Pantera – Far Beyond Driven: 25 años del taladro más famoso del metal

Ficha técnica

Publicado el 22 de marzo de 1994
Discográfica: East West Records
 
Componentes:
Phil Anselmo - Voz
Dimebag Darrell - Guitarra
Rex Brown - Bajo
Vinnie Paul - Batería

Temas

1. Strength Beyond Strength (3:39)
2. Becoming (3:05)
3. 5 Minutes Alone (5:50)
4. I’m Broken (4:25)
5. Goods Friends And A Bottle of Pills (2:54)
6. Hard Lines, Sunken Cheeks (7:01)
7. Slaughtered (3:57)
8. 25 Years (6:05)
9. Shedding Skin (5:37)
10. Use My Third Arm (4:52)
11. Throes of Rejection (5:01)
12. Planet Caravan (4:04)

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Pantera, el grupo de mis amores. Ese que hizo que algo en mi interior dijera: «¡Ostia! ¡Esto sí que es exactamente lo que buscaba!»…

¡¡ATENCIÓN!! Los próximos cinco párrafos van sobre mis primeros pinitos metaleros y como descubrí  Pantera, o sea que a no ser que os mole el sado, seáis curiosos o ya tengáis una edad similar a la mía, y por lo tanto os podáis sentir identificados, el resto os los podéis saltar, Millenials incluidos.

En mi caso, los inicios metaleros no creo que fueran muy distintos de los de algunos de vosotros. En pleno inicio de pubertad total, con mis 12 o 13 años, muchos de mis compañeros de clase estaban enganchados al rock català. Hacía relativamente poco tiempo que había tenido lugar el mítico concierto en el Palau Sant Jordi con todos los estandartes de esos tiempos. Sau, Els Pets o, los pelín más rockeros, Sopa de Cabra. Y entre todos estos, había un grupo que era más hardSangtraït. Estos ya me llamaban bastante más la atención. Tenía un tío que era tirando a rockero/heavy, y Sangtraït era el grupo que más le gustaba de toda aquella generación. Él me dejó todos los cassettes que tenía de ellos y fíe así como me adentré, para no dejarlo nunca más, en todo esto del rock… y del metal, of course!!

Pero con Sangtraït, al cabo de poco, noté que me faltaba algo más, necesitaba algo más duro, más explícito, más “protestón”, teniendo en cuenta que estaba en pleno cambio hormonal, por cierto, del cual aún no he salido. Así que es cuando te comienzas a juntar con personas de tu entorno que antes ni fu ni fa, pero que en ese momento por el simple hecho de ser de la misma “tribu urbana” que tú, pues mola y congenias. Entonces fue como conocí a los Iron Maiden, Motörhead, Metallica, Nirvana o grupos autóctonos como Los Suaves o Extremoduro, ya sea porque un compañero tenía un hermano mayor que le dejaba su música o bien porque había algún que otro más avanzado, por así decirlo. Allí ya empecé a ser heavy de verdad. Y es que en esos tiempos la palabra metalhead ni existía. Con todos estos grupos se me abrió la mente, fue como abrir la caja de Pandora. De todos los grupos mencionados Iron Maiden era el que más me chiflaba, y forma parte de mi vida también, en este caso, también como la mayoría de vosotros, supongo.

Entonces llega, probablemente, un momento clave de mi existencia, seguramente sin el cual no estaría aquí hablando de música metal. Es 3º de ESO y se presenta un compañero nuevo, con el cual congenio desde el primer día; eso que llaman química. Tenemos muchas aficiones en común, como el gore, el baloncesto y el metal. Tengo la gran suerte de que él es una de esas personas que van como avanzadas a su época, y tiene infinidad de grupos, y encima en CD. Él me hace descubrir bandas mucho más extremas como Obituary, Napalm Death, At the Gates, Cannibal Corpse y otros grupos no tan extremos como Manowar… jajaja, que todo sea dicho, a esa edad también marcaban lo suyo.

