Canciones perfectas: «Solitude» de Candlemass

Con Candlemass he realizado cinco discos, y si me preguntas sobre “Solitude” tengo que decirte que es una canción perfecta. Es una composición que da miedo, pero a pesar de ello, sigue manteniendo un feeling de buen rollo.” (Chris Laney de At the Movies y productor de Candlemass)

En 1986 hubo una banda que se adelantó a su tiempo y forjó un nuevo estilo al que dieron nombre: el doom metal. Ellos eran Candlemass y el título del disco era Epicus Doomicus Metalicus. A pesar de que el título del plástico bordeaba lo paródico, con un latín macarrónico digno de repetidores de instituto, declinaron con clase y una épica nunca vistas hasta la fecha. De esos errores de principiante peca un poco esa ópera prima de Candlemass, pues hay detallitos más improvisados que pensados, pero en lo musical es todo rotundo y alumbra un camino a seguir.

Se suele decir que los tres grandes del doom en sus inicios fueron los propios Candlemass, los desastrosos pero entrañables Pentagram y los Trouble, que últimamente no paran de reeditar material, para alegría de este humilde periodista. Pero volvamos a los terrenos de Candlemass y de ese jefazo llamado Leif Edling, que tuvo mucho de visionario y puso a los riffs e influencias de Black Sabbath una voz de barítono, juegos de guitarras acústicas y detalles folk propios de estilos que estaban por venir, y seré concreto: el viking metal.

“El disco de Candlemass Epicus Doomicus Metallicus fue ENORME, tanto para Ted como para mí, y ya desde que salió. Es más que importante para nosotros. Esto no significa que todos nuestros álbumes tengan elementos de ellos, pero somos viejos y crecimos con Black Sabbath y cosas así, por lo que nunca fue como si no tuviéramos un riff de doom o TODOS los riffs de doom metal. La mayoría de nuestros álbumes tienen riffs lentos doomy, pero ciertamente ha habido más en los álbumes a partir de Circle the Wagons. Creo que hemos ido incorporado más y más doom clásico desde 2013. También tuvimos mucho de esta influencia en nuestros principios, entre 1988 y 1992. Luego de nuevo en Panzerfaust, y así seguimos… Pero cuando se habla de álbumes que a Ted y a mí nos gustan más, probablemente este esté en nuestro Top 5 común. Y estaría en la parte superior, no más debajo de la tercera entrada, más arriba incluso. Y Leif Edling está citado en la muy corta lista de agradecimientos de Eternal Hails, junto con Tony Iommi, Tom G. WarriorLeif Edling todavía hace muchos riffs geniales, es un maestro absoluto.” (Gylve Fenris Nagell «Fenriz» de Darkthrone)

La música

Cuando escucha uno el inicio desgarrador y solemne de “Solitude” ya percibe que hay algo especial. Esa guitarra acústica punteando a la vez que Johan Längqvist se dobla la voz y un teclado que acompaña creando efectos. A pesar de que en esta canción no están presentes, hay en el disco pistas de ruidos y efectos en los que había ya empezado a jugar Quorthon de Bathory y que pronto emprendería su etapa vikinga, que muchas conexiones conecta con este Epicus Doomicus Metalicus.

Tras la intro pasamos al profundo bajo de Leif para dominar el tema y comandarlo con esa solemnidad templada y arrastrada de los versos. Längqvist es un gran vocalista y es capaz de llevar los postulados Sabbathianos a otros límites. Les imprime una épica impresionante. Uno de los momentos más sorprendentes es cuando consigue esos agudos espectaculares que contrastan totalmente con el estilo de Iommi. Son el cenit de la composición.

Vuelven a las acústicas y al pasaje con teclados breves para definir el género que está por nacer: riffspesados a velocidades muy lentas, con la batería de Matz Eckström cayendo a plomo, para que ese músico de sesión llamado Klas Bergwall ejecute un gran solo en esos tempos lúgubres. Luego hay otra vuelta de puente-estribillo con esos bombos entrecortados y técnicos del baterista. Terminará el tema con las mismas premisas, volviendo a las acústicas y dejando unos efectos de estrellitas finales, realizadas con platos. Es pura belleza, “Solitude” es su clásico por antonomasia.

