Crónica y fotos del concierto de Vidres a la Sang + Vrademargk - Sala La Nau (Barcelona), 28 de enero de 2023

Los vientos siguen soplando a favor de Vidres a la Sang en Barcelona

Datos del Concierto

Bandas:
Vidres a la Sang + Vrademargk
 
Fecha: 28 de enero de 2023
Lugar: Sala La Nau (Barcelona)
Promotora: Blood Fire Death / Abstract Emotions
Asistencia aproximada: 300 personas

Fotos

Fotos por Carles Amat

Supongo que a estas alturas resulta completamente innecesario que os entre a ponderar el valor que una banda como Vidres a la Sang ha tenido (y tiene) para la escena extrema catalana, ya que todos lo sabéis (o lo deberíais saber) más que de sobras. Pioneros de casi todo y admirados y respetados por quienquiera se haya cruzado alguna vez en su camino, los egarenses se han convertido con los años en una banda de culto cuyos (poco frecuentes) conciertos se convierten en eventos imprescindibles para todo aquel con un mínimo de interés en lo que se cuece en este, nuestro pequeño, entrañable y subterráneo submundo.

Tras haber tirado al suelo incontables muros y barreras a principios de siglo, y tras muchos años apartados del foco mediático (recordemos que decidieron tomarse un tiempo de descanso – que acabó durando casi una década – en 2010), la reunión de la banda liderada por Eloi Boucherie en 2018 generó un nuevo y apasionado revuelo a su alrededor, reverdeciendo el interés y la pasión por la banda tanto en aquellos que vivieron sus años mozos en primera persona como en aquellos otros que los tuvieron siempre como un mito lejano.

Es posible que el hype alrededor del concierto de hoy no alcanzara el nivel del que se generó en esa Bóveda abarrotada poco después de la publicación de Set de sang a principios de 2019, pero aún así quedaron muy cerca del sold out y fueron capaces de ocasionar un ambiente fantástico que levantó sonrisas de agradecimiento entre unos y otros y que nos hizo sentir a todos felices de formar parte, en mayor o menor medida, de todo este difícil pero bonito tinglado que es el underground metálico catalán.

Debo confesar que estuve a un tris de no poder venir debido a una serie de circunstancias externas, pero finalmente (y por suerte) los astros se alienaron para que todo acabara yendo sobre ruedas. A diferencia de lo que ocurre tres o cuatro calles más arriba, en los dominios del gran Razzmatazz y de otros locales de más enjundia mediática, aparcar alrededor de La Nau resulta sorprendentemente fácil y cómodo, así que tras dejar el coche a medio chaflán de la puerta de la sala, en pocos segundos me planté al final de una cola que ya empezaba a acumular una generosa cantidad de gente y entre la que pude entrever un buen puñado de caras conocidas.

Vrademargk

Una vez abiertas las puertas y tras pegarle un vistazo furtivo al a todas luces insuficiente e impráctico stand de merch ubicado en el interior de la taquilla de venta de entradas, el goteo de gente fue constante hasta que a las nueve y cuarto de la noche (con quince minutos de retraso) se apagaron las luces de la sala para dar por empezada la velada. Tras tres intentos infructuosos en los que pincharon la intro “Lividesa” sin que la banda llegara a salir al escenario, los chavales de Vrademargk acabaron tomando las tablas ante un público que se los miró con una mezcla entre curiosidad abierta, voluntariosa y expectante (la mayoría) y devoción ruidosa y desenfrenada (unos pocos). Lo que está claro es que la elección del ya veterano cuarteto de Terrassa (llevan en esto casi tanto tiempo como los propios cabezas de cartel de hoy) para que se encargaran de abrir la noche de hoy me pareció un acierto evidente, y más desde que han adoptado también el catalán como lengua vehicular en un nuevo disco, Arrels, que publicaron en 2021 y que aún tenían pendiente de presentar en directo.

Desde la primera nota, y salvando algunos momentos en los que el sonido de la guitarra quedaba algo aislado del resto de instrumentos (un problema habitual en muchos grupos con un solo guitarrista, sobre todo si éste es proclive a los solos y si el bajo no lleva una distorsión atronadora que pueda tapar los huecos), Vrademargk sonaron como un puñetero cañón: compactos, sólidos y potentes. Su vocalista Jordi Urbano iba paseándose de un lado para el otro monopolizando las interacciones con el público, pero muchas de las miradas a mi alrededor se centraron en Manel Rodriguez, que parapetado tras los parches (y pronto descamisado) no dejaba de pegarle a la batería a toda ostia y con admirable precisión.

