Architects – For Those That Wish To Exist

For Those That Wish To Exist Album

Nuestra Nota


8.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 26 de Febrero de 2021
Discográfica: Epitaph
 
Componentes:
Sam Carter – Voz
Josh Middleton – Guitarra
Adam Christianson – Guitarra
Alex "Ali" Dean – Bajo
Dan Searle – Batería

Temas

1. Do You Dream of Armageddon? (1:38)
2. Black Lungs (3:51)
3. Giving Blood (3:32)
4. Discourse Is Dead (3:46)
5. Dead Butterflies (4:02)
6. An Ordinary Extinction (4:07)
7. Impermanence (featuring Winston McCall of Parkway Drive) (4:02)
8. Flight Without Feathers (3:48)
9. Little Wonder (featuring Mike Kerr of Royal Blood) (3:47)
10. Animals (4:04)
11. Libertine (4:01)
12. Goliath (featuring Simon Neil of Biffy Clyro) (4:17)
13. Demi God (4:26)
14. Meteor (4:01)
15. Dying Is Absolutely Safe (4:59)

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For Those That Wish To Exist. Aquí lo tenemos, al fin. El nuevo trabajo de Architects. Me da en el olfato que no va a ser un álbum exento de polémica, entre viejos y nuevos fans. Sin lugar a dudas, va a ser protagonista de acaloradas discusiones. Al escucharlo las primeras veces, me invadió una sensación ya vivida… álbumes que sirven para dar el impulso definitivo a bandas acomodadas en un estilo y que, con plásticos más elaborados, empapados de nuevas influencias conducen a sus creadores a una nueva escala en la industria musical. Eso es exactamente lo que me ha pasado con este For Those That Wish to Exist de los británicos de Brighton.

Después de la trilogía marcada por la enfermedad y pédida de Tom Searle, Lost Forever // Lost Together (2014), All Our Gods Have Abandoned Us (2016), Holy Hell (2018), Architects deciden dan carpetazo definitivo y lanzarse a una nueva etapa con un sonido muy cuidado, poroso a otras influencias y arreglos orquestales y electrónicos. Aquí hay agresividad, lírica, melodía y sentimiento. Como en todos los álbumes de los ingleses. Aquí hay un equilibrio perfecto entre la épica y el sonido directo. Una banda cohesionada que quiere dar lo mejor de sí, más allá del metal.

Esas son las sensaciones que tengo desde ese primer doble combo que son “Do You Dream Of Armageddon?” y “Black Lungs”. La primera sirve como introducción al álbum suave, con una primera muestra de donde van a ir los tiros, un sonido con arreglos orquestales acercándose a la épica con influencia de los Nine Inch Nails más atmosféricos, y un Sam Carter cantando suavemente, con voz contenida para dar paso al riffaco sin concesiones de la segunda (que a la vez fue primer single), directa, asfixiante e interludio de voces limpias. Grandilocuentes, quizás un poco recargados con esas cuerdas orquestales a la par que directos. Gritando a los cuatro vientos que aquí están de nuevo. Un tema adictivo y de final contundente.

Le sigue, cabalgando por los surcos del pentagrama, “Giving Blood”, para pararse en un puente más pop para volver a cabalgar sobre una atmósfera luminosa y voces susurrantes que desemboca, gracias a un buen trabajo rítmico, en un cabalgar más pausado. “Discourse Of Death” conecta directamente con lo ya oído en Holy Hell, riff marca de la casa Middleton, quien, por cierto, está absolutamente integrado ya en el sonido de la banda con su guitarra afilada y cortante, el Carter más gritón, con puente y coro de lo más épico y batería absolutamente demoledora. Dan Searle sigue siendo un seguro de vida tras los parches.

