Canciones perfectas: «Coming Back to Life» de Pink Floyd

Si os digo que Pink Floyd es la banda que me hace sentir cosas más profundas no os estaré engañando. Si os digo que David Gilmour tiene la capacidad de llegar a mi yo más personal, saltándose todos esos filtros que como seres humanos tendemos a autoimponernos para protegernos emocionalmente de los estímulos externos, tampoco. Y si os digo que el concierto más alucinante que he experimentado nunca tuvo lugar en el Estadi Olímpic de la mágica montaña de Montjuïc en el año 1994 durante la gira de presentación de The Division Bell, álbum al cual pertenece este tema, os estaré desnudando mi alma musical así, en cuatro simples líneas. 30 años han pasado desde que este trabajo viera la luz, y aunque en él se encuentran temas de gran calado, mi elección en cuanto a la perfección se decanta por “Coming Back to Life” porque, por circunstancias personales, se ha convertido en un mantra en diversos momentos inciertos de mi vida. Precisamente ahora es uno de ellos.

«Coming Back to Life» dentro de The Division Bell (1994)

The Division Bell fue el segundo álbum de Pink Floyd después de la problemática partida de su miembro fundador Roger Waters en el año 1987. Aunque la mayoría de sus temas están compuestos entre David Gilmour y Richard Wright (Polly Samson, prometida de David Gilmour en aquella época, también interviene como compositora de las letras de la mayoría de los temas), “Coming Back to Life” está acreditado tan solo al primero de ellos. Veremos en el siguiente apartado que es un tema muy personal narrado en primera persona, por lo que es comprensible que fuera compuesto en solitario. Conceptualmente se dice que The Division Bell versa sobre distintos aspectos de la comunicación (o más bien su falta), y aquí podremos comprobar que, efectivamente, “Coming Back to Life”, encaja a la perfección con esta idea.

La letra y su interpretación

Dos teorías planean sobre el significado de la letra de esta canción que de alguna manera se pueden llegar a entrelazar. Por un lado, parece ser que David Gilmour dedicó en alguna ocasión este tema a su actual mujer, la escritora Polly Samson, y no deja de ser sorprendente ya que la letra nos habla sobre un pasado para nada agradable para su protagonista, quien recrimina a otra persona su ausencia en los momentos difíciles. Interpretamos que a nivel personal David Gilmour se estaba refiriendo a su primera esposa, Virginia Hasenbein, por lo que, en tal caso, al dedicársela a su segunda lo que pretendió es ensalzar su papel como parte de esa nueva vida que David Gilmour inició junto a ella. La otra teoría que circula es que esas punzantes palabras estuvieran dedicadas al mismísimo Roger Waters, con quien acabó en malos términos tras su partida de Pink Floyd. Lo que parece más plausible que sucediera es que David Gilmour acumulara una gran tensión derivada de los problemas en el seno de Pink Floyd, influyendo negativamente en su relación con Virginia, de quien acabó separándose, ligando de esta manera las dos corrientes existentes sobre el significado de la letra. En todo caso, si nos fijamos no tanto en la literalidad de sus palabras como en su simbolismo, nos encontramos ante una historia de superación ante la adversidad que nos habla de pasar página y dirigir los pasos en una nueva dirección, temática que bien puede ser aplicada a cualquier ámbito de la vida y con la que es fácil, por tanto, empatizar.

Primera estrofa:

«Where were you when I was burned and broken? / ¿Dónde estabas tú cuando estaba quemado y roto?
While the days slipped by from my window watching / Cuando los días se escurrían viéndolos pasar por mi ventana
And where were you when I was hurt and I was helpless? / ¿Y dónde estabas tú cuando estaba herido e indefenso?
‘Cause the things you say and the things you do surround me / Porque las cosas que dices y las que haces me envuelven
While you were hanging yourself on someone else’s words / Mientras te aferrabas a las palabras de otra persona
Dying to believe in what you heard / Muriéndote por creer en lo que escuchabas
I was staring straight into the shining sun / Yo estaba mirando fijamente al sol brillante»

Segunda estrofa:

«Lost in thought and lost in time / Perdido en el pensamiento y en el tiempo
While the seeds of life and the seeds of change were planted / Mientras se plantaban las semillas de la vida y el cambio
Outside, the rain fell dark and slow / Afuera, la lluvia caía oscura y lenta
While I pondered on this dangerous but irresistible pastime / Mientras reflexionaba sobre este peligroso pero irresistible pasatiempo»

Estribillo:

«I took a heavenly ride through our silence / Me di una vuelta celestial por nuestro silencio
I knew the moment had arrived / Supe que el momento había llegado
For killing the past and coming back to life / Para matar el pasado y regresar a la vida»

Variación del estribillo:

«I took a heavenly ride through our silence / Me di una vuelta celestial por nuestro silencio
I knew the waiting had begun / Supe que la espera había empezado
And headed straight into the shining sun / Y me dirigí directo al sol brillante»

La perfección de su propuesta musical

Que Pink Floyd puede hacer lo que realmente le venga en gana con la instrumentación y la estructura de un tema y crear una preciosa obra de arte, es algo que todos conocemos a estas alturas, ¿o no? Pues entremos sin más en profundizar en cómo nos proponen “regresar a la vida” a su manera, sin tirar en absoluto de patrones clásicos y sin necesidad de grandes virguerías instrumentales, tan solo apelando a los sentimientos.

