Blackmore’s Night – Shadow of the Moon: 25 años desde el día en que el Dios del hard rock jugó a castillos y princesas

Ficha técnica

Publicado el 2 de junio de 1997
Discográfica: Edel SE & Co. KGaA / Edel America
 
Componentes:
Ritchie Blackmore – Guitarra, bajo, mandolina, batería, tambourine
Candice Night – Voz, coros
Pat Regan – Teclados
Gerald Flashman – Trompeta, cuerno francés
Tom Brown – Chelo
Lady Green – Viola, violín

Temas

1. Shadow of the Moon (5:06)
2. The Clock Ticks on (5:15)
3. Be Mine Tonight (2:51)
4. Play, Minstrel, Play (3:59)
5. Ocean Gypsy (6:06)
6. Minstrel Hall (2:36)
7. Magical World (4:02)
8. Writing on the Wall (4:35)
9. Renaissance Faire (4:16)
10. Memmingen (1:05)
11. No Second Chance (5:39)
12. Mond Tanz (3:33)
13. Spirit of the Sea (4:50)
14. Greensleeves (3:47)
15. Wish You Were Here (5:02)

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Cada disco tiene un lugar especial en mi corazón. Son una verdadera instantánea en el tiempo de dónde estábamos y quiénes éramos como personas, como fuerzas creativas, en un momento en el tiempo. Shadow of the Moon era tan puro e inocente… el comienzo de todo, así que, por supuesto, es especial, ya que dio comienzo a un viaje increíble. Pero cada disco nos ha llevado por nuevos caminos y nuevos viajes”. (Candice Night)

Y el amor irrumpió en el corazón de Ritchie Blackmore y Candice Night y fueron felices comiendo perdices jugando a trovadores y princesas… fin de la historia. Así podríamos resumir el final de la carrera rockera en el Dios Ritchie Blackmore, sellada en 1997 con este Shadow of the Moon, en el que se aleja absoluta y totalmente del rock para abrazar el renacimiento, el barroco y el medievo musical.

Blackmore se pasa al acústico

Cuando el autor de “Smoke on the Water” y líder de Rainbow se atrevió a semejante blasfemia rockera sus más recalcitrantes fans odiaron absolutamente lo que hacía en este disco, que era el primero del proyecto. Candice era una fan de Deep Purple, y Blackmore la conoció y mimó hasta el punto de que llegó a hacer coros y tuvo momentos solistas en el último disco de Rainbow, el Stranger in Us All. Fue un disco destinado a cerrar expediente pues Ritchie ya tenía entre ceja y ceja su siguiente paso: clazarse leotardos.

Muchos fans siempre han echado en cara a la pobre Candice que lo enamorara y se lo llevara por caminos ajenos del rock, quedando como una madrastra mala de Disney. Eso no ocurrió ni por asomo. Pude entrevistarla, así que salpicaremos la entrevista con muchos extractos de esas respuestas a mis preguntas.

A nivel personal os diré que ese disco lo compré de ruta por Polonia y Lituania y escucharlo en esos bellos paisajes fue mágico. A muchos os puede sorprender, y de verdad que hay cosas que me cansan del proyecto Blackmore’s Night, pero Shadow of the Moon no solo es lo mejor que han grabado, sino que está entre lo mejor que ha hecho Blackmore en toda su carrera.

“Siempre pienso que es gracioso cuando la gente piensa que yo hice que Ritchie se decantara por esta música y este estilo. Y te puedo decir un par de cosas: 1, Nunca había escuchado música renacentista antes de conocerle. Y 2, NO PUEDES HACER QUE RITCHIE BLACKMORE HAGA ALGO SI NO QUIERE. Nunca hicimos esta música para nadie más que para nosotros, y si a la gente le gusta, le gusta, y si no… Pues no. No vamos a cambiar nuestro estilo o lo que hacemos para complacer a otras personas, nuestra música viene del corazón. No perseguimos tendencias ni modas. Hacemos lo que es auténtico y correcto para nosotros. Así que, en este aspecto, no vivimos tiempos difíciles. Pues amamos lo que hacemos.” (Candice Night)

El disco

“Shadow of the Moon” es el tema título y una de las más grandes canciones del proyecto, un inicio deslumbrante que lo tiene todo. Si esta canción la cantara Dio y fuese eléctrica ten por seguro que sería un clásico del heavy metal. En este formato es también excepcional. Evocadora, con arreglos detallistas y mucha magia. Te traslada a otro mundo y gran parte del logro es de la maravillosa voz de Candice: absolutamente natural y cristalina. Parece que no necesita hacer esfuerzos para llegar a todo.

