Crónica y fotos del Calella Rockfest - Fàbrica Llobet-Guri (Calella), 12 de octubre de 2018

CALELLA ROCK FEST: Lordi ya no dan miedo… y Mike Farris es divino

Datos del Concierto

Calella Rockfest

Bandas:
Nashville Pussy + Lordi + Hellsingland Underground + Dry River + Mike Farris & The Fortunate Few + The Bellrays + Electric Boys + The Rocking Horse
 
Fecha: 12 de octubre de 2018
Lugar: Fàbrica Llobet-Guri (Calella)
Promotora:
Asistencia aproximada: personas

Fotos

Fotos por Manuel Damea

Viernes 12 de octubre

Cada Calella Rock Fest nos brinda a todos los que asistimos a sus dos jornadas conciertos para el recuerdo. Es sin lugar a dudas el más especial de todos los festivales catalanes y ha cerrado esta vez su sexta edición cumpliendo las expectativas, a pesar de que el público del viernes al sábado fue bastante diferente, algo que nunca había pasado en Calella. Lordi era en un principio el lujo y el gran nombre del festival, pero Mike Farris & the Fortunate Few se encargaron de demostrar quién era el rey en Calella. A ello hay que sumarle unas actuaciones excelentes por parte de todos los grupos, que como ya es tradición en el festival, poseen tiempo suficiente para lucirse.

Dry River son los Queen de Castellón

Desde que sacaron su excelente El Circo de la Tierra (2011) la banda levantina está que se sale. Sus seis músicos irradiaron clase y sus dos acompañantes dieron color a su directo con coreografías de aeróbic, subtítulos en emoticonos o máscaras de gas. Su nueva obra 2038 (2018) es de lo mejor que ha aparecido en la escena nacional en estos últimos años y cortes como “Fundido a Negro” o “Rómpelo” enamoraron a unos presentes que desde bien temprano no quisieron perderse su actuación. Su rock de raíces 70 con coros grandilocuentes (y reales) y unos riffs que beben de Van Halen y Journey les hacen tremendamente melódicos y accesibles, tanto, que puede que no entren a los amantes de las sonoridades más duras. Momentos brillantes como la balada “Me va a Faltar el Aire” o el sabor Queen total de “Cautivos”. Su infecciosa vena más comercial la puso “Me Pone a Cien” y “Traspasa mi Piel”. Simpáticos, directos y elegantes.

Hellsingland Underground trae el sonido más del Sur desde más al Norte

Son suecos y muy habituales de nuestros escenarios, pero su corazón palpita música sureña al estilo Allman Brothers, Blackfoot o Lynyrd Skynyrd. Tienen mucho de cosecha propia también, pero su set tiene puntos de linealidad y repetición de esquemas que hacen que para el novato oyente se reitere. Charlie Granberg hizo de chamán con su sombrero demostrando que piezas como “As Dreams Go By” o “No Regrets” tienen magia. Destacaron esas guitarras dobladas tan trabajadas y los teclados, pero el verdadero portento del combo escandinavo es el guitarrista Mats Olsson a las seis cuerdas y a las segundas voces Con él los temas ganan mucho y “You Saved Me” o “Northern Country Boy” te convencen de que su material tiene duende.La banda se quedó todo el fin de semana para disfrutar del sol y la gastronomía. Una gran opción…

Lordi ya no dan miedo

¿Es el Calella el festival ideal para Lordi? Puede que no, pero los finlandeses tienen suficientes tablas para convencernos de que siguen siendo esa monstruosa formación deudora de los sonidos 80 y de la imaginería Kiss. Han ido para abajo desde que arrasaron en Eurovisión y el material grabado desde entonces ha pasado muy desapercibido No había pirotecnia y el montaje-producción estaba a medias, por lo que el Shock Rock brilló por su ausencia y los solos (de todos los instrumentos) vertebraron un set que decaía en cada ráfaga de material novedoso. Afortunadamente joyas como “Blood Red Sandman”, “It Snows in Hell” o “Would You Love a Montserman” siguen siendo hechizantes. Mr.Lordi hizo el impresionante truco de desplegar sus alas pero el resto de teatro quedó únicamente en un bofetón a una monja por parte de Ox. La poca pegada de “Missing Miss Charlene” o “Naked in the Cellar” son evidentes. Ni el final con “Devil Is a Loser” ni “Hard Rock Hallelujah” pueden maquillar el hecho de que, a día de hoy, Lordi ya no dan miedo.

