Gyoza – Gyoza

Nuestra Nota


8 / 10

Ficha técnica

Publicado el 10 de noviembre de 2017
Discográfica: Cydonia Records / Spinda Records / Gato Encerrado Records / Long Live Records / La Nada Colectiva / CGTH Records / Navalla
 
Componentes:
Adrià Marva - Voz, guitarra
Xavi Montferrer - Guitarra
Alex F. Cardellach- Bajo
Antonio Postius - Batería

Temas

1. Are You Mad? (3:36)
2. What Can I Do? (2:18)
3. Black Old Ship (3:39)
4. A Song (4:04)
5. Magma (3:14)
6. In the Dark (4:43)
7. Glue (3:15)
8. Freeze Me (feat. Mourn) (3:30)
9. The Young Stranger (2:57)
10. Yes Sir, Yes Ma'am (3:07)
11. Walking Alone (5:47)

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Cada día, tomamos cientos de decisiones sin apenas darnos cuenta. Y, aunque la mayoría de ellas son insignificantes, de tanto en cuanto nos enfrentamos a una encrucijada que podría cambiarnos la vida para siempre.

Cuando hace poco más de un año nos aventuramos a inventarnos que íbamos a jugar a ser críticos musicales, jamás se nos pasó por la cabeza que íbamos a llegar hasta donde creemos que ya hemos llegado. Uno empieza, con el saco de la ilusión cargado hasta los topes, a escuchar la música de siempre con unos nuevos oídos y abre sus canales auditivos a nuevas melodías y estilos, por eso de dar cabida a (casi) todo, para (casi) todos. Al principio te lo tomas con tranquilidad y filosofía, pero cuando ves que crítica a crítica, crónica tras crónica, la gente responde y se genera una especie de feedback entre lo que uno da y lo que uno recibe, mola… mola mucho. Y permitidme que ahora, cual Zack de la Rocha, os diga que «All hell can’t stop us now.»

Lo que más nos gusta de todo esto, no es reseñar lo altamente reseñable y que sabes que va a ser criticado hasta la saciedad, aquí y allá. Lo que mola, y ese es nuestro motto, es dar cabida al producto de aquí, de proximitat, y para ello queremos ser el altavoz de los «débiles» (pongo, si es necesario, mil comillas; que no se me malinterprete). Aquí, y permitidme que me centre en mi tierra, en Catalunya, hay mucha calidad y creo que es nuestro deber poner a la banda más underground del underground nacional en el mismo podio en el que se suele colocar a las celebrities más top a nivel mundial, no tanto por méritos propios sino porque sí, porque su carrera y legado así nos lo dicta. Y lo bonito e instructivo que es reseñar a clásicos del tamaño de Camel el día antes de reseñar la primera incursión musical de cuatro chavales, artistas, de Barna.

Gyoza son cuatro monstruos de Barcelona a los cuales no les vamos a quitar el ojo de encima, pues tienen todos los números para llegar hasta donde a ellos les salga de los cojones. Así de claro.

Vamos tarde… sí, lo sabemos, ya que si nos descuidamos sacamos la reseña coincididiendo con el primer aniversario de Gyoza (2017). Y no es precisamente por ignorancia y/o desconocimiento de la existencia de Gyoza. Reconozco, aquí y ahora, abiertamente, que ha sido por dejadez, sin más.

«Are You Mad?», lejos de ser una interrogación, es toda una declaración de intenciones. Podemos abrir un debate, si queréis, sobre qué os hace cabrear más en esta vida, pero una cosa está clara: como carta de presentación de una carta de presentación, el tema en cuestión es una auténtica bomba. Melodías cercanas al pop se entremezclan con unos pesados estribillos que desembocan en un último minuto que para sí lo quisieran Dave Grohl & Co.

Donde sí parece evidente que no sobra ningún interrogante es en la que sigue, «What Can I Do?». La batería de Antonio da paso a un riff efectista, efectivo y pegadizo de cojones, de esos que te hacen mover la cabeza así, de un lado a otro, y que te trasladan, no sabes cómo, un par o tres de décadas atrás en el tiempo. Adrià nos pregunta que qué hay que hacer para estar delante nuestro, a lo que yo le respondo que basta con crear melodías como esta que aquí nos ocupa, pero a poder ser un poquito más largas, pues el tema se acaba así, de repente dejándote con todo el calentón. Un minutito más de melodía no le iría mal…

«Black Old Ship» es otro tema que te recuerda a miles de otros temas que tienes marcados con un ♥ en tu lista de favoritos de Spotify. El riff de Xavi juega con la línea de bajo de un Alex que se sale en este tema. La canción tiene la distorsión perfectamente medida que la convierte en una de las favoritas del público que cada vez más se deja caer por sus, cada vez más habituales bolos. Es llevadera y pesada a la vez, sobre todo a través de esos momentos tan stoner durante los que Marva se toma un respiro.

