Venom – Black Metal: 40 años del Big Bang de lo oscuro

Ficha técnica

Publicado el 1 de noviembre de 1982
Discográfica: Neat Records
 
Componentes:
Cronos – Voz, bajo
Mantas - Guitarra
Abaddon - Batería

Temas

1. Black Metal (3:40)
2. To Hell and Back (3:00)
3. Buried Alive (4:16)
4. Raise the Dead (2:45)
5. Teachers' Pet (4:41)
6. Leave Me in Hell (3:33)
7. Sacrifice (4:27)
8. Heavens' on Fire (3:40)
9. Countess Bathory (3:44)
10. Don't Burn the Witch (3:20)

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El segundo disco de Venom fue realmente el que ha llegado a pasar a la historia, por su nombre, por su portada y por la trascendencia de sus canciones, pero lo que mucha gente no tuvo en cuenta es que lo que el trío de Newcastle llevaban entre manos en lo extramusical era una gran broma que no iba más allá. pero… es que esa música, esa imagen, unida al fuego y la pirotecnia, hacían que realmente que creyeras que lo de Venom iba en serio.

Posiblemente viendo la pegatina que iba impresa con el disco ya podías ver de qué pie calzaba el grupo: “La piratería mata la música y… ¡Venom también!”. Pero de esa broma inicial años más tarde arderían iglesias y Noruega sería el centro de atención por una especie de terrorismo juvenil ligado a este disco, en estética y temática.

Obviamente Venom son especialmente sus cuatro primeros discos con la formación en la que estaban Cronos, Mantas y Abaddon. Después se rompió la magia con la huida del guitarrista DunnMantas”. Salieron a caballo con la hornada de bandas de la NWOBHM y estuvieron en el sello Neat Records, quienes se la jugaron de verdad en el terreno económico. Cronos y Abaddon le dieron a los excesos y eso lastraría el devenir del grupo.

Mucha gente no lo recuerda, pero en la excepcional película de “El Exorcista” aparece un cartel de Venom colgado en la calle, todo un homenaje para introducirnos en el ambiente infernal del inmenso film de Friedkin. La icónica portada es obra del mismo Cronos que en una primera versión la hizo con tipp-ex. Maravilloso espíritu DIY. Me parece sencillamente maravilloso… Cabeza de cabra, pentáculo, 666, blanco sobre fondo negro… están aquí todos los tópicos que pasarían a ser santo y seña del metal extremo a pesar de que aquí el satanismo era todo de postín.

Y en lo musical… pues bueno, no eran precisamente unos virtuosos, pero llevan la velocidad de Motörhead a la caverna y añadían una segunda guitarra que iba por libre en muchos momentos.

El disco

La chirriante sierra eléctrica queda empalmada con la archiconocida “Black Metal”, tema seminal y representativo de lo que es el sonido del grupo. No es un alarde de técnica y suena a caverna, pero aquí está el inicio de varios mundos que surgirán a posteriori. Hay la tosquedad del doble bombo de Abaddon que suena a lata y el particular cantar de Cronos, que al final regala algunos alaridos.

Uno de los más grandes logros es “Countess Bathory” que a la postre terminaría por dar nombre a la célebre banda sueca liderada por Quothorn. Al igual que el tema que abre posee un gancho pegadizo y la línea vocal es muy conseguida y pesada. Realmente el grupo poseía un estilo propio sonando todo oscuro y malévolo. Mención aparte merecen las guitarras de Mantas que aquí tienen algún punteado (que no solo) muy característico y tétrico.

En otro plano más desenfadado y divertido, con connotaciones sexuales queda “Teacher’s Pet”, con esa entrada burleta de guitarra para luego bajar al sótano, escupir las letras y avanzar a piñón fijo. Quizá estemos ante lo más experimental del disco pues el solo es en base de blues y se sale un poco por la tangente, pero es que ese es otro logro del combo inglés. Interludio con cantos hooligans y otra vuelta más de caverna sónica.

La intro de “Buried Alive” es casi de broma con esa voz distorsionada que da paso a las paladas. Intro atmosférica para “Raise the Dead” con voces de ultratumba y con golpes secos en los platos, muy apagados por el sonido y la producción. Cronos es casi teatral recitando más que cantando y con ese gemido-grito que patentó. Es una canción que queda cercana a Motörhead, especialmente por las guitarras en el solo y en ese avance que incluye coros y múltiples fraseos de guitarra que dan mucho color entre tanta oscuridad.

Hay momentos poco pulidos y toscos en la destreza de Mantas. Su guitarra es muy libre por momentos, y hasta cierto punto, eso mismo veremos en Slayer años más tarde, si bien a unas velocidades superiores y con una técnica maravillosa. La primera piedra estaba puesta.

“Sacrifice” mantiene los mismos ingredientes en juego y ebullición y va cargada con un conseguido riffeado a altas velocidades sin necesidad de doble bombo. Referencias luciferinas y conseguidos breaks en la batería con Keith Nichol tras los controles. El apretado presupuesto y las prisas, además de buscar sonar lo más crudo posible, hicieron el resto. La gracia es que miles de bandas ahora quieren sonar así, pero ellos simplemente hubiesen querido sonar mucho mejor…

“Heaven’s on Fire” combina lo mejor de las guitarras con los peores alaridos de Cronos y otra vez la cadencia Motörhead asoma con ganas y clase. Uno de los mejores cortes es “Don’t Burn the Witch”, muy completa y definitoria de lo que llevaban entre manos. Aquí hay riffs y arreglos más que notables y consiguen un balance alquímico entre lo pretendido y lo conseguido. En las guitarras puedes llegar a ver algo de Iron Maiden inclusive. Ese final en fade out casi que responde más a las prisas que a otra cosa pues es imposible terminar un disco peor. ¡Infernal!

Veredicto

Puede que la llave de vuelta fuera el primer disco Welcome to Hell, pero lo más recordado y celebrado es Black Metal, y de largo. Conozco a muchos heavies que detestan a Venom y califican como inescuchable este disco, y puedo entenderlo hasta cierto punto. Incluso a día de hoy cualquier banda de metal extremo que toque antes que ellos se los zampa, pero damas y caballeros… esto es el inicio de muchísimas cosas y conseguir hacer “esto” antes que nadie es una auténtica genialidad.

Genios y figuras siguieron regalándonos discos para el recuerdo y singles absolutamente imprescindibles. También se centraron especialmente en la estética de directo y en los petardos. La pirotecnia les perdía y con eso consiguieron hacer algo diferente a todo. Es de los grupos que han quedado más desfasados por propuesta y estilo, pero el encanto sigue presente. El día que tocaron en el Primavera Sound y luego salieron Los Chichos fue otra obra maestra del maridaje de los antónimos. Lo dejaremos para otro día, pero estuvimos allí, entre bambalinas: día de “ultrarumba”.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 1050 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.