Héroes del Silencio – Senderos de traición: 30 años del “no seas membrillo”

Ficha técnica

Publicado el 4 de diciembre de 2020
Discográfica: EMI
 
Componentes:
Enrique Bunbury: Voz
Juan Valdivia: Guitarra
Joaquín Cardiel: Bajo
Pedro Andreu: Batería

Temas

1. Entre dos tierras (6:06)
2. Maldito duende (4:14)
3. La carta (3:06)
4. Malas intenciones (3:47)
5. Sal (0:18)
6. Senda (3:51)
7. Hechizo (4:38)
8. Oración (4:07)
9. Despertar (2:50)
10. Decadencia (4:16)
11. Con nombre de guerra (4:19)
12. El cuadro II (4:03)

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Es imposible tirar para atrás, pensar en ese diciembre de 1990 y no recordar con nostalgia la irrupción de Héroes con la tremebunda “Entre dos tierras”. Menuda canción y menuda revolución. Los HDS estaban allí para quedarse y lo hacían a golpe de canciones míticas y con un triple platino. Sólo en España se han vendido más de 300000 discos, pero eran tan buenos que en Centroeuropa, Italia y México la cosa caló como nunca se había visto por estos lares. España conocía a su banda más internacional, y posiblemente la mejor que ha surgido de la piel de toro. Embajadores del rock en castellano, hasta el entonces príncipe Felipe les recibió en audiencia. Al parecer le gustaba el grupo. ¡A todos nos gustaba ese grupo!

Producción e influencias

Los ecos de The Cult, especialmente, y también la influencia de New Model Army estaba presente ya en su anterior disco, pero ese sonido rotundo de guitarras tan Billy Duffy, ligado a la garganta única de Enrique Bunbury les hacía únicos. Había una evidente evolución rockera desde su primer y anterior obra. No había grupo en España que pudiera ni acercarse a tres pueblos de lo que conseguía el grupo. El nombre se toma de la película El sendero de la traición (Betrayed) de 1988 y el resto es historia.

Para la producción estuvo el afamado músico ex de Roxy Music Phil Manzanera, todo un lujo. Se suele decir que Phil quedó prendado de ellos en un concierto, y la ciudad elegida para enamorarse de ellos fue Calatayud. Para Manzanera esa colaboración fue dar la campanada y le abrió todo un mercado nacional en el que fue prolífico ganándose un nombre. Toda una personalidad, entre sus muchos logros involuntarios está el de que Diamond Head tomaran su nombre de un disco suyo, justo la banda clave en la gestación de Metallica.

La música

El inicio de “Entre dos tierras” es sencillamente estelar, evocador, oscuro, triste… pero también luminoso. Es la cadencia, ese toque tan New Model Army y esa pátina gótica que se manifiesta en el tratamiento de las guitarras de Juan Validivia. La línea vocal es antológica y la voz de Bunbury corona uno de los temas más perfectos que se han hecho nunca en la lengua de Cervantes. No me alargo con la canción pues es candidata a la sección de Canciones perfectas.

La otra maravilla es “Maldito duende”, otra muestra de la excelencia del momento. Menudo inicio. En ambas canciones las letras también son bastante claras y digamos… coherentes o entendibles. Algo que no suele suceder en Enrique pero que es parte de la mística. Definitivamente muchos consideran que “Maldito duende” es el mejor tema de HDS y no seré yo quien diga que no, pues es un medio tiempo alucinante, aglutinador de todos sus puntos fuertes y nos deja un par de frases para el recuerdo: “y este cuarto no para de menguar” y “Amanece tan pronto, y yo estoy tan solo”.

Hay que destacar el gran papel de Joaquín Cardiel y Pedro Andreu a la base rítmica pues especialmente luce la batería con bombos y cajas potentes y brillantes, pero con los platos muy opacos. Tampoco busques aquí grandes solos ni ejecuciones técnicas, es más un trabajo de equipo destinado por y para los temas. En una composición sin momentos débiles, la teatralidad vocal del cantante destaca en “Senda”, en la que hay mucho de Raphael. Bunbury quedaba a medio camino entre el personaje cañí y un Jim Morrison maño, y eso es también uno de los grandes logros del combo zaragozano.

El viaje estelar que supone “Hechizo” es un cruce entre Bowie y The Mission en el que ponen toda su personalidad con extra de dramatización. Aquí (y en todo el disco) Manzanera sabe sacarle al grupo una gran capacidad en lo instrumental pues sin esa necesidad de solos no es fácil dar variedad y profundidad al grupo. Ese final con la cuenta atrás es otro gran logro. Y en “Oración” volvemos a otro de los momentos favoritos de los fans. Excepcional canción con un puente-estribillo precioso y cargado de acústicas grabadas por el propio vocalista.

Las guitarras oscuras y veladas edifican la bonita y popera “La carta” dando variedad al disco y jugando con cascabeles. Un contrapunto que te hace coger aire y otra gran canción en la que Bunbury vuelve a lucir sus muchas dotes vocales. En “Malas intenciones” consiguen el interludio acústico más bello del disco si bien a nivel compositivo no lo situaría entre lo más granado, tampoco al tema enlace “Sal”. “Despertar” sí que se destapa como una de las grandes del disco con otra letra críptica y abierta a la interpretación.

El festival de guitarras The Cult aparece en “Decadencia”, uno de los cortes más duros del disco, con momentos para el solo de Joaquín o los jadeos de Enrique. Ese final está puramente hecho para que suenen en directo. Mantienen el nivel con “Con nombre de guerra”, hímnica y aterciopelada, reposando en un cuerpo de guitarras acústicas. Tiene un punto de ensoñación para finalizar con referencias a Andy Warhol en “El cuadro II” con un teclado más propio de Mecano, aunque perfectamente empaquetado con lo que termina siendo el tema.

Veredicto

El éxito inusitado puso al grupo en una situación económica relajada y confortable. Eran tiempos en los que la venta de discos te daba muchos dividendos, pero ellos decidieron invertirlos en una gira europea en furgoneta. Había que aprovechar el momento, y lo hicieron con 140 conciertos para esa mítica gira. Se llegaron a grabar versiones en inglés de “Entre dos tierras” y “Maldito duende” pero grupo y discográfica finalmente optaron por no jugársela. Siempre han dicho los Héroes que esa época fue la más bonita

El éxito de los Héroes del silencio dio a alas a bandas que han quedado algo olvidadas como Las Novias, y a las que muchos les tenemos muchísimo cariño. Benditos días felices en los que la movida madrileña daba sus últimos coletazos y los Barricada, Los Suaves, y en Cataluña otras bandas, pedían paso con mucha fuerza. El rock tomó las listas y lo hizo de la mano de los Héroes del Silencio, que fueron los mejores, pero pasaron como un suspiro. Qué bonito se me hace recordar a Bunbury con sus gafas de sol y el pañuelo en la frente mientras sonaban sus singles a todas horas por la radio.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 529 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.