Exocrine – Maelstrom

Nuestra Nota


9 / 10

Ficha técnica

Publicado el 26 de junio de 2020
Discográfica: Unique Leader Records
 
Componentes:
Jordy Besse - Voz, bajo
Nicolas La Rosa - Guitarra
Sylvain Octor-Perez - Guitarra
Théo Gendron - Batería

Temas

1. Maelstrom (4:33)
2. The Kraken (4:06)
3. Wall of Water (5:10)
4. Abyssal Flesh (3:25)
5. Orbital Station (4:22)
6. The Wreck (5:15)
7. Starvation Project (4:10)
8. The Chosen One (4:37)
9. Galactic Gods (5:51)

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Exocrine llevan una carrera muy fructífera desde su creación en 2013 en la ciudad de Burdeos, Francia. Tras siete años de existencia nos presentan su cuarto disco habiendo editado cada dos años sin falta un nuevo trabajo. Personalmente los descubrí con los dos anteriores casi a la vez y me sorprendieron gratamente. En ellos encontramos influencias de grupos como The Faceless, Gorod, The Zenith Passage, Fallujah, Soreption, Rings of Saturn y formaciones del palo, o sea, death metal técnico y con algún pequeño destello de deathcore pero sin ser abundantes.

Sus componentes militan en otras formaciones como Empyreal Vault, Sons of Senoka o Master Crow y a pesar de su juventud han demostrado una madurez compositiva y una evolución más que encomiable a lo largo de su corta pero intensa carrera. Con Maelstrom han querido ir más allá de sus posibilidades y ampliar su abanico de influencias para traernos un disco suculento que hará las delicias de los amantes del metal más técnico.

La canción que da nombre al disco es la encargada de dar inicio a la locura. Sin más se nos presentan con una batería a toda velocidad y unos riffs exquisitos sucediéndose los cambios sin pausa y de manera orgánica. Dentro de los alardes técnicos nos muestran también partes con coros femeninos muy sugerentes. Además, la producción es sublime y todos los instrumentos se aprecian a la perfección.

Su cantante y bajista Jordy Besse nos muestra unos registros vocales con un gutural tremendo como protagonista que junto a los arreglos sinfónicos son dos puntos a destacar. En las partes de los solos es cuando más se parecen a The Faceless pero demostrando personalidad. Vais a alucinar con el doble bombo.

Añaden elementos electrónicos como en la introducción de «The Kraken» con unas guitarras magníficas que sobrevuelan nuestras cabezas. Aquí nos encontramos al bueno de Julien Truchan de Benigthed colaborando en las voces consiguiendo una mezcla más que excelente. Se vuelven algo más enrevesados y haciendo gala de nuevo de unos cambios geniales. El haber añadido esos elementos que he comentado al inicio de este párrafo les ha dado un plus a su propuesta musical y aunque pueden chocar un poco al principio, con las escuchas los esperas con ganas.

«Wall of Water» es tal cual un muro de agua que lo arrasa todo a su paso, una canción épica y brutal muy equilibrada. Combinando partes técnicas y a toda velocidad con otras más groove harán que muevas tus cervicales sin mucho esfuerzo. Esta canción en directo puede ser una locura extrema. También detecto ciertos elementos de metal industrial, que aunque leves, los encuentro acertados. Y por supuesto, al final de la canción, la aparición de una trompeta rompe todos los esquemas. Sorprende y te enamoras al instante. Continuará…

La canción más directa y bestia llega con «Abyssal Flesh», una locura en plan Rings of Saturn total, un viaje al espacio exterior en el que serás destruido a base blast beats y malabares vertiginosos sobre los mástiles de sus instrumentos. Una pieza excelente y muy bien hecha, una de las mejores del disco podría decir, pero aún está por llegar lo bueno.

«Orbital Station» es otra canción de corte espacial con esos sonidos modernos pero muy bien implementados. No dudan en volarte la cabeza con unas guitarras de otra galaxia. Technical death metal en estado puro, contundente y repleto de cambios y arreglos y no puedes despistarte ni un segundo o te pierdes algún que otro detalle. Necesitarás varias vueltas al disco para poder disfrutar de cada nota pero el resultado final es más que satisfactorio.

En «The Wreck» nos muestran su amor por el jazz con un inicio precioso aunque no titubean para arremeter sin piedad contra nosotros. Madre mía qué batería, sencillamente impresionante, va volando y hace volar a sus compañeros. De pronto llegamos a uno de los momentos mágicos, el solo de trompeta. Lo podíamos sospechar ya que nos hicieron un amago, un coitus interruptus en toda regla pero ahora nos recompensan. Al final nos encontramos con el sonido del mar y de nuevo la trompeta en una onda dark jazz que eriza los pelos. Detalles así son los que hacen más grande este trabajo.

Empalman de manera exquisita con «Starvation Project», y es que el disco es como un ente, un todo que no se puede entender partido en piezas. Aquí se ponen serios y nos vapulean de nuevo con una colección de ritmos y guitarrazos de otra dimensión. También nos muestran su parte más delicada con unas guitarras acústicas muy de la vieja escuela. Y este es uno de los secretos de Maelstrom, todos estos detalles y arreglos que dentro de su originalidad beben del pasado para traer una mezcla más que explosiva.

Ya nos acercamos al final del disco pero antes nos deleitan con una intro genial en «The Chosen One» siguiendo con su particular locura musical aunque decantándose más por la atmósfera. Buenos juegos de voces con guturales y otras más arrastradas. Nos dejan rotos con un cambio repleto de calma para finalizar con una sección de solos y podríamos decir, el «estribillo». Magnífica.

Como todo en esta vida se termina, así que llegamos a «Galactic Gods» que se nos presenta con un piano en un plan más sinfónico, un detalle que dosifican a la perfección para no sobrecargar. También me vienen a la cabeza los canadienses Martyr en según que riffs pero luego se disipan. Es esa maestría de saber coger influencias de aquí y de allá para crear tu propio sello. Y como no, la trompeta hace acto de presencia de nuevo para subir el nivel a altas cotas de excelencia.

Si te gustan todos los grupos nombrados ni lo dudes, dale unas vueltas a esta maravilla que no te dejará para nada indiferente. Rebosa calidad por todos sus poros y son uno de los mayores exponentes del género en Europa, no los dejes escapar.

Mención especial a la portada realizada por Caelan Stokkermans, una obra de arte que nos muestra un extraño e impresionante Kraken en un embravecido océano con una genial paleta de colores.

Robert Garcia
Sobre Robert Garcia 410 Artículos
Death, thrash, djent, dark, progresivo, doom, black, experimental, jazz, clásica, electrónica... La música me mantiene vivo, es una droga que da sentido a este extraño sueño llamado vida. Músico autodidacta, guitarrista, cantante y enfermo de escuchar y escuchar música sin parar.