«A Song» no es solo una canción… ¡es un temazo! Por momentos se me antoja que estoy escuchando a los Foo Fighters de su época The Colour and the Shape (1997). Los tipos lo han vuelto a hacer: se me han vuelto a ir los pies. Y culpo de ello a ese descaro con el cual entremezclan melodía facilona con actitud, una actitud que en esta ocasión nos aproxima a un sonido sucio y descaradamente grunge, con unas gotitas de punk. Aunque podría perfectamente acabarse en el minuto 3:11 (guiño), rematan la faena con unos último segundos rompenucas.

«Magma» es su tema más desértico y sudoroso. ¿Que si hemos probado alguna vez el fuego? Pues la verdad es que no lo sé con certeza, pero si el fuego sabe a esto, no me importaría quemarme en repetidas ocasiones. Nunca antes había tenido tantas ganas de castigar mi cuerpo a base de quemaduras de tercer grado.

«In the Dark» se inicia por todo lo alto con un riff muy noventero, como casi todo lo que encontramos en este trabajo. No en vano, el grunge y el stoner más rudimentario son las principales fuentes de as cuales bebe esta joven banda barcelonesa. Lo que más destaca es ese juego a dos voces que encontramos hacia el meridiano del tema y que vuelve e repetirse segundos más tarde, para dar paso a un final de canción que, por momentos, parece acelerarse.

«Glue» es unos de mis temas preferidos, y eso que es de los más light aquí contenidos. Tiene una cadencia que la hace irresistible a mis oídos, y cuenta con un par de recursos ya antes utilizados: a. Acelerar la canción porqué sí, y b. Finalizarla así, de repente, por la cara, sin previo aviso… para dar paso a «Freeze Me», que es otra canción que derrocha energía y psicodelia a partes iguales. El ritmo sincopado de Antonio se te mete en la cabeza, y junto con su pegadizo estribillo, son lo más destacable. Hacia el final podemos deleitarnos con la voz de Carla, de la banda Mourn, cuya última entrega discográfica ya os analizamos hace unos meses.

La recta final del álbum se abre con «The Young Stranger», el tema más elegante y sofisticado del disco. Pero lejos de ser un punto y aparte, la manera en la que, de repente, desgarran las cuerdas de las guitarras, la convierten en un tema 100% marca de la casa. Buenas cuerdas vocales, Adrià… pero con esta ya son tres las canciones que te dejan con el chopped a punto de caramelo pidiendo de rodillas give me more, give me more

«Yes Sir, Yes Ma’am» es el tema más adictivamente coreable de este trabajo. No en vano, fue el single por ellos elegido para su puesta de largo, su carta de presentación ante la sociedad. Espasmódico final por todo lo alto.

El inicio de «Walking Alone», tema que cierra el álbum, me recuerda alegremente al estilo de los Pearl Jam post No Code (1996). Es un medio tiempo que se inicia huérfano, casi desnudo, para luego ir vistiéndose a base de las capas, de arpeggios y de coros. Es la canción más larga (dura más del doble que algunas que la preceden) de este trabajo, que tras esos primeros cuatro minutos de pausada calma, desemboca en todo un torbellino de guitarras y distorsión. Fundido a negro, se acabó y… ¡a positivar!

Talento y más talento es lo que derrochan los chicos de Gyoza. Os voy a ser abiertamente sincero. Cuando voy a un buffet giratorio japonés (llámale japonés, llámale chino-japonés), suelo centrarme en dos cosas: el sushi y el pollo frito al limón. De los primeros, me pongo hasta el culo, cual cochino en lodazal, pero con un platillo de pollico ya tiro. Lo que no suelo coger nunca son fideos, arroces con un indeterminado número de delicias y gyozas. Los primeros, porque suelen estas secos y fríos de tanto girar en la cinta; y los segundos, para no hacer tan evidente que ese restaurante está realmente regentado por chinos. Pero, ¿por qué no pillo nunca gyozas, con lo que me gustan? Pues porque siempre hay alguien que, lejos de ir al restaurante a disfrutar con los platillos, se dedica a joder al prójimo cogiendo platos que circulan por el otro lado de la cinta, acción esta que tendría que estar penada con roja directa y treinta años de cárcel. Pero no pasa nada. Prometo, a partir de este mismo instante, romper con lo establecido y hacer lo propio, pues no quiero que nadie, nunca más, se vuelva a comer mis gyozas. Estas gyozas son mías.

Rubén de Haro
Sobre Rubén de Haro 262 Artículos
Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J'hayber.