Crónica y fotos del concierto de Backyard Babies + Audrey Horne + Thundermother - Sala Razzmatazz 2 (Barcelona), 1 de mayo e 2019

Backyard Babies, Audrey Horne y Thundermother incendian Barcelona con un bolazo memorable

Datos del Concierto

Bandas:
Backyard Babies + Audrey Horne + Thundermother
 
Fecha: 1 de mayo e 2019
Lugar: Sala Razzmatazz 2 (Barcelona)
Promotora: Route Resurrection Fest / Noise on Tour
Asistencia aproximada: 300 personas

Fotos

Fotos por Ray Molinari

Aunque el suyo no es un estilo que se cuente entre los que escucho más habitualmente, siempre me han gustado, y mucho, Backyard Babies. Los descubrí hace una quincena larga de años a raíz de Making Enemies is Good , y desde entonces nunca he dejado de disfrutar de su hard rock macarra con generosas ínfulas punk. La última vez que los vi, hace cosa de tres o cuatro años en la Sala Bikini junto a Heavy Tiger y no sé quién más, dieron un bolazo muy notable a pesar de que venían presentando un disco bastante mediocre como era Four By Four, y en esta ocasión, con un muy buen nuevo álbum bajo el brazo y dos (infravalorados) acompañantes de lujo como son Audrey Horne y Thundermother, prometían reventar el Razz 2.

Y aunque en frío esas expectativas parecen obvias, lo cierto es que creo que no me había parado a pensarlo del todo. Aunque sabía seguro que iba a disfrutar como un gorrino porque me sé el catálogo de los suecos de pe a pa, en ningún momento pensé que el de hoy iba a encaramarse sobrado a mi podio de conciertos anuales. Pero lo que vivimos esta noche fueron tres bolazos incontestables, a cual mejor. Hubo pegas menores que desgranaremos con detalle de aquí a unos párrafos, pero fueron tres bandas capaces de hacer enloquecer y de lograr la unanimidad del público (menos del esperado, quizás) que se reunió este festivo primero de mayo para verlos.

En lo personal la excitación era doble, ya que unas horas antes del concierto tenía programada una entrevista con Dregen y Nicke Borg (que me hicieron bajar a Barcelona desde mi casa en Granollers a las tres y media de la tarde), dos personajes icónicos a los que tenía muchas cosas que preguntarles. Pero amigos, esto de las entrevistas presenciales antes de los conciertos (ya no solo ellos, pasa con muchas bandas) suele ser poco menos que una epopeya, ya que lo más habitual es que te mareen arriba y abajo cambiándote las horas y, muchas veces, acaben por cancelar en el último momento. Eso mismo es lo que pasó en esta ocasión: cuando estaba ya aparcando en la puerta (eso es lo bueno de llegar casi cuatro horas antes a la sala en un día festivo, supongo), me dijeron que por culpa de cambios en los horarios de las pruebas de sonido, iba a ser imposible realizarla. «¿Y más tarde?». «Más tarde ya no podrá ser». Pues empezamos bien.

Como venía preparado para un buen rato de tiempo libre y no tenía ganas de pasármelo esclavizado delante del ordenador como solemos hacer los sufridos periodistas musicales aficionados, aproveché el tiempo y el día caluroso y soleado para irme a dar una vuelta por la playa y recordar así como de abarrotadas de guiris estan las playas de Barcelona (unas playas que, teniendo la Costa Brava tan cerca, personalmente no suelo pisar). Relajado y de vuelta a las puertas del Razz me encontré con nuestro compañero Ray Molinari, autor de los muchos fotones que acompañan esta crónica, y juntos admiramos la riada de seguidores del Liverpool que salían a borbotones de la fiesta privada que tenían montada en el Razz 1 y que, con niveles variables de embriaguez, estupidez y hooliganismo, se dirigían al Camp Nou para ver como su equipo perdía estrepitosamente ante el Barça en la ida de las semifinales de la Champions League.

