5 maneras inmejorables de empezar un disco según… Xavi Prat

Fotografía: Setdart Subastas

Dicen que la primera impresión es la que vale, y aunque en la música no siempre pasa (de echo muchas veces ocurre lo contrario), el primer impacto suele condicionar el resto de la escucha. Suelto todo este rollo para decir que la elección de la distribución de los temas es importante, y que la primera canción es la tarjeta de presentación del disco.

Personalmente me gusta que ese primer tema sea directo, rápido, potente… como un puñetazo en la mandíbula. Eso no quiere decir que que el primer tema deba ser el mejor del disco o que vaya a pasar a los anales de la historia, es simplemente lo que me gusta a mí. Y como de esto va el tema, os traigo cinco temas que abren disco (omitiendo intros) que creo que son perfectas para hacerlo. ¿Las hay mejores? Seguro, y os invito a que lo comentéis en los comentarios. Aviso, vienen felipadas.

 

«Painkiller»

Artista: Judas Priest
Álbum: Painkiller (1990)
Autores: Rob Halford, K.K. Downing y Glenn Tipton

De Judas Priest y su Painkiller (1990) se ha dicho todo. Nosotros mismos hemos hecho especiales sobre el que, posiblemente, sea el mejor disco del heavy metal hecho banda. Solo hacen falta un par o tres de segundos para situarnos y saber qué vamos a escuchar y que nuestro cerebro explosionará con uno tema totalmente icónico de nuestra música. Para el que escribe es el mejor tema de Judas, pero como para gustos los colores, intentaré explicar por qué considero que es inmejorable para abrir su homónimo.

«Painkiller», la canción, es una puta bomba. Afilada, rápida, agresiva y potente, con el paso de los años (¡31, ya!) se ha vuelto, además, un clásico del metal y un icono del género. En esta ocasión, además, es el mejor tema del disco, así que todo esto hace  de la moto del infierno (o del cielo) y su conductor uno de los mejores incipts ever.


«Be Quick or Be Dead»

Artista: Iron Maiden
Álbum: Fear of the Dark (1992)
Autores: Bruce Dickinson y Janick Gers

Para muchos Iron Maiden ya venía de caída cuando Fear of the Dark vio la luz (guiño, guiño) el año de las Olimpiadas. Yo aún lo mantengo entre los buenos. Aunque ciertamente es irregular y no puede competir los cuatro clásicos de la doncella, el plástico contiene cuatro o cinco temas que considero míticos de una de las bandas más grandes que ha parido Inglaterra, el heavy metal y la puta música, así en general.

Y de esas cuatro o cinco canciones, una es la que abre el disco. La menos Maiden del álbum, quizá de las clásicas del propio grupo (Harris no está entre los compositores), «Be Quick or Be Dead» es una gran patada a la entrepierna que, por alguna razón que no acierto a entender, se toca demasiado poco en directo. Desde el primer grito, casi a medias, de Dickinson, la cosa no baja el ritmo. No es un prodigio de técnica (las guitarras andan justas), pero el conjunto sirve para que las mareas de gente que los van a ver salten como locos. Gran acierto de los ingleses.


«Into the Storm»

Artista: Blind Guardian
Álbum: Nightfall in Middle Earth (1998)
Autores: André Olbrich y Hansi Kursch

Ya nos lo dijo el bueno de Hansi Kursch, aunque yo discrepe, para él Nightfall in Middle Earth (1998) es EL disco de Blind Guardian. Como es más que sabido, todo él gira en torno al Silmarillion, el tostón (ehem…) que precede a El Señor de los Anillos de Tolkien. Personalmente me parece que el disco es algo irregular, quizá por lo exageradamente largo que puede ser y la cantidad de interludios que tiene. Pero es innegable que contiene unas cuantas joyas del power que ya son inmortales.

«Into the Storm» es una de esas joyas, y en directo se saborea perfectamente por qué creo que es un gran tema para abrir (discos, conciertos…). Rápida, melódica, rabiosa, es toda una oda a la Tierra Media y la guerra entre el bien y el mal. Tampoco hay que perder de vista que el grupo es (o era) bastante experto en empezar discos de forma avasalladora («Banish From Sanctuary», «Majesty», «Traveler in Time»…), así que jugaban con ventaja. Gran invitación a pasearnos por Mordor y alrededores


«A Dreaming Beauty»

Artista: Graveworm
Álbum: As the Angels Reach the Beauty (1999)
Autores: Stefano Fiori, Stefan Unterpertineger, Harry Klenk, Didi Schraffl, Martin Innerbichler y Sabine Mair

Cambiamos radicalmente de estilo, y me adentro en unas tierras que quedan lejos de ser las mías. La música extrema no me gusta, pero sí aquella que evoque ambientes, que tenga toques sinfónicos y que, en general, se deje conducir por la melodía. Este es el caso de los black-symphonic metaleros Graveworm. Sí, la etiqueta me la he inventado.

Lejos de tralla y rapidez, «A Dreaming Beauty» es un beso oscuro que hace que el velo negro caiga. Las guitarras, muy atrás, me encantan, y el ambiente que Mair imprime con los teclados me emociona. Quizá conjugada en otro disco dudaría si, realmente esta canción es óptima para abrir un disco, para que te atrape y se te quede en la retina, el tímpano y el cerebro, pero en la estructura que tiene As the Angel Reach the Beauty me parece soberbia, y de las pocas canciones del género que aún hoy sigo escuchando.


«Needled 24/7»

Artista: Children of Bodom
Álbum: Hate Crew Deathroll (2003)
Autor: Alexi Laiho

Me pongo a escribir el último tema de este top y me entra la llorera recordando como empezamos este puñetero 2021. La pérdida de Laiho es tremenda, gustos a parte, pues se trataba de un músico como la copa de un pino, tanto a la hora de componer como de ejecutar con su guitarra. Prueba de ello, y siempre hablando desde mis gustos personales, son los cuatro primeros discos de estudio de Children of Bodom, pura crema sin fisuras.

Diría que se podría escoger el tema que abra cualquiera de esos cuatro primeros discos, pero me quedo con «Needled 24/7» porque, además de ser mi disco preferido (he tenido que deshojar mucho la margarita), creo que guarda muy bien las esencias del grupo. Musicalmente tiene la agresividad y la melodía que les presuponemos, con un riff/melodía principal que, tocada en piano, bien podríamos hablar de música clásica, y un punch incontestable. Líricamente ca muy en la línea de lo que es (era, coño, era) Laiho, sufrimiento, tortura psicológica, incomprensión de la propia vida y asqueamiento global. Una perfecta tarjeta de presentación para alguien que quiera descubrir uno de los grandes grupos que (re) inventaron el género.

Xavi Prat
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Llevo en esto del heavy más de media vida. Helloween y Rhapsody dieron paso a Whitesnake y Eclipse, pero Kiske sigue siendo Dios. Como no sólo de música vive el hombre, la literatura, Juego de Tronos y los tatuajes cierran el círculo. Algunas personas dicen que soy el puto amo, pero habrá que preguntarles por qué.