Entrevista a Johannes Eckerström, vocalista de Avatar (I): ‘No somos un circo de heavy metal, somos un metal circus que juega con la luz y la oscuridad’

En seis meses es la segunda entrevista que puedo hacer con Johannes Eckerström, líder y vocalista de una banda que disco a disco se vuelve más inclasificable y compleja hasta el punto de que quedan ya muy lejanos esos dos primeros discos de death metal melódico y de sonido Gotemburgo que tan buenas sensaciones dieron en su día.

Cada disco es un reto para Avatar y realmente trabajan el concepto y las canciones de una forma cautivadora. Ellos no dan puntadas sin hilo, y a pesar de que esta vez en Dance Devil Dance no estamos ante una obra conceptual, obviamente los pensamientos y las filias y las fobias de su líder terminan dando cuerpo a una obra que vuelve a sorprender por la carga de profundidad de la misma.

La figura del diablo, el poder de los rituales cotidianos o su accidentado show en el Rock Imperium de Cartagena son algunos de los temas que abordamos en esta primera entrega en la que Johannes se muestra técnico, erudito y profundo. Personaje que sabe todo lo que hace y que tiene las cosas muy claras. Se nos confiesa fan absoluto de Devin Townsend y de Faith No More, por lo que y se ha ganado a toda la redacción de Science of Noise.

 

Hola, Johannes, soy Jordi Tàrrega de Barcelona escribiendo para la revista Science of Noise.

Perdona que no te haya podido atender antes, estoy con mi perro, y parece que estará algo activo durante esta entrevista (risas).

Perfecto, estás bien acompañado veo… Me alegro de verte de nuevo pues te entrevisté antes de vuestro concierto en el Rock Imperium de Cartagena.

Sí, ¡me acuerdo! ¿Cómo te ha ido?

Todo bien, estuve en el Rock Imperium de Cartagena y os vi. Y tengo alguna preguntilla sobre ese concierto, que en general estuvo muy bien.

Muchas gracias. En el Rock Imperium tuvimos algunos problemas técnicos…

Pues ya que estamos hablando del festival si te parece empezamos por esto. Avatar tuvo problemas de sonido y tuvisteis que parar, pero… viene ese momento en el que todo está parado, y tú, en vez de retirarte del escenario te quedaste allí enfrente de toda la gente y optaste por un jueguecito para hacer tiempo y entretener a la gente: “knock, knock… ¿quién es?”. ¿El jueguecito es algo que ya tienes pensado por si te sucede un parón así o fue todo improvisación?

(Risas) Un poco voy variando. Ese en concreto es algo que escuché de alguien en un directo y lo robé para mí si nos sucedía una situación como aquella. Y lo que sí puedo decirte es que es una situación muy extraña a la que enfrentarse. Yo creo que cuando estaba como público, en los conciertos, entre la gente, no pensaba mucho en lo que implicaba quedarte parado por un problema técnico.

En plan “el artista está bien y la gente entiende la situación”, pero cuando estás sobre un escenario… la situación es terrible ya que cada segundo allí arriba, estando parado por lo que sea, dura mucho más… Así que un poco haces lo que puedes. Después de que me ocurriese la primera vez empecé a pensar qué debería tener en mente para lidiar en estas circunstancias. Quizá podría aprenderme un musical de teatrillo… En fin, cualquier cosa para ganar tiempo y que la cosa no empeore más de lo que está. Ese es el reto que uno tiene cuando se ve en esta situación.

Sólo fueron cinco minutos, pero esos cinco minutos en un show de una hora es mucho tiempo.

A mí me parecieron cinco horas, y bueno… podemos decir que fue un concierto mucho más largo de lo estipulado por esa razón (risas). Por otro lado, también te digo que lo pasamos muy bien y que fue un día muy bonito. Ese viaje relámpago a España fue una pasada, especialmente porque nos tocó compartir hotel con la gente de Sodom. Aunque fui muy tímido y no les dije ni hola… Mi madre es de la misma ciudad que ellos.

Bueno… en nuestra última entrevista me dijiste que en vuestro próximo disco querías hacer bailar a la gente… y creo que tu objetivo está cumplido, aunque todo suena absolutamente como tiene que sonar: a Avatar.

Sí, el hecho es que nosotros confiábamos en ello y ha sido toda una lección para nosotros. Si nos vamos a ejemplos como son The Beatles o Queen ves que hicieron muchas cosas diferentes, pero siempre sonaban a ellos mismos ya que uno tampoco puedes escapar de si mismo… No importa si mientras canto, grito o me tiro un pedo en el micrófono, siempre haré cosas con mi voz, y los instrumentistas tienen sus manos y sus dedos para tocar el instrumento.

Pero bueno… tampoco es que tengaos una lista de cosas que nos definan como Avatar. Es más que somos Avatar y todo lo que hagamos sonará a Avatar, incluso si quisiéramos hacer algo que se alejase mucho de lo que es el grupo. Así que no nos preocupa lo de no llegar a sonar como Avatar. Eso es lo que hemos aprendido y lo que sucederá siempre.