Quizás la celebración de ese partido fuera uno de los motivos por los que no hubo tanta gente como creo que debería haber habido viendo el cartel, ya que esta noche no conté muchos más de 300 aficionados dentro de la sala. Aunque no sean estilos que teóricamente se solapen, también tuvimos que competir con las descargas de Marduk en la Sala Boveda y de The Word Alive en la vecina Razzmatazz 3, así que los aficionados al rock, al metal y a la música en directo en general tenían hoy un buen puñado de dilemas. Seguramente acertaron cualquiera que fuera su elección (incluso los que decidieron no ir a ninguno y quedarse a ver el fútbol en un bar), pero yo lo tengo claro: no cambio lo que vivimos junto a Backyard Babies, Audrey Horne (joder con Audrey Horne) y Thundermother por ningun otro evento de los que nos ofrecía el día.

Thundermother

Con solo diez minutos entre la apertura de puertas y el inicio de la descarga del cuarteto sueco, tuvimos el tiempo justo para llegar y plantarnos delante del escenario mientras se apagaban las luces y sonaban unos ruiditos de fondo que daban a entender que la cosa estaba a punto de empezar. Durante esos primeros minutos, la sala presentaba un aspecto bastante pobre, aunque la mayoría de los fans que ya habían llegado no estaban allí para mirárselo desde la distancia con indiferencia sino que se agolparon delante de la barrera para poder observar con todo detalle las evoluciones de Filippa Nässil y su horda de bestias del rock and roll.

Es curioso lo de esta banda, ya que la propia Filippa, auténtica ama del cotarro sobre el escenario y entre bambalinas, cambió la formación completamente hace cosa de dos o tres años. Nadie lo diría, porque tanto la vocalista sueco-uruguaya Guernica Mancini como la bajista Sara Pettersson y la batería Emlee Johansson demostraron una compenetración, una entrega y un compromiso con la propuesta de la banda como si llevaran toda la vida ahí. Y eso que en los primeros compases del concierto tuvieron que sufrir un sonido terrible, enmarañado y saturado, que aunque mejoró un poco a medida que pasaban las canciones nunca llegó a ser del todo brillante. Lo bueno es que el mojo de esos temas y la actitud y la energía que las cuatro mozas desprendieron en todo momento hizo que nos olvidáramos completamente de ello y que disfrutáramos sin reservas de un concierto electrizante.

Empezaron con el gran single de su último disco, «Whatever», del cual tienen una versión en castellano pero creo (digo creo porque no me enteré de nada de la letra, tan saturada estaba la voz) que la interpretaron en inglés. A partir de ahí, temazos facilones y bailables como «Cheers», «Revival» o «Quitter», guiños indisimulados a Kiss, a AC/DC y a las fantásticas The Donnas, energía a raudales y piernas moviéndose de forma frenética y espasmódica tanto arriba como abajo del escenario hicieron que la comunión entre banda y público fuera total y que todos los presentes lo pasáramos en grande ante su descarga. Pocos pegas podemos ponerle al concierto en general, pero el momento más recordado será cuando Filippa se bajó a la pista y se fue paseando sin prisas entre la gente para marcarse algunos vacilones cara a cara con varios de nosotros (entre ellos, yo mismo). Confianza a tope y gran momento.

Después de haberse dirigido al público en inglés durante todo el concierto y de habernos animado a dar palmas, a cantar, a saltar y a hacer lo que fuera que quisiera, la siempre sonriente Guernica se animó a interactuar con el ya entregado público en español (tampoco se la entendió mucho, que ya os digo que la saturación en el micro era seria) para dar pie a «Thunderous» y a la antémica e infecciosa «We Fight for Rock N Roll» que cerró el concierto. Las suecas no inventan nada en absoluto, y casi que las podemos definir como un «sota-caballo-rey» de manual, pero por poco que tengas un poco de rock n roll en las venas, su directo es irresistible. Me pareció oir que en septiembre las tendremos de nuevo en gira propia en Rocksound. Si eso es cierto, amigous, vaticino sin ningún miedo a equivocarme que la van a liar pardísima.

