Canciones perfectas: «Routine» de Steven Wilson

«Steven Wilson es un conocido de hace muchos años ya de la banda. Creo que él y Mikael son los que tienen más amistad entre ellos, pero sí, hemos compartido giras juntos y sesiones en el estudio y festivales. Con él hemos coincidido mucho y nos consideramos buenos amigos.» (Martin Méndez de Opeth)

El día que acudí a ver a Steven Wilson en el Be Prog! estaba más que seguro que podría ser una noche inolvidable (como así fue) a pesar de que no tenía muy escuchado el Hand. Cannot. Erase. (2015). Disfruté de lo lindo con el sonido cuadrafónico y de sus maravillosas canciones en solitario, también de las de Porcupine Tree, pero cuando tocó “Routine”… me quedé absolutamente deslumbrado, ojiplático. ¡Qué maravilla! “Routine” es tan bella como triste, es una canción especial, y esa noche justo me di cuenta de que era (absolutamente) perfecta.

«Lo divertido de todo es que yo he estado de telonero con Steven en Estados Unidos. Tocamos unos seis o siete conciertos con él y hacíamos un acústico antes de que saliera Wilson a escena. He podido escuchar esa canción varias veces desde el backstage. No puedo decirte nada negativo sobre Steve. Siempre ha estado allí, siempre, a lo largo de toda mi carrera. Para mí siempre ha sido un pionero y todos sus discos suenan espectacularmente bien y creo que fue muy innovador, especialmente cuando se metió en lo del sonido 5.1. Sus mezclas de estudio y directo son una pasada. Siempre que hace algo pienso que tengo que hacerlo yo. De esta canción puedo decirte que ya es un clásico en su discografía, y ya sabes que si es algo de Steven Wilson… va a sonar increíblemente bien.» (Bruce Soord de The Pineapple Thief)

El día que pude entrevistar a Steven Wilson comprendí que estaba ante un genio, un tipo que está muy por encima de la media en absolutamente todos los sentidos que te puedes imaginar. Su análisis del uso de las redes sociales y sus conexiones con la violencia actual me parecieron de una brillantez absoluta, diciendo cosas que no le he escuchado, todavía, a ningún experto antropólogo o psicólogo. Es sólo un detalle del por qué estamos ante alguien muy especial. El no se considera ni músico, es un simple (siempre según él) técnico de sonido que necesita de instrumentos para expresarse.

Y si hay algo que le hace todavía más especial, y que te demuestra que estamos ante un artista total. es su creatividad y la enorme capacidad de imaginar historias originales y diferentes. Cada canción es una pequeña película, y cuando él compone lo hace en tres dimensiones y pensando en imágenes. Pero fue varios pueblos más allá el día que contó con Jess Cope y Lasse Hoile, pues ya podemos hablar de cine en mayúsculas. Las animaciones con las que juega en sus videoclips son absolutamente atemporales, a un nivel de Pixar-Disney. Se podrían contar esas historias, pero si fueran con actores reales no llegarían, en absoluto, a ser tan abrumadoras ni a tocarte tanto los sentidos.

«Routine», la historia, la genialidad

«¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Soy realmente feliz? ¿Estoy feliz con mi trabajo? ¿Y en mis relaciones? ¿Va mi vida hacia donde deseo que se encamine? Yo mismo a veces me fuerzo a hacerme estas preguntas, incluso dentro de la vorágine del día a día, y de aquí vino la idea para la canción.» (Steven Wilson)

“Routine” puede llevarte a las lágrimas, especialmente si conoces la historia y ves a esa heroína accidental, una gris madre coraje, que tiene que sobreponerse a una tragedia, con esas ojeras crónicas y esos enormes ojos vidriosos por las lágrimas. La canción trata sobre esta mujer, que ha perdido a su familia. En las letras no se muestra ni como murieron ni cuántos miembros de la familia perecieron, pero en el video ves que fueron su marido y sus dos hijos, asesinados por arma de fuego en un tiroteo en una escuela.

