Canciones perfectas: «Hocus Pocus» de Focus

¿Qué coño es esto? Posiblemente nunca se ha podido grabar nada parecido, y no es para más… ¿Canto tirolés y heavy metal antes del heavy metal? ¿Speed metal antes del metal? ¿Rock progresivo? ¿Solos constantes? El tiempo sigue pasando y la gente sigue rindiendo pleitesía a una de las más grandes canciones de la historia hasta el punto de que nadie, absolutamente nadie, ha podido igualarla ni tan siquiera reproducirla como lo hacían Focus en los 70… De entrada, necesitas a una banda técnicamente soberbia, horas y horas de ensayo, un cantante tirolés, alguien que toque la flauta travesera, una voz aguda hasta el infinito, alguien soberbio silbando… y mucha inconsciencia y atrevimiento puesto que el naufragio está más que cerca. Esto es un hechizo, como su nombre indica.

“Ayer mismo estuve escuchando el “Hocus Pocus”. ¡Qué canción más extraña! Un grupo espectacular de músicos demostrando toda su técnica y dominio de una forma completamente diferente y única”. (Danny Bowes cantante de Thunder)

La gracia de esta maravilla reside ya desde el propio título pues Hocus Pocus sería un hechizo, quizá el mejor hasta la fecha desde que Scremin’ Jay Hawkins grabó la maravillosa “I Put a Spell on You”. Si quieres hacer de una canción un hechizo puedes probarlo, pero estarás a años luz de lo que hicieron estos tipos. La mayoría de coaches de voz alucinan y te dicen que, claro, no han practicado eso de pasar de bajo a agudo con esa facilidad. La gracia es verles en Youtube, intentando imitar lo que hace Thijs Van Leer y fracasar en el intento. El tránsito de la voz de pecho a la de cabeza es algo que si no has entrenado es completamente imposible de hacer.

Marillion, Iron Maiden, The Vandals o Helloween ya lo han intentado con más o menos suerte, pero ralentizan, se basan en la canción de estudio (mucho más lenta), bajan tonos o hacen lo que pueden. La banda de los Países bajos creo esta extravagancia musical que sigue dejándote con la boca abierta puesto que no hay nada que se le parezca ni nadie ha vuelto a conseguir algo que se le asemeje. La más grande de las raras avis posibles fue parida en 1973 dejando de piedra al mundo musical con un artefacto imposible, inigualable. Si algún día hay una banda que te dice que acepta peticiones, ni lo dudes: Pide el “Hocus Pocus” de Focus y luego… disfruta del naufragio…

“¡Esta canción es genial! Es una pasada”. (Anders Manga de Bloody Hammers)

Ya no es que intenten clavar los agudos, el flow de la batería o los cantos tiroleses, es que Van Leer, cada vez que la tocaban en televisión, se adornaba con diferentes pasajes o era capaz de felicitarte la navidad en medio de ese caos acelerado, pues él podía jugar con tonos todavía más graves y agudos que en la versión original, y lo hacía en directo, sin despeinarse. Incluso había fallos evidentes y gruesos en su interpretación musical, pero le daban color y quedaban integrados en ella. Incluso era capaz de silbar en un volumen atroz la melodía central dejándote sin palabras. Puede que el “Child in Time” sea la canción más imposible de cantar, pero el Ian Gillian de los 70 no podía ni acercarse a tirar esto adelante ni en sus mejores tiempos.

Justamente Hocus Pocus es una de esas canciones que ponían con frecuencia en la Emisión Pirata a mediados de los 90. Comenzaban con el “Fox on the Run” de The Sweet” y fueron dos de las canciones que más me marcaron. Especialmente porque “Hocus  Pocus” parece una estupidez absoluta en los breaks que rompen el tema principal. En aquel momento no sabía qué interpretar. Luego cuando la hicieron Helloween en el disco de rarezas de 1999, en una lectura en clave más heavy metal, creo que perdió bastante la gracia. Era mejor con el toque vintage, desquiciado y setentero. Eso era lo que era ese tema: una pandilla de locos holandeses”. (Sergi Ramos director de Themetalcircus).

Helloween intentaron hacer una versión de la misma en 1999 y bueno… Cabe decir mucho a favor de Andy Deris quien realmente puede llegar a hacer los gorgoritos de Van Leer, pero bueno… el tema está ralentizado, los solos de batería no suenan tan orgánicos y las guitarras están muy metalizadas. La llevaron a su terreno, pero palidece si la comparamos con la original. Lo que si muestra la versión calabacera es que el riff base es totalmente metálico.

Es bonito el jugar y ver esos vídeos (en su mayoría insufribles) en la que hay gente que reacciona a canciones… En una de ellas hay un tipo que alucina pepinillos, intenta cantar sin éxito el pasaje tirolés y dice ante cámara: “No sé quién coño me ha pasado esta canción, pero iré a por ti y te la cantaré en la cara”.