Setlist Thundermother:

Whatever
Cheers
Revival
Racing on Mainstreet
Hellavator
Quitter
Shoot to Kill
Give Me Some Lights
Thunderous
We Fight for Rock n Roll

Audrey Horne

Thundermother dejaron el listón muy alto, pero los noruegos Audrey Horne necesitaron poco más de diez segundos para hacer que nos olvidáramos de ellas y nos entregáramos por completo a uno de los conciertos más brillantes que he visto este año. El quinteto de Bergen (cosa que nos recordaron tan pronto se subieron al escenario) ya lleva más de quince años dando guerra, pero por algun motivo inexplicable se han mantenido siempre en un segundo plano. Formados por miembros de bandas tan distintas a su propuesta como Enslaved, Gorgoroth o Sahg e inspirados por un carácter de Twin Peaks a la hora de ecoger su nombre, Audrey Horne practican una especie de mezcla irresistible entre el heavy metal de Iron Maiden y Thin Lizzy (¡cuánto de Thin Lizzy que hay en su música!), el hard rock más energético y un rock alternativo rollo Alice in Chains que si en disco ya te atrapa sin demasiados problemas, en directo hace que te conviertas (si no lo eras ya) en fan de por vida de la banda.

Como decía, no necesitaron mucho más que las primeras notas de «This is War» para encandilar bobaliconamente al público, y si hubo alguien que no estaba aún convencido con esas épicas melodías ultra heavies y con esas maravillosas twin guitars que nos iban a acompañar durante toda su descarga, su espectacular estribillo acabó por tumbarles del todo. Primeros desgañites de la noche, primeros puños en alto, primeras sonrisas de incredulidad… Chavales, esto prometía. Y a base de una fórmula tan simple pero tan complicada como la de sumar temarrales pegadizos con precisión matemática, sonido casi pristino y una energía desbordante y contagiosa, Audrey Horne avasallaron y enamoraron a todos. Pero si «Audrevolution», «Youngblood», la genial «Pretty Little Sunshine» (mi segundo gran momento de la noche) y «Out of the City» son cuatro grandes temas que ya nos convencieron, su interpretación no fue sino preámbulo del desmadre que estaba por venir.

Porque en ese momento, el barbudo bajista Espen Lien decidió bajarse del escenario todo decidido, pidiéndole a la gente que le hiciera un hueco en el centro e, inmediatamente, que se sentaran a su alrededor. Una vez todos habíamos obedecido expectantes y emocionados (las chicas de Thundermother, justo detrás mío, incluidas), Espen empezó a cantar a capella (y con el único acompañamiento de su bajo) el pegadizo estribillo de «Waiting for the Night», en lo que fue el momento más mágico de toda la noche y, seguramente, la razón por la cual tengo esta canción enganchada en mi cabeza desde hace cuatro días. El cambio de ritmo con el que entró el resto de la banda fue un relámpago de electricidad que atravesó la sala y que enloqueció a un público entregado que se miraban unos a otros entre carcajadas. No me equivoco si digo que a partir de ese momento, Audrey Horne nos habían ganado a todos para siempre.

En el siguiente tema, una también genial «Redemption Blues» que podríamos considerar seguramente su hit más conocido, fue Toschie quien se animó a bajar. Ataviado con mocasines, calcetines blancos, pantalones de pinzas y una apretada camisa acompañada de elegante corbata que no escondía sus múltiples tatuajes (y que me sorprendió que no acabara por despojarse de ella en algun ataque de pasión), el carismático y energético vocalista noruego empezó por encaramarse a la barrera del foso, yendo de un lado a otro. Al cabo de poco tiempo eso le supo a poco y decidió subirse a la barra lateral ante el delirio del público. Finalmente bajó a corretear por la pista, donde saltó de abrazo en abrazo y tuvo que lidiar alegremente con gente ecstática que le agarraba y que quiso amorrarse al micrófono con él para berrear eso de «Going Nowheeere». Sencillaente brutal.

Nos acercábamos al final de un concierto que se hizo cortísimo, y la canción elegida para cerrar fue «Blaze of Ashes», única concesión a su material más antiguo. Lo cierto es que después de los dos últimos y emocionantes temazos, este corte me supo algo a poco, pero hacia el final de la canción los dos guitarristas Arve Istval y Thomas Tofthagen decidieron que ellos también querían mezclarse con el público, así que rápidamente entablaron una batalla de mástiles, de solos y de melodías dobladas a pocos centímetros de la enfervorecida masa que les rodeaba. Vamos, lo mismo que habían estado haciendo encima del escenario durante todo el concierto, pero ahora enmedio de la gente. Solo les faltó bajar al batería, y yo creo que con un poco de inventiva no les costaría mucho agarrar una caja y un par de platos y dejar que Kjetil Greve también se apuntara a la fiesta.