Otra de las más recordadas es el “Play Minstrel Play”, estelar, con ese maravilloso solo de flauta de don Ian Anderson de Jethro Tull. Es una bellísima pieza cargada de emotividad y en la que el hombre de negro deja su sello en los punteados de acústica. “Be Mine Tonight” es renacentista y delicada, armada con violines y percusiones de cascabeles, que un poco, les abren la puerta a futuros villancicos trovadorescos. Esta es realmente buena e inspirada.

“Sí, trabajé para una emisora de radio de rock en Long Island y Deep Purple vinieron a la ciudad para jugar un partido de fútbol benéfico. Nos machacaron. Después del partido subí a pedirle un autógrafo a Ritchie y él me miró y me dijo que pensaba que yo era una chica muy hermosa. Fui a marcharme con mi autógrafo y él envió a su roadie entre la multitud para averiguar quién era yo, y pedirme que me encontrara para quedar más tarde con él un pub donde hablamos toda la noche. Luego nos mantuvimos en contacto y nuestra amistad creció y evolucionó, naturalmente, como cualquier otra relación. Ya hace 32 años de cuando nos conocimos.” (Candice Night)

En “The Clock Ticks On” hay una declaración de intenciones y del juego de princesas y trovadores. Clavicordio, flautas dulces y bellísimas guitarras acústicas de punteados ágiles. Es una canción muy emblemática y evocadora, casi parece una versión de un clásico atemporal, y un poco, picotean del pasado y lo reinterpretan a su modo y forma. “Ocean Gypsy” es una inspirada balada ensoñadora, sedosa y delicada con teclados de fondo y detalles de guitarra.

Hay en el disco varias piezas de guitarra para expreso lucimiento de nuestro genio y “Minstrel Hall” es el mejor ejemplo de ello. Acompañada de flauta, casi puedes sentir como la guitarra respira y su trastear. Es una pasada… Otra de apenas un minuto es “Memmingen” y la otra es “Mond Tanz”, más extensa y completa. La misma magia que tiene Ritchie para las eléctricas la tiene para la acústica.

Curiosamente el tema más tocado del disco es “Renaissance Faire”, con los vientos de Gerald Flashman. Luminosa y bailable, define bastante bien la propuesta de este proyecto.  Juegos con los cánons en “Magical World”, canción tradicional debidamente interpretada y arreglada para la ocasión. Aquí Night da una buena lección de calidad demostrando que era especial.

Pero si hay un tema polémico ese es “Writing on the World”, con programación. Lo de combinar techno y música medieval se hizo esta vez y nunca más. El caso es que es un temazo y en directo la tocaban sin los loops. Posiblemente se pasó de la raya puesto que no pinta nada en este disco, pero bueno… Gary Mooretambién estaba en las mismas como leeréis en el otro aniversario que hoy nos ocupa. Para que el pastiche sea mayor hay una entrada con música de Tchaykovsky.

“No Second Chance” también viene con base programada, pero no es tan obvia como en “Writing on the Wall”. Otro buen tema pausado y evocador jugando con lo que proponen. El ambiente marinero domina “Spirit of the Sea”, la enésima balada que desprende ternura y en la que brilla el chelo de Tom Brown al lado del violín de Lady Green y las eternas cuerdas del maestro. Completa la angelical Candice con mucha clase.

Se despiden con dos versiones: una clásica de la eterna “Greensleeves”, con bellos punteados de guitarra y esos amagos a arranque eléctrico tan de Ritchie. La otra gran versión es el “Wish You Were Here”, una genial canción de los suecos Rednex (los de “Cotton-Eye Joe”). En sus manos queda excelsa y es de lo más logrado del álbum, y además, suelen interpretarla mucho en directo. Es una canción que bien merece un reportaje para ella sola. Y Candice Night está sublime entre ese mar de orquestaciones delicadas. Su suavidad es como un apartar telarañas en el avance delicado de una princesa.

Veredicto

Shadow of the Moon es magia absoluta, aunque obviamente no es ni metal ni rock y se aleja completamente de la imagen de Ritchie Blackmore que puedas tener. Como genio absoluto que es pudo triunfar en el mundo del rock en Deep Purple, en el mundo del heavy metal con Rainbow e incluso en el mundo de la música folk medieval con este proyecto. No hay nadie que haya podido ser leyenda en tres estilos. Blackmore pudo.

Es el disco perfecto de Blackmore’s Night y el resto se pueden acercar a él, pero en ningún caso lo superan. Solemos hablar de lo mal que le sentaron a las bandas de hard rock tradicional la travesía por el desierto de los 90. Aquí Blackmore dio un giro inesperado, y decepcionó a mucha gente, pero también se abrió a nuevos públicos y circuitos. Un día hablaremos del concierto (único) que dio en Barcelona en esa primera gira y en la que el público estuvo de lo más desagradable y pesado. Lo resumiría en una frase constante del público: “¡Ritchie, sácate la Stratocaster!”

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 1051 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.