Motörhead – March ör Die: 30 años del disco que debería haber llevado a Motörhead a lo más alto, pero…

Ficha técnica

Publicado el 14 de agosto de 1992
Discográfica: Epic Records
 
Componentes:
Lemmy Kilmister - Voz, bajo
Michael "Würzel" Burston - Guitarra
Phil Campbell - Guitarra
Tommy Aldridge - Batería
Phil "Philthy Animal" Taylor – Batería en "I Ain't No Nice Guy"
Mikkey Dee – Batería en "Hellraiser"

Temas

1. Stand (3:32)
2. Cat Scratch Fever (3:53)
3. Bad Religion (5:02)
4. Jack the Ripper (4:39)
5. I Ain't No Nice Guy (feat. Ozzy Osbourne and Slash) (4:35)
6. Hellraiser 4:38)
7. Asylum Choir (3:41)
8. Too Good to Be True (3:36)
9. You Better Run (feat. Slash) (4:51)
10. Name in Vain (3:06)
11. March ör Die (5:43)

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Parecía que a Lemmy y los muchachos les había llegado el momento para dar el salto y, más allá de ser leyenda y banda de culto, poder llegar a las grandes audiencias con ventas millonarias. Estas sensaciones vienen dadas por el hecho de que su anterior disco 1916 había sido un gran éxito y de que el señor Kilmister hubiese dado el pelotazo al componer canciones para su amigo Ozzy Osbourne en el aclamado disco No More Tears. Esas cuatro canciones para el Madman le supusieron pingües beneficios económicos.

Desgraciadamente la cosa no sería así, para nada, y eso que intentaron jugar sobre seguro manteniendo al productor Peter Solley buscando en todo momento la comercialidad manifiesta (dentro de los límites posibles que tiene Motörhead) y de contar con unos invitados de lujo de la talla de Slash y de Ozzy. Pero la discográfica no estaba para apoyar el disco y quería demostrar ciertas pérdidas económicas para poder re-empezar de nuevo. Eso afectó realmente a este disco, pues tenía un potencial tremendo.

No todas las culpas son para la disquera pues medio disco es realmente obviable y más cuando las cosas dentro del seno del grupo no funcionaban hasta el punto que Lemmy tuvo que invitar a salir a su baterista Phil Taylor por falta de implicación en el grupo. El bueno de Tommy Aldridge es quien toca las canciones a pesar de que el fichaje definitivo sería el de Mikkey Dee, en aquél entonces en Mercyful Fate, un batería de contrastada solvencia y que aquí toca en un tema y sale en las fotos promocionales.

El disco

“Stand” es un gran inicio en el que ya vemos que hay unas evidentes intenciones de suavizar el sonido del grupo y de hacerlo un poco más accesible pero aun sin perder ni un ápice de la velocidad y de todas las características que les han hecho célebres. Incluso parece que Lemmy cante mejor. Tema pegadizo, con las guitarras muy tratadas, pero efectivo y poderoso. De lo mejor de la obra.

La primera sorpresa, muy temprana, y un poco haciendo evidente que el disco busca ampliar el espectro de público potencial, es el “Cat Scratch Fever”. La célebre canción de Ted Nugent y muy posiblemente su tema más emblemático. Encaja como anillo al dedo a las manos del rudo cuarteto, pero si en el segundo tema ya apuestas por una versión… es que algo no marcha bien.

Una de las más logradas de todas es la cadencia eléctrica y el riff de “Jack the Ripper”. Incluso tiene un interludio que juega o amaga al doom y a esos ecos sabbathianos. Ya que le había ido tan bien con el material para Ozzy, decidió rescatar una de esas canciones aportadas: “Hellraiser”, que también terminaría en la banda sonora de la película (la versión de Osbourne). Gran tema, si bien con su cazallosa voz queda más áspera. El verso queda aguantado por su bajo y tiene muchas semejanzas con el estribillo de “We Will Rock You” de Queen.

Uno de los cortes más divertidos es “You Better Run”, siendo un blues endurecido tan básico como efectivo. Hay reminiscencias a George Thorogood y el teclado del productor Solley. El tema, décadas más tarde terminó en la banda sonora de la película de Bob Esponja bajo el nombre de “You Better Swim”. Algo realmente genial, especialmente por ese doble ataque guitarrero por parte de Würzel y Phil Campbell.

Una de las pocas que pudo llegar a los escenarios fue “Bad Religion”, con partes narradas en un medio tiempo muy contundente a la vez que inspirado. Riff muy original, tempos muy marcados y un aura de oscuridad manifiesta que le sienta realmente bien. El momento del disco, o si más no, el que ellos esperaban que fuera, era la balada acústica con aires de rock sureño, espoleados por ese piano brillante de su productor: “I Ain’t No Nice Guy”. Ozzy devolvía el favor con su voz y presencia en el videoclip, al igual que Slash, que metía el solo, plenamente reconocible. Pero todo aquello quedó en muy poco…

Y a partir de aquí ya la cosa un poco entra dentro del relleno y lo pasable como es el caso de la prototípica “Asylum Choir” o en la redundante “Too Good to Be True”, que aún y así, intenta mantener un deje comercialillo en el estribillo y un solo con muchos dejes a Thin Lizzy, aprovechando esas guitarras dobladas.

Áspera, verrugosa y directa es “Name in Vain”, siendo otro tema más plenamente reconocible del grupo, pero sin nada especial. Es también el corte más corto del disco. Finaliza todo con la canción que da nombre al disco, y que empieza con el paso de los soldados. Un poco intenta recrear lo conseguido en su anterior disco, la solemnidad y trascendencia del conflicto armado y el horror del mismo. Sirve para outro y poco más.

Veredicto

Se suele hablar de March ör Die como uno de los discos más flojos de Motörhead, pero yo considero que hay de mucho peores. Me encanta ese intento infructuoso de encontrar el sonido comercial aun manteniendo todos los postulados de la banda y el uso y abuso de sus contactos una vez ya instalado en Los Ángeles, codeándose con toda la jet set del negocio musical. No llegó para nada al nivel de 1916, pero tampoco estaba nada mal.

Los números de ventas y as entradas en las listas no fueron las esperadas y Lemmy se cabreó de verdad con la discográfica. A pesar de todo y viendo el panorama del negocio musical los Motör podían ver que estaban por encima de las modas por mucho que los momentos más duros en cuanto a popularidad estaban por venir.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 985 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.