Nashville Pussy: sudor, entrega y decibelios

Uno ya sabe que lo de Nashville Pussy es un valor seguro. Salieron tarde y con un volumen exageradamente alto, al 11, pero sobre las tablas nadie les gana a nivel de entrega, simpatía y autenticidad. Tragos de bourbon, muecas por parte de Blaine y toques sexys desbocados por parte de una Ruyter que se desfonda sobre el escenario. Su nuevo baterista les comandó bien en el “Kicking in the Teeth” de AC/DC para luego arremeter sin descanso piezas como “Piece of Ass”, “Pillbilly Blues” o “Rub It to Death”. El material nuevo pinta realmente bien como “We Want War”, con esos efectivos coros de la rubia guitarrista. Blaine jugó con sus muecas de loco red neck y terminó bebiendo bourbon de su sombrero. Fueron un camión sin frenos que arrasó con todo haciendo disfrutar a un Calella entregado. Gran final con “Why, Why, Why” y “Go Motherfucker Go”. Salvajes y sudorosos.

Sábado 13 de octubre

The Rocking Horse inflaman una sala desagelada

Cuando una banda de reputadísimos músicos se unen para tocar el estilo que más les gusta: el rock, pocas cosas pueden fallar… Paquito Sex Machine de la Fundación Tony Manero, David Muñoz de Jarabe de Palo y Els Pets, Jordi Kako de Jarabe de Palo y Danny Navarro de Manzano y Buenafuente. Tenían la baja del bajista Kako, perfectamente suplido por Jordi Franco y que a esa hora el público no era precisamente numeroso. No les fue fácil, pero poco a poco se fueron ganando a la gente a base de rock básico con múltiples detalles técnicos y estribillos muy 90. Temas como “El mundo al revés o “Dale al botón” demuestran que el grupo posee unas tablas y unas ideas muy claras. Fue con la versión de “Highway Star” de Deep Purple cuando se lo llevaron de calle, y eso que no echamos de menos los teclados, pieza fundamental del tema. Un garbeo de David Muñoz entre el público y un “Quién crees que eres” certero terminaron por convencer a toda la sala.

Electric Boys pasean su hard rock gypsy

El hard rock de los suecos Electric Boys fue toda una sorpresa para los asistentes del Calella. Connie Bloom es un seguro de vida, y eso fue suficiente para que las almas reunidas en el Calella disfrutaran de la propuesta nórdica. Su hard rock bebe de ambas orillas, la americana y la inglesa, y todo ello con la actitud y look de gitanos que destilan glamour. Bien en “Spaced Out” demostrando que su nuevo material está a la altura de sus composiciones más clásicas. Andy Chrsitell es todo un puntal en su sonido, pero la actitud es el ingrediente más trabajado en Electric Boys. Surfearon un par de versiones de Bob Marley y Rush para hacer disfrutar a la gente para luego rematar con las piezas de su catálogo más recordado. “Rags to Riches” y “Captain of My Soul” dieron buena cuenta del nivel del grupo, que alcanzaría su cénit con el ritmo rompedor de “All Lips N’ Hips”, esta vez con el cantante de Hellsingland Underground sobre el escenario.

Mike Farris and the Fortunate Few son pura magia

No hay palabras para expresar lo de Mike Farris en Calella… Nada nuevo para los que le conocían, pero toda una experiencia para aquellos a los que ni les sonaba ni el nombre. Farris posee una de las mejores voces de la escena, sólo comparable con Glenn Hughes. Un tipo que puede deambular por el rock, el soul, el blues o el góspel sin despeinarse. De eso trató su apuesta, en la que le veíamos por vez primera con una banda de rock en todo su esplendor. Farris tiró de su nuevo disco, pero tuvo momentos para recordar a su exbanda, los Screamin’ Cheetah Wheelis. Ahí queda la sideral “Hello from Venus”, pero antes hubo uno de los más grandes momentos vividos en las seis ediciones del Calella: el triple tributo Tom Petty con “American Girl”, “Swingin’” y “Room at the Top”. Maravilloso concierto con feeling y clase por doquier y con una banda que estuvo a un nivel perfecto.

The BellRays maridan punk con soul como nadie

Dosis de punk-soul de altura por parte de unos The BellRays que mantienen su entrega y calidad como siempre. Estamos hablando del grupo más original que pasó por esta edición calellense con un Bob Venuum en estado de gracia y con una Lisa Kekaula rotunda y encantadora. Es impresionante lo bien que puede maridar el punk de base a lo Ramones con las voces soul en cortes como “Infection” o “Bad Reaction”. Hubo momentos en los que su bajista llegó a tomar las voces protagonistas dando dinamismo a un show sin bajones ni puntos flacos. Lisa se lució en “Never Let a Woman” dándole a la pandereta y manteniendo un ritmo que nunca decayó en toda su descarga. Incluso en temas más pausados como “Everybody Get Up” siguieron encandilando y se llevaron una gran ovación de despedida. Terminó la noche con la sesión de DJ de los Drinkin’ Brothers y con la pena de que se terminase otro Calella.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 499 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.