Con la casa vacía, ella encuentra consuelo en las tareas rutinarias, pues la mantienen ocupada. Las hace como si nada hubiera pasado. Ella incluso cocina comida para la familia que ya no está allí, prepara las carteras de los dos niños, saca el polvo a los muebles, ordena los juguetes… Todos estos quehaceres son absolutamente innecesarios, pero le sirven como mecanismo de defensa para no enfrentarse a la dura realidad y a tener que pensar en su doloroso presente. Un día de la marmota para paliar la dolorosa pérdida de sus seres queridos.

Música y letra

Ya en la entrada la progresión de acordes es hechizante dejando solo el piano y la voz de Ninet que interpreta a la chica, y nos la muestra preparando te y sopa para luego tirarlo todo a la basura, pues nadie lo tomará más que ella. “La rutina me permite avanzar y que el tiempo pase, la rutina me ayuda a poder dormir”. Ninet está excepcional, aunque comparte voz protagonista con Steven, que es el vocalista principal en la primera y en la tercera parte, una preciosa coda final.

«What do I do with all the children’s clothes
such tiny things that still smell of them
And the footprints in the hallway
onto my knees scrub them away.

And how to be of use make the tea and the soup
All of their favorites throw them away.»

Tras la entrada de Steven hay una parada que da una profundidad al tema brutal. En directo ponen efectos del canto de las gaviotas. Luego hay pasaje instrumental precioso con acústicas, atmosférico y triste, que vuelve al piano y se adereza con una flauta. Preciosos detalles en los que se palpa la tristeza. Volvemos al principio, al primer tramo, y se añade la guitarra solista de Guthrie Govan pareciendo que todo sea absolutamente sencillo y natural. Otro de los grandes momentos es el tarareo del riff principal, y cuando lo hacen Steven y Ninet al unísono pone el vello de punta.

«And all their schoolbooks and the running shoes
Washing and cleaning the dirty still sink.

Routine keeps me in line
Helps me pass the time
Concentrate my mind
Helps me to sleep.»

Uno de los momentos más brillantes es cuando fregando los platos nuestra heroína trágica tiene un flash de lo ocurrido y se puede apreciar sangre en los platos que lava. La mujer explota de rabia contenido lanzando los platos contra el suelo a la vez que las guitarras eléctricas empiezan y ella va lanzando juguetes, esparce la ropa de los niños y derrama el cubo de fregar. Ese momento en el que queda junto a la revista el recorte de periódico en el que se alude al tiroteo es sencillamente genial. Y hay un fraseo de guitarra contundente antes de que la mujer grite para liberar toda su rabia, ya fuera de su casa.

«And keep making beds and keep the cat fed
Open the Windows let the air in
And keep the house clean and keep the routine
Paintings they make still stuck to the fridge.

Keep cleaning keep ironing
Cooking their meals on the stainless steel hop
Keep washing keep scrubbing
Long until the dark comes to bruise the sky
Deep in the debt to night.

Routine keeps me in line
Helps me pass the time
Helps me to sleep.

Routine keeps me in line
Helps me pass the time
Helps me to sleep.»

La coda final es impresionante pues unas preciosas cuerdas acústicas sirven de colchón para que Wilson cante al más bonito amanecer posible. Se alude a las abejas y al jazmín para dar esa sensación idílica y se termina con el eterno dilema de la mujer, estando frente al acantilado y con el bonito sol saliendo: “¿tengo que pasar página y dejar marchar los recuerdos o retenerlos?”. Uno no sabe si estamos ante un final feliz en el que se supera la pérdida y el duelo o en otra vuelta a la rueda, pero sí que en el vídeo los ojos de nuestra atormentada protagonista han perdido ese brillo lacrimal. Queda todo abierto a interpretaciones. Sencillamente espectacular, imágenes y música. Steven Wilson es un genio y esta una de las más grandes canciones de la historia por todos los motivos aquí expuestos.

«The most beautiful morning forever
Like the ones from far off, far off away
With the hum of the bees in the jasmine sway
Don’t ever let go
Try to let go
Don’t ever let go
Try to let go
Don’t ever.»

Os dejamos dos versiones de la misma canción: por un lado, el videoclip (impresionante) y luego una toma en directo en un ensayo que mucho me temo que ha quedado como la canción icónica. Participa Ninet Tayeb y tienes todo el Royal Albert Hall vacío.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 744 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.