El hechizo perdura en el siglo XXI

Dicha canción es en palabras de Thijs Van Leer un regalo del cielo, así la describe. Fue utilizada hasta la saciedad en publicidad de Nike y en anuncios de futbol para promocionar el mundial de 2010 y volvió a encaramarse en las listas. Fue escrita en un castillo en los Países Bajos: Baam. Un castillo en el que mucha gente famosa había estado, y pudieron alquilar su estancia a un módico precio. Pudieron practicar y componer en algunas de sus bonitas estancias. Jan Aakerman (coautor junto al cantante) empezó a tocar el riff y vieron que era absolutamente monumental.  Jan tocó ese riff cuatro veces y paró en seco, momento en el que el baterista Pierre Van Der Linden improvisó ese solo en solo dos compases. Era un virtuoso y dio en el clavo desde la primera toma. El bajista Cyriel Havermans paró también en seco, todavía no se sabe por qué, y… Thijs empezó con el gorgorito tirolés (yodeling) de repente. El resto es historia…

«Fíjense ustedes que curioso… sin ser yo ningún fan de Focus (de los holandeses me quedo con Golden Earring o Vandenberg) resulta que uno de los primeros músicos que vi sobre en un escenario en mi vida fue Thijs Van Leer. Por entonces, para mí solo era el flautista y teclista de Miguel Ríos, gira El Rock de una Noche de Verano. A la sazón, el primer concierto de mi vida. Don Miguel, junto a Luz y a Leño. Mi innata curiosidad y ansia por descubrir siempre música nueva me condujo a Focus, y lógicamente, el primer tema que escuché de ellos fue “Hocus Pocus”. Pero aquello no era para mí… Situémonos ahora en 2011, y por esas circunstancias de la vida, acabo en un concierto de Jan Akkerman… sabía que no era lo mío, pero amigos, el perfectísimo sonido del Palacio de la Ópera coruñés, y unos músicos que hacían fácil lo difícil, lograron que a las primeras de cambio me sumergiese en el espectáculo y me dejase envolver por la música de Focus, que, creo recordar ocupó prácticamente todo el show del increíble guitarrista. Y “Hocus…” me emocionó. Regresé a aquel estadio de Riazor donde me desvirgué conciertilmente». (Fernando Tanxencias, periodista de Popular 1)

Una pieza absolutamente circular que va pasando de estilo a estilo (ese yodel…) de manera natural, muy al estilo de la música clásica, a la que no cuesta nada imaginarse interpretada por una orquesta. ¿Symphonic Hard Rock?: ¿Por qué no? No sé si será una pieza perfecta pero un clásico absoluto, desde luego, empleada decenas de veces en cine, tv… y me gustaría mencionar a su productor, Mike Vernon, afincado en España desde hace bastantes años. Él fue el hombre que estuvo también en los controles del “Beano” de John Mayall con Clapton y muchas otras grabaciones capitales de David Bowie, Fleetwood Mac, John Mayall, Rory Gallagher, Ten Years After… y un larguísimo etcétera, hasta alguno de los más recientes Blues Guitar Heroes, caso de Oli Brown y Laurence Jones.

El vocalista suele decir que la mayoría de la gente considera que este canto es originario del Tirol pero que en África y en muchas partes de la India es un canto que dominan mucho sus habitantes, pero que en lo Países Bajos (ya no podemos decir Holanda) siempre conectan con el Tirol, por su proximidad con la cordillera montañosa. Posiblemente fue la primera vez que se mezclaba el yodeling con el rock y siempre ha existido la controversia de si este tema es instrumental pues… sí lo es, pero el plus, lo mágico, lo hace la voz a pesar de carecer de letra. Es una oda a la improvisación, a la locura, y así quedó.

En cuanto a la flauta hay momentos en los que Thijs era capaz de silbar y meter el sonido en el instrumento de viento, algo que sorprende a muchos y muchas puesto que en esos tiempos conseguir eso en directo no era tarea fácil, otro logro, posiblemente involuntario de Focus. La magia de todo reside en que lo más recordado de esta canción son sus tomas en directo y no lo grabado en estudio. En directo la aceleraban hasta unos niveles extenuantes. Es más, el tema originalmente nació en 1971 pero la primera versión fracasó en listas. Fue cuando la tocaron en el programa de la BBC The Grey Old Whistle Test cuando asombraron a propios y extraños.

Otro gran clásico. Admito que no soy muy fan de Focus pero sí que me gusta esta canción. Una de las mejores que hicieron”. (André Andersen líder de Royal Hunt)

Esos momentos muertos en los que los instrumentistas podían llenar la canción es lo que le da al tema esa sensación de caos controlado y que hacen de ella algo diferente a todo, todavía a día de hoy. Hay el solo de flauta travesera por parte de Thijs y luego su solo con silbidos. Eso la hace más imposible si cabe. Sólo, y quizá, creo que Edgar Winter podría atreverse, nadie más en el mundo podría reproducirla. Si escuchas sus múltiples variaciones en la época verás errores gruesos, fallos notables que quedan en nada cuando el empuje del tema hace que todo avance como algo colosal.

Veredicto

Lo mejor de todo es que para el resto del grupo era una canción divertida, con mucho humor, pero nunca lo fue para Thijs. Sorprende viendo las caras con las que juega el vocalista y tecladista cada vez que la tocaba en directo. En alguna salida de guion el grupo empieza a reírse, y no es para menos. Quizá la toma que lo cambió todo fue en el The Grey Old Whistle Test en Inglaterra para la BBC pero la que ha quedado es la que os ponemos en el vídeo, más locay extrema si cabe. Estaban en lo alto y se reían de lo que hacían. Solían en esos tiempos juntarla con “Sylvia”, otro de sus temas más emblemáticos. “Hocus Pocus” es como el “Child in Time” de Deep Purple. Cada toma en directo superaba lo grabado en estudio y hacía que la gente se rindiera ante el hechizo. Es de las pocas canciones jamás creadas en las que nadie, NADIE, puede acercarse.

Jordi Tàrrega
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Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.