5 clásicos indiscutibles tremendamente sobrevalorados según… Science of Noise

Canciones hay muchas, millones, y como se suele decir, para gustos los colores, o las opiniones son como los culos: todos tenemos uno y pensamos que el de los otros apesta.

Tras esta premisa se esconde el objetivo de hoy, que no es otro que desenmascarar esos temas ultra populares, que (casi, o sin él) han marcado un grupo, un género, una generación, que desde los medios se ha inflado por algún motivo escondido (seguramente económico) y que opinamos que no son para tanto o, directamente, son una mierda. ¡Ojo! ¡Puede herir susceptibilidades! Recordemos que esto son, solo, opiniones (aquello de los culos de antes).

 

«Paranoid» por Albert Vila

Artista: Black Sabbath
Álbum: Paranoid (1970)
Autores: Tony Iommi, Geezer Butler, Ozzy Osbourne y Bill Ward

Cuenta la leyenda, supongo que cierta, que cuando Black Sabbath estaban en el estudio grabando el que iba a ser su trabajo de confirmación, Paranoid, vieron que les faltaban tres minutillos para completar la duración requerida para el disco. Para ello, en un par de horillas, a Tony Iommi se le ocurrió un riff facilorro, Geezer Butler escribió una letra que lo seguía nota por nota y, así pim pam, se sacaron de la manga un temito a mi juicio tirando a cutrón que acabó por dar nombre al disco (que en principio se tenía que llamar War Pigs), convertirse en el primer y exitoso single y, con los años, establecerse como la canción más conocida de la banda de Birmingham.

Entiendo que la canción es pegadiza y pueda suponer un contrapunto comercialmente atractivo a la pesadez que emana del resto del álbum, pero en lo personal me mantengo en mis trece: «Paranoid» me parece un tema simplorro y no especialmente logrado al lado de las maravillas que lo acompañan en este segundo trabajo de los británicos. «War Pigs», «Planet Caravan», «Hand of Doom», «Electric Funeral» o «Fairies Wear Boots» son temazos logrados, elaborados y con una personalidad arrolladora (nótese que, hábilmente, estoy obviando «Iron Man», otro tema con el que tengo bastantes problemas), y a su lado este cansino «Paranoid» me parece de una vulgaridad y un genérico casi insultante. Quizás visto desde la perspectiva de 1970 tendría una opinión distinta, pero como esa perspectiva me es imposible, me tengo que quedar con esta opinión, que más o menos mantengo desde que conocí a la banda a mediados de los noventa.

Pero lo que son las cosas, siendo Black Sabbath una de las bandas más influyentes (quizás la que más) de la historia del metal, es curioso que sea éste y no otro es el gran hitazo de Iommi y compañía. Un tema escrito en media tarde con un riff simplorro (que todos hemos aprendido a tocar sin demasiadas dificultades y que, para más inri, ni tan siquiera suena tan pesado, gordo y compacto como suele sonar esta banda), una estructura totalmente estándar, una línea vocal que se limita a seguir la melodía de la guitarra sin más complicación y nada de lo que ha convertido a esta banda en lo que es.

Y sí, ya sé que menos es más y que algo no tiene por qué ser complejo para ser bueno, al contrario (de hecho, estáis hablando con el mayor fan de Bad Religion que conozco), pero «Paranoid» no me parece únicamente simple, sino que también la encuentro tirando a cutre. De hecho, y aunque es un tema unánimemente apreciado por los fans de la banda británica, me extrañaría que fuera la favorita clara de casi nadie. Pero bueno, qué le vamos a hacer. Los caminos de la popularidad mediática son inescrutables.


«Smoke on the Water» por Rubén de Haro

Artista: Deep Purple
Álbum: Machine Head (1972)
Autores: Ritchie Blackmore, Ian Gillan, Roger Glover, Jon Lord e Ian Paice

Clásico entre los clásicos. Ese memorable riff que todo el mundo intenta tocar en las tiendas de guitarras cuando no se les permite tocar el del «Stairway to Heaven» de Led Zeppelin.

