Skyclad – Wayward Sons of Mother Earth: 30 años del inicio del folk metal

Ficha técnica

Publicado el 17 de octubre de 1991
Discográfica: Noise Records
 
Componentes:
Martin Walkyier - Voz
Steve Ramsey - Guitarra
Graeme English – Bajo, guitarra
Keith Baxter – Batería, percusión

Músicos adicionales:
Joe "Guido" Caprani – Voz en "The Sky Beneath My Feet"
Dominic Miller – Guitarra clásica en "Moongleam and Meadowsweet"
Mike Evans - Violín
Rog Patterson – Teclados, piccolo

Temas

1. The Sky Beneath My Feet (2:31)
2. Trance Dance (5:29)
3. A Minute's Piece (1:12)
4. The Widdershins Jig (3:42)
5. Our Dying Island (7:09)
6. Pagan Man (0:50)
7. The Cradle Will Fall (6:24)
8. Skyclad (5:05)
9. Moongleam and Meadowsweet (4:35)
10. Terminus (6:38)

Multimedia



Escucha y compra

Este disco en Amazon: Skyclad – Wayward Sons of Mother Earth: 30 años del inicio del folk metal
Todos los discos de Skyclad – Wayward Sons of Mother Earth: 30 años del inicio del folk metal en Amazon


Y los hijos descarriados de la madre tierra se agruparon para crear algo enorme cerca de Newcastle: el folk metal. Desde la pérfida Albión y con el gran Martin Walkyer a la voz nos adentraron en un mundo mágico en el que el thrash metal y el violín podían convivir por vez primera. Pero esa revolución llevaría tiempo pues Skyclad nunca fueron un grupo de masas. Es más… lo realmente triste, es que hay grandes bandas de folk metal actuales que desconocen absolutamente el legado de Skyclad.

“Bueno… no me gusta ir a grabar un disco y decir que fuimos la primera banda en grabar con un violín. Cuando grabamos nuestro primer álbum decidimos darle la oportunidad al violín, una oportunidad en algunos temas y… bueno, ya sabes como continua la historia.” (Kevin Ridley, cantante y productor de Skyclad)

En 1991 Martin había abandonado la banda Sabbat (otro grupo seminal) para entrar en Skyclad, un grupo de amigos con las ideas muy claras. Kevin Rildey era el productor (siempre estuvo allí), Steve Ramsey a la guitarra (Satan y Pariah), Graeme English al bajo y a la guitarra clásica y Keith Baxter (posteriormente en 3 Colours Red) a la batería. Contaron con Mike Evans al violín, que, sin saberlo, iba a hacer avanzar al heavy metal… aunque estuvo un lustro largo en nevera hasta que explotó como estilo.

En el fondo estamos hablando de un disco de heavy metal al uso, deudor de los 80 y que se zambulle en terrenos paganos. De hecho, el nombre de Skyclad sería “ritual desnudo”. Las fotos son dignas de los primeros Celtic Frost, armados con espadas y algo de maquillaje. No puedo ser objetivo con esta gente pues para un servidor Skyclad está a nivel leyenda y es de las grandes bandas olvidadas que deberíamos reivindicar una y otra vez. Sus seguidores son fanáticos absolutos y todas sus etapas son absolutamente maravillosas.

(Salpimentaré la crítica con varias declaraciones de sus protagonistas puesto que los he entrevistado muchísimas veces). Un auténtico placer.

“Los primeros cinco discos de Skyclad son grandes trabajos, pero con mala promoción y con malas condiciones para grabar.” (Kevin Ridley, cantante y productor de Skyclad)

El disco

El tema absolutamente rompedor es “The Widdershins Jig” pues es folk metal absoluto antes del concepto y de todo. Cascabeles, entrada a bajo y un violín como riff que descolocó a los críticos de la época. Quedaba marcado el camino que debería seguir Skyclad (y que es glorioso). Es una jiga irlandesa con todo el peso del heavy metal y a riff pesado. Un medio tiempo precioso y certero que ha sido tocado en (casi) todos los conciertos del grupo. Sería “la canción”, pero hay mucho mas aquí.

“Sobre si “The Widdershins Jig” fue la primera canción de folk metal de la historia es un poco una broma que hacemos en los directos. Nació (la bromita) en la celebración de los 20 años de la banda. Parece ser que Skyclad siempre hemos tocado esta canción en todos los directos (creo que recientemente le hemos dado descanso en un par de ocasiones) y siempre la hemos usado para presentar al grupo. Cuando nosotros grabamos el primer disco no existía el folk metal, y este tema es uno de los pocos que llevaban el violín junto a las guitarras metal. Decidí que esta era la canción rompedora y necesitamos la verificación del Libro Guinness de los récords. Creo que el concepto folk metal y la primera canción de este estilo es un debate abierto… Y nos lo pasamos muy bien con este debate.” (Kevin Ridley, cantante y productor de Skyclad)

El tema “Skyclad” es una furibunda tonada totalmente metálica e hímnica que entra con brumas inquietantes para desembocar en un riff base totalmente metálico. Ramsey riffea a base de bien y es absolutamente metálico todo. Conectando un poco con Sabbat. Coros hooligans y una base rítmica potente para un tipo de heavy metal personal y rebuscado. No era precisamente lo habitual.

