Crónica y fotos del Punk in Drublic 2019 - Poble Espanyol (Barcelona), 17 de mayo de 2019

NOFX y Bad Religion empequeñecen un Poble Espanyol entregado al punk rock

Datos del Concierto

Punk in Drublic 2019

Bandas:
NOFX + Bad Religion + Lagwagon + Mad Caddies + Less Than Jake + The Bombpops
 
Fecha: 17 de mayo de 2019
Lugar: Poble Espanyol (Barcelona)
Promotora: HFMN Crew
Asistencia aproximada: 5200 personas

Fotos

Fotos por Willy

Desde el mismo día en el que se anunció, y quizás un poco por sorpresa, el Punk in Drublic se convirtió en un evento absolutamente imperdible tanto para el público barcelonés como para el de las otras dos ciudades peninsulares por el que pasó este gran circo del punk rock. Este cartelón (el mejor de hardcore melódico que ha pasado nunca por aquí, creo que de eso no hay mucha duda) causó tal impacto que dejó inmediatamente pequeño el aforo de un recinto de 5000 personas como es el Poble Espanyol, totalmente desbordado por un ritmo frenético en la venta de unas entradas que se agotaran en menos de dos meses. Y claro, eso generó aún más expectación, ansias y hype tanto entre los que habian sido previsores y habían adquirido sus pases a tiempo como entre los despistados que se pasaron semanas buscando entradas desesperadamente.

Es evidente que NOFX y Bad Religion son dos de las bandas top en esto del punk rock / hardcore melódico americano y, por ende, mundial. Y tanto Lagwagon como, en menor medida, Mad Caddies y Less Than Jake suponen un soporte de auténtico lujo. Pero aún así, y quizás inocentemente, yo no me esperaba que estas bandas fueran capaces de congregar tanta gente y generar tanta pasión generalizada. Por supuesto, y como ocurre siempre que el rock da un puñetazo sobre la mesa, me alegro mucho que así fuera, y más allá de las incomodidades de un recinto hasta los topes y de una metereología no tan amable como nos habría gustado, todos disfrutamos como niños (o mejor debería decir «como adolescentes») de una velada para recordar.

Personalmente, y aunque el hardcore melódico es un estilo que me gusta bastante, la principal y casi única razón por la cual hoy estaba aquí eran Bad Religion. Los de Greg Graffin y Jay Bentley son una de las bandas de mi vida, y hacía ya cinco o seis años que no tenía la oportunidad de verlos en directo (desde aquel espectacular concierto en Razz 1 junto a los no menos increíbles Against Me!). Su último disco es tan bueno como cualquiera de sus quince anteriores, y su visita estaba marcada en un rojo muy intenso en el calendario de la cocina. Por lo demás, ni NOFX ni Lagwagon se cuentan entre mis bandas predilectas del género (como sí que podrían ser, por ejemplo, gente como No Use For a Name, Pennywise o No Fun at All), con lo que de haber sido solo por ellas probablemente no habría ni venido. De todas maneras, siempre que las he enganchado en directo me he divertido lo suyo, así que llevado por la emoción celebré su presencia como el que más.

Todo pintaba fantásticamente y todos estábamos realmente ansiosos ante tal evento, pero un par de días antes empezaron a saltar las alarmas: las predicciones metereológicas apuntaban a lluvia (incluso a lluvia intensa), y a medida que se acercaba el día y la hora de inicio del festival éste se convirtió en el único tema de conversación en los grupos de Whatsapp y en los muros de Facebook relacionados con el Punk in Drublic y sus asistentes. Todos veníamos preparados para lo peor y armados con impermeables, chubasqueros, ponchos o bolsas de plástico (¡e incluso algun maldito paraguas!), pero a la hora de la verdad la tan temida lluvia se quedó en pequeños chisporreos que no afectaron demasiado el desarrollo normal de una noche que resultó ser enteramente festiva y memorable.

No querría restregar nada a nadie por la cara, os lo prometo, pero una de las múltiples suertes inherentes al mundillo de la prensa musical (a parte de no pagar por los conciertos, claro, aunque este privilegio nos cuesta nuestras buenas horas – y nuestras dioptías – ante el ordenador) es el de no tener que hacer según qué colas. La Plaza Mayor del Poble Espanyol es un lugar maravilloso para vivir un espectáculo en directo, y hace que te sientas en plena Festa Major, pero este recinto a lomos de la montaña de Montjuïc es notoriamente desastroso a nivel de accesos, con una entrada minúscula de una sola línea que hace que se generen unas filas kilométricas que desmoralizan al más optimista.