Hay muy buenas canciones de Deep Purple como «Stormbringer», «Burn», «Speed King» o «April». Pero, ¿por qué coño un@ solo recuerda «Smoke on the Water» cuando se le pregunta? Puta manía que tiene la gente en preguntar, oye. Pues yo creo que por la misma razón que Thin Lizzy solo son recordados por «The Boys Are Back In Town»: porque es la única canción de la banda que la mayoría de gente ha escuchado. Pero no por ello es necesariamente (la) mejor, pero sí es el tema que más tirón tiene entre la especie humana.

La banda escribió la exitosa canción a finales del año 1971, después de ver arder el casino de Montreux, Suiza. El lugar se incendió durante un concierto de Frank Zappa and the Mothers of Invention. El 4 de diciembre de 1971, durante el show, un fan prendido fuego al lugar con una pistola de bengalas. Afortunadamente, nadie perdió la vida; el fuego tuvo lugar en el techo, por lo que, al parecer, la organización tuvo tiempo de evacuar el lugar. El problema de verdad fue para Deep Purple, pues se supone que la banda había viajado hasta Suiza con la intención de grabar allí mismo Machine Head (1972), así que finalmente tuvieron que llevar a cabo la grabación en el Hôtel des Alpes-Grand Hôtel. «Smoke on the Water» narra dicha experiencia.

Pero, por muy divertidas y entretenidas que fueran sus aventuras en Suiza, «Smoke on the Water» es aburrida, muy aburrida. Aún así, es todo un clásico atemporal, y para muchos es la definición misma del riff. El problema es que listas como esta hacen que el mundo del rock parezca monocromático, cuando en realidad está lleno de colorines. Y que me perdonen l@s puristas, pero ese riff es soso a más no poder y me extraña que haya sido votado en tantísimas ocasiones como el mejor de la historia cuando lo realmente bueno del tema es el solo de guitarra.

Un riff soso dentro de una canción sosa escrita por una banda todavía más sosa. Aún así, entiendo que para mucha gente sea una de las canciones más grandes, obvias y reproducidas de la historia del rock, pero si yo fuera Ian Gillan y, a día de hoy, todavía me siguieran preguntando por «Smoke on the Water», después de haber grabado tantísimos álbumes desde que Machine Head viera la luz, empezaría a reventar cabezas.


«Highway to Hell» por Aleix Besolí

Artista: AC/DC
Álbum: Highway to Hell (1979)
Autores: Angus Young, Malcom Young y Ronald Scott

Estaba claro que esta iba a salir… El tema estrella de AC/DC está tan trillado como sobrevalorado, que ojo, no es lo mismo. Hay muchas canciones que a veces odiamos solo porqué suenan demasiado, pero que en realidad son bastante buenas. Por ejemplo, «Smells Like Teen Spirit», «Killing in the Name», las típicas de los Guns N’ Roses… ya aburren porque las hemos escuchado mil veces, pero no dejan de ser temazos.

«Highway to Hell», no solo es la canción de rock más abusada en todas las radios y otros medios sino que además aparece en los puestos más altos en varios tops de Las mejores canciones de la historia del rock. No me jodas, ¡si no es ni la mejor canción de ese disco! Ahí mismo tenemos «Get It Hot», «If You Want Blood» o la genial «Beating Around the Bush», que tienen mucha más gracia.

Otras canciones de la carrera de los australianos también la dejan por los suelos, al menos «Back in Black» o «Thunderstruck» tienen riffs con algo de chispa… el de «Highway» es muy monótono y con media canción ya se hace cansino y repetitivo. Las únicas cosas que la sostienen son el estribillo, que también es muy simplón, pero suficientemente pegadizo para quedarse en la memoria de la gente, y la buena performance de Bon Scott. El solo de guitarra no sube de pasable, mira que se podrían hacer cosas guapas con ese tempo y sin complicarse demasiado, pero se queda encasillado en las mismas ideas sin sacarles demasiado jugo.

