Arctic Monkeys – The Car

Nuestra Nota


9 / 10

Ficha técnica

Publicado el 21 de octubre de 2022
Discográfica: Domino Recording Company
 
Componentes:
Alex Turner - Voz, piano, guitarra
Jamie Cook – Guitarra, teclados, piano, coros
Nick O'Malley – Bajo, coros
Matt Helders – Batería, percusión, coros

Temas

1. There’d Better Be a Mirrorball (4:26)
2. I Ain’t Quite Where I Think I Am (3:11)
3. Sculptures of Anything Goes (3:59)
4. Jet Skis on the Moat (3:18)
5. Body Paint (4:51)
6. The Car (3:19)
7. Big Ideas (3:58)
8. Hello You (4:05)
9. Mr Schwartz (3:30)
10. Perfect Sense (2:47)

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Es evidente que los Arctic Monkeys que todos adorábamos no regresarán. De ellos solo queda lo que poco a poco se vaya perdiendo incluso en sus conciertos, pues el peso de sus nuevos discos cada vez irá aumentando en los repertorios en detrimento de las piezas indie rockeras de sus cinco primeros trabajos. Lo que para muchos fue un suicido comercial traducido bajo el título de Tranquilitiy Base Hotel + Casino (2018), para Alex Turner fue el punto de inicio de una singular mutación. Porqué de los primigenios Monkeys solo queda el nombre y el lineup. Lo demás es prácticamente todo nuevo.

Sí, quizás deberían haber cambiado su nombre de Alex Turner & The Monkeys, quizás deberían repetir su fórmula disco tras disco hasta la jubilación. Quizás…quizás…quizás. Pero si eres de los que vio algo en su anterior disco, es evidente que te has quedado enamorado de The Car (2022). Y por si tenías dudas al respecto, los singles lanzados previamente ya dejaron claro de que este nuevo disco era la lógica continuación de TBH+C. Si no te gustó, no se que haces leyendo esta reseña.

Las cuerdas que abren “There’d Better Be A Mirrorball” son el principal atributo de la experimentación y mutación que está viviendo la banda. El crecimiento y la madurez con la que están jugando per parte nos arremete contra la nostalgia de tiempos pasado y en parte nos muestra que Alex Turner es uno de los más afilados compositores de este momento. Dejar el indie macarrilla para gestar canciones como “There’d Better Be A Mirrorball” no está al alcance de muchos aristas.

“Don’t get emotional, that ain’t like you.”

“No te emociones, no es propio de ti” ruge amablemente como entrada un Turner que se ha convertido en un poeta, uno de los letristas más sofisticados del momento. La instrumentación de The Car es infinitamente más nítida y delicada que en Hotel + Casino, los falsetes de Alex de estilo Ziggy Stardust se combinan con sus voces pausadas formando una paleta sonora magistral.

Y cito a Ziggy Stardust porqué en muchos momentos he cerrado los ojos y me he visto paseando por un disco de Bowie. Como cuando escucho repetidamente “Body Paint”, pieza que se convierte directamente en un clásico instantáneo cuando, tras una suave apertura, se convierte en una canción casi de glam rock.

A lo largo de todo el disco, los instrumentos milimétricamente calculados se entretejen progresivamente creando una especie de atmósfera retro, todo bajo los falsetes de Alex. Incluso hay tiempo para una canción inusual como “Sculptures of Anything Goes”, pieza que tiene posiblemente el ambiente más oscuro y amenazador que la banda jamás haya buscado. Los sintetizadores de bajo atmosféricos y ruidosos dominan el paisaje sonoro mientras Alex vierte sus versos de forma cálida, contrastando con la aparente frialdad de la música.

Otra canción que rompe con todos los moldes es la homónima “The Car”. Se trata de una canción que mezcla un estilo tradicional de música española con una fórmula indie. Escuchamos expresiones en español, guitarra solista punteada, una bella línea de piano… e incluso nos topamos con una guitarra que nos evoca a Pink Floyd.

En “Big Ideas” la instrumentación a lo intro de James Bond te invita a profundizar en las principales influencias de Turner. Una canción emocionante de principio a fin. La crítica al «negocio del espectáculo» en “Hello You” es rebosante de imaginación y luminosidad. También luce con luz propia “Perfect Sense”. La canción que cierra The Car nos muestra una calidez increíble adornada por un perfecto sonido instrumental y un Alex que se muestra cercano y delicado como nunca lo había hecho antes.

Aunque la mayoría de piezas funcionan perfectamente, podemos comentar que “Jet Skis on the Moat” no acaba de arrancar pese al buen trabajo de guitarras wah a lo Hendrix. Al igual que “Mr Schwartz”, pieza que tampoco destaca realmente en nada.

El pop rock barroco que los Arctic han sabido crear es denso y a su vez poético. Sobre todo poético. Los arreglos orquestrales dotan al disco de una profundidad novedosa dentro del catálogo de los de Sheffield. El resultado de todo ello es hermoso, conmovedor. Alex Turner y los Monkeys no se sienten atraídos por las tendencias modernas. Lejos de buscar agradar al público y ganar más dinero, solo quieren hacer lo que les da la gana. Y se nota, pues todo está tan mimado que es imposible de gestarlo sin confiar ciegamente en ello.

Beto Lagarda
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