Crónica y fotos del concierto de Fit for a King + Memphis May Fire + Acres + 156/Silence - Sala Razzmatazz 2 (Barcelona), 29 de marzo de 2026

Cuando todo encaja: Fit for a King hizo temblar Razzmatazz 2

Datos del concierto

Bandas: Fit for a King + Memphis May Fire + Acres + 156/Silence
Fecha: 29 de marzo de 2026
Lugar: Sala Razzmatazz 2 (Barcelona)
Organiza: Madness Live! / Avocado Booking
Asistencia aproximada: 650 personas

Fotos

Fotos por Josep Maria Llovera

El pasado 29 de marzo todo fanático del metalcore tenía un día marcado en el calendario. Y es que la gira de Fit for a King hacía parada en Barcelona, y además contaba con un cartel de escándalo.

Toda crónica mía empieza últimamente ocupando la parte inicial despotricando de Renfe, cómo no. Aunque en este caso he de ser clemente. Ese día mi estrategia fue diferente. Tengo un familiar, ajeno a toda la situación que se vive en el día a día, que siempre dice: “Pues no sé por qué la gente se queja. Yo voy a la estación y ahí siempre pasa el tren”. Así que me pregunté: “¿Y por qué no?”.

Así que hice eso. Nada de mirar horarios compulsivamente ni de anticipar retrasos inevitables. Fui a la estación y pensé: “Que pase lo que tenga que pasar”. Y, por una vez, funcionó: justo al llegar, llegaba un tren. Casi hasta desconcertante. Más aún cuando el amigo con el que había quedado —habitual de llegar tarde— ya estaba allí antes que yo. Mala señal para el orden natural de las cosas.

156/Silence

El plan salió casi bien, aunque no perfecto; al menos no lo suficiente como para ver a los primeros del cartel. 156/Silence ya habían acabado cuando aún no había cruzado la puerta. Me sorprendió ver que la sala estaba al 90% de su capacidad. Había bastante público, gente joven y mucha presencia del sector femenino. Grandísima señal de que, al fin, las cosas están cambiando.

Me encontré a un par de amigos que me comentaron que el concierto estuvo increíble. El público estaba entregado, coreando temas como si fueran cabezas de cartel. Como ya había apreciado al llegar, la sala estaba prácticamente llena, algo inusual si hablamos de la primera banda de cuatro. Siempre es buena noticia cuando una noche arranca así.

Setlist 156/Silence:

Target Acquired
Product Placement
Our Parting Ways
High Dirve in a Low Well
Wants I Need
Better Written Villain

Acres

Aproveché para salir a la terraza, y al volver, el ambiente estaba caldeado, con Acres ya sobre el escenario, y la sensación fue clara —y lo reitero—: la sala estaba muy llena. Más de lo que uno esperaría a esas alturas del bolo. Me acerqué a la barra como pude, tomé la mejor posición posible y, a observar.

Los británicos ofrecieron un directo sólido, con ese equilibrio entre melodía y pegada que tan bien manejan en álbum. El sonido, eso sí, tenía un punto de “pelota” por momentos, con bastante reverb, lo que emborronaba ligeramente algunos pasajes.

Aun así, el conjunto funcionaba. Tenían una puesta en escena sin demasiados excesos: solo unos visuales de apoyo detrás y una configuración lógica dentro de un espectáculo de semejante envergadura. La batería, desplazada a un lado, dejaba más espacio para el movimiento del resto.

Ben Lumber, centrado únicamente en cantar, aprovechaba esa libertad para recorrer el escenario con soltura. En poco más de media hora de concierto, dejaron claro por qué están en esta gira.

Setlist Acres:

Not So Different
Built to Bleed
Take My Last Breath
Nothing
My Everything
Bloodlust
Lost

Memphis May Fire

El relevo lo tomaron Memphis May Fire, y aquí ya se notó un salto. La sala seguía igual de llena —o más— y el ambiente había subido un punto. Me moví al otro lado para tener mejor perspectiva y, desde el primer tema, la sensación fue de mayor contundencia. Sonaban más potentes que sus predecesores, incluso más que en estudio en algunos momentos.

Sin necesidad de visuales, con el logo de la banda presidiendo el fondo, el protagonismo lo asumieron las luces, muy bien sincronizadas, empujando cada tema. Sorprendía también cómo, pese a llevar una sola guitarra, el sonido mantenía cuerpo y presencia. Aquí ya había muchos móviles en alto y un público completamente dentro del concierto, coreando estribillos y respondiendo a cada estímulo.