Hay muchos otros temas que podría haber elegido para este top, pero este me parece el ejemplo más evidente de una canción sobrevalorada. En este caso, menos es menos.


«The Final Countdown» por Beto Lagarda

Artista: Europe
Álbum: The Final Countdown (1986)
Autor: Joey Tempest

¿Hay una canción más felipesca y paca que «The Final Countdown»? ¿A qué no? Imposible. Se la sabía hasta mi abuela. ¡Qué pesadilla de canción! Durante años pensé que Europe eran una de esas bandas One-Hit Wonder pero indagué mínimamente en su catálogo y tienen varias canciones mejores. Qué lástima ser recordados de por vida por una canción tan mediocre como «The Final Countdown».

Normalmente para escribir sobre un disco, una canción o un artista me pongo su música para entrar en calor. En este caso, lo omito totalmente. ¿Cuantas veces has escuchado esta canción sin quererlo? Que si el anuncio de los cupones de la tele, que si en RockFM, que si cada dos años acuden al Rock Fest de Barcelona… ¡qué pesadilla!

Pero bueno, también puedo comentar que la canción fue un pelotazo en su momento, 1986. Ese híbrido de hard rock/glam rock/pop rock/electrónica destrozó el concepto de la radio-fórmula y dio el pistoletazo de salida a varios imitadores del fenómeno One-Hit Wonder. La canción en si tiene su punto pero no tanto com la gente cree. Sus 5:10 son estenuantes, su tramo final a pulmón cantando «It’s the finaaaaal coooountdoooooown!!!» es insoportable.

Lo más destacable, para mi, es el solo de guitarra. Lo demás, me aborrece. Esta canción es el claro ejemplo de que el rock y el mainstream son compatibles al igual que sucede con el pop.


«Nothing Else Matters» por Xavi Prat

Artista: Metallica
Álbum: Black Album (1991)
Autores: James Hetfield y Lars Ulrich

Este julio he estado de reformas en casa: alisar y pintar paredes y techo, y cambiar el suelo. Para esto último, y viendo que mi nivel de manitas no llega ni al pre amateur, pedí ayuda a un conocido para, durante una intensa semana, poner un enracholado nuevo.

Como no era cuestión de tenerle ocho horas al día a ritmo de Blind Guardian, Bathory o Children of Bodom, y ante mi negativa indiscutible de ir a por el reggaeton o cualquier mierda latina de esas, decidí que para que el sudor no pesara tanto iría a algo accesible pero guay: RockFM. Ya suponía que encontraría mucho Bon Jovi, Europe o Whitesnake, así como otros grupos que no creo que tengan cabida en una revista de hard rock y metal, pero es que me encontré con algunas cosas de Judas, de Maiden… y hasta de Metallica. Aunque sonó «Master of Puppets», las indiscutibles (es decir, las que sonaban entre cinco y 10 veces al día) eran «Enter Sandman» y «Nothing Else Matters», y en esta última me paro.

No es un mal tema, pero ni de coña es lo que se ha creado a su alrededor. No es que no sea la mejor balada del grupo (no le tose a «Fade to Black» ni en 100 vidas), es que no lo es ni del propio disco (tampoco le tose a «The Unforgiven» ni en esas mismas 100 vidas), pero es la que lo petó, la que ha sido mil veces versionada: ahora con piano, ahora en un acústico íntimo, ahora (el propio grupo) con una orquesta sinfónica para hacerla single del nuevo lanzamiento, y a mí me parece la ejemplificación perfecta del paso del grupazo que fueron a la bazofia que, hoy en día, son los americanos.

Previsible, ñoña, aburrida y la que todo el mundo escoge para practicar cuando empieza a tocar la guitarra. Metallica, quién os ha visto y quién os ve. Y gran parte de culpa la tiene esta canción de media tabla hacia abajo…

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