Canciones perfectas: «Chance» de Savatage

Hay muchas canciones de Savatage susceptibles de ser canciones perfectas y alguna de ellas ya ha sido tratada en esta sección: “Believe”. Entre todas ellas hay una que luce de una forma especial y que marca el cambio en el devenir de las cosas: “Chance” del disco Handful of Rain (1994). Es el Dead Winter Dead el álbum que ya suena a Trans-Siberian Orchestra y el paso definitivo, pero “Chance” es otro hito en la evolución como en su día lo fue “Gutter Ballet” o “Edge of Thorns” (los temas, aunque también los discos que llevan su nombre).

«Yo entré en Savatage en 1994 y ese disco ya estaba escrito. De hecho, Jon Oliva toca la batería en ese álbum. Cuando les conocí y entré a formar parte del grupo todo ya estaba grabado y finiquitado. Ya poseía el Hall of the Monutain King, el Gutter Ballet y también el Edge of Thorns ya que era el primer disco con Zak Stevens y “Chance” era algo muy diferente a lo que había oído hasta aquél entonces. Me quedé muy sorprendido con ese tema. No solo era una gran canción, sino que también era muy diferente a lo que venían haciendo. Quizá te lo definiría como algo más intenso de lo que nos tenían acostumbrados. Es una canción muy poderosa. Juegos de voces, esa letra de Paul O’Neill… Tienes que escucharla bien y parar atención, es un tema que te lo pide cada vez que suena. Cuando la tocábamos en directo es cuando eclosionaba de verdad. Este tema lo tocábamos hace dos años con la Trans-Siberian Orchestra, con todas sus partes vocales y la orquestación original. Sonaba genial y era muy emotiva. Te confesaré que mi parte favorita cada noche que tocábamos era el “Chance”. Eso de tener a Zak Stevens cantando delante de mi con Chris Caffery tocando la parte de guitarra era siempre un momento cumbre para nosotros. Es uno de esos grandes momentos en los que Paul se coronó como compositor. Y un poco es lo que más se acerca a lo que vino luego con la Trans-Siberian Orchestra. La orquestación, los coros polifónicos y la forma de componer. Cada vez que Paul y Jon se sentaban juntos a escribir música miraban hacia el futuro y esa canción fue un punto de inflexión”.

(Jeff Plate baterista de Savatage en exclusiva para Science of Noise)

Handful of Rain no suele ser el disco favorito de los fans del grupo si bien es aceptado, reivindicado e incluso venerado por muchos de sus seguidore. Hay allí juegos de cumbres y valles pasando de la balada al furibundo heavy metal directo y descarnado de “Taunting Cobras”. Pero “Chance”… hace saltar la banca y hay quienes la han llegado a comparar con todo un “Bohemian Rhapsody” de Queen por estructura y sorpresas auditivas, que se van sucediendo a medida que avanza el tema. Orquesta, coros por doquier, heavy metal, cajitas de música… La elegancia y la calidad van desde los arreglos, pasando por estructuras cambiantes y floreciendo especialmente en la letra.

Pero lo más grande de esta canción es que es una rapsodia, es decir, siendo pequeñas canciones que se van uniendo y encajan de una forma mágica. Todo se va sucediendo hasta que se toca el cielo con uno de los momentos mas inspirados del grupo: El canon polifónico de “Chance”. No solo es que en estudio sea una auténtica virguería, es que a principios de los 2000 las cambiantes formaciones de Savatage tocaban el tema en directo y eso implicaba que todos los músicos del grupo tenían que cantar y afinar. Era impresionante verles con un dedo metido en su oreja buscando la afinación perfecta.

«Chance»: el concepto

Estamos hablando de Oliva, Kinkel y O’Neill, un triunvirato compositivo a nivel de estadios que no solo busca historias sorprendentes, sino que las crea. Algunas dan para una serie o una película como la asombrosa historia del Dead Winter Dead. La sensibilidad y cultura del grupo es enorme y un poco hace buena esa frase de que lo peor y lo mejor de Estados Unidos está en Florida. De allí salieron Death y Savatage, de allí es originaria toda la gente de la serie Tiger King o el caído en desgracia de Jon Schaffer de Iced Earth.

