Blind Guardian – A Night at the Opera: 20 años del fin de los Blind Guardian clásicos

Ficha técnica

Publicado el 25 de marzo de 2002
Discográfica: Virgin Records / Century Media Records
 
Componentes:
Hansi Kürsch - Voz
André Olbrich - Guitarra, coros
Marcus Siepen - Guitarra, coros
Oliver Holzwarth - Bajo
Thomas "Thomen" Stauch - Batería
Mathias Weisner - Teclados
Michael Schüren - Piano

Temas

1. Precious Jerusalem (6:22)
2. Battlefield (5:37)
3. Under the Ice (5:45)
4. Sadly Sings Destiny (6:05)
5. The Maiden and the Minstrel Knight (5:30)
6. Wait for an Answer (6:30)
7. The Soulforged (5:18)
8. Age of False Innocence (6:06)
9. Punishment Divine (5:46)
10. ...And Then There Was Silence (14:08)
11. Harvest of Sorrow (3:39)
12. Bonus track: Mies del dolor (3:39)

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Es muy difícil acercarse a ANATO de Blind Guardian pues significa el fin de muchas cosas… La mejor banda del momento, la más original, la que había llevado el power metal a otros niveles (sí, más de uno) dejaba pasar cuatro años desde el incomparable Nightfall in the Middle-Earth debido, especialmente, a unos problemas de oído de Hansi, y cuando volvieron… su momento había pasado. Y había pasado a medias puesto que las expectativas eran tan grandes que en España (Sí, ¡en España!) su single de “…And Then There Was Silence” había sido número 1 en las listas.

“Mirror Mirror” de su anterior Nightfall era el single perfecto y creyeron haber encontrado la fórmula ganadora. Jugar con las capas de voces y hacer de lo que cantaba Hansi una especie de coro vocal con coros por arriba y por debajo, recargarlo todo y seguir esa senda hasta la extenuación. Y fue un error… De repente habían perdido la frescura, la inmediatez y lo hímnico y directo de todos sus discos anteriores. Pero es que lo peor de todo es que musicalmente iban mucho más allá, que ese disco era una pieza de orfebrería, una maravilla, pero despojada de todo lo que les había hecho enormes.

Se hace realmente difícil el comprender el por qué ese disco no arrasó pues en el fondo era llevar unos pasos más allá lo que siempre habían hecho, pero dividió a los fans y desde entonces Blind Guardian nunca ha vuelto a ser la misma banda, a pesar de sacar trabajos maravillosos desde un punto de vista musical. En el fondo esto se trata de heavy metal y los fans mandan… En su día puntué al disco con un 8,5 pero ya advertí que esa complejidad compositiva no les llevaba a buen puerto.

Ya tuvo que ser duro salir a la calle con semejante obra y que la gente les pidiera el “Majesty” una y otra vez… Pero es que los terrenos prog en los que quisieron deambular fue tomar unos riesgos nunca calculados. Fue el último disco con Thomas «Thomen» Stauch y abandonó luego (teóricamente) por la orientación musical de un disco que en un principio iba a llamarse The Soulforged, en consonancia a una de las canciones del disco.

El disco

“Precious Jerusalem” es de lo mejorcito de la obra, pero sorprende que sea una canción que nunca hayan llegado a tocar en directo. Hay una influencia directa del musical Jesucristo Superstar y muchos juegos con los coros. Ves que las capas de sonido en arreglos y voces son barrocas y que todo está saturado, por muy meritorio que sea. Una especie de horror vacui sonoro que pierde a esencia del grupo.

A nivel de calidad y de poder ser clásico “Battlefield” lo tiene todo para serlo, incluso esos momentos más medievales, pero termina un poco todo engullido por la producción. Gran línea vocal y estribillo que sin tener tejida toda esa red de coros que envuelven a Hansi quedaría más directa y optaría a clásico. “Punishment Divine” es el tema que ha sido más tocado en directo (después de la monumental “…And Then There Was Silence”) y es básicamente porque es un corte más desnudo de todo el entramado de coros y en el que puedes reconocer más y mejor los Blind Guardian de toda la vida.

En lo personal siempre diré que “Sadly Sings Destiny” es una gran canción, con esas guitarras de Marcus y André en plan glam rock, de entrada. El estribillo es limpio de coros y la canción huye de lo recargado, tanto en lo compositivo como en cuanto a arreglos. Hay que destacar también todo lo que consiguen en “Under the Ice”, pues con el tiempo es una de las canciones más notables del disco, absolutamente representativa de lo que son Blind Guardian, y ya sólo a nivel instrumental se delatan. Es curioso que un corte de esta magnitud no consiguiera lo que debía.

El largo minutaje de los temas y los mil detalles en los arreglos arropan ese medio tiempo titulado “The Maiden and the Minstrel Knight”, basada en el “Tristán e Isolda”, pero no llega a enamorar en ningún momento. Luego se intenta jugar con el sonido del disco Imaginations from the other Side en “Wait for an Answer”, pero sin esa brillantez.

“The Soulforged” es positiva, folk y festiva, con ese dueto de guitarras tan puramente Guardian por parte de Siepen y Olbrich. Es una de las canciones que llegó a tocarse en directo en su día y otra de las más destacadas. “Age of False Innocence” versa sobre Gaileo Galilei y el geocentrismo. Puramente Blind Guardian, pero sin llegar a las cotas que esperamos. Magistral los registros de voz de Hansi, un gran Thomen a la batería y los fraseos de las guitarras. Pero no llegamos a despegar.

Afortunadamente para ellos hay un tema de 14 minutos que vale su peso en oro y que sigue siendo habitual en sus directos: “And then there Was Silence”. Como dije en su día: era un triple salto mortal sin red de aires folk, músicas cambiantes y de una base metal inequívoca. De eso nadie se quejó… Posiblemente debieron de dejar ese tema como el experimento, pero el resto de canciones se empaparon de ello, para bien y para mal. Lo que es el estribillo define a la obra y es su gran momento, pero también saca a relucir lo que lastra al disco.

“Harvest of Sorrow” en castellano es “Mies del dolor”, y Mies es “cosecha”. Interesante balada acústica que adaptaron al idioma de Cervantes pero que quedó más curiosa que otra cosa. Como balada queda lejos de la calidad de otras mucho más clásicas y la pronunciación hispana de Kursch es funcional y poco más. Pero toca agradecerles el detalle, faltaría más.

Veredicto

Ya el título era algo megalomaníaco pero casaba con las intenciones: el titularlo como una de las obras maestras mayores de la historia de la música: A Night at the Opera de Queen, en la que está “Bohemian Rhapsody” (entre otras igualmente complejas y rompedoras). Queen a su vez se basó en otra obra maestra a su vez: la película de “Una noche en la ópera” de los Hermanos Marx.

Ese espíritu de ir más allá y crear una obra maestra les poseyó y ya nunca más volverían a ser los mismos. Os diría que el gran triunfador del disco es el productor Charlie Bauerfeind, pues puede gustarte o no el disco, incluso decepcionarte, pero en ningún momento puedes quejarte del sonido. Es absolutamente magistral lo conseguido.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 1043 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.