“Coming Back to Life” se inicia de una forma sinuosa, invitándonos a la introspección y llevándonos a un estado de relajación máximo gracias al sonido envolvente de los teclados de Richard Wright, sumándose en seguida el toque mágico de la guitarra de David Gilmour. Como os decía al inicio, este artista tiene la capacidad de erizarme el vello de forma automática sin pedir permiso, pero es que no es tan solo su sensibilidad a la guitarra, cuando arranca a cantar lo vuelve a conseguir de la misma manera… Es esa primera estrofa minimalista, teclado-guitarra y voz en forma de eco la que transmite de manera magistral el pesar que acompaña a David Gilmour tras sus reflexiones sobre su pasado. Pero tal y comentábamos, en realidad ésta es una historia positivista y la canción experimenta un giro importante en cuanto terminamos con esa primera estrofa y entran nuevos instrumentos. La melodía vocal vuelve a ser la misma, pero la sensación es totalmente distinta gracias a la sección rítmica que la acompaña y una guitarra acústica que aporta brillo. Ya no sentimos tanto la melancolía como la esperanza, y todo ese bonito flow que se está generando sube un peldaño más cuando entra un órgano con fuerza en el que yo he pasado a denominar estribillo porque se repite de forma similar más adelante, pero que ni tan siquiera lo parece. Es en ese supuesto estribillo donde aparece el título del tema, una sola vez, de ahí que lo haya bautizado como tal, aunque más bien parezca parte de la estrofa precedente. ¿Cómo continuamos con el desarrollo manteniendo esa cierta alegría? Dejando que David Gilmour se exprese como mejor sabe, con un solo de guitarra de esos tan exquisitos que no te avasallan, que entran poco a poco con pocas notas, pero colocadas estratégicamente para hacerte sentir al máximo.

Retomamos eso que venimos denominando estribillo, pero con variación letrística y una conclusión, tanto a nivel conceptual como a nivel instrumental, porque a continuación, David Gilmour retoma el solo anterior y le da un desarrollo mayor llenándolo de mil matices que resultan fascinantes y dotan al tema de un sentido total. Como hemos podido comprobar, cualquier parecido con un patrón estructural al uso es pura coincidencia, y he aquí precisamente una de las grandezas de esta banda, el saber utilizar los recursos existentes sin corsés que nos limiten para transmitir a medida la historia que nos quieren contar. 

Comentaba al inicio de este escrito que el mensaje de esta canción me resulta de gran ayuda siempre que me acechan momentos de cierta oscuridad… Todos tenemos los nuestros, y saber combatirlos es clave para no dejar llevarse por ellos. Sin ir más lejos, creo que no me equivoco en afirmar que todos nosotros compartimos uno de esos momentos nefastos en nuestra historia reciente, ese período pandémico que puso a prueba nuestro equilibrio mental y que nos parece ahora tan lejano. Salir de esa etapa con la ayuda de la música en general, y de este tema en particular, tras contagiarme del famoso COVID, es algo que experimenté en carne propia. Curiosamente debía cubrir uno de los primeros conciertos que empezaban a aflorar sin restricciones y allí estaba yo, a pocos días, deseando salir del mal trago a tiempo para poder acudir a la cita. “Coming Back to Life” fue sin duda la banda sonora de ese famoso día en que me pareció recuperar la tan ansiada “normalidad” de la que nos privó el maldito virus.

También comentaba que justo en estos momentos estoy intentando recuperar este mantra por pura necesidad vital… Y es que en mi caso toca reinventarse integralmente debido a un accidente de tránsito que ha afectado a los otros dos miembros de mi núcleo familiar y nos ha dejado en territorio desconocido. Sin lamentar pérdidas, toca sanar y esto no lo vamos a lograr en poco tiempo, más bien al contrario. Así que, paso a paso, vamos a tener que ir haciendo el camino y “regresar a la vida” de la mejor de las maneras posibles, adaptándonos a las nuevas circunstancias y desafíos que van surgiendo. Seguro que Pink Floyd y su “Coming Back to Life” van a estar ahí presentes para echarme un cable en tal cometido, como siempre ha sido. 

Os dejamos ya para finalizar el enlace del tema original y el de una versión en directo incluida en Pulse (1995), el disco grabado en directo de la gira de The Division Bell a la que tuve el enorme placer de poder asistir en su visita a Barcelona.

Avatar
Sobre Susana Masanés 136 Artículos
Aficionada a la música y los viajes, aunque no sabría decidir en qué orden. Cuando los combino, ¡lo más! Amante de aprender cosas de allá donde vaya, soy un poco la suma de los lugares que he visitado y las experiencias vividas. Daría la vuelta al mundo de concierto en concierto si de mi dependiera, pero las limitaciones terrenales me mantienen aquí y ahora, así que, ¡a sacarle el máximo partido!