La ovación con la que se despidieron fue atronadora, y los comentarios entre la gente durante y después del bolo fueron absolutamente unánimes: Audrey Horne avasallaron, convencieron, sorprendieron y enamoraron… entre todos nos quedamos sin palabras, y mientras hablábamos de ellos con chirivitas en los ojos, una cosa la teníamos todos clara: el suyo fue uno de los grandes conciertos que hemos visto este año en Barcelona (para mí, casi el mejor), y es absolutamente inexplicable que una banda con tal directo y tales temazos así de accesibles y pegadizos se tenga que conformar con telonear a Backyard Babies o venir a un Razz 3 con media entrada. Hoy se ganaron muchos nuevos fans, así que quizás en su próxima visita habrá una mayor respuesta. Por mí, como si vuelven mañana. ¡Grandiosos, grandiosos de verdad Audrey Horne!

Setlist Audrey Horne:

This is War
Audrevolution
Youngblood
Pretty Little Sunshine
Out of the City
Waiting for the Night
Redemption Blues
Blaze of Ashes

 

Backyard Babies

Menuda papeleta les quedaba a Backyard Babies. Es cierto que los suecos siempre han tenido un directo muy potente, pero uno tiene que estar repleto de confianza para meter a unos tíos como Audrey Horne justo delante tuyo cada noche, sabiendo que te van a poner patas arriba la sala un día tras otro. Eso les honra, por supuesto, y les honra más aún que, a pesar de ser una apuesta valiente y arriesgada, logren salir sobradamente airosos del envite. Tanto que rápidamente hicieron que me olvidara del pequeño desdén hacia ellos que había crecido en mí después de nuestra fallida entrevista unas horas antes.

El cuarteto liderado porlos incombustibles Nicke Borg y Dregen es una banda que he amado desde hace ya un buen puñado de años (casi veinte, diría), y sus discos y sus canciones han formado parte de mi ADN musical de forma continua desde entonces, a pesar de que la música que practican no se cuente entre mis estilos de cabecera. Pero independientemente del momento y de lo que sea que domine mis gustos en cada época, el macarrismo pegadizo y energético de los suecos es algo a lo que siempre me apetece volver. Quizás es cierto que en su último par de discos han perdido un poco de esa suciedad y esa peligrosidad que siempre les caracterizó, pero sea como fuere siguen siendo capaces de componer temazos llenos de personalidad y, sobretodo, de defenderlos maravillosamente sobre un escenario.

Y eso que durante los primeros compases de su descarga palidecieron bastante al lado de lo que habíamos visto hasta ahora, quizás porque su propuesta es visualmente mucho más estática y menos excitante que las dos bandas que les precedieron. Las sirenas que ocupaban la parte posterior del escenario ya habían formado parte del atrezzo de su última gira, allá en 2015, y en esta ocasión se encendieron para dar paso a «Good Morning, Midnight», el tema 100% Backyard Babies que abre su nuevo disco Sliver and Gold (del que solo tocaron cuatro canciones, por cierto). En mi opinión se trata de un buen tema (no memorable, eso sí), y a la que se sacudieron la pose un poco estática con la que empezaron y el sonido cuadró hasta alcanzar algo parecido a la perfección, tanto la pista como yo mismo empezamos a animarnos, a bailar y a corear un tema tras otro.

Claro que ante temarrales como «Look at You», «Dysfunctional Professional» (la primera en la que personalmente enloquecí), «Nomadic» (grande) o «Highlights» (grandísima) es bien complicado resistirse. Además, Nicke empezó a convertirse en amo absoluto del cotarro con su potente presencia y su buena conexión con el público, mientras el bajito y nervioso Dregen y su icónica y carismática figura comenzaron también a tomar protagonismo, con su atuendo exagerado, su pinta de malote pendenciero y vacilón, sus movimientos espasmódicos y, lo que es más importante, su notable habilidad a la guitarra, sacando el sonido tan característico de esta banda sin ningún tipo de esfuerzo. Aunque Nicke, claro, es el encargado de interactuar con la gente, de tanto en cuanto es su compañero el que espeta alguna frase que otra sin demasiado criterio, erigiéndose ambos como en una de las parejas más probablemente compenetradas del estilo.

