que incluso algunos medios de comunicación pagaban muy bien. Pasar de esto al todo gratis es muy doloroso.

SofN: ¿Cuál es tu sala o recinto favorito en Barcelona o Catalunya para hacer fotos? ¿Por qué? ¿Y el que menos te gusta?

Hay espacios muy mágicos en todo el país para disfrutar de la música en directo. Desde la sala pequeña pero acogedora que era el Salamandra original en l’Hospitalet, hasta La Mirona de Salt donde el trato es siempre excelente y ejemplar. En el Sidecar o en la Rocksound de Barcelona me siento querido nada más cruzar el letrero luminoso; las luces de Luz de Gas son todo un lujo, la Bikini no está nada mal también a nivel lumínico, y lo que si es todo un lujazo de verdad es poder contar con dos espacios como son las salas que hay Apolo y Razzmatazz funcionando a todo rendimiento durante toda la semana. Y a nivel grande tenemos el Sant Jordi, Sant Jordi Club o l’Estadi Olímpic que funcionan como un reloj. Quizás se eche de menos un espacio para entre 3.000 y 5.000 personas como era el Pavelló de la Vall d’Hebron o el de Badalona. Pero fue un alivio que dejaran de hacer conciertos en este último espacio debido a la falta de condiciones y de seguridad.

SOfN: Me gustaría pedirte que escogieras y adjuntaras una sola foto que hayas hecho y de la que te sientas realmente orgullos@ y comentaras qué es lo que la hace especial para ti.

Son muchos años de aprendizaje que se acumulan concierto tras concierto. Un montón de pruebas, experimentos, errores y correcciones. Hay que aprender día a día, acumularlo en el disco duro de la experiencia y volcar todos los conocimientos noche tras noche, sobrevivir a apagones, fallos, luces saturadas y aciertos. Por lo tanto mi mejor foto siempre pienso que es la última que he hecho, en este caso de Manolo García en el Palau Sant Jordi el pasado 20 de octubre. Justamente quizás el músico que más he fotografiado en mi vida, lo sigo desde los tiempos de Los Burros. Es todo un lujo hacerle fotos, no solo te permiten fotografiar todo el concierto, sino que también es uno de estos artistas que con la gente que les rodea (mánagers, técnicos, seguridad) me siento formando parte casi de su familia. Esto me pasa también con grupos como La Banda Trapera del Río, Love of Lesbian, Sidonie, Sopa de Cabra o Txarango entre otros muchos más.

SofN: ¿Qué crees que distingue tus fotografías de las de los demás? ¿Qué intentas buscar y cuáles son tus trazos característicos? ¿Cuáles son tus trucos, tanto personales como técnicos, para crear esas diferencias?

Supongo que captar el momento, condensar dos horas de concierto en una sola imagen en que se vea resumido todo el universos personal del músico y del grupo. Es imposible, pero se intenta. ¿Trucos? Principalmente saber anticiparte décimas de segundo a lo que va a pasar para así poder sacar aquella expresión, aquel salto o aquel movimiento característico del grupo. Muchas veces es simple instinto, en otras ocasiones hay un trabajo anterior mirando vídeos del inicio de una gira por Youtube o siguiendo el trabajo de centenares de fotógrafos por Instagram o Facebook que pueden anticiparte estos instantes. Así sabes en qué momento el guitarra de Behemoth lanza sangre al público o cuándo Madonna se acerca a la pasarela central. Todo el mundo ha visto el salto de Bruce Dickinson con el avión de fondo en esta gira, ¿no? Pues eso.

SofN: ¿Cuáles son tus referentes en el mundo de la fotografía? ¿Y cuáles son tus fotógrafos favoritos de la escena barcelonesa?

Mi principal referente ha sido siempre Francesc Fàbregas. Cuando era un chaval, a principios de los 80, iba corriendo al kiosko ha comprar el número del mes de Vibraciones o acudiendo al Mercat de Sant Antoni para comprar números antiguos y descubrir cómo fueron aquellos conciertos a los que no pude ir, a poderlos vivir gracias a sus imágenes. Me dije “yo de mayor quiero ser como él (que encima seguro que no paga por ir a los conciertos)”. Creo que con los años he conseguido acercarme un poco a su forma de captar el sudor en escena.

Actualmente en Barcelona hay una buena cantera con nombres ya clásicos como Jordi Vidal, Carles Rodríguez, Ferran Sendra, Luís Lecumberry, Rosario López, Hara Amorós o Desi Estévez, entre otros muchísimos. Me gusta muchísimo seguir el trabajo de mis compañeros, sobretodo para morirme de envidia cuando han conseguido una captura mejor que las mías y para ir aprendiendo. Siempre recordaré un concierto en la sala Bikini de Bring Me The Horizon en 2013 que viendo como trabajaban Hara Amorós o Rubén Navarro, me convencí de que o debía reciclarme o dejarlo. Me puse a trabajar seriamente en RAW, sacar el máximo provecho del equipo digital y de paso cambiar también el punto de vista. Justo coincidió en la época en que saqué el libro “Odio Obedecer” (Quarentena Edicions) en que mostraba la escena social y alternativa del punk de Barcelona a mediados de los 80. Me di cuenta de que con los años habían subido en valor las fotos que hacía alrededor de los conciertos, más que los primeros planos de los artistas en escena. Era una manera fidedigna de mostrar usos, modos y tendencias de una época concreta. Esto me hizo cambiar el punto de vista, abrir el campo de visión, estar más atento a los detalles y, en definitiva, ahondar en la esencia. Fue un reciclaje vital y necesario para mi fotografía.

SofN: Por lo que he podido comprobar yo mismo, existe una excelente relación entre la comunidad barcelonesa y catalana de fotógrafos: honesta, accesible y sin especiales competitividades. ¿Estás de acuerdo? ¿Te has encontrado a algún imbécil por los fosos?

Imbéciles los hay siempre, simplemente hay que ignorarlos. Por mi eclecticismo musical tengo la inmensa suerte de moverme en distintos círculos musicales de Barcelona y siempre me encanta encontrarme con caras de amigos ya vaya a un concierto de heavy, a uno de hardcore, a otro de punk de la vieja escuela, a uno de una estrella ultracomecial o con una diva de la copla; compartir espacio ante un escenario a ras de suelo de un garaje, a otro de rock català, a un estadio olímpico con una decena de elegidos para la gloria o compartir sudor durante días en un festival veraniego. Se que es difícil, casi imposible caer bien a todo el mundo, pero os aseguro que vaya dónde vaya me siendo muy querido y muy a gusto con los compañeros de foso de Barcelona. Y al final cuando acabo viajando ya sea a Madrid, Zaragoza o a un festival a Valencia también acabo coincidiendo con gente maravillosa de todo el Estado.

SofN: ¿Cuáles son tus pasiones más allá de la fotografía y la música?

La familia.

SofN: Bueno, pues esto es todo. Por favor déjanos la dirección de tu página web y de tus redes sociales por si alguien te ha descubierto hoy y tiene ganas de profundizar. Y si quieres añadir algo más, adelante. ¡Muchas gracias por tu tiempo y nos vemos por los fosos! 🙂

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Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta.

Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.

Sobre Albert Vila 514 Artículos
Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta. Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.