Así que mientras la inmensa mayoría de mis amigos y conocidos se consumían entre la lenta cola y las calles de media Barcelona con el objetivo de aparcar (la presencia de Backstreet Boys en el cercano Palau Sant Jordi no ayudaba demasiado en ese sentido), yo entré cómodamente y en cosa de un minuto a un recinto casi vacío, con lo que dispuse de algo más de media hora para charlar tranquilamente con gente que ya no iba a ver más una vez las masas abarrotaron el lugar, para adquirir, recargar y empezar a usar mi Punkicard 4000 (la tarjeta recargable con la que pagar en las barras), para admirar la inmensa cantidad de camisetas a la venta en el puesto de merch y para reflexionar sobre si es verdad que el escenario era bastante más pequeño, tanto en tamaño como en PA, que el del Be Prog y el Barna’n’Roll. Y mi conclusión es que sí que lo era, y tanto, de hecho lo era bastante más.

The Bombpops

Así que ahí estaba yo, ultimando mis reflexiones, cuando de golpe y sin avisar un par de chicos y un par de chicas se subieron al escenario y empezaron a descargar canciones de punk rock fresco y divertido. Son californianos, se llaman The Bompops y, como ellos mismos comentaron, son los bebés de esta gira. No les falta razón, ciertamente, ya que la banda sacó su disco de debut hace menos de dos años. Sus dos cantantes / guitarristas, Poli Van Dam y Jen Rezavi, son las que manejan el cotarro, dejando a los dos chicos en un claro segundo plano. De hecho, ellas dos son las fundadoras y únicas miembros estables y constantes, y ambas se encargan de la composición de los temas, de la interacción con el público (bromas soeces incluidas) y también de las responsabilidades vocales, Poli las más rasgadas, Jen las más poperas. Esta última, con una zapatilla de cada color y unos calcetines larguísimos, tomó la posición central y me recordó mucho, en sus expresiones y en sus sinuosos movimientos, a una especie de Paul Stanley femenina y desmaquillada. Y a día de hoy, además, probablemente cante bastante mejor.

Musicalmente, descargaron un tema tras otro sin demasiados parones, imprimiendo un ritmo muy alto a su concierto. Sonaron alegres, positivos y luminosos con su pop punk 100% californiano, en el que pude distinguir influencas que iban desde Green Day a No Use For a Name, pero es también cierto que no me destacaron especialmente entre una miríada de bandas que suenan más o menos del palo. Personalmente desconocía totalmente de su existencia hasta que empecé a investigar a ver qué es lo que hacían unos días antes del concierto. Estos pocos días han sido suficientes para aprender que mi canción favorita es «Dear Beer», que con su potente y pegadizo estribillo usaron para cerrar el concierto. Por algún motivo extraño y caprichoso, su interpretación me sonó un poco más apagada y menos contundente que el resto del repertorio, y aunque eso me dio un pelín de rabia no empañó para nada el hecho de que fueron una opción perfectamente correcta para empezar a calentar los ánimos de los aún pocos que nos encontrábamos en la pista con muchas ganas de punk rock.

Less Than Jake

Así como The Bombpops no dejaron de ser una curiosidad para casi todo el mundo, con Less Than Jake ya se hicieron notar los primeros fans entregados, los primeros puños al aire y los primeros pogos de verdad. Y es que los de Florida (creo que fueron la única banda no californiana de hoy) no son precisamente unos don nadie, y aunque yo personalmente nunca los he seguido por culpa de mi confesa aversión a las trompetas y a los instrumentos de viento en general, nadie les puede negar una cierta relevancia dentro del género que quedó patente con la excelente respuesta que recibieron. Alguien me los definió como los Ska-P americanos, y esa afirmación se me antoja bastante exagerada (de hecho yo los compararía más con Dr Calypso, salvando las muchas distancias), pero a base de saxofones, trombones y mucho cachondeo se marcaron una fiesta de tres pares en un Poble Espanyol con muchas ganas de ella.