Según Miguel de Lys la composición trata la historia del japonés Chiune Sugihara, uno de los héroes de la segunda guerra mundial que, estando Japón como aliado de los alemanes fue enviado a Lituania en 1939, el año de inicio de la Segunda Guerra Mundial. Las órbitas rusas y alemanas serían enemigos irreconciliables, pero compartían ciertas animosidades hacia homosexuales, gitanos y judíos, por lo que de la limpieza étnica y la solución final estarían en desacuerdo… una vez se hubieran llevado por delante los primeros candidatos a ser sacrificados, pues Rusia invadió Lituania ya que Alemania había invadido Polonia. Si eras una de las etnias marcadas lo tenías francamente mal a no ser que un diplomático te expidiera permisos para salir del país.

A día de hoy la Trans-Siberian Orchestra grupo es uno de los más exitosos que hay en Estados Unidos. Es equiparable a lo que mueve Bon Jovi o Bruce Springsteen allí”.

(Jorge Salán)

Chiune Sugihara formalizó hasta 6000 visados para que gitanos, homosexuales y judíos pudiesen escapar a un país mejor, si es que en esos tiempos había algo mejor (si más no escapar de la muerte segura). Según nos cuenta Lys firmó papeles para dar la libertad a lo loco, incluso de camino al tren para abandonar al país y dentro del mismo tren. Cada firma y papel expedido daba el pasaporte a la vida, y cuando fue obligado a dar explicaciones en Japón de su actitud misericorde y humana que tanto cabreó a su gobierno, respondió con un sabio dicho Samurai: “El buen cazador no puede matar a un pájaro cuando este vuela hacia él en busca de refugio”.

Conozco el tema y personalmente te diría que Savatage han sido alucinantes especialmente dentro del aspecto musical y compositivo. Todo lo que hacían era genial. Jon Oliva es un magnífico compositor y cantante. El otro cantante era Zak Stevens creo que es uno de los mejores cantantes que ha habido nunca dentro del heavy metal. Su voz es alucinante y lo hace realmente bien, pero de alguna forma, y a nivel muy personal… nunca conecté con Savatage, y eso que fui a bastantes conciertos cuando tocaron por Alemania. No te lo sabría explicar del todo… definitivamente te diría que no es mi estilo de música favorito”. («Seeb» Levermann, líder de Orden Ogan)

El diplomático japonés perdió su empleo y dio al traste con su carrera profesional, pero con los años fue reconocido como un héroe en Israel o su propia patria hasta el punto que su historia terminó siendo pasada a película e inspiró en una de las más grandes canciones de heavy metal jamás creadas: el “Chance” de Savatage.

La letra y la música

En “Chance” Paul O’Neill y Jon Oliva vuelven a lograr otro de esos grandes momentos en que la belleza de las letras está a la altura de la de la música, y eso ya es decir mucho. La temática son los sentimientos encontrados del diplomático japonés cuando adivina de lo que le va a tocar hacer. Está inteligentemente construido a base de metáforas desgarradoras y una letra asombrosamente certera.

El tema se abre a balada con el piano de Jon Oliva y la imponente voz de Zak Stevens que es puro sentimiento. La letra nos muestra a un pesaroso protagonista. Todas las plegarias se han marchado, sueños no cumplidos pero guardados a buen recaudo. Llegará el mañana y tocará continuar…

He was standing all alone
Trying to find the words to say
When every prayer he ever prayed
Was gone
And the dreams he’s never owned
Are still safely tucked away
Until tomorrow he just
Carries on

Música de caja de muñecas con imponentes acentos de orquesta. A ambos compositores les gusta la música descriptiva y aquí juegan con los demonios internos y la pegada de la orquesta que simboliza lo que está por venir… La alusión a las plegarias es para resaltar las creencias de Sugihara. Recordemos que cuando le preguntaron al nipón por qué había traicionado al Emperador de Japón (algo así como un Dios hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial) dijo que se encontró en la tesitura de traicionar al Emperador o a Dios… así que optó por traicionar al primero. El crescendo, casi cinematográfico, y la rápida digitación de ambos guitarristas consigue el preludio perfecto a la tempestad. Recordemos que Savatage en esos días contaban con Alex Skolnick (Testament) en sus filas, y que sigue en la Trans-Siberian. Johnny Lee Middleton, el eterno bajista, completaba la formación que perdía tras grabar el disco a Steve Wacholz y ficharía al enorme Jeff Plate, amigo de Stevens.

Las guitarras de Chris Caffery se marcan un solo con canon junto a las de Alex para derivar en el momento más metálico de la canción: cuando se alude a que la limpieza étnica que está por venir. Aquí hay las míticas estrofas cantadas por Zak en las que dice eso de “Veo al diablo por las calles de noche, le veo bajo la lluvia torrencial, le ve sonriendo con una mueca retorcida bajo la luz”.