La épica sigue con “Dead Butterflies”, que, si me permitís la expresión, es el medio tiempo que muestra a unos Architects seguros de sí mismos en el ecuador de la primera mitad del disco. Ha habido momentos que me recuerdan, con esos violines de fondo, los S&M de Metallica. Sin duda, algo han tenido que ver…. El inicio de “An Ordinary Extinction” los emparenta con los sonidos más actuales, especialmente con sus compatriotas Bring Me The Horizon. Un poco de bases urban, riffs contundentes. Atmósferas industriales. A un cuarentón como yo, estos mestizajes le vuelven un poco loco… esto se reconduce con un final apoteósico, donde la base industrial entra en simbiosis con el metalcore de toda la vida, hasta dejarte sin aire.

“Impermanence” remite directamente a Parkway Drive, cuestión inevitable atendiendo al hecho que Winston McCall, de los australianos, participa en el tema… Una base rítmica brutal, un estribillo made in Sam Carter, un riffaco pesado y sincopado como si fueran los últimos Parkway y Winston dejándose las cuerdas vocales. Un tema para disfrutarlo, y mucho, en directo. Con la balada “Flight Without Feathers”, balada donde predomina el industrial/tecno. Tema que, personalmente, no me acaba de encajar. Con el ejercicio baladístico, llegamos al final de la primera mitad del trabajo. Te habrás dado cuenta que, efectivamente, se trata de un disco largo. Vamos a la segunda mitad.

“Little Wonder” en el que su paisano (paisano de su ciudad) de Royal Blood, Mike Kerr colabora. Inicia con un cabalgar alegre, casi bailable, con voz de Carter limpia, casi sintetizada en algún momento. En mi opinión, es un temazo bailable 100%, con riffs intercalados e intervalos a gritos y final muy groovístico. “Animals” tiene un riff pesado y de “salto fácil” en vivo. Fue el segundo sencillo. Poco más que decir.

“Libertine” sigue la senda de la rabia y la guitarra pesada intentando mezclar con una épica innecesaria (chicos, quizás no hace falta meterle a todo arreglos de cuerda o de base tecno…) en mi opinión. Los coros están un poco forzados aquí. Seguimos con la colaboración de Simon Neil de Biffy Clyro, “Goliath”, aquí la épica sí que combina bien con la contundencia de la base rítmica, guitarras agresivas y muy metaleras y un estribillo muy coreable y final sinfónico.

Nos vamos al tramo final del álbum. En “Demi God” destaca todo lo expuesto hasta ahora, pero con un puente y estribillo destacable, y un cambio de ritmo a medio tema que los acerca a los NIN de “Hurt” con ese piano, para ir, poco a poco, apagando la canción. Disfrutable. “Meteor” tiene una energía especial desde su inicio. Muy de metalcore de toda la vida, elegida como cuarto adelanto hace pocos días. Enérgica y poderosa.

Acabamos con “Dying Is Absolutely Safe” balada emocionante, salida de la reconocidda factoría Architects. Acústica, orquestal, voces limpias y susurrantes, con un in crescendo inacabable.

Este For Those That Wish To Exist es un disco notable, con varios “peros” que no lo hacen sobresaliente. La duración del disco (casi una hora de minutaje y 15 temas) y el barroquismo en los arreglos, lastran lo que podría haber sido un disco pluscuamperfecto. A pesar de ello, que una banda saque un plástico como este, después de 8 discos dice mucho a su favor. Amén del intento poco disimulado de dar un salto a un público más amplio siendo fieles a ellos mismos. Conocemos múltiples casos de bandas que no lo han conseguido, ellos sí. A nivel personal, me rindo a sus pies y espero, sin demasiada demora, poder disfrutar de su directo. Gran disco. Mejor banda.

Architects

Joan Calderon
Sobre Joan Calderon 115 Artículos

Sant Boi-Barcelona-Arenys de Mar. Padre y Metalhead. Desbordado por tanta música que escuchar y poco tiempo para disfrutarla. En el Universo solo hay dos cosas claras: In vino veritas y Metallica es la banda más grande de todos los tiempos (quizás solo una sea cierta, y no tenga que ver con la verdad). Death, black, doom, sludge, hardcore, thrash… y a veces electrónica, rock...  en resumen, la música es mi pasión