Simpáticos, alegres y deliciosamente adolescentes, tanto su vocalista Chris DeMakes como el resto de sus compañeros no dejaron de interactuar con el público para decir que ese era el mejor concierto que habían dado nunca en Barcelona (no sé ni si el único), que nos invitaban a visitarlos cuando quisiéramos en su natal Gainesville o que estaban encantados con el olor a marihuana que se podía percibir entre el público. La verdad es que se hicieron querer, e independientemente de si te gustaba más o menos su música, resultó complicado resistirse al buen rollo que transmitieron en todo momento. Emulando uno de los trucos habituales de Green Day, en un momento dado aparecieron un par de ayudantes (uno de ellos con máscara de chico travieso de dibujos animados) agarrando un par de máquinas lanza-papel higiénico y arrancando sonrisas inocentes e ilusionadas entre el personal. Cierto que musicalmente no tengo demasiado que decir: a pesar de haberlos escuchado en estas semanas previas lo suyo no es del todo mi rollo. Aún así, disfruté del par temas que me sonaban más («Science of Selling Yourself Short» y «All My Friends are Metalheads»), y aunque su descarga no me convirtió en fan, su festiva presencia me pareció todo un acierto.

Setlist Less Than Jake:

Plastic Cup Politics
Short Fuse Burning
Johnny Quest Thinks We’re Sellouts
Look What Happened
Gainesville Rock City
The Science of Selling Yourself Short
She’s Gonna Break Soon
All My Best Friends are Metalheads
Last One Out of Liberty City

Mad Caddies

¿No quieres sopa? Pues toma dos tazas. Los trombones y las trompetas siguieron siendo protagonistas con la salida al escenario de Mad Caddies, que continuaron estirando el buen rollo entre unos asistentes que se lo estaban pasando pipa y que, ahora sí, empezaban a llenar ya el recinto barcelonés. La música de los californianos tiene un aire más obviamente reggae que la de Less Than Jake, y su influencia balcánica y circense (o eso me pareció a mí) resulta ciertamente interesante. La gente les pareció disfrutar sin reservas y lo demostraron a base de botes constantes e indisimuladas caras de felicidad. Eso sí, aunque sonaron perfectamente, estuvieron muy simpáticos y su música inspiraba sentimientos encantadores de despreocupada adolescencia, a mí quizás no me engancharon tanto como sus predecesores.

Mucha gente esperaba con muchas ganas que tocaran su uber-reggaera versión del «She» de Green Day que aparecía en algunos setlists anteriores, pero lo cierto es que no nos dieron el gusto. De todas maneras, los que tenían ansias de oírla no se quedaron del todo con las ganas: esa canción forma parte de su último disco, Punk Rocksteady, un compendio de simpáticas rendiciones reggae de clásicos del punk rock como el propio «Sorrow» the Bad Religion, el «Alien 8» de Lagwagon, los amigos metaleros de Less Thank Jake y muchas otras. Y ese álbum fue precisamente lo que sonó en la mayoría de cambios de banda.

Antes de la presentación de su bajista Guarro Hernández (que, por cierto, había estado sorbiendo una copa de vino durante todo el concierto, que será guarro pero elegante) y de la polka con la que cerraron su celebrada y breve actuación (breve como la de todas las bandas del cartel, que no es fácil empaquetar tantos grupos en las limitadas seis horas que dejan que haya música en el Poble), pudimos disfrutar de la primera aparición espontánea de Fat Mike sobre el escenario. El líder de NOFX se unió a la banda para ayudar en los coros de una canción que no fui capaz de identificar, entre abrazos y sonrisas de unos con otros y de los otros con los de más allá. Así como de sus compañeros Less Than Jake me sonaron bastante un par de temas, con Mad Caddies no tuve esa suerte más allá de algun rasgo de «Road Rash». Pero vamos, aunque las bandas de este estilo no son exactamente lo mío, su concierto fue indudablemente alegre y divertido. Bienvenido sea.

Setlist Mad Caddies:

The Dirge
Coyote
Backyard
Leavin’
Love Myself
Monkeys
Shoot out the Lights
…And We Thought That Nation-States Were a Bad Idea
All American Badass

Lagwagon

Los platos fuertes de verdad empezaban ahora y eso se notó en que, de golpe, el Poble Espanyol estaba lleno hasta los topes, con las terribles y molestas incomodidades que eso supone: ir a mear eran 20 minutos e ir a por comida no valía la pena ni considerarlo. Y si eras de los desafortunados que aún no tenía la Punkicard 4000 en tu bolsillo, las colas que te esperaban ante los dos insuficientes puntos de venta iban a ser de aúpa (esto de la tarjeta recargable a mí me parece una idea magnífica, pero tiene que venir acompañada de una generosa cantidad de puntos donde comprarla y recargarla – lo que pasó en Gasteiz, vamos -). Todas mis experiencias anteriores en este recinto, que se correspondían más o menos con el pobre Be Prog, habían distado siempre mucho de tal aglomeración de gente. Quizás por ello siempre tenía interiorizado que se trataba de un lugar super cómodo, pero no: cualquier recinto con sold out es el horror.