See the Devil in the streets at night
See him running in the pouring rain
See him grinning ‘neath a twisted light
I’ll be back again

Una de las más bonitas analogías llega comparando a las gentes estando en fila y asintiendo órdenes a la vez como lo hace el viento en los campos de maíz. Allí están de pie sin ver la guadaña que avanza por el campo sembrado. Hay otros que lo saben, los que besan a los perros de la guerra y el japonés sabe que hay que actuar y no quedarse entre la sombras y la oscuridad. No habrá mañana a menos que me arriesgue (“Take a Chance”).

See the people standing in a row
See them nodding like a field of grain
No one sees the sickle though
Coming Across the plain

And this he knows if nothing more
That waiting in the dark like destiny
Are those who kissed the dogs of war
And there is no tomorrow
No tomorrow
Take a chance
Take a chance

Lo maravilloso de todo es que a pesar de que estamos hablando de muerte y hay afiladas guitarras las orquestaciones y la línea vocal de Zak Stevens son optimistas. “El diablo es intenso, mira cómo cambia de nombre… ¿Cuál es el precio de la inocencia? Es siempre oscuro cuando la luna está baja, es siempre oscuro cuando te ilumina una única llama en la oscuridad”…

See the Devil he is so intense
See the Devil go and change his name
What’s the going price of innocence
It can’t be the same
Is it dark when the moon is down
Is it dark with a single flame
If there’s glass falling all around
I am not to blame

And this he knows if nothing more

That waiting in the dark like destiny
Are those who kissed the dogs of war
And there is no tomorrow
No tomorrow
Take a chance

Burn the night away

Llega el interludio orquestal y las guitarras abren el cénit de la composición con una especie de diálogo entre Dios-su moralidad y Chiune Sugihara. Las dudas… Todas las creencias de protagonista se tambalean, el héroe mira a sus flaquezas y todo se puede venir abajo, pero… hay esta oportunidad, toca arriesgar. El ahora o nunca a pesar de las consecuencias. Dios-consciencia interroga al japonés y le reta a obrar bien. Ese momento en el que es gloria o muerte, ese en el que miles de personas van a poder ser salvadas o terminarán muertas. A ese momento valiente de decisión y no vuelta atrás es de lo que versa esta canción y con bellísimas palabras que casi son imágenes… Savatage lo hacen en canon polifónico un poco dando la sensación de que todas esas voces son las que se enfrentan en su mente y que le atormentan hasta tomar la decisión final. Brillante es poco…

Pictures at an exhibition
Played as he stood his trance
Staring at his inhibitions
All the time believing
That it now came down to nothing but this chance

I fear you
Your silence
Your blindness
See what you want to see
In darkness
One kindness
One moment
Tell me what you believe

I believe in nothing
Never really had to
In regards to your life
Rumors that are not true
Who’s defending evil
Surely never I
Who would be the witness
Should you chance to die

Father can you hear me
This is not how was meant to be
I am safe and so are you
As for the others destiny

I believe that situations
All depend on circumstance

Look away
Look away

Pictures at an exhibition
Played as he stood in his trance
Staring at his inhibitions
All the time believing
That it now came down to
Nothing but this chance

Veredicto

He escuchado infinidad de veces esta canción y sigue poniéndome el vello de punta. Hasta ahora lo hacía la inmensa calidad de la canción en si misma y el recordar el tremendo esfuerzo que suponía hacerla en directo con todos los miembros del grupo tirando de coros. Damond Jiniya marcaba los cambios y entraba en cada estrofa mientras parte del grupo mantenía la parte cantada y se iban añadiendo más voces hasta terminar con ese “Chance” final”: “Nada excepto esta oportunidad”.

Me encanta de verdad esta sección de canciones perfectas puesto que uno entra hasta el corazón de la composición y descubre en ella (o interpreta) todo lo oculto o lo que no se había dado cuenta anteriormente. En “Chance” hay para hacer páginas y páginas y continuaría por placer. Envidio a quien todavía no haya llegado a descubrir a Savatage pues hay un universo entero allí…

Creo que mucha gente ama a Savatage y cree que “Chance” es una obra maestra. Pero cuando toda esta gente entienda de lo que trata la canción creo que todavía amará más a Savatage y a “Chance”.

Jordi Tàrrega
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Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.