Con 20 años de carrera a sus espaldas y dos excelentes discos como testigo de su calidad, Vrademargk decidieron pasarse al catalán en su último trabajo, llamado Arrels. Abrazando por completo esta nueva etapa lingüística de la banda, el repertorio de hoy se centró radicalmente en este nuevo álbum (que tocaron en su totalidad), con el añadido extra de “Esquerdes de foc”, la única canción en catalán de su trayectoria pasada. Tampoco os penséis que soy un conocedor tan profundo de la trayectoria de los de Terrassa ni de sus circunstancias, pero los he escuchado lo suficiente como para afirmar que tanto Transition to Nowhere como The Black Chamber me parecen dos discarrales más que notables, y que aunque celebro que se hayan decidido a adoptar nuestra lengua autóctona (que buena falta le hace en según qué esferas) sería una pena que todos esos temas se vieran arrinconados al olvido por una razón puramente idiomática.

Sea como fuere, Arrels también es un pepinazo bastante serio, así que en consecuencia el concierto de hoy vino repleto de temarrales como, por ejemplo, “L’alè dels indòmits”, en el que el sector más joven entregado acabó dándolo todo en el centro de la pista. “L’art de morir” es otro temazo en el que buscaron el “hey hey hey” del público a través de su atmosférico interludio, mientras que “Egocidi” es un puñetazo thrashero que puso los cuellos de todo el mundo a percutir. Tras cuarenta minutos de vaivenes de intensidad, el grueso de la banda se bajó del escenario para dejar que fuera su guitarrista Rafa Ruiz el que pusiera el punto y final al concierto con un solo emotivo y llorón que suscitó aplausos unánimes y puso el mejor colofón a un muy buen concierto del que solo escuché alabanzas y que funciono a la perfección en su cometido de calentar el ambiente para lo que estaba por venir.

Setlist Vrademargk:

Lividesa
Arrelats
Estigmes sobre cendres
L’alè dels indòmits
Esquerdes de foc
L’art de morir
Egocidi
Eudaimonia

Vidres a la Sang

Tras una serie de cervecitas y de encuentros que sirvieron para constatar el amor que se le tiene a esta banda por estos lares, las luces de la sala se volvieron a apagar para, ahora sí, dar paso a los esperados protagonistas de la noche. Al final fueron más de trescientas las personas que casi llenaron La Nau y que aplaudieron a rabiar a medida que los miembros de la banda se subieron al escenario entre los ruiditos crecientes que abren “Mort de paraula”, el primer corte de Fragments de l’esdevenir. El inmutable y ya miembro de pleno derecho Jordi Farré se colocó tras los parches, el imprescindible y talentoso Albert Martí se hizo amo del flanco derecho y el nuevo bajista  (ya oficialmente), el ex Black Lotus Cristian Vil, hizo lo propio a la izquierda del escenario bajo la atenta mirada entre el público de Martín Méndez de Opeth, que como seguro que sabéis grabó las líneas de bajo de este último trabajo y que es buen amigo de la banda. Pero las mayores ovaciones, como no, se las llevo la entrada de Eloi, antihéroe de manual a la vez que tótem indiscutible del underground catalán, que apareció ataviado con su su guitarra y su eterna sonrisa.

Tras varios meses en el mercado, supongo que todos os habréis forjado ya vuestra opinión sobre el nuevo (¿y «polémico»?) disco de Vidres a la Sang, llamado Fragments de l’esdevenir y publicado a mediados del año pasado. Os confieso que yo mismo no acabé de verlo claro tras mis primeras escuchas, alegando quizás que no me sonaba del todo a lo que estaba acostumbrado en ellos. Y siendo eso probablemente aún cierto, posteriores profundizaciones en materia acabaron por decantarme sin ninguna duda al lado del «Sí». El nuevo trabajo de los egarenses quizás cuesta un poco más de digerir y no es todo lo directo que nos tienen acostumbrados. Tampoco es una continuación lógica del celebradísimo Set de sang, pero a la que le coges el tranquillo tiene un gancho y una atmósfera de la que cuesta sacudirse.