Pero tengo un problema. Como sabéis, el thrash de esa época pues como que no, no me entra del todo, y se lo hago saber a mi amigo, que por cierto se llama Roger Soler y desde hace años es cantante dentro del mundillo underground, y actualmente es el vocalista del grupo Bon Braguer, de los cuales os hicimos la reseña unos meses atrás. Pues bien, como iba diciendo, le hago saber que hay algo que necesito. En el thrash me desagradaba el hecho de las voces tan chillonas, ya que en ese estilo me gustaría encontrarme voces más agresivas, más graves. Y llega el momento que recuerdo perfectamente, cuando me dijo: «Dídac, te dejo este CD que te gustará, seguro». “Ese CD” era el Vulgar Display of Power (1992). Si antes comentaba que el heavy fue como abrir la Caja de Pandora, la primera escucha de Pantera fue algo cósmico, orgásmico; ningún adjetivo puede describir la sensación que sentí en ese momento.

Allí descubrí un sonido nuevo. Una batería que no hacía falta que fuera a 200 revoluciones por minuto para que fuera agresiva. Un ritmo a las cuerdas más pausado, pero igual de enérgico que el thrash (nadie de nosotros sabía que ese estilo se llamaba groove) y esos solos y esa guitarra, ¡por Darrell! Y la voz, por fin una voz dura, salvaje, felina; en global eso sí que era música celestial. A partir de ese momento, Pantera fue mi grupo de cabecera. Había muchísimos grupos que me gustaban y flipaban, pero no había nadie como ellos. A ese disco de Pantera siguieron las escuchas del anterior Cowboys from Hell (1990), donde la esencia estaba, pero predominaba bastante el power, con un sonido más acorde a sus inicios, y el disco Far Beyond Driven (1994), el cual destriparé ahora mismo. No hablo del The Great Southern Trendkill (1996) porque en ese momento aún no se había publicado… ¡vaya discazo por cierto! Y como flipamos cuando salió, una puta burrada. Era muerte y destrucción en estado puro… 

Después de aguantar el tostón sobre cómo conocí a Pantera y mis primeros pinitos metaleros, vamos a petar el grano y pasemos a diseccionar, ahora sí, este grandísimo disco. Cómo se grabó, cómo era la situación del grupo en la época, qué significó en ese momento, curiosidades varias y un sinfín de variopintos apuntes…

Para comenzar, nos hemos de situar. Los 90, década gloriosa del metal. Atrás comienza a quedar la expresión de “ser heavy”, pues la música heavy ha pasado a ser un estilo o género de música más, no una tribu o un solo estilo de música, como podía ser en los 80. En estos años, a parte del heavy, thrasho death, ya surgidos en esa década, en los 90 se aposenta el black, sobre todo el rock alternativo, el rap metal o la nueva ola que acabaría siendo el nu metal; en este caso, más a finales de los 90. Pero, por encima de todo, hay un estilo que lo está petando, y mucho: el grunge. Esto hizo que los cimientos temblaran y géneros como el glam o incluso el heavy quedaran relegados a un segundo plano, donde los álbumes tan marcados de dos temas directos, balada, dos temas directos, balada, comienzan a chirriar, y muchas de esas bandas, que eran lo más, ven como los otros estilos, como el alternativo o el grunge, les pasan por delante y no les queda más remedio que reinventarse o morir. Incluso los clásicos como Iron Maiden o Metallica, por una razón u otra, pasan a tener un bajón importante e incluso mutan un poco su sonido. ¿O ahora me diréis que es “casualidad” el cambio que hubo entre Fear of the Dark (1992) y X Factor (1995), o peor aún, entre el Black Album (1991) y el Load (1995)?

