Dvne – Etemen Ænka

portada Dvne - Etemen Ænka

Nuestra Nota


8.75 / 10

Ficha técnica

Publicado el 19 de marzo 2021
Discográfica: Metal Blade Records
 
Componentes:
Victor Vicart – Voz, guitarra, teclados
Daniel Barter - Guitarra
Greg Armstrong - Bajo
Dudley Tait - Batería
Evelyn May – Teclados

Temas

1. Enûma Eliš (4:38)
2. Towers (9:05)
3. Court of the Matriarch (7:13)
4. Weighing of the Heart (3:05)
5. Omega Severer (9:42)
6. Adræden (3:13)
7. Sì-XIV (6:22)
8. Mleccha (8:09)
9. Asphodel (04:41)
10. Satuya (11:06)

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No te voy a mentir, no conocía Dvne. Tampoco voy a contarte que ya apuntaban maneras en sus anteriores trabajos, el seminal Progenitor (EP) (2013) o su primer largo Asheran (2017). Desconocía absolutamente de su existencia hasta que en unos de los avisos de YouTube me apareció un nuevo vídeo editado por Metal Blade Records. Se trataba del videoclip de “Omega Severer”. “Hostia, Joan, temarral”, me dije a mí mismo. Y a partir de ahí, seguí con cierto nerviosismo la edición de este Etemen Ænka (2021). Sin duda, una suma de influencias y personalidad propia, que suena fresca y luminosa desde su metal progresivo con algún toque sludge y una pizca de postmetal.

Si me conoces, sabes que no soy amigo del virtuosismo, ni las florituras al servicio de uno mismo, cosa que suele pasar con el prog y a menudo en cualquier género que lleve el prefijo technical. No soporto a los instrumentistas que trabajan en su beneficio y no en beneficio de la canción. Y en el caso de Dvne, nos encontramos con 5 instrumentistas muy buenos. Canciones largas, elaboradas, trabajadas con minuciosidad hasta conseguir la perfección en percepción del artista. Nada suena fuera de lugar. Todo está en su sitio, una mezcla de épica mística y preciosismo mágico.

Procedentes de Escocia, como te decía, este es el segundo largo de Dvne, que parecen rodeados de cierto halo de The Next (Big) Thing en un género difícil y en el que no parece haber relevo generacional a Mastodon. Ahí se me va la cabeza cuando los escucho. También se me va a The Ocean, Cult of Luna o Neurosis. Pero como te comentaba unas líneas más arriba, todo parece escrito desde la Luz. Es un disco cristalino, transparente, a la par que denso. Producido por quien ya lo hiciera en su primer trabajo, Graeme Young con base en Edimburgo, y creo culpable de esa “claridad” de la que os hablo. Suena extrañamente ligero y fresco. Es una sensación extraña cuando hablas de un disco de más de una hora de duración y 10 temas. Porqué amig@, este no es un disco fácil de consumo fast food.

Líricamente, tal y como reza en su página web en la sección bio, el disco versa sobre “temas sociales y más concretamente sobre las desigualdades y la relación humana con el poder” Vaya, que la cosa se pone espesa… ciertamente, echadle un ojo… También me gustaría dejar constancia aquí que el nombre del grupo está tomado, efectivamente, de la novela de ciencia ficción de Frank Herbert, Dune. Vamos, que Victor Vicart (voz y guitarra), Daniel Barter (guitarra), Greg Armstrong (bajo), Dudley Tait (batería) y Evelyn May (teclados) son personas con ganas de darle al coco y eso se nota en su creación artística.

El viaje se inicia, a modo de intro atmosférica, pero la cosa se convierte en unos redobles de batería, unos riffs duros y un desarrollo potente con “Enûma Eliš” y su continuación, mucho más complejo, “Towers” con un sinfín de riffs y un ir y venir de guitarras que te van a marear, un teclado un poco fuera de lugar (en mi opinión) que da paso a una nueva subida en torno a un solo de guitarra. 9 minutazos de arriba y abajo que te harán perder el sentido.

“Court of the Matriarch” sigue, en este caso con predominio de voces limpias, con susurros a lo Maynard James Keenan de Tool, para seguir con un canon de voces limpias y voz gutural. Los prefiero en modo gutural… El viaje devanea en punteos y pasajes atmosféricos junto con la potencia y brutalidad de esas guitarras duras pero cristalinas, ecos de Neurosis sin duda y Cult of Luna. Aquí las referencias son más que claras. La mitad final del tema crece y crece con sinuosos punteos y cambios de intensidad, con batería juguetona que finalmente, a un final grandioso, casi épico, con el riff como protagonista.

“Weighing of the Heart” interludio atmosférico, rollo new age, que sirve, con voz femenina recitando un hechizo, para caer de bruces en el quinto corte “Omega Severer”, una de las columnas vertebrales del disco. La calma se torna tormenta en pasajes trabajados y de alto voltaje compositivo. La demostración de Dvne en este corte es de superdotados, a pesar que el recitado con voz femenina no me acaba de convencer. El interludio en el ecuador del tema, calmado y atmosférico, crece hasta volver a la contundencia y virtuosismo que ha emanado durante todo el tema.

“Adrӕden” es otro interludio cósmico que sirve de nexo de unión entre “Omega Severer” y la épica de toques casi ambientales “Sì-XIV”. Siguen por la senda de mostrar su capacidad para dibujar pasajes contundentes al estilo mastodóntico combinados con fases de calma. El riff es impresionante. Tienen un potencial imponente para ser apisonadoras cuando olvidan sus fases más calmadas.

Enfilamos el tramo final de este fascinante viaje con “Mleccha” que sigue la senda magistral y virtuosa del disco, mientras que un nuevo interludio, “Asphodel”, nos introduce a la pieza final del álbum. “Satuya” es la canción más larga de todo el disco sobrepasando los 11 minutos. Es cierto que una vez aquí, estás un poco cansado, seguro. Llevamos una hora de viaje, y empiezas a estar aturdido. Pero has llegado hasta aquí y no puedes bajarte. Un tema largo que empieza al estilo más post-metalero instrumental, que va in crescendo y envolviéndote en un torrente de guitarras imperiales. Cuyo punto álgido lo puedes encontrar en el centro del tema, en una locura de riffs de guitarra, incursión de teclado incluida, en un sinfín de escalas. Un final de álbum de locurón.

Etemen Ænka, es un álbum notable, con grandes momentos. Quizás quedan por pulir aspectos como algunos pasajes un poco tediosos o irrelevantes que alargan los temas de forma gratuita. Lo que está fuera de duda, es la inmensa calidad y talento que han plasmado en un trabajo tremendo y digno de estar en un top 10 del año. Dvne se han puesto en el mapa, y a futuro, son una de las bandas a tener en cuenta.

Dvne banda

Joan Calderon
Sobre Joan Calderon 115 Artículos

Sant Boi-Barcelona-Arenys de Mar. Padre y Metalhead. Desbordado por tanta música que escuchar y poco tiempo para disfrutarla. En el Universo solo hay dos cosas claras: In vino veritas y Metallica es la banda más grande de todos los tiempos (quizás solo una sea cierta, y no tenga que ver con la verdad). Death, black, doom, sludge, hardcore, thrash… y a veces electrónica, rock...  en resumen, la música es mi pasión