Canciones como “Gotta Wanna Riot” o “The Dirt I’m Buried in” muestran una cara de la banda que invita a la fiesta. ¿lo ves así?

Sí… ambas, pero hay síes y noes, y supongo que viene dado por la temática general del disco ya que todo se inspira en el matrimonio entre la oscuridad y la diversión. “Gotta Wanna Riot” es una canción festiva, totalmente, pero es una fiesta que trata sobre la desesperación, sobre esa gente muy desesperada y que actúa desesperadamente. Está escrita desde un punto de vista bizarro y a la vez, lo más alegre que pudimos.

Trata sobre la inanición y hasta el punto de que alguien tiene que recurrir al canibalismo para sobrevivir… y también sobre que hay gente que está en el sótano montando bombas. Son todo de cosas horribles, de las que les sacamos un lado divertido. El mensaje es que “es una mierda todo lo que sucede a nuestro alrededor” por lo que todo termina siendo una especie de matrimonio complicado, y termina siendo una fusión muy extraña de lo que es Avatar. Y es que no somos un circo de heavy metal, nosotros somos un metal circus, y jugamos con la luz y la oscuridad…

Detrás de cada disco de Avatar hay un concepto muy pensado y trabajado. No me han pasado mucha información sobre esta obra, así que podrías explicarme un poco ¿qué hay detrás del disco y del título?

A ver… Avatar Country y Feathers and Flesh sí que fueron unos discos conceptuales en los que podíamos decir: “esto es así”. Luego Hunter Gatherer y este mismo no tienen en su génesis un concepto concreto, pero llegan a significar algo… Es una cosa que surge con esa especie de viaje que te lleva a crearlos, desde el inicio hasta el final. Tú vas creando la música y al final encuentras algo que lo sintetiza todo.

De alguna manera todo queda enmarcado porque la palabra Dance (baile), o el hacer que la gente baile, implica que sea una música que tiene utilidad para tu día a día, algo que te conduce, una pulsión que puede hacer que puedas escuchar esa música en el gimnasio o en tu habitación. O incluso que te haga conducir rápido con el coche. La música que te lleva a conducir rápido o que te anima en el gimnasio no puede ser la misma que te invite a sentarte en la habitación, estar en silencio y a sentirla.

No queríamos esa clase de música introspectiva y un poco ese era el concepto que teníamos detrás. Yo considero que Dance Devil Dance es un disco muy espiritual y que a la vez es un viaje. Y bueno… somos cinco ateos en la banda, nada religiosos, pero… me di cuenta de que cuando hablamos de lo que es el concepto de la religión, sin la figura de Dios, siendo algo más espiritual y mágico, me di cuenta de que los símbolos tienen mucho poder.

Los símbolos tienen un poder mágico y los rituales también. Quizá no un poder mágico, pero poder al fin y al cabo pues no paramos de ejercer ciertos rituales en nuestro día a día. Ya puede ser el ritual de asistir a un concierto de rock n’ roll o el ritual que hay cuando se saca una tarta de cumpleaños. Vivimos rodeados de estos rituales y son muy poderosos. Los vamos recolectando y modelan nuestro mundo. Y como te decía no son mágicos, son cosas muy reales y los tenemos interiorizados en nuestras vidas por lo que creo que es muy sano verlos desde una perspectiva espiritual.

Esta misma perspectiva es la que nos puede hacer comprender el mundo en el que vivimos. Y creo de verdad que poderlos detectar sin creer en dioses ni divinidades, o lo que sea, es algo muy bueno. En fin, que esa energía esta allí y hay muchísima en lo que rodea el símbolo y concepto de Satanás. Obviamente yo no creo en que haya un tipo con cuernos, cola, armado con una tridente, pero el símbolo de Satán es muy poderoso, muy importante y posiblemente… muy bueno para hacer el bien en este mundo.

Satanás es quien cuestiona la autoridad, no es alguien que adore ciegamente a Dios. Satán es responsabilidad, es democracia… y cuando estábamos trabajando en este disco lo realmente importante que nos sucedió fue que, durante la pandemia, y yéndome a correr lejos, como ejercicio, tuve una especie de revelación. Es que, si eres un buen chico y corres mucho, te sacrificas, logras estar en forma.

Yo he salido a correr escuchando mucha música de raves, mis pulsaciones subían, sudaba mucho, y cuando había corrido una hora entera, entraba en una especie de trance. Y de repente me di cuenta de algo: “yo soy Satanás”. Es por eso de la línea del tema título que dice “Yo soy Satanás, yo soy la libertad”.

Y esa es un poco la idea de Avatar, de que es la manifestación de un Dios disfrazado cargado de potencial y esa es la idea final: “Yo soy Satán y creo que algún día tú también puedes llegar a serlo”. Eso nos lleva a una búsqueda final de conclusiones varias en la mentalidad de estos tiempos que corren… que no es otra de que “hay que celebrarlo y pasarlo bien a la vez que nos damos cuenta de ello”.