Aunque no soy ultra fan de Lagwagon, me encontré con un amigo que sí que lo es y que me convenció para ponernos más o menos delante. Visto lo visto, me atrevo a decir que eso fue un gran error, ya que acabamos empotrados a un lado, en el que veíamos la mitad del escenario y se oía como el auténtico culo. Todo el mundo comentaba que la voz de Joey Cape (que por cierto, venía enfundado en una camiseta de Rihanna) no estaba en su mejor momento, pero la verdad es que desde mi posición no me atrevo ni tan siquiera a valorarlo. Sobre el escenario, eso sí, tanto Joey como los otros dos enanitos que le acompañaban no dejaron de moverse de un lado para otro, llenos de energía y pivotando alrededor del gigantón imponente que es Chris Flippin, un hombretón de dos diez que le saca tres cabezas a sus compañeros, que impresiona lo suyo y que debe ser el tío más alto que conozco en una banda de rock.

Musicalmente, Lagwagon saben a lo que vienen, así que se dejaron de experimentos y nos presentaron un setlist de esos de hitazo tras otro (o, al menos, casi todo fueron canciones que yo me conocía, que es lo que mola). Empezaron con «Razor Burn» y sus líneas navideñas, y continuaron con «After You My Friend» y con la saltarina y popera «Falling Apart». La locura se desató a la que empezaron con uno de sus temas más conocidos, la infalible «Violins», y la intensidad se mantuvo al máximo con dos clásicos más como son la culebrera y veloz «Coffee and Cigarrettes» y la genial «Sick». La también muy buena «The Cog and The Machine» fue la única representante de su último disco, el maduro y ya lejano Hang que se publicó en 2014 y que tiene unos aires bastante más metaleros. Según me comentó mi amigo fan, además, éste es el primer disco de la banda que le gusta de verdad a todos sus miembros. A saber.

Antes de cerrar con la pegadiza, infecciosa y celebradísima «May 16» (que fue el día antes, por cierto), también hubo lugar para un par de temas de Double Plaidinum, el álbum que dio pie a que Joey se animara a arrancar ese proyectazo que fue Bad Astronaut: la frenética «Alien 8» y la más alternativa y espaciosa «Making Friends». Ambas cerraron un setlist compacto y subjetivamente impecable que puso a todo el mundo a botar y que seguro que supuso un concierto excelente para aquellos suertudos que pudieron oir algo con sentido. Pero vamos, que esto fue enteramente culpa mía, y no me habría costado nada escaparme de mi esquina infecta y haberme ido a cualquier otro sitio.

Setlist Lagwagon:

Razor Burn
After You My Friend
Falling Apart
Violins
Coffee and Cigarrettes
Sick
Sleep
Stokin’ in the Neighbours
The Cog in the Machine
Alien 8
Making Friends
May 16

Por cierto, durante el concierto de Lagwagon nos visitó por fin la tan temida lluvia. Lo cierto es que nunca fue para tanto, y como todo el mundo venía más que preparado lo superamos sin ningun tipo de drama. Eso sí, alguno que otro (no conté más de cinco o seis a lo largo y ancho de la plaza) aún van por el mundo pensando que es una idea aceptable sacar un paraguas en un concierto, porque ellos lo valen y el mundo es suyo y solo suyo. Y yo, que soy un tío con suerte, tuve la fortuna de que uno de ellos se me pusiera justo delante. Un paraguas rojo con topos blancos precioso bajo el que se escondía una feliz y resguardada parejita absolutamente ajena al hecho que detrás suyo había unas cincuenta personas que no veían un borrajo por su culpa. Eso me parece una de las faltas de respeto más bestias que pueden ocurrir en un concierto, así que cuando se me hincharon las pelotas me acerqué a ellos y aquí os reproduzco tan fielmente como recuerdo nuestra breve conversación:

– Perdoneu, podeu baixar el paraigües, que els de darrere no veiem res?
– ¿Eh?
– Que si podeu baixar el paraigües, que ens tapeu tot l’escenari als del darrere.
– Oye, a mí háblame en español que no te entiendo.
– Ah ok, que digo que si podéis bajar el paraguas, que los de atrás no vemos.
– Sí hombre, voy a mojarme yo para que veas tú. (ndr. esta frase es brillante)
– No, para que vea yo no, para que vea todo el mundo que está detrás vuestro.
– (ella) Venga, vámonos para atrás.
– Oye, pero háblame en español eh.
– ¡Pero si te estoy hablando en español!
– Me estás hablando medio en español medio en catalán. (ndr. joder, menudo acento horrible que debo de tener)
– (ella) Es que no entendemos catalán.
– No hay ningun problema, si yo te hablo en español, ¿Pero podéis bajar el paraguas? Mirad, en todo el recinto no hay casi nadie más que lo haya sacado porque es que sino todos los que estamos detrás no vemos nada. O almenos iros al final.
– Mira, lo levanto así.
– Hombre, si lo levantas así vas a tapar aún a más gente, ¿no crees?
– Oye, pues pasa delante si tanto te molesta.
– Ok, gracias. Pero mis amigos también, ¿verdad?
– Sí, sí. Y disfruta, ¿eh? (ndr. ofendido)
– ¡Gracias! Igualmente.

Yo no soy nada amigo de las confrontaciones, creédme, ¿pero de verdad que le tengo que estar explicando a alguien que sacar un paraguas enmedio de un concierto es una falta de respeto? Ay no sé, pero la falta de conciencia social que se vé a veces por ahí es realmente alarmante.

Bad Religion

Lo que había venido hasta ahora había estado muy bien, y lo que iba a venir después probablemente también, pero el motivo que me llevó hasta aquí no era otro que mis amados Bad Religion, así que sin preocuparme mucho por nada más (ni del hambre voraz que empezaba a acechar), aproveché que muchos salieron del centro de la plaza con la misión de ingerir o expulsar sus líquidos o sólidos favoritos para hacerme con un sitio enfrente del escenario, siempre manteniendo una distancia prudencial con el potencial gran pogo frontal al que no tenía ninguna intención de unirme. Si esa era realmente mi intención (que no lo sé, quizás mi subconsciente me traicionó), no acabó de funcionar del todo bien, ya que el pogo ese que digo acabó contagiando a casi toda la plaza, y tan pronto escuché las primeras notas de «Suffer» (joder, menudo manera de empezar, ¿no?) yo mismo fui el primero en apuntarme a cualquier movida que hiciera falta.

Desde allí delante disfruté como un gorrino y no me molestó ni la lluvia ni las estrecheces, pero debo decir que el sonido no me pareció en absoluto maravilloso, con las guitarras muy apagadas, la voz muy baja y los coros frustrantemente inaudibles. Hablando con gente que lo había visto desde atrás me dijeron que allí sí que se escuchaba bien, así que es posible que el hecho que la mesa de sonido estuviera al final del todo del recinto afectara a la calidad del sonido en las primeras filas. Sea como fuere, fue una preocupación que se me pasó rápido, así como el hambre o el hecho de llevar mi portátil colgado a la espalda durante toda la noche (no recordé y nadie me supo decir que había consignas en el baño principal), porque cuando una banda como Bad Religion empieza su concierto con «Suffer», «Fuck You» y la espectacular «Generator», tema top donde los haya, no puedes sino enloquecer, dejarte ir y olvidarte de todo lo demás.

Creo que «Generator» fue precisamente la canción que hizo que el público se enchufara definitivamente al concierto, y por suerte hoy se dejaron de versiones raras para tocarla tal y como suena de verdad en el disco que lleva su mismo nombre. Es decir: a piñón y de forma sencillamente brutal. «Stranger Than Fiction» es uno de sus clásicos más accesibles y «Recipe for Hate» empezó ya a poner a prueba la resiliencia de mis cuerdas vocales. «My Sanity» fue la primera de las tres canciones que tocaron de su último disco (los tres singles de adelanto). Para muchos, esta canción supone el punto álgido del álbum (aunque aquí la respuesta que recibió supuso un bajón respecto a los clásicos), pero a mí me gusta más (y me gustó más en directo) su compañera «Chaos From Within», un tema que creo que funciona mejor en vivo y que también puso aquello patas arriba.

