Canciones perfectas: «Don’t Take Me Alive» de Steely Dan

Prefacio

Son varios episodios los que se conocen en relación a lo extremadamente minuciosos que llegaban a ser Steely Dan y de como éstos “animales de estudio” se pasaban todo el día entre las cuatro paredes de dicha cabina de grabación, a lo largo de los años 70 y más allá. Como vistoso ejemplo y muestra de esto mismo, en el año 1976, durante las sesiones de trabajo del superlativo LP The Royal Scam, en las instalaciones de la discográfica ABC Records de Los Angeles, se desarrolló un hecho significativo.

Un ejemplo de un milimetrismo mítico

Resultó que metidos en la sala de control, toda una legión de carísimos y eminentes músicos de estudio contratados por Steely Dan pensaba que el sonido terminado del disco sobrepasaba incluso la excelencia… ¡tras, aproximadamente, 60 agotadoras tomas de cada una de las nueve canciones grabadas del álbum!.

Sin embargo, irrumpió en el habitáculo el “comandante” Donald Fagen, revisó las cintas en la mesa de pistas y gruñó resignado y entre dientes: “bueno, supongo que no está mal”. Un comentario éste, como concediendo una nota de “aprobado justo”, que dejó pasmados y helados a la veintena de tan respetados session men; supeditados éstos a la causa.

Entonces, un radicalmente exigente y visiblemente insatisfecho Fagen, le aseguró al batería Rick Marotta (uno de los tres extraordinarios y virtuosos “baqueteros” de sesión que tocaban en The Royal Scam) que en el compás número 17 de la canción de rock-soul-jazz-blues “Don’t Take Me Alive”, había un solo redoble (¡uno solo!) del mismo Rick que sonaba ligerísimamente más suave que todo el resto de notas de la batería de ese corte.

Ante esa puntillosa observación, un muy sorprendido y desafiante Marotta le respondió:

Donald, dime dónde exactamente.”

Y entonces, Fagen le señaló el punto exacto del microscópico fallo:

“Justo aquí.”

Un tremendamente impresionado Marotta reconoció el minúsculo error y se rindió ante la “vista de águila” del “jefazo” Donald y entonces, sus inseparables cómplices, el bajista y guitarrista Walter Becker y el productor Gary Katz otorgaron la razón al propio Fagen.

Los “Hermanos de la Perfección” habían hablado.

¡Había que repetir toda la toma de batería que tantos sudores había costado hacer! Es de leyenda y de fama planetaria el tan elevado milimetrismo y el fInísimo oido de esta tan sincronizada pareja de compositores, es decir, Becker/Fagen; los cuales siempre trabajaban de esta matemática manera… ¡en todos sus exquisitos y ultra-depurados discos y con todos sus numerosos y experimentados músicos contratados!

La letra traducida

Agents of the law / Agentes de la ley
Luckless pedestrian / Peatón sin suerte
I know you’re out there / Sé que estáis ahí fuera
With rage in your eyes and your megaphones / Con rabia en los ojos y con vuestros megáfonos
Saying all is forgiven / Diciendo que todo ésta perdonado
Mad dog surrender / Ríndete, perro loco
How can I answer? / ¿Qué puedo responder?
A man of my mind can do anything. / Un hombre con mis ideas puede hacer cualquier cosa.

I’m a bookkeeper’s son / Soy el hijo de un contable
I don’t want to shoot no one / No quiero disparar a nadie
Well, I crossed my old man back in Oregon / Vale, me cargué a mi “viejo” en Oregón
Don’t take me alive / No me atrapéis vivo
Got a case of dynamite / Tengo una caja con dinamita
I could hold out here all night / Podría aguantar aquí toda la noche
Yes, I crossed my old man back in Oregon / Sí, me cargué a mi “viejo” en Oregón
Don’t take me alive. / No me atrapéis vivo.

