Vanishing Point – Dead Elysium

Nuestra Nota


7.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 28 de Agosto de 2020
Discográfica: AFM Records
 
Componentes:
Silvio Massaro - Voz
Chris Porcianko - Guitarra
James Maier - Guitarra
Gaston Chin - Bajo
Damien Hall - Batería

Temas

1. Dead Elysium (7:01)
2. Count Your Days (6:16)
3. To the Wolves (5:56)
4. Salvus (5:16)
5. The Fall (5:21)
6. Free (7:15)
7. Recreate the Impossible (5:58)
8. Shadow World (4:36)
9. The Healing (6:02)
10. The Ocean (6:01)

Multimedia


Escucha y compra

Este disco en Amazon: Vanishing Point – Dead Elysium
Todos los discos de Vanishing Point en Amazon


Recuerdo cuando a principios de los 2000 irrumpieron Vanishing Point con metal progresivo austral. Eran tiempos en los que Dream Theater y Symphony X reinaban y se apostó fuerte por ellos. Pude verles en el Wacken 2000, de teloneros de Gamma Ray… pero la cosa se desvaneció hasta el punto que hacía seis años que no sacaban nuevo material. Me enfrento ahora a Dead Elysium y la verdad es que puede que hayan variado un poquito y ahora sean más accesibles, pero, innegablemente, el grupo sigue teniendo mucho que decir todavía en pleno 2020. Silvio Massaro sigue a las voces y siendo el gran referente. No ha perdido un ápice de clase a pesar de que ha habido muchos cambios de formación que lastran siempre la progresión de la banda. Escuchado varias veces uno termina más que contento con el resultado si bien no me termina de convencer, a veces, que teclados y voz estén muy por encima de la base rítmica.

Imposible no quedarte convencido con ese trepidante inicio que es “Dead Elysium”. Fuerza y melodía, retazos prog en la envoltura típica suya de teclados y sonando como tienen que sonar: a accesible metal progresivo. Instalados en el medio tiempo melódico, con ciertas referencias al soft rock y tirando de grandes coros, sorprenden en “Count Your Days”. Destacan en este disco los grandes solos de Chris Porcianko, de calidad inmensa y perfectamente adecuados a los temas. Quizá el elemento más progresivo de todo lo que hay aquí sean los teclados, pero podríamos calificarlos más de metal melódico que de otra cosa. La producción es fuerte en guitarras y base rítmica, pero la base es hard rock. El estribillo de “To the Wolves” es exquisito y lleva días repitiéndose en bucle en mi cerebelo. Melódico y contundente convence y deja patente las muchas cualidades del combo australiano. Será un nuevo himno para el grupo.

Oscuridad y alma progresiva en un “Salvus” que baja el pie del acelerador y avanza entre luces tenues. Todo deriva hacia un tema meloso con unos teclados muy Van Halen de la era Hagar. De todas formas, sigue siendo absolutamente fiel a su estilo y personalidad. No podemos hablar de power metal aunque hay un evidente acercamiento en el inicio de “The Fall”. La sólida base rítmica formada por el bajo de Gaston Chin y la batería de Damien Hall mantiene un pulso cómodo para que teclado y voz luzcan. Otro de los elementos a tener en cuenta es a segunda guitarra de James Maier que llena huecos con clase. “Free” es una composición que baja un poco la media y tira de mucho minutaje. Un medio tiempo intenso que no termina de levantar los ánimos ni de aportar algo diferente. El metal melódico reaparece con fuerza en “Recreate the Impossible” con muy buenas maneras.

A medida que avanza el disco la cosa va a menos y el hecho de que los temas duren bastante no afectaba en el primer tramo, pero en el segundo si que deriva hacia cierta linealidad. Destacaría, eso sí, ese gran solo de guitarras en “The Healing” con la dupla PorciankoMaier luciendo todos sus dotes y con momentos doblados. También hay un arrebato de velocidad en la batería de Damien Hall tirando de doble bombo por mucho que la producción premie más voz y teclados. En gran parte hay un cierto retorno, buscado, a los inicios del grupo. El cierre llega de la mano de “The Ocean” volviendo a subir otra vez el listón y combinando alquímicamente el prog, el hard rock y esos teclados algo siderales. Un tema muy definitorio del momento del grupo si bien hay aquí otro poco más de retrovisor mirando hacia sus primeros pasos discográficos.

La gracia de Vanishing Point siempre fue que a pesar de no inventar la sopa de ajo tienen una marcadísima personalidad. Esta ha ido creciendo en lo que a melodías se refiere, aunque manteniendo esa alma progde sus inicios. Seis años de espera para que los de Melbourne vuelvan con fuerzas renovadas y manteniendo la calidad de antaño. De verdad que es un trabajo muy meritorio e inspirado y me ha dado ganas de volver a desempolvar los antiguos promos de sus inicios. En los 2000 eran una banda emergente, pasaron a ser grupo de culto y a día de hoy se han consolidado como padres y pioneros de agrupaciones prog de sus latitudes como pueden ser también Voyager.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 471 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.