Mientras Greg Graffin, la antitesis absoluta de una rock star, repartía melodías a diestro y siniestro con una voz que se mantiene en un estado de forma admirable (vamos, yo me ahogaba en más de una ocasión intentando seguir sus inacabables líneas vocales, y el tío ahí seguía como si no pasara nada), Jay Bentley demostró ser todo planta y energía y Brian Baker iba caminando arriba y abajo con su cara impasible de absoluto jefazo. El segundo guitarrista, Mike Dimkich, pasa un poco desapercibido, y su nuevo batería Jamie Miller (nuevo porque lleva solo cuatro años en la banda) es una auténtica máquina tras los parches, pero todos juntos son un engranaje perfecto. Tras una también brutal (cómo no) «I Want to Conquer the World», Fat Mike hizo su segunda aparición estelar de la noche (ésta vez ya ataviado con su encantador vestidito rosa) para echar un cable con el estribillo de la eternamente vigente «21st Century Digital Man». Y la verdad es que si Greg y los suyos se lo esperaban, lo disimularon muy bien.

La interpretación de la extraña «The Dichotomy», perteneciente a ese Into the Unknown que no gusta a casi nadie, fue una sorpresa para muchos y, probablemente, algo que se podrían haber ahorrado teniendo el cancionero que tienen. Qué hagan lo que quieran, por supuesto. sobretodo si luego lo compensan con pepinazos como «New Dark Ages», «Anesthesia» o «No Control». Al final tocaron temas de casi todos sus discos (solo dejaron de lado No Substance, The New America y The Dissent of Man), demostrando una vez más la solidez inigualable de una carrera que dura ya casi cuarenta años es impresionante, y la gente disfruta con la misma pasión de «Fuck Armaggeddon… This is Hell» que de «Los Angeles is Burning».

Después del despiporren que significó «You», para la recta final de un concierto que duró una hora pero habría podido durar perfectamente el doble, nos reservaron algunos de sus hits más conocidos e inevitables, temas que por supuesto ayudaron a levantar la temperatura del lugar, aún, un poquito más. «Infected» fue muy celebrada (y la disfruté hasta yo, a quien este temita le da un poquito de rabia), y cerraron con un trío infalible formado por «Sorrow», «American Jesus» y «Punk Rock Song». Setlist maravilloso y conciertazo como siempre brutal de Bad Religion. El único problema fue mi percepción del sonido, pero vamos, como al final en muchas ocasiones solo me oía a mi mismo berreando como un poseso, pues oye, tampoco vino de aquí.

Setlist Bad Religion:

Suffer
Fuck You
Generator
Stranger Than Fiction
The Dichotomy
Recipe for Hate
My Sanity
I Want to Conquer the World
21st Century (Digital Boy)
New Dark Ages
Anesthesia
No Control
Infected
Fuck Armaggedon… This is Hell
You
Los Angeles is Burning
Do the Paranoid Style
Sorrow
American Jesus
Punk Rock Song

NOFX

Como NOFX están bien pero yo ya me había zampado mi plato fuerte, por fin me retiré de la zona delantera que había ocupado durante toda la noche y, una vez comido y bebido, encontré un sitio más o menos cómodo por la parte de atrás. Los conciertos de las huestes de Fat Mike, auténticos protagonistas de esta gira tanto en nombre como en expectación, suelen ser criticados porque los tíos no están por lo que están y se pasan más rato charlando y haciendo tonterías que tocando. Entiendo las críticas (sobretodo de parte de aquellos que no dominan bien el inglés), pero personalmente, a mí eso no tan solo no me molesta sino que me parece hilarante. Solo hace falta ver como los tíos salen al escenario con toda la pachorra y antes de ni tan siquiera plantearse tocar nada en absoluto se tiran un buen rato de cháchara. Y es que el propio Fat Mike, enfundado en el precioso vestidito de antes, ya nos avisa ben claramente: «Nos dicen que hablamos mucho, y hoy no va a ser para nada diferente«.

Como quien no quiere la cosa empiezan con «60%», un temazo de letra desganada que me encanta y que es muy ilustrativo del panorama general que nos presentan, como si eso de tocar no fuera del todo con ellos. Pero cuando agarran por fin los instrumentos, y aunque a voz de Mike no está (ni ha estado nunca, para qué mentir) para tirar cohetes, la verdad es que suenan como un pepino (y joder, ¡desde aquí detrás se escucha mucho mejor!). Eso sí, así como Lagwagon y Bad Religion se marcaron un setlist hasta los topes de hits, desde mi punto de vista de fan ocasional me dio la sensación que el de NOFX incluía unas cuantas canciones más prescindibles. La excelente «Seeing Double at the Triple Rock», eso sí, no fue precisamente una de ellas.