Can you hear the evil crowd? / ¿Puedes oír a la malvada multitud?
The lies and the laughter / Las mentiras y las risas
I hear my inside / Oigo en mi interior
The mechanized hum of another world / El zumbido mecanizado de otro mundo
Where no sun is shining / Dónde el sol no brilla
No red light flashing / Y no hay luces rojas emitiendo destellos
Here in this darkness / Aquí en la oscuridad
I know what I’ve done / Sé lo que he hecho
I know all at once who I am. / Sé todo lo que una vez fui.

I’m a bookkeeper’s son / Soy el hijo de un contable
I don’t want to shoot no one / No quiero disparar a nadie
Well, I crossed my old man back in Oregon / Vale, me cargué a mi “viejo” en Oregón
Don’t take me alive / No me atrapéis vivo
Got a case of dynamite / Tengo una caja con dinamita
I could hold out here all night / Podría aguantar aquí toda la noche
Yes, I crossed my old man back in Oregon / Sí, me cargué a mi “viejo” en Oregón
Don’t take me alive. / No me atrapéis vivo.

I’m a bookkeeper’s son / Soy el hijo de un contable
I don’t want to shoot no one / No quiero disparar a nadie
Well, I crossed my old man back in Oregon / Vale, me cargué a mi “viejo” en Oregón
Don’t take me alive / No me atrapéis vivo
Got a case of dynamite / Tengo una caja con dinamita
I could hold out here all night / Podría aguantar aquí toda la noche
Yes, I crossed my old man back in Oregon / Sí, me cargué a mi “viejo” en Oregón
Don’t take me alive / No me atrapéis vivo
Don’t take me alive. / No me atrapéis vivo.

Teorías sobre las estrofas

¿En que se basaron Steely Dan para escribir los versos de esta crónica thrilleresca? (por cierto, bastante típica ésta en sus canciones).

Comentaremos tres teorías sobre el origen de la magistral “Don’t Take Me Alive” (“No me atrapéis vivo”) porque cuando se trata de este complejo y fascinante grupo, absolutamente siempre han surgido extensos debates entre los oyentes (ya se trate de melómanos, músicos o periodistas) acerca del bastante hermético significado de sus letras y sobre los laberínticos argots empleados por la culta dupla de Nueva York.

Una de las hipótesis más probables es la inspiración que Fagen y Becker pudieron tener al leer, casi a diario, en los periódicos de Los Angeles como mucha gente cometía atracos con muchas armas encima y se encerraba tomando rehenes y delitos por el estilo. En aquellos momentos de 1976, ese tipo concreto de actividad criminalesca no era algo que ocurriese con tanta frecuencia en Nueva York de donde ellos provenían y es que la pareja de compositores no estaba tan acostumbrada a esos terribles y convulsos sucesos que tanto sacudían a la California de los años 70 (y que, por desgracia, han seguido aconteciendo en las siguientes décadas e incluso se mantienen hoy día a nivel global).

“En Los Ángeles y en todo el mundo en general, realmente, el terrorismo es una forma de vida para mucha gente”, concluyó, efectivamente, Donald Fagen en declaraciones a la revista New Musical Express.

En concreto, la fuente que más, exactamente, pudo influenciar a Steely Dan fue un famoso atentado con bomba que cometieron un jovencísimo muchacho llamado David Fines y otros tres sujetos, en 1970, en Wisconsin, en protesta contra la guerra del Vietnam y contra el edificio Sterling Hall; destinado éste a matemáticas militares. Debido a aquel trágico suceso falleció una persona, en concreto, un investigador de ese centro llamado Robert Fassnacht (Fagen y Becker podrían haberse referido a éste último cuando escribieron la frase “peatón desafortunado”; colocada ésta en el segundo verso de la canción que hoy nos atañe).

