Nightwish – Wishmaster: 20 años de la obra cumbre de la delicadeza hecha música

Ficha técnica

Publicado el 8 de mayo de 2000
Discográfica: Century Media Records
 
Componentes:
Tarja Turunen – Voz
Emppu Vuorinen – Guitarra
Sami Vänskä - Bajo
Jukka Nevalainen – Batería
Tuomas Holopainen – Teclados

Temas

1. She is My Sin (4:46)
2. The Kinslayer (3:59)
3. Come Cover Me (4:34)
4. Wanderlust (4:50)
5. Two for Tragedy (3:50)
6. Wishmaster (4:24)
7. Bare Grace Misery (3:41)
8. Crownless (4:28)
9. Deep Silent Complete (3:57)
10. Dead Boy's Poem (6:47)
11. FantasMic (8:27)
12. Sleepwalker (2:55)

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Que Nightwish son unos grandes es tan obvio que no hace falta ni mencionar, por ejemplo, que han sido cabezas de cartel del algún Wacken Open Air. Hoy en día, y más tras la entrada (aunque ahora ya no esté) de Marco Hietala, es grupo de Sant Jordi Club, recinto en el que, por ejemplo, han tocado Alice Cooper o Slayer. Esto no es opinión, son hechos. Pero antes de encabezar festivales e ir a grandes recintos ya había vida. Con la fenomenal Tarja al frente y una música mucho más suave, ambiental y delicada de lo que sería uno o dos discos más tarde, es con Wishmaster (2000) cuando dan un paso de gigante para llegar al públicvo europeo, en primer lugar, y mundial en segundo.

Sí, el grupo ya venía apuntando maneras, en especial con el sensacional Oceanborn (1998), pero con nuestro cumpleañero subliminaron ese estilo tan particular, esa mezcla perfecta de metal, sinfonía y ópera. En este disco los adjetivos mencionados en el párrafo anterior se mezclan perfectamente, según el corte, con riffs más puñentes, batería más agresiva y la misma atmósfera de melancolía y ganas de llorar o salir a buscar por los bosques la inocencia perdida.

Personalmente creo que es su trabajo más logrado, al menos cuando «Nightwish era Nightwish» (y con esto lo que quiero decir es que sin Tarja y esa versión más operísitca, para mí, pierden mucha de su gracia, sin desmerecer un ápice a Floor). Sí, luego sacarían discazos con temones agresivos y unos juegos de voces masculina-femenina tremendos, pero a Wishmaster lo veo como el punto de inflexión en su carrera y la máxima exponencia de ese estilo tan peculiar que, en ellos, duró un par o tres de discos. Pero como yo no soy nadie, veamos qué dicen por ahí los entendidos: 3.95/5 en Rateyourmusic, 4.38/5 en Discogs y 4.5/5 en Amazon. A ver, cada cual tiene sus gustos, pero creo que esas tres webs nos dan pistas de que no se trata de un disco cualquiera, ¿no?

Wishmaster lo componen 12 temas (uno es un bonus) en poco menos de una hora, dando una media de poco más de cuatro minutos y medio por canción, cosa que da una pista de lo ligero que puede ser el álbum, huyendo (con alguna excepción) de canciones kilométricas. Pero vayamos al grano, que es lo que a todos nos interesa.

Abre el disco uno de mis dos temas preferidos del mismo y que, perfectamente, pondría en un hipotético top 5 de Nightwish. «She is My Sin» es tremenda, así de sencillo, y una manera inmejorable de empezar un disco. La suavidad de Holopainen a los teclados es el contrapunto perfecto a la guitarra potente de Vuorinen, que en alguno de esos silencios en las estrofas dice mucho más de lo que se cree. ¡Enorme! «The Kinslayer» fue uno de los singles y es otro buen ejemplo de esa mezcla potente-sinfónica una vez pasada la apertura grandilocuente. Para mi gusto no empata con su predecesora, pero sin duda es otro temazo. Y cerramos el trío inicial con mi otra preferida del disco, otra que pondría en ese hipotético top 5 y, seguramente, el tema que más he escuchado del disco. «Come Cover Me» no tiene la potencia de sus dos anteriores (que eso no quiere decir que no tenga), pero en cambio tiene una suavidad, una dulzura, que ya le gustaría a la mitad de las baladas de la historia de la música tener. Además, la letra le acompaña. La estoy escuchando de nuevo y me veo con veintipocos flipándolo mucho, intentando enamorar con ella a alguna muchacha, sin demasiado éxito. Sublime, la que mejor representa el concepto de Nightwish que tengo yo.