Lo que sí que me sorprendió de verdad es la entrega unánime de las más de 5000 personas que llenaban la plaza, que saltaron y cantaron al unísono canciones como «Les Champs-Élysées» o «Bob» demostrando que NOFX tienen un tirón bastante impresionante. Mientras tanto, encima de un escenario cada vez más repleto de gente, Fat Mike y El Hefe continuaban con sus bromas habituales, como la ya clásica sustitución del ridículo y minúsculo cartelito amarillo con el logo de la banda por un telón inmenso con el mismo logo igual de minúsculo (yo sigo pensando que molaría más que dejaran el pequeño), o ese «¿Sabes lo que me encanta de tocar en NOFX? Que podemos cagarla todo el rato y la gente cree que es mono» «No, Mike. Tú crees que es mono«. Este par podrian ser un dúo humorístico y auguro que les iría bien.

La muy políticamente incorrecta «72 Hookers» (bien, como todas) y la triste y cínica «I don’t like me anymore» son dos temas que me encantan, por no hablar, claro, de «Stickin’ in My Eye», pero en general hubo muchas canciones así más lentas y trompeteras que, quizás por culpa del bajón de adrenalina que sufrí post-Bad Religion, hicieron que por momentos desconectara un poco y me faltara algo de ritmo. No pretendo sentar cátedra ni que esta crónica se convierta en ningún tipo de referencia en este sentido, porque ya he dicho que a mi Bad Religion me flipan y NOFX me parecen ok (de hecho el propio Mike ya lo dijo: «Bad Religion son la mejor banda de punk rock del mundo«), pero mientras los primeros me tuvieron cogido de los huevos durante sesenta minutos, el buen concierto de NOFX solo consiguió atraparme en algunos momentos concretos.

Exceptuando la final «Kill all the White Man», el gran hit trompetero de la banda es un «Eat the Meek» que nos tuvo a todos moviendo el cuello, y para el final dejaron una sentida dedicatoria al añorado Tony Sly (¿os imaginais a No Use For a Name completando este cartel?) mediante ese homenaje que es «I’m So Sorry Tony», en el que pudimos escuchar por primera vez la voz de Karina Denike, parapetada normalmente tras unos teclados decorados con una gran bandera LGBTI. Para acabar el set principal, y como no podría ser de otra manera, «Linoleum» puso la plaza totalmente patas arriba, un momento solo superado por su reentrée triunfal al cabo de unos minutos: «Don’t Call Me White» hizo que los pogos se formaran hasta en las escaleras, y «Kill all the White Man» supuso la guinda final a un concierto que puso sonrisas en la cara de todo el mundo.

Si alguien tenía ganas de más, unos 400 afortunados aún tuvieron la oportunidad de disfrutar de la descarga de Anti Flag en la Sala Upload, situada en la esquina superior del recinto. No fue mi caso, ya que aún nos quedaban como 45 minutos de caminata (cuesta abajo, eso sí) hacia el improbable lugar donde mis amigos habían aparcado el coche, 45 minutos en los que pudimos constatar la unanimidad de lo que fue una noche épica del mejor punk rock. Dicen que a partir de ahora, NOFX y unos cuantos más harán que esta gira Punk in Drublic venga por aquí cada año. No sé si el éxito incontestable de esta edición ha tenido mucho que ver con la novedad, pero no sería muy arriesgado decir que la presencia recurrente de esta gente en nuestros escenarios apunta a cita ineludible para cualquiera que disfrute del punk rock y del hardcore melódico.

Setlist NOFX;

60%
Seeing Double at the Triple Rock
Six Years on Dope
Murder the Government
Les Champs-Élysées
Bob
72 Hookers
I Don’t Like Me Anymore
Leaving Jesusland
Stickin’ in My Eye
We Marche to the Beat of Indifferent Drum
Perfect Government
Herojuana
Fuck the Kids
Eat the Meek
Mattersville
The Separation of Church and Skate
Dinosaurs Will Die
I’m So Sorry Tony
Linoleum

Don’t Call Me White
Kill All the White Man

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Sobre Albert Vila 692 Artículos
Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta. Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.