Y en esta vorágine de cambios y aparición de géneros, estaba Pantera. Sus primeros años ochenteros ya los sabemos todos. Los hermanos Abbott (en paz descansen y qué gran pérdida para el mundo de la música), uno a la batería y el otro a la guitarra, junto con el bajista Rex, tenían un grupo de glam metal para disfrutar “emulando” a Kiss, pero entonces llegó Phil Anselmo para ponerlos en su lugar, y con su fuerza, llegó Cowboys from Hell (1990), álbum que hizo retumbar el mundo del metal y los catapultó automáticamente hasta arriba del todo. Pero el Vulgar display of Power era ya Pantera al 100%. Sí, el anterior tenía una furia desatada, pero el efecto power o thrash de toda la vida, estaba demasiado presente. Pero con el Vulgar, no. Enseñaron al mundo que era el groove metal, un thrash más ralentizado, guitarras en tonos bajos con patrones sincopados y una batería pesada y ágil, con unas voces muy rabiosas.

Después del magnífico Vulgar display of Power, había tal hype desatado con este Far Beyond Driven, y cuando salió fue exactamente lo que su portada indica: un taladro en el cerebro. Que por cierto, la carátula original era un taladro perforando un ano, y, evidentemente, fue censurada. Nadie se esperaba tal magnitud de fuerza en estos chicos. No se limitaron a seguir la senda del groove, sino que encima sacaron una obra maestra más oscura y pesada, lo que les llevó directamente a la primera posición del Billboard.

Far Beyond Driven tiene un sonido más sucio, incluso como de sludge metal, a la vez que es mucho más extremo que su antecesor. Todo el grupo es uno, espectacular. Phil Anselmo con una voz desatada e iniciando su sonido más felino, o nunca mejor dicho, panteril. Diamond Darrell, con unos riffs más oscuros, pesados y amenazantes. Rex haciendo la labor de bajo excelentemente, como siempre. Y, como no, el espectacular Vinnie Paul; sin él, el groove no sería lo mismo, pues puso las bases de cómo hacer sonar la batería rápida sin parecerlo, con un dominio del doble bombo exquisito y una técnica sublime.

Este disco fue una bomba nuclear que situó a Pantera, directamente en el Olimpo de los Metal Gods. Comenzamos la escucha, preparados para volver 25 años atrás y oír lo que hizo retumbar los cimientos del género.

“Strength Beyond Strength” es un golpe directo en toda la cara. Inicio rapidísimo, riffs afiladísimos, una batería atronadora y una voz escupiendo la letra ferozmente. Rabia y agresividad destructoras. A mitad del tema pasa a ser más lento y “psicotrópico” con un solo de manicomio, extraño y perturbador, para acabar finalmente de manera brutal. “Becoming” con unos riffs iniciales más cortantes imposibles, combinados con otros más pesados y machacones. Tema mucho más lento que el anterior, pero con mucha rabia y un gran repertorio por parte de Vinnie Paul.

“5 Minutes Alone” tiene un comienzo rudo con un ritmo constante. La voz de Anselmo, furiosa pero sin gritar, agresiva. Un gran solo de Darrell, para terminar con una repetitiva parte, alternando voces felinas y groove. El gran tema “I’m Broken”, puede parecer similar a la anterior en el sentido del tempo y repetición del riff, pero tiene un punto más dinámico en los coros, con el chillido de “I’m Broken!” totalmente felino. Groove machacón y un solaco con un aire al de sus anteriores álbumes. Huelga decir que esta canción fue nominada en el año 1995 al Grammy a la mejor interpretación de metal. Y, si no recuerdo mal, llegó al número 2 de la lista de los 40 Principales.

Con “Good Friends and A Bottle of Pills” se nos presenta un tema extraño. Lento y muy grave, con un toque más alternativo, para pasar a uns coros de corte felino y un sonido disonante. “Hard Lines Sunken Cheeks” es una canción diferente, para comenzar dura siete minutos. Empieza con unos riffs afilados y agónicos, comenzando la tralla con la voz enfadada de Anselmo. El tema en sí tiene un buen toque groove, enérgico y duro, y con bastantes cambios de ritmo, presentándonos a un Darrell ejecutando riffs afligidos. “Slaughtered” vuelve un poco al comienzo, tema rabioso con Anselmo pateando la palabra “Slaughtered”. Excelentes cambios por parte de Vinnie Paul,y con un Rex, que no lo nombro, pero que está allí de manera solemne con un bajo grave y duro. ¿Y Diamond? Excelentes riffs dinámicos.