Dicho atacante, David Fines, fue rodeado por la policía, en 1976, en San Rafael, California; siendo detenido con vida y sentenciado a 7 años de prisión. Sin embargo, la dupla Fagen / Becker ejerció una dramatización artística y una licencia literaria en la que el sujeto protagonista de la tonada alarga su situación límite pero, inevitablemente, no va a salir con vida (ni siquiera, en el fondo, lo desea) del estrecho cerco policial.

Por otro lado, sí que es verdad que el padre del propio Fines era contable en Oregón tal como expresa la canción, aunque desconozco si el chico se “cargó” a su progenitor tal y como aparenta dejar caer una de las líneas del estribillo. Por otro lado, hablando de la misma frase, algo imprecisa la misma, de “I crossed my old man back”, también se ha especulado que podría aludir a “traicionar a la Ley” y es que las letras de Steely Dan siempre desprenden intencionada y astuta ambigüedad a borbotones.

Como añadido y durante la segunda estrofa, la frase “un zumbido mecanizado de otro mundo” y demás versos enigmáticos y desesperados, podrían, quizás, hacer referencia a que el fugitivo Fines, un tiempo antes de su arresto por la policía, trabajó y se ocultó en una empresa de electrónica en la mentada ciudad de San Rafael; mientras le daba muy enfermizas vueltas, vueltas y vueltas en su autómata cabeza al citado atentado con explosivos, de 1970 y que él cometió con solamente 18 años de edad.

La sub-teorías sobre esto mismo asocian temas de robots a esta segunda parte de la canción, al ser Fagen y Becker muy aficionados a las novelas de ciencia-ficción (como ya reflejaron en tonadas como “Sign in, stranger”, del propio año 76), pero considero mucho menos probable esta última interpretación.

La segunda conjetura, apoyada por muchos fans, alude a que Becker y Fagen se pudieron inspirar en la violenta película de género negro, Tarde de perros, estrenada en 1975 y protagonizada por Al Pacino y de ahí pudo provenir el segundo verso de la canción que dice: “Ríndete, perro loco”. Sin embargo, en 1979, en un entrevista para una radio estadounidense, el productor de la banda, Gary Katz, en cierta manera se lo desmintió al reportero Dennis McNamara, ya que cuando éste le preguntó al primero por esta misma influencia fílmica, el mismo Katz afirmó:

“Pienso en cosas, las cuales he oído por ahí, mucho más repulsivas que esto, cuando escucho la canción.”

La tercera especulación la planteó yo mismo y no es descabellado pensar lo siguiente.

Además de que Steely Dan, como es sabido, extrajeron su nombre de la controvertida novela El Almuerzo Desnudo (1959) de William S. Burroughs, también el grupo podría haber tenido otras influencias puntuales provenientes de esta misma obra como la frase alusiva a las drogas kitchen clean, la cual también aparece en el tema de los propios Dan, “Kid Charlemagne” (1976) o también se menciona en dicho paginado literario la canción “East Sant Louis Toodle-O”, la cual versionaron los propios “steelys” en 1974.

Pero no quiero desviarme ni un ápice. En cuanto a la conexión con “Don’t Take Me Alive”, el mismo Burroughs comienza su citada novela Naked Lunch justamente con 5 líneas sobre un criminal rodeado por la policía, lo cual recuerda mucho a la canción sobre la que estamos tratando hoy.

Matizar que Walter Becker afirmó que dicha obra no les influyó, ni a él mismo ni a Donald Fagen, tanto como la gente piensa pero esto ya es otra amplia historia a desarrollar aparte.

El decisivo rol de Larry Carlton

Retornando a la grabación de “Don’t Take Me Alive”, sobresale la inquietante introducción de guitarra del altamente reputado músico de estudio Larry Carlton; ejecutando éste dicho prólogo debido a la petición que el productor Gary Katz le hizo al mismo Larry acerca de que dicho preámbulo sonoro fuera “lo más desagradable y ruidoso posible”, en palabras del propio Katz.