“De Tribulation me gusta solo su disco Children of the Night y sí, en parte ha influido en algunas composiciones y arreglos de la guitarra en este disco y cuando escribí esta canción, bien visto. Quizás fue este grupo el que me dio la idea de que era posible «bajar» la distorsión y seguir haciendo que la guitarra sonara tétrica, aunque también me han influido en buscar sonidos para los punteos, en concreto, grupos como Candlemass”. (Alba de Kabbalah)

La letra

Como decíamos antes hay detallitos que no terminaron de cuajar bien en lo que debería haber sido un disco debut de relumbrón. Músicos de sesión, un cantante que no pretendía ni estar en el grupo o un título en latín macarrónico. Luego están las letras, que nos pueden llegar a todos por ser un tópico universal de la música, pero tampoco es alta poesía, aunque sí hay esas dosis de quinceañero pasando por la etapa existencial chunga y en la que fantasea con el suicidio como solución a sus problemas.

La colección de tópicos es de aúpa, pero en 1986 era un terreno bastante virgen lo de expresar esas inclinaciones hacia el suicidio y la paz final como solución. “Sentado solo entre tinieblas, esperando a ser libre, el odio es mi único amigo, el dolor es mi padre…”. La gran frase es la de “Por favor, dejadme morir de forma solitaria”. El único pasaje que puede ser extraño, o puede conectarse con el satanismo, es el de “Recibe mi sacrificio”, pero no explicita quién va a recibirlo ni en honor de quién se hace.

Realmente todo huele a “espíritu adolescente” y me siento plenamente identificado pues una de mis primeras letras andaba pareja a todo esto. Pero más allá de los tópicos literarios es la música lo que eleva a la canción y la que la hace absolutamente excepcional. Eso y lo de llevar los terrenos Sabbath un vocalista de heavy metal en unas cadencias hipnóticas repletas de epicidad. La música es totalmente descriptiva de la sensación de fatalidad y hay pasajes que valen por discográficas enteras. La letra me parece aquí un mal necesario y se encontraron palabras para que la métrica y la temática funcionase acorde con lo musical.

«I’m sitting here alone in darkness
Waiting to be free,
Lonely and forlorn I am crying
I long for my time to come
Death means just life
Please let me die in solitude.

Hate is my only friend
Pain is my father
Torment is delight to me
Death is my sanctuary
I seek it with pleasure
Please let me die in solitude…

Receive my sacrifice
My lifeblood is exhausted!
No one gave love and understanding
Hear these words,
Vilifiers and pretenders
Please let me die in solitude.

Earth to earth
Ashes to ashes
Dust to dust.

Earth to earth
Ashes to ashes
Dust to dust…

Sitting here alone in darkness
Waiting to be free,
Lonely and forlorn I am crying
I long for my time to come
Death means just life
Please let me die in solitude.

Earth to earth
Ashes to ashes
Dust to dust.

Earth to earth
Ashes to ashes
Dust to dust.

Earth to earth
Ashes to ashes
Dust to dust.

Earth to earth
Ashes to ashes
Dust to dust

And please let me die in solitude…»

Veredicto

Magistral composición y el inicio de muchas cosas. Candlemass con la primera canción de su primer disco ya hacen historia. En esta ópera prima hay mucho que analizar más allá que el “Solitude” sea la canción emblema y que a día de hoy siga siendo el clásico por antonomasia del grupo sueco. Leif Edling ya se doctoró con esta pieza y en una opinión personal me siguen pareciendo que están a años luz de Pentagram y Trouble, por mucho que me encanten.

“Solitude” se avanzó a su tiempo pues recordemos que estamos en 1986 (!!!!) y que esa senda y estilo nos daría grandísimos momentos en los 90. La influencia de Black Sabbath es total, pero no me cansaré de reivindicar que, aunque no se suela conectar ni se suela escribir sobre ello, que Candlemass, sin quererlo, dan muchas otras ideas y postulados para lo que será el viking metal. Los momentos de voces dobladas sobre acústicas y las pistas de ruido ambiental aparecen en esta obra y hay centenares de bandas que viven actualmente de ello.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 985 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.