Vuelve la lentitud con “25 Years”. Una batería pausada, con las cuerdas haciendo un slide constante y oscuro, y la voz desgarradora y felina de Anselmo. Pero la última parte del tema se transforma en dinamismo. “Shedding Skin” comienza con un riff bastante thrasher para pasar a una parte susurrada y una guitarra acústica. Después empieza la dureza controlada. Es un tema de medio tiempo duro y lleno de palabras escupidas. Pasado la mitad del tema, la cosa se anima y te mete un riff de esos pegadizos, y un espectacular solo por parte del menor de los Darrell.

Empieza la locura con “Use My Third Arm”. Este tema siempre me ha gustado, con su comienzo que parece que no vaya a arrancar nunca, para pasar a un tema bastante del estilo de The Great Southern Trendkill; directo y con un Anselmo todo voz, dejándose la piel. Unos riffs brutales y un Rex en God mode. Con “Throes of Rejection” continuamos con un bajo excelente junto a un ritmo de batería, con unos riffs desafinados, para pasar a groove del bueno, con unas voces susurrantes y ultra agresivas. ¡Y el solo de Darrell! Y terminamos con la última canción del disco, el grandísimo cover de “Planet Caravan”. La mejor manera de acabar un álbum es con un tema lento de Black Sabbath. Pantera lo dio todo y les salió una versión redonda, con alma.

Y aquí termina la crítica del tercer disco de Pantera (vale, sería el séptimo, pero incluso para ellos, Cowboys from Hell lo cuentan como su primer trabajo, y lo otro lo dejan un poco de lado). Poco más hay que decir. Han pasado 25 años y parece como si fuera ayer. No encuentro el disco desfasado, me suena igual que en su momento: rudo, crudo, oscuro y espeso, incluso, por momentos, machacante y con partes repetitivas, pero brutal, hipnotizante y un definitivo golpe en la mesa. ¿Qué era eso del grunge que se estaba quedando el mercado? Pantera demostró que el metal solo estaba pasando por una mala racha, que estaba más vivo que nunca y que solo había que reinventarlo, y eso fue gracias al groove. Me atrevo a decir que sin Pantera, el metal actual no sería lo mismo. Pensad en la INFINIDAD de bandas que tienen toques, por no decir una base, groove. Los hermanos Abbott no sabían aquel lejano año 1981 (año en el que nací, por cierto) que estaban a punto de formar un grupo, que no solo perduraría por la historia del metal como uno de los más grandes, sino que encima crearía un estilo inigualable, y que sería el que marcaría la pauta durante décadas.

Dentro de dos años nos vemos con el magnífico The Great Southern Trendkill, groove llegando a rozar el death metal. Eso fue algo apoteósico y el punto álgido de los Pantera más extremos, pero eso ya es otra historia….

CFH

Dídac Olivé
Sobre Dídac Olivé 74 Artículos
Soy de esa generación que la “post-pubertad” lo pilló entre el metal primigenio (lo que llamamos ahora old school) y la nueva ola que fue el Nu metal, es decir, pasado mediados de los 90. Me encantan muchos estilos pero sobretodo el rock clásico y evidentemente el metal, este último es una forma de vida y encima me gusta desgranar y reconocer la riqueza de todos sus subgéneros. Uno ya tiene su edad (los mechones blancos en la barba no están por que sí) pero no me cierro para nada a grupos nuevos, eso sí, mientras haya fuerza y calidad, aunque hoy en día hay mucha. Como nacido justo entrados los ochenta también se incluye que soy un friki de cuidado (rol, videojuegos, Star Wars, pelis Gore, literatura fantástica y un largo etc.) vaya que toco de todo un poco. En resumen, espero contagiaros mi pasión metalhead a la vez que disfrutáis de mis aberrantes destripes.