Yoth Iria – As the Flame Withers

Nuestra Nota


8 / 10

Ficha técnica

Publicado el 25 de enero de 2021
Discográfica: Pagan Records
 
Componentes:
Jim Mutilator Patsouris - Bajo
George The Magus Zacharopoulus - Voz
George Emmanuel - Guitarra
J. V. Maelstrom - Batería
John Patsouris - Teclado

Temas

1. The Great Hunter (4:23)
2. Yoth Iria (5:40)
3. Hermetic Code (6:33)
4. The Mantis (7:19)
5. The Red Crown Turns Black (6:26)
6. Unborn, Undead, Eternal (5:13)
7. Tyrants (4:50)
8. The Luciferian (6:32)

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Yoth Iria es el proyecto de los músicos Jim Mutilator Patsouris y George The Magus Zacharopoulus, miembros históricos de la escena griega de metal extremo con una vasta experiencia como músicos de sesión y exintegrantes de algunas de las formaciones más influyentes del país heleno, como Necromantia, Rotting Christ y Varathron.

Tras más de una década al frente de una tienda de discos en Atenas, Mutilator seguía sintiendo el impulso de componer música y llevaba rumiando algunas ideas desde mediados de los 2000. Finalmente, decidió llevar a cabo este proyecto con su antiguo compañero de filas en Rotting Christ, y, después del EP Under His Sway (2020), han publicado su álbum debut: As the Flame Withers.

Quien haya escuchado a Rotting Christ no podrá evitar rememorar con Yoth Iria los primeros años de la prolífica formación griega, especialmente, su clásico Triarchy of the Lost Lovers (1996). El propio nombre de la nueva banda ya podemos considerarlo un homenaje a ese pasado: podemos oírlo coreado en «The Fourth Knight of Revelation», tema incluido en el álbum The Mighty Contract (1993). Según Mutilator, el nombre hace referencia a una especie de espíritu guardián que lo ha acompañado desde su niñez.

Yoth Iria nos presenta, pues, un black metal melódico alejado de la violencia extrema de las corrientes escandinavas, de guitarras limpias, predominio de tempos más pausados y una atmósfera místico-satánica que nos remite a civilizaciones del mundo antiguo. Además, si Rotting Christ siempre tuvo ciertas tendencias góticas —en la línea de Paradise Lost—, Yoth Iria deja a un lado esa faceta oscura y tétrica para llevarnos por senderos más épicos, probablemente debido a las claras influencias de los suecos Dissection.

Aunque el núcleo compositivo de la banda está formado por Mutilator y The Magus, lo cierto es que no están solos en la contienda, y, desde el punto de vista instrumental, los apartados que más brillan son precisamente los de los músicos de sesión. Así, la batería de Maelstorm, hermano de Mutilator, aporta unos cambios de ritmos y unas dinámicas muy interesantes al álbum, mientras que el trabajo de las guitarras, a cargo de George Emmanuel, también vinculado a Rotting Christ e integrante de Lucifer’s Child, es sencillamente sublime por su ejecución, diversidad y gancho.

Si los primeros momentos de «The Great Hunter», el tema de apertura, podría hacernos sospechar que estamos ante un álbum de black metal melódico bastante al uso, con unos shrieks más bien moderados y los clásicos riffs de guitarra afilados acompañados de sus correspondientes blast beats, pronto comprobaremos que los griegos se decantan por ritmos más ceremoniales, como los presentes en el puente de esta canción, que, acompañados de coros bathorianos, culminan con un solo de guitarra épico.

«Yoth Iria» y «Hermetic Code» siguen esa estela de ritmos rituales, con una estructura cimentada en riffs de guitarra pegadizos y limpios, melodías épicas y elementos atmosféricos que impregnan el conjunto de misticismo, más o menos orientalizantes, con detalles como esa percusión orquestal tan propia de Celtic Frost y unas notas de teclado un tanto burzumianas.

«The Mantis» parte directamente de los elementos más sinfónicos para convertirse en el tema que más recuerda a Bathory o Moonsorrow, debido a la cadencia de unas guitarras rítmicas que avanzan con paso firme, decidido y aventurero. Aunque creo que es una buena canción, esta vez la sección de guitarra me resulta demasiado limpia y carece de los detalles de las anteriores, por lo que se queda un poco desnuda y da la impresión de que le falta algo de fuerza para lograr transmitirnos el pretendido fragor heroico.

No obstante, Yoth Iria sabe manejar bien sus recursos, y en el ecuador del álbum nos sorprenden con un temazo como «The Red Crown Turns Black», donde realmente lo bordan. Vuelven los blast beats para acosarnos con el riff de guitarra más thrasher del álbum, que contrastan de manera eficaz con pasajes más heavies, cuyo ritmo y melodías recuerdan a los Iron Maiden más épicos. Esta canción nos sirve para renovar los ánimos y continuar con «Unborn, Undead, Eternal». Aunque más sencilla que «The Mantis» y con un tono más grave, creo que aquí consiguen lo que no terminaron de lograr antes, emular una marcha que se va intensificando y nos arrastra en un crescendo espiritual y —diabólicamente— glorioso.

Nos acercamos al final del álbum con «Tyrants», una canción con un buen estribillo, nuevas dosis de epicidad y unas melodías muy gotemburguesas, donde las barreras entre el black metal y death metal se difuminan. El octavo y último tema, «The Luciferian», como no podría ser de otra manera, supone todo un salmo musicado en honor de Satanás, recitado por The Magus como si de un arzobispo impío se tratase.

As the Flame Withers, en definitiva, tiene suficientes atractivos para convertirse en uno de los álbumes más interesantes en lo poco que llevamos de año. Como si de restauradores de piezas artísticas se tratase, Mutilator y The Magus recuperan el sonido de su etapa en Rotting Christ y lo renuevan valiéndose de su experiencia, reavivan sus colores y le aportan el barniz de la épica ocultista, con un resultado muy variado, entretenido y que puede llegar a gustar a los oyentes metaleros que prefieren sonidos menos extremos. Estos músicos siguen completamente fieles a sí mismos y demuestran en cada tema que, si de algo son verdaderos devotos, es del metal.

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Sobre Cristóbal Márquez 4 Artículos
Filólogo, traductor, coleccionista de discos y obsesionado con el cine y la música. Desde que oí por primera vez una guitarra eléctrica supe que mi rollo era el rock, especialmente el metal y el punk. Prefiero intensidad a velocidad, sencillez a complejidad y melancolía a épica, pero en esto de la música tengo más filias que fobias, y nunca sé qué me apetecerá al día siguiente. Deseoso de compartir mis gustos volubles y contradicciones.