Lo que está claro es que la banda cree en él a pies juntillas, o al menos eso es lo que se desprende del protagonismo que le dieron en el repertorio de hoy, con cuatro de sus cinco cortes (solo faltó el interludio «Ventres de llum», que no es ni un tema al uso) en posiciones destacadas de la velada. La mencionada «Mort de paraula» es un temarral muy serio que cada día me gusta más y que sirvió para que desde la mesa acabaran de ajustar los parámetros del sonido, un sonido que alcanzó la plenitud (como es habitual en La Nau, todo sea dicho) con la brutal «Salveu-me els ulls», un tema muy agresivo y muy Vidres con una parte final épica y pegadiza que, siguiendo el poema homónimo del gran Miquel Martí i Pol, empezó a desencajar a todo bicho presente.

Tras estos primeros minutos llenos de novedades, llegaron tres clasicazos icónicos, definitorios, apostoflantes, culebreros y celebradísimos como son «Un dia qualsevol», «Esclaus de la modernitat» y la espectacular «Amb tota rancúnia», sin duda uno de mis temas favoritos de los antiguos Vidres a la Sang. Equipados (quizás inesperadamente) con guitarras y bajo Fender, los cuatro componentes de la banda tardaron bien poco en sembrar el caos entre el público sin necesidad de ninguna pretensión escénica, sonando como una metralleta y con un feliz Eloi rebosando su característico carisma escénico involuntario entre canción y canción. No he asistido a muchos conciertos de la banda en mi vida, la verdad, pero siempre que lo he hecho mi sensación es que existe un sentimiento de agradecimiento infinito del público hacia la banda y de la banda hacia el público, algo que convierte a esta banda y sus directos en algo realmente especial.

El aclamado Set de sang tuvo su primera representación con la también maravillosa «L’òrbita del cor», un temazo machacón y crudo a la par que dramático, emotivo y lleno de wha-whas que sale sobradamente triunfador de ese experimento que fue el meter voces limpias y estribillos pegadizos («Ombra d’encís / Cau de mort») en la música de Vidres. Tras él vinieron los dos cortes que cierran Fragments de l’esdevenir: «Fins aquí» y la preciosa y sorprendente «Ara és demà» quizás no desprendieron el mismo aroma a clásico del que nos veníamos impregnando en esos últimos minutos, claro, pero no desentonaron en absoluto con su oscuridad, su angustia, su fuerza atmosférica, su carga hipnótica y su contundencia contemporizada. Lo dicho: si el nuevo disco de Vidres a la Sang aún no ha hecho clic en vosotros, dadle unas cuantas vueltas más que todo apunta a que acabaréis tan entregados a él como al resto de su impoluta discografía.

Aunque todo el repertorio gozó de una respuesta bastante unánime, si hay un tema que enloqueció al personal por encima de todos los demás fue sin duda la descomunal «Els vents bufen a favor», una suerte de himno contemporáneo que se ha convertido ya en el gran hitazo indiscutible de la banda (quién se lo iba a decir, ¿no?) y que puso a todo el mundo a corear su engorilante estribillo. No voy a ser yo quien le niegue las gracias, por supuesto, y de hecho fui el primero que me desgañité como si no hubiera mañana afirmando eso tan bonito de que los vientos, por fin (y de nuevo), soplan a favor. A favor nuestro y a favor de Vidres a la Sang, que pudieron comprobar como el público catalán sigue a su lado sin fisuras.

El concierto acabó con otro clásico imprescindible como es «Tots els paisatges són iguals», la frenética epopeya épica que cierra Endins y tras la cual la banda acabó bajándose del escenario de forma algo abrupta y escamoteándonos (y escamoteándose) el baño de masas que se merecían y que seguro que estábamos más que dispuestos a darles. Sea como fuera, ese pequeño detalle no empañó el bolazo que se pegaron los de Terrassa, que han vuelto en plena forma y que parece que vienen con ganas de subirse a los escenarios algo más a menudo de lo que nos han tenido acostumbrados últimamente. No hace falta decir que lo celebro y que espero volver a cruzarme pronto con ellos para poder volver a disfrutar de una de las bandas clave del metal que se hace en nuestro país.

Setlist Vidres a la Sang:

Intro
Mort de paraula
Salveu-me els ulls
Un dia qualsevol
Esclaus de la modernitat
Amb tota rancúnia
L’òrbita del cor
Fins aquí
Ara és demà
Els vents bufen a favor
Tots els paisatges són iguals

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Sobre Albert Vila 952 Artículos
Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y me gusta inventarme palabras. Si habéis llegado hasta aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta.