Tiamat – Clouds: 30 años del despegue del doom oriental de la banda

Ficha técnica

Publicado el 2 de diciembre de 1992
Discográfica: Century Media Records
 
Componentes:
Johan Edlund - Voz, guitarra
Thomas Petersson - Guitarra
Johnny Hagel - Bajo
Kenneth Roos - Teclados
Niklas Ekstrand - Batería
Jonas Malmsten - Teclados adicionales

Temas

1. In a Dream (5:13)
2. Clouds (3:40)
3. Smell of Incense (4:29)
4. A Caress of Stars (5:27)
5. The Sleeping Beauty (4:11)
6. Forever Burning Flames (4:23)
7. Scapegoat (4:57)
8. Undressed (7:08)

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Soy un enamorado del grupo de Johan Edlund desde ese día en el que les vi en un ya lejanísimo festival de Moncofa y hasta tuve el enorme placer de fotografiarles desde el foso. Ese día no tocaron “Cold Seed” y quedé un poco decepcionado, pero su música y estilo pasaron a ser algo importante para mí. Me costó indagar en sus primeros cuatro discos ya que yo les conocí con A Deeper Kind of Slumber, pero claro, si me das a escoger entre los dos primeros o la etapa con el productor Waldemar Sorychta y bajo los auspicios de Century Media… pues no hay color: Clouds y Wildhoney son piezas maestras.

En Clouds llevaban ya dos discos jugando a ser otra banda más de death metal y black metal con influencias arábigas. Logo muy molón, calidad en algunos temas, pero no pasaban de ser una banda más. Fue en Clouds cuando su líder Johan empezó a mutar el sonido hacia el doom y pasó de los guturales a los desgarrados. El disco avanza como un suspiro pues son sólo ocho composiciones muy conectadas y con una orientación clara.

Paisajes depresivos, melancolía y la figura de un Waldemar Sorychta como productor que se iba agigantando con el paso del tiempo. Ya habían trabajado Tiamat con él y su combinación junto a Edlund empezaba a dar frutos realmente importantes que seguirían fructificando en su posterior obra, tan buena o más como este Clouds.

El disco

Empieza todo con la inquietante “In a Dream”, pesada y lenta, con la batería de Niklas Ekstrand pegando muy fuerte y con las acústicas de Edlund dando paso a su voz, que cantará su tema más gutural del disco aquí. Empiezan realmente fuertes, pero ya ves que hay melodía a pesar de esos tempos de doom metalarrastrados y abrasivos. Coronan esta original canción con un estribillo con el título de la canción sobre escalas arábigas. Quedaba claro que tenían algo diferente entre manos.

“Clouds” es una canción más rápida y certera, con la potentísima batería de Niklas Ekstrand y los constantes teclados de Kenneth Roos que son el factor diferencial de la misma, envolviendo una composición contundente e hímnica. Aura gótica y conexión con sus dos anteriores discos, más crudos y directos. Los pasajes de acústicas son otro de sus nuevos signos de identidad.

Uno de los temas más queridos por los fans es el “Smell of Incense” con esos arrebatos espídicos y contundentes en uno de los temas menos góticos y más de la vieja escuela. Hay versos netamente thrash metal-black simplón combinados con pasajes instrumentales de ambiente oriental. Esa unión de ambos mundos se fusionaba y con el tiempo… ganaría la segunda por goleada.

“A Caress of Stars” es casi onírica, pausada y envolvente, por los teclados y las voces susurrantes. Un poco indica el camino a seguir, pero… aquí ya llegamos a uno de los puntos culminantes de la carrera de Tiamat: “The Sleeping Beauty”. Himno atemporal y decisivo en el devenir del grupo. Riff impresionante de reminiscencias orientales, voces desgarradas y un estribillo ampuloso con muchas voces de apoyo. Y es que incluso Therion tomaron ideas y notas de esta magna composición en la que el bajo de Johnny Hagel es los cimientos de todo. Deciros que es la canción más tocada en directo por el grupo.

Siguen su evolución con “Forever Burning Flames”, tema muy original y efectivo en el que teclado y cortantes guitarras se combinan con arrebatos de velocidad y fuerza gutural cercana al black metal, aunque siempre dentro de la evolución que llevaban en la presente obra. Destaca el tremendo sonido de la batería de Ekstrand en “Scapegoat”. Aquí son los fraseos de guitarra los que te acercan a oriente quedando los teclados en un segundo plano. Curiosamente estos últimos temas son los menos conocidos, pero para un servidor son los más meritorios.

El final de “Undressed” tiene una especie de hilo de vida de hospital en el que alguien muere. Posteriormente suena una canción instrumental bella, con reminiscencias folk, y un poco es el tránsito de la persona al otro mundo Un recurso realmente brillante y con mucho significado. Más allá de su brillante desenlace estamos ante un tema sólido y logrado netamente doom en el que las guitarras vuelven a jugar un papel tan preponderante como los coros.

Veredicto

Curiosamente Johan Edlund no terminaría especialmente contento de este disco y para Wildhoney echaría a la mayoría del combo grabando con músicos de sesión. Era finales de 1992 y lo satánico e infernal quedaba en un segundo plano para que el mundo de los sueños y los dioses sumerios tomaran cuerpo y dominaran su música. La evolución sónica y el cambio llevaban a los suecos a no ser una banda más y a desarrollar algo personal y distintivo. Hay desajustes de sonido e instrumentos que se nota que suenan mucho más fuerte de un tema a otro, pero ajustarían esos pequeños detalles y seguiría la magia en la “miel salvaje”.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 1101 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.