Sin embargo, según su propia versión, Carlton afirmó que, al principio cuando le presentaron la composición, no existía ningún rastro de ninguna “intro”, hasta que el mismo Donald Fagen le propuso:“¿Por qué no ponemos un gran acorde delante del todo?”

Ante esta sugerencia, este guitarrista californiano ajustó su amplificador hasta conseguir ese turbador y disonante efecto como breve preludio a las afiladas y alargadas notas rockeras de su solo, a la vez que Fagen y Becker regularon el limitador de sonido como ellos consideraron oportuno.

Después, insisto, explota el fabuloso punteo del propio Larry Carlton a las seis cuerdas, siendo uno de sus momentos de más éxtasis artístico dentro del propio disco; además de otras asombrosas exhibiciones con su instrumento en otros cortes del LP como “Kid Charlemagne”. Algunos medios especializados han considerado las intervenciones de Carlton en el álbum The Royal Scam como algunas de las más descollantes de su refulgente carrera, al servicio de los más laureados músicos.

Todo esto le llevo a Walter Becker a manifestar:

Si acaso The Royal Scam es el disco más guitarrero de Steely Dan, la razón de ello es Larry Carlton”.

Este último, por cierto, también participaría en otros impecables discos de la banda neoyorquina como el bien armado Katy Lied (1975) o el majestuoso Aja (1977). Por cierto, comentar que ese tema rock de sonido tan cool, llamado “Don’t Take Me Alive” (y por extensión, el atractivo álbum The Royal Scam) es una catapulta de alta precisión que, posteriomente, les propulsaría a Becker y a Fagen hacia epatantes cumbres como la mencionada obra maestra del año 77 o el prodigioso LP Gaucho (1980).

Terminamos con Larry Carlton, asegurando que fue de los pocos músicos de sesión que impuso su personalidad interpretativa en Steely Dan y casi casi el único que logró escapar,  aunque de modo leve, del gigantescamente férreo y obsesivo control musical y artístico del mítico tándem compositor Becker/Fagen. Es más, incluso entre éstos últimos y los músicos de estudio, el mismo Carlton se alzó como una especie de intermediario a la hora de ejecutar, correctamente, las partituras de canciones como, por ejemplo, “Don’t Take Me Alive”.

Auto-descarte de Becker y Fagen

Por cierto, que como los dos dirigentes del proyecto estaban especialmente motivados a que solamente se les recordase por su capacidad compositiva, ambos llegaron a tomar acciones realmente sorprendentes como no tocar ningún instrumento en la misma “Don’t Take Me Alive” (Becker renunció a intervenir con su bajo o su guitarra y Fagen no pulsó sus teclados, aunque éste último sí que aportó aquí su tan característica voz nasal, por supuesto) y es que el dúo que lideraba Steely Dan dejó que se encargasen de dicha interpretación solamente sus músicos de sesión.

Sobre aquellos rigurosos castings de estudio, los cuales organizaban ellos mismos para ver que curtidos intérpretes contratados salían elegidos para cada canción concreta, matizar que Donald y Walter fueron honestos y no solo en “Don’t Take Me Alive”, sino también en alguna otra canción de su autoría incluso se auto-descartaron ambos de dichas estrictas “selecciones”, como decimos.

Conclusión

Estas cuestiones comentadas, anteriormente, son solo algunas de la infinidad de jugadas increíbles y deslumbrantes de ese faraónico proyecto, de ese extraño e inclasificable concepto denominado Steely Dan; bajo mi criterio, uno de los 10 grupos que han sonado más supremos, más impolutos y más originales a lo largo de toda la Cronología Rock (y nadie ni nada me convencerá jamás de lo contrario).

Ellos hicieron Historia a su singularísima manera.

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Sobre Txus Iglesias 10 Artículos
Albergo una inquebrantable fe en ese sacro, inmenso, lumínico e intemporal motor bautizado como “rock and roll”.