Comentaron que era su primera vez en Barcelona, y la respuesta del público fue la de quien no quiere que sea la última. El control de dinámicas por parte de la banda fue clave, con subidas y bajadas bien medidas que mantenían la tensión. Hacia el final, el clásico canto de “Memphis, Memphis” salió prácticamente solo. Cerraron con un “We’ll be back”, detalle que me encanta. Espero que así sea, ya que es un grupo al que debería prestar más atención.

Setlist Memphis May Fire:

The Sinner
Vices
Paralyzed
Misery
Shapeshifter
Bleed Me Dry
Somebody
Overdose
Chaotic
Make Believe
Blood and Water

Fit for a King

Venía con la referencia muy reciente de Lonely God (2026), un disco que me había sorprendido precisamente por eso que en directo se confirmó desde el primer segundo: claridad de ideas. La banda salió a saco, sin rodeos, con un sonido sorprendentemente nítido para lo que estaban desplegando. No había margen para la duda.

Los visuales volvieron a aparecer como apoyo, pero lo realmente importante estaba en cómo sonaban. Las partes melódicas se entendían perfectamente, mientras que los momentos más agresivos golpeaban con la contundencia que uno espera, o incluso un poco más. Ese equilibrio del que hablaba en el disco se trasladó al directo de forma casi impecable.

El escenario era un constante intercambio de posiciones: todos en movimiento, todos implicados. No solo Ryan Kirby sostenía el peso vocal, sino que el resto aportaba guturales y coros, reforzando esa sensación de bloque compacto. Y hago aquí una mención especial a uno de los guitarristas, soltando guturales con una solvencia tremenda.

Cuando sonó “Extinction”, la cosa se desmadró. Hubo una petición directa de circle pit y la respuesta fue inmediata. No sería el único de la noche. La sala ya estaba completamente entregada, con gente saltando, varios crowdsurfers y una energía que iba en aumento. Los breakdowns caían como losas: demoledores, y perfectamente ejecutados.

Uno de los momentos más representativos llegó con “Shelter”. Kirby cedió el protagonismo al público, apuntando con su micro hacia el foso. La gente respondió cantando con ganas un tema que, en disco, ya destacaba por su carga emocional. Aquí funcionó como esa comunión entre banda y público que hace que noches como estas sean aún más especiales.

También hubo espacio para los detalles. Los sintetizadores, disparados pero bien integrados, aportaban esa capa moderna que ya es parte del sonido del grupo. Quizá alguna vez eché en falta más claridad en algún detalle, algún pequeño arreglo con el que te obsesionas en el disco pero que en directo no acaba de aparecer del todo. Pero no se puede tener todo.

El predominio del rojo en la iluminación en ciertos tramos reforzaba la atmósfera, y ese punto casi juguetón de Ryan O’Leary, haciendo girar el bajo sobre sí mismo en varios momentos sin perder el control, daba el dinamismo necesario a un concierto que avanzaba de forma trepidante.

Lo que quedó claro es que están en un momento dulce. Técnicamente impecables, con un repertorio que funciona y una conexión constante con el público. No hubo bajones. Todo fluyó con naturalidad, como si la banda tuviera totalmente interiorizado qué quiere ser y cómo quiere transmitirlo.

El cierre fue casi abrupto. Al terminar, dejaron sonando una base electrónica durante unos segundos… y corte seco. Sin apenas saludos, ni grandes fiestas. Directos al grano, también para irse.

Cuando se encendieron las luces, quedó esa sensación de haber visto a una banda que ha sabido encontrar su punto exacto entre agresividad y melodía. Justo lo que me había enganchado en Lonely God, pero llevado al directo con una convicción aún mayor.

Setlist Fit for a King:

Begin the Sacrifice
The Temple
Extinction
No Tomorrow
Shelter
Monolith
Blue Venom
Backbreaker
Between Us
Keeping Secrets
Engraved
Breaking the Mirror
Technium
Lonely God
When Everything Means Nothing
Witness the End

Saliendo de la sala y bajando la escalera, me quité los tapones todavía con ese pitido que, por más que esté acostumbrado, siempre resulta incómodo. La parte buena es que eso era señal de que la velada había sido grandiosa. Y no era solo sensación mía: al comentar la jugada con mi gente, todos coincidíamos en lo brutal que había sido la noche.

Y sí, al final todo había encajado: el descubrimiento tardío, el disco reciente y este primer contacto en vivo. A veces no hace falta llegar el primero para entender por qué una banda está donde está. Aquí bastó con estar en el momento adecuado.

Sobre Joan Martínez 278 artículos
Adicto a la música desde que tengo uso de razón y pateador crónico de salas de concierto. Músico, cocinero y escritor cuando se tercia. Siempre con más ganas que tiempo y más tiempo que talento.