Tras este primer cuarto de disco, el resto lo tiene muy complicado para seguir a su nivel, pero veamos como avanza. «Wanderlust» también sobresale. Aquí sí es muy visible la bajada de potencia, pero queda compensada por una ambientación tremendamente delicada y un estribillo estelar. Holopainen en estado puro. Nos adentramos en la intimidad, casi en la fragilidad con «Two For a Tragedy», la otra cara de Nightwish en este disco (en contraposición, por ejemplo, con la primera). Es tan sutil que casi no la puedes mirar, ya que con un simple vistazo podría romperse en mil pedazos, como la urna de crista que guarda una rosa mágica de cuento de hadas. Pero tranquilos, que la caña vuelve con el tema homónimo al disco, «Wishmaster». Volvemos a guitarreo más potente, no tanto como al principio, aunque en ciertas estrofas la voz de Tarja es delicada como una florecilla en invierno.

La guitarra vuelve a sonar potente (y resaltada con esos toques de teclado al inicio) en «Bare Grace Misery». Ese ambiente que, en este disco, logra Holopainen en algunas estrofas (como las de este tema) siempre me han encantado. En esta canción me da la sensación que, en ocasiones, la voz va demasiado por encima de la música y que todo queda un pelín forzado. Nada forzada, muy power y con una instrumentación general magnífica llega «Crownless», un tema que por alguna razón tenía olvidada y que oye, tiene un punto que me gusta mucho. Supongo que está puesta en ese punto para hacer contrapunto con «Deep Silent Complete», otra florecilla en invierno… o no, ya que la intro engaña. El tema es muy rockero, con un solo (bastante) inicial muy interesante sobre un riff molón. De nuevo hay ciertos pasajes, esta vez compuestos mayormente con guitarra y voz, muy bonitos, que combinan perfectamente los dos elementos del grupo.

La que sí es un paisaje helado es «Dead Boy’s Poem», el nombre ya lo dice todo. Tras una a capella de Tarja, la ambientación de Holopainen se hace presente, abrazando la voz de forma muy delicada. De repente entra el resto de instrumentación para quitarle tanta suavidad pero dejarle toda la melancolía. La segunda más larga del disco es otra de las destacadas, aunque si te pilla en malos momentos puedes querer cortarte las venas. Así de lograda está. Los teclados iniciales de «FantasMic» se ven con un Holopainen con una máscara blanca de media cara, a lo Fantasma de la Ópera, que ya versionarían más adelante. La tensión es evidente durante los más de ocho minutos que dura. No sé si, con este metraje, pretendían que se alzase como la icónica del disco. Si es así, para mí fracasaron, desde luego. La encuentro de las más flojas. Y acabamos con el bonus, una versión de «Sleepwalker», título muy nightwishiano. Con un sonido algo más moderno que el resto del disco, es la otra que no acaba de encandilarme del todo.

El recuerdo que tenía de este Wishmaster es que claramente iba de más a menos, quizá lógico viendo la tríada inicial, con dos de mis temas preferidos de la banda, pero no. El trabajo es compacto en su totalidad y aguanta el tipo durante todo su metraje, incluso durante los 20 años, pues me sigue sonando muy actual. Quizá otros discos se hayan llevado más fama, también otros temas. Quizá el cambio de cantante hizo que su popularidad creciese, no lo sé. Pero para mí, esto es Nightwish. Sin más. ¡Felicidades»

Xavi Prat
Sobre Xavi Prat 276 Artículos
Llevo en esto del heavy más de media vida. Helloween y Rhapsody dieron paso a Whitesnake y Eclipse, pero Kiske sigue siendo Dios. Como no sólo de música vive el hombre, la literatura, Juego de Tronos y los tatuajes cierran el círculo. Algunas personas dicen que soy el puto amo, pero habrá que preguntarles por qué.