A su lado, y aunque llevan en la banda tantos años como ellos, tenemos a bajista Johan Blomqvist (que tiene una retirada a Jeff Hanneman, ¿verdad?) y al batería Peder Carlsson, ataviado con sus características trenzas y con pinta de gigante tras un kit de batería muy bajo (y dos golíats). Aunque Making Enemies is Good es un disco que adoro, «Heaven 2.9» siempre me ha dado un poco de rabia, quizás porque me recuerda demasiado a una película de instituto americana. Eso sí, aquí sonó genial, y de sus compañeras «The Clash» y «Brand New Hate» que iban a tocar en un rato ya ni os hablo. Al repartir el protagonismo entre casi todos sus discos (tocaron canciones de todos excepto del primero), sorprendió que trabajos tan celebrados como Total 13 (para muchos, el disco definitivo de esta banda) o Stockholm Syndrome tuvieran una presencia tan relativamente baja. De este último tocaron solo un par de temas, uno de ellos una versión acústica de «A Song for the Outcast» que se marcaron Nicke y Dregen en solitario y que no estuvo del todo mal, pero que yo no cambio en mil vidas por la original.

Con «Roads» continuaba la dulzura macarra y la guitarra acústica colgada al cuello de Nicke, mientras que Dregen se encargó de cantarnos «44 Undead», uno de los temas nuevos con más tirón. De aquí al final del set principal, el delirio: «Thirt13en or Nothing» es el gran (quizás el único) temazo de su anterior Four By Four, y tiene pinta de aguantar en los setlists de la banda hasta el fin de los días, «The Clash» y «Minus Celsius» son dos de los temas más espatarrantes de su carrera, «Abandon» es su gran «balada» y de las virtudes innegables de «Brand New Hate» ya hemos hablado antes. Total: unos veinte minutos de delirio y de entrega entre el público (que supo mal que no ocupara mayor parte de la sala) y unas cuerdas vocales bien afectadas y una camiseta sudada por mi parte. ¿Y no es bonito?

La elección de las dos canciones que componen el bis fue como mínimo discutible, ya que después de haberlo clavado y haber empaquetado una colección de hitazos envidiable durante hora y veinte, gozando y regodeándose en un sonido absolutamente perfecto, decidieron salir de vuelta con un tema nuevo como es «Yes to All No» (que está bastante bien, ojo), y cerrar con una «People Like People Like People Like Us» que más allá del nombre, totalmente hipnótico, siempre me ha parecido tirando a vulgarilla. Y eso mismo es lo que me pareció otra vez hoy. En todo caso, no empañó para nada lo que fue un bolo absolutamente maravilloso, en el que Backyard Babies demostraron de nuevo que siguen teniendo todo lo que hay que tener encoima de un escenario.

Ahora solo nos quedaba lo inevitable: aplausos, ovaciones, abrazos, sonrisas, conversaciones excitadas y asentimientos de cabeza. El de Backyard Babies, Audrey Horne y Thundermother fue uno de los bolos del año en Barcelona, un concierto en el que tres bandas demostraron que el rock and roll divertido, agresivo y bailable goza de un estado de salud excelente. Y para los que decidieron quedarse un rato más después del concierto, un pequeño (o gran) bonus: el incansable Dregen (que la semana que viene volverá a estar aquí con The Hellacopters, por cierto) se pasó por el concurrido kebab que hay delante de la puerta de Razz 2 para compartir cervezas y cháchara con todos los que allíquedaban. Una pena que yo me hubiera ido ya: quizás le podría haber arrancado una entrevista pendiente.

Setlist Backyard Babies:

Good Morning Midnight
Look at You
Dysfunctional Professional
Shovin’ Rocks
Nomadic
Highlights
Heaven 2.9
A Song for the Outcast
Roads
44 Undead
Thirteen or Nothing
The Clash
Minus Celsius
Abandon
Brand New Hate

Yes to All No
People Like People Like People Like Us

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Sobre Albert Vila 692 Artículos
Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta. Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.