En “The Sky Beneath My Feet” abrimos el disco con originalidad, y ya con el violín a modo de arreglos, dando un aire especialmente original a lo que proponen. Es un metal complejo, tanto como las rebuscadas letras de Martin, pero es Ramsey el que escribe el 90% del disco. Juegos de ecos en las guitarras y oscuridad comandada por el bajo de English en la pesada y densa “Trance Dance (A Dreamtime Walkabaout)”. Los solos de guitarra de este tema son puramente Mercyful Fate, incluso las estructuras.

Sorprende que en el disco haya varios temas enlace que un poco marcan el carácter del grupo. Es como si quisieran tirar hacia algo más melódico, pero no se atrevieran del todo. “A Minute’s Piece” es un ejercicio de guitarra acústica de corte clásico. Similar es “Intro: Pagan Man”, reforzando ese espíritu de ritual pagano con voces narradas.

“Esencialmente es un álbum thrash metal en el que experimentamos con algunas ideas folk.” (Steve Ramsey, guitarrista de Skyclad)

En “The Cradle Will Fall” tienes clarísimo que el grupo danés de King Diamond es una de las más fuertes inspiraciones del grupo, también la NWOBHM, pero hay algo más allí, algo que muestra al grupo especial si bien es un disco netamente heavy metal, casi 80ero, con esa producción tosca y bruta.

Metal por la vena con guitarras dobladas en la esencial “Our Dying Island” en la que transitamos terrenos absolutamente de thrash metal de la época. Es una de las joyas del disco, pero no representará para nada lo que serán posteriormente Skyclad, y esos coros son muy deudores de su himno “Skyclad”. Ojo, pues nos elevamos hasta los más de siete minutos de tema.

Terminan con “Moongleam and Meadowsweet” en la que las acústicas y los ambientes vikingos proliferan. Aquí hay ciertas conexiones con los discos vikingos de Bathory e inclusolpos primeros de Manowar. El grupo experimenta y no se corta. Aquí se le deja todo el protagonismo al invitado Dominic Miller para que juegue con esa preciosa guitarra acústica. Marca de cara al futuro. Se termina todo con “Terminus”, una especie de pastiche entre misa negra, paganismo y arrebatos metálicos. Declaración de intenciones que ya se explotará en posteriores discos.

“Bueno, se supone que es el disco que empieza el material folk-metal, así que sí, es un gran disco para Skyclad. En esos momentos en la banda había cuatro chicos que intentaban llevar la sonoridad thrash metal hacia alguna parte inexplorada.” (Kevin Ridley, cantante y productor de Skyclad)

Veredicto

Wayward Sons of Mother Earth es una especie de pica en Flandes, una primera piedra hacia un estilo que está por nacer y en la que el heavy metal tradicional convive con esos retazos folk que son los que darán a Skyclad su razón de ser y todos los méritos y coronas. Es una base para casi experimental en la que el pasado de Pariah, Sabbat y Satan está presentes, pero en la que han abierto una puerta. Aquí se presentaron como una banda más con ínfulas de evolucionar.

Todos los elementos con los que jugará el grupo a partir de ahora están claros. La melodía y el folk tomará su espacio y Martin creará unas letras absolutamente brillantes destinadas a que una inmensa minoría las saboree. Ne Obliscaris, Mägo de Oz y todo el folk escandinavo tomó apuntes. Es más, muchos ni conocen lo que significó Skyclad. El mundo todavía tiene que conocer el legado de esta banda. No es su mejor disco y estamos en pañales respecto lo que sucederá luego, pero posiblemente “The Widdershins Jig” es la primera canción de folk metal de la historia, y esto sucedió en Newcastle, con Skyclad.

“¡Ostras! Llevas puesta una camiseta del Prince of the Poverty Line. Sí que son una gran influencia. Voy a ser totalmente honesto contigo: Marcel, nuestro segundo guitarra y cantante es un enorme fan de Skyclad, pero especialmente de la etapa con Martin Walkyer. Para Martin son una gran influencia, pero no solamente Martin como vocalista, también como letrista. Su forma de escribir es increíblemente poética y ejerció una inmensa influencia en Marcel. Marcel fue quien me introdujo al mundo de Skyclad y quien sugirió que tocásemos el “The One Piece Puzzle”. Yo en esos tiempos estaba mucho más metido en el death, el black y en Blind Guardian. Me iba todo lo épico, él estaba totalmente por Skyclad. Me enseñó la canción, me encantó y la hicimos. Fue la última canción de The Arcanum. Lo mejor de todo es que pudimos tocar con Skyclad en algunos conciertos, y como tributo hacia ellos la tocamos. No es un tema que solamos tocar a menudo, pero a ellos les encantó que lo hiciéramos. Luego Martin tocó en Wacken un año con Sabbat. Él estaba en las tiendas que estaban detrás del escenario. Allí hay unas pantallas y puedes seguir los conciertos. Allí tocamos y nos dio por tocar el “The One Piece Puzzle”. Después del concierto vino y me dijo que la próxima vez podíamos compartir escenario juntos, que colaboraríamos. Eso sería genial. Sigo amando la canción, a Skyclad y a Martin Walkyer. La forma con la que él escribe es impresionante pues nunca es directo, sus letras dan para un largo análisis, es muy poético y perfecto.” (Arkadius Antonik, líder de SuidAkrA)

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 744 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.