Gotthard – Steve Lee – The Eyes of a Tiger

Nuestra Nota


8 / 10

Ficha técnica

Publicado el 2 de octubre de 2020
Discográfica: Nuclear Blast
 
Componentes:
Steve Lee - Voz
Nick Maeder - Voz
Leo Leoni – Guitarra
Freddy Scherer - Guitarra
Marc Lynn – Bajo
Hena Habbeger - Batería

Temas

1. One Life One Soul (3:45)
2. Let It Be (4:27)
3. In the Name (3:33)
4. Lonely People (3:23)
5. Heaven (4:21)
6. Need to Believe (4:06)
7. Lift U UP (3:32)
8. Hush (3:31)
9. First Time in a Long Time (4:33)
10. Tarot Woman (3:00)
11. And then Goodbye (3:26)
12. The Train (3:47)
13. Eye of The Tiger (Acoustic) (3:51)
14. Eye of The Tiger (Electric) (4:46)

Multimedia



Escucha y compra

Este disco en Amazon: Gotthard – Steve Lee – The Eyes of a Tiger
Todos los discos de Gotthard en Amazon


Para mi todo esto va sobre hacer música y escribir canciones, no sobre hacernos famosos. Al fin y al cabo, nos estamos buscando a nosotros mismos todavía’. (Steve Lee 2010)

La mejor forma de tributar a un músico suele ser con música. Para celebrar los 10 años desde el deceso de unos de los más grandes vocalistas de hard rock de todos los tiempos los suizos Gotthard han impulsado un proyecto eminentemente acústico con algunas canciones inéditas. El otro gran activo de este disco son las dos versiones finales del gran clásico de Survivor “Eye of the Tiger”, en acústica y eléctrica. Su inseparable compañero y colíder en el grupo de la Confederación Helvética siempre recuerda que la primera vez que vio a Lee fue de baterista, sentado tras el kit y cantando, ni más ni menos, que el clásico de Deep Purple “Child in Time”. Una de las canciones más exigentes que existen para un vocalista, y él lo hacía al tiempo que tocaba bombo, caja y platos. Leoni supo entonces que estaba ante alguien excepcional.

Su increíble muerte dejó en estado de shock a toda la escena, aunque afortunadamente, y aun pareciendo todo imposible, pudieron seguir la andadura como grupo gracias al fichaje de Nick Maeder. Lo grande del australiano-suizo es que no solamente es fan de Steve, sino que le tiene un respeto y admiración absolutos. Parece mentira que, a día de hoy, diez años después de ese fatídico accidente, podamos disfrutar de un disco con Steve Lee a las voces. Ya pudimos escucharle en acústico en ese demencial directo llamado D Frosted. Por lo que las novedades son relativas en muchos casos, pero tanto da, relájate y disfruta pues la magia sigue allí. El grupo ha buceado en los archivos y ha apoyado la voz con los instrumentos consiguiendo un excelente compendio con alguna versión sorprendente y una de sus favoritas: “Eye of the Tiger”.

Vas a emocionarte cuando escuches las clásicas y sentidas baladas “Heaven” (actualmente la interpretan en directo con una cinta en la que canta Lee algunas partes) y “One Life One Soul”, dos de las piezas maestras con las que ya vimos en su día que estábamos ante un grupo sumamente especial al que 14 números 1 en su Suiza natal les contemplan. Orquestaciones, arreglos realizados con maestría y apoyo de coros. En la primeriza “Let It Be” queda demostrada la clase vocal del gran Lee. Los terrenos desenchufados son algo que dominan Gotthard así que se agradece que hayan conseguido cierta coherencia al arreglar las canciones de forma similar con Hena a las maracas y escobillas en muchos casos. “In the Name” es otra pieza del G. con cierta aura de western y todo el deje del grupo suizo.

Se incluye una de las composiciones más tardías de Lee en Need to Believe, que fue el último trabajo que grabó el malogrado vocalista con el combo centroeuropeo. Vuelve a quedar realmente bien en una de las canciones más exigentes en lo vocal y por esos grandes apoyos en los coros. Diversión total en ese “Lift U Up” acústico que, curiosamente, me ha hecho ver lo realmente cerca que está del “Personal Jesus” de Depeche Mode en versión Johnny Cash. Es una canción atemporal y la muestra más evidente que más allá del 2000 se podían firmar nuevos clásicos en el hard rock.

Ese “Lonely People” les ha quedado muy happy, especialmente por las guitarras. No podía faltar ese “Hush” que tanto te alegra la vida y que también es otro de los santo y seña de Deep Purple. Excelente trabajo de los LeoniSchererLynn y compañía tirando de palmas y violines.

Recordemos que a lo largo de todo el disco es Nick Maeder, actual vocalista de Gotthard, es quien hace coros al maestro. Del Human Zoo ha entrado “First Time in a Long Time” con esa guitarra tan cálida y mucho feeling. Es una balada muy en la línea de sus clásicos tiempos lentos. “Tarot Woman” no tiene nada que ver con la canción de Rainbow y nos presenta al grupo con reminiscencias neoclásicas en la forma de componer en una bella canción que había quedado inédita.

Excelentes en los punteados Leoni y Freddy Scherer. Del Lipservice cae “And then Goodbye” que contiene las voces dobladas y es otra gran demostración vocal de Steve. Y en “The Train” encontramos algo especial pues es la última canción que grabó antes de marcharse de este mundo. Una letra algo profética y esos arreglos de locomotora la hacen de verdad especial. Finaliza el disco con dos grandes versiones del clásico de Survivor, en acústico y en eléctrico. Atención al momento que cantan al unísono los dos cantantes de Gotthard… Un auténtico disfrute.

Estamos ante un disco en el que no solo se reivindica al gran Steve Lee. Sino que también se devuelve a la primera línea a esos temas que han quedado algo olvidados por el grupo y que el mismo Leoni se encarga de reflotar con el proyecto Coreleoni. Voz inmortal para unas grandes composiciones desenchufadas que aparecen por sorpresa. Pues nadie imaginó que se pudiera hacer un disco de este nivel con el material que había quedado olvidado en cintas. Las novedades en el fondo son pocas, pero la intención es lo que luce. Es más, el grupo quiere hacer un directo muy especial el día que el Covid deje de atenazarnos en el que se hará homenaje a su primer líder y vocalista.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 496 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.