Vaya… la verdad es que siempre tenéis en Avatar unos conceptos complejos e inesperados. Eso me encanta de vosotros…

Sí… siempre queremos hacer cosas diferentes. Es tan fácil como que la gente cambia, la gente crece, la gente tiene nuevas experiencias e intentar parecer los mismos tíos que empezaron con eso sería un error. No somos los mismos que cuando empezamos con 25 años. Soy muy fan de Devin Townsend, y un poco lo que él hace, por ponerte un ejemplo: su nuevo disco Lightworks, el cual me encanta, es un disco fantástico para un tío de 50 años, y hecho de la mejor forma posible…

Él tiene 50 añazos y no va a intentar venderte que tiene 25 cada vez que saca un disco y es un viaje que pretende compartir. Yo como fan digo que eso me llega mucho más. Los cambios, las sorpresas o la sencilla ambición de no ser siempre el mismo artista haciendo lo mismo dos veces es lo que me motiva.

A mí también me encanta Townsend y cuando le entrevisté me dijo justo esto: que ya no tiene 25 años y que no va escribir la música que hacía con esa edad. Que ya no va a tener nunca más 24 años.

Exacto, de hecho, hemos estado girando juntos por Estados Unidos y fue una pasada puesto que escucho su material desde que tenía 15 años, y claro, eso de girar juntos y estar con él fue una pasada. Yo creo que fue uno de esos encuentros soñados de conoce-a-tus-héroes. Y es que más allá de que me guste su música ha sido para mí una de esas lecciones de aprender muchísimo de él.

Bien, vayamos a canciones concretas del disco pues: “Dance Devil Dance”. Parece que hay un homenaje a Black Sabbath con tempos doom, ¿no es así? Por cierto: ¡genial este tema para empezar el disco!

Sí, es una canción que tiene una cadencia más lenta en contraposición a todas las otras que son mucho más rápidas, pero también en contraposición a la misma canción, que tiene ese boom, boom, boom que te hace bailar… Un poco era jugar a “Os tenemos allí arriba dándolo todo y de repente todo baja a ese ritmo”.

Es un momento muy Black Sabbath pasando de esos tiempos rápidos a esa vibra tan de Geezer Butler con el bajo. Definitivamente es uno de los momentos más Black Sabbath de  todos estos años que llevamos… Es que en el fondo, es lo que decía Peter Steele de Type O Negative: “Una de las más grandes influencias que tengo es la de Black Sabbath y la otra los Beatles”.

De Black Sabbath la clave está en el riff y creas el groove alrededor de él, y eso te lleva dónde te lleva. Piensa que los Sabbath podías ser casi pop o incluso muy progresivos, hacían lo que la canción demandaba. Y yo creo que toda canción que hemos creado está influenciada por Black Sabbath, de un modo u otro, pero creo que por vez primera hay un tramo que suena como ellos sonaban. Black Sabbath han estado siempre presentes en nuestra música, incluso cuando no los escuchábamos.

Desde mi punto de vista creo que “On the Beach” parece que va a ser un nuevo clásico. Es pegadiza, melódica y 100% Avatar. ¿Cómo ves esa canción? Me recordó a «Eagle Has Landed», quizá no tanto en lo musical, pero sí en que parece ser un single evidente.

Es muy interesante que me digas esto puesto que en esta ronda de entrevistas la mayoría de tus colegas periodistas me citáis esta canción como una de las mejores del disco… Así que voy a tener que decírselo al resto del grupo (risas). Algo tendremos que hacer al respecto, supongo… Me gusta mucho ese tema y otra vez te digo que es una composición que se aleja bastante de lo que hacemos en cuanto al groove.

Siempre intentamos sonar muy groovies, pero hay algunas determinadas cosas en las que siento que hay que buscar variaciones. Y en este tema es un groove no tan fuerte pues tocamos con el charles abierto y el ritmo resulta muy sólido. Y luego hay toda la ornamentación de arreglos. Todo eso hace que suene mucho más salvaje y en mi cabeza tenía en mente a Sepultura, un poco que quedase a lo “Refuse/Resist”. Pero que a la vez sonase a nosotros, que encajase con lo que nos define.

Perdóname por si el perro molesta (risas).

No pasa nada…

Hay muchos detalles allí, y te diré que durante los tiempos de pandemia estuve escuchando mucho a Faith No More, especialmente los escuchaba cuando estaba componiendo. Ellos tienen muchas cosas que me fascinan y que me empujan a tratar de ser mejor en ciertos aspectos, y una de esas cosas es que me encanta el bajo de Faith No More. Nosotros tiramos bastante de lo que solía hacer Geezer Butler de Black Sabbath con el bajo a la vez que tocas el riff y suena todo muy grande.

Pero en Faith No More es todo mucho más rock ‘n’ roll y cuando toca el bajo intercalan ciertas pausas. Y no es que sea algo revolucionario en la música, pero sí que me supone un reto el poder acercarme a esa forma de composición, y eso lo vas a poder notar en canciones como “Train” o en el pasaje de “The Dirt I’m Buried in”, especialmente en la sección más funky. Un poco ese bajo con silencios oxigena la composición y se consigue que todo suene muy groovy.

Pues decirte que me encantan Faith No More…

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 1365 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.