Crónica y fotos del Azkena Rock Festival 2019 - Mendizabala (Vitoria-Gasteiz), 22 de junio de 2019

Azkena 2019 Sábado: Azkena crea adicción con unos renacidos The Cult y un Phil Anselmo en plena forma (a pesar del sonido)

Datos del Concierto

Azkena Rock Festival 2019

Bandas:
The Cult + Phil Anselmo and the Illegals + Corrosion of Conformity + Wilco + Gang of Four + Meat Puppets...
 
Fecha: 22 de junio de 2019
Lugar: Mendizabala (Vitoria-Gasteiz)
Promotora: Last Tour
Asistencia aproximada: 19000 personas

Fotos

Fotos por Fotografías oficiales (Jordi Vidal, Oscar L Tejada)

El sábado fue recibido con un sol imponente y una temperatura ideal para un festival. Hicimos la ruta de los pinchos y la obligada parada en la tienda de ropa rockera La Fundición, siempre con ofertas interesantes. El mercadillo este año era de pocas tiendas, pero muy surtidas. A destacar el show de los motoristas pues todos los que lo visitaron salieron gratamente impresionados.

DANNY AND THE CHAMPIONS OF THE WORLD: Pura clase en la Virgen Blanca

Una de las grandes golosinas del Azkena es el hecho de que hay dos espectaculares conciertos en la Plaza de la Virgen Blanca. Absolutamente gratuitos y que cada vez cuentan con más gente. Hace años eran los mismos artistas que actuaban al festival, pero desde hace años hay exclusividad, son artistas especialmente contratados para ello. La clase del grupo fue exquisita en temas como “Waiting for the Night Time”, poniendo a toda la plaza a contonearse. Rock sureño con tintes blues y protagonismo de la guitarra slide. Dejaron patentes todas sus virtudes en un tremendo inicio con un corte que se elevó casi hasta los 15 minutos de duración con jam incluida. Groove y fantásticas vibraciones que recibieron un aplauso unánime hacia los de Londres. Coros reales y coqueteos con el country completaron un show muy especial para todos los públicos.

OUTGRAVITY: Aprovechando la oportunidad

Empezamos el festival propiamente dicho con los vitorianos Outgravity presentando su nuevo disco Dwarka. Estilo moderno con vocalista femenina dotada de una espectacular voz y en la que por momentos se acercaba a las sonoridades de Lacuna Coil. Un quinteto que destaca en cuanto a composición de canciones como “Wolf”. Simpáticos y comunicativos estuvieron lanzando CDs y camisetas al público y nos brindaron un tema nuevo que dedicaron al sol: “Sun”. Bonitas palabras para los que hacen posible al festival y una composición instrumental en la que lucieron músculo las guitarras del grupo a golpe de riff. Tremendo final haciendo botar a la gente al grito de “Jump”.

GARBAYO: Letras oscuras y estribillos pegadizos

Si os confieso… mis primeras impresiones eran nada halagüeñas mientras me acercaba al escenario Love. Sonaba a movida madrileña de los 80 y tampoco sonaba nada bien. Pero todo cambió cuando me vi frente al grupo que cantaba al “pánico y a la destrucción” con estribillos fáciles y pegadizos. Esa mezcla de oscuridad en las letras y felicidad pop con guitarras rockeras es muy original. “El fantasma de la muerte” evocó a la mejor época de La Frontera y convenció a la gente para luego continuar con “Muévete”. Es todo sencillo pero efectista y tienen un encanto especial. Buen grupo con un expresivo cantante presentando su primer disco. Creo que se ganaron unos cuantos fans en el Azkena.

MT. JOY: Momento de relax indie

No soy un gran fan de los grupos indie y confieso que la actuación de los de Philadelphia (aunque afincados en Los Ángeles) se me atragantó desde su inicio. Pop meloso y calmo, con buenas estructuras y cierta belleza en voces y en los coros de su teclista femenina. Delicadeza y sobriedad con un arsenal de guitarras de repuesto sobre el escenario. El quinteto visitaba por vez primera nuestras tierras y el público respondió con aplausos, pero sin aspavientos ante una hoja de ruta algo anodina. Me pasa con la música indie como cuando Peter Griffin mira teatro ruso: “¡Por el amor de Dios, que alguien tire una tarta!”.

MEAT PUPPETS: Nos perdimos a Tesla, pero valió la pena

El peor solape posible era el de Meat Puppets con Tesla… Así que tuve que elegir y escogí a los de Arizona, ya que verlos en directo, es toda una rareza. Creía que me iba a arrepentir ya que su formato trío (de hace unos años) y su pastiche folk, country y punk no es digestión fácil, pero salí de lo más satisfecho. Han recuperado a su mítico batería Derrick Bostrom y han añadido una guitarra más (Elmo Kirkwood, hijo de uno de los hermanos y líderes) y un grandísimo teclista: Ron Stabinsky. Teclado y segunda guitarra dotan a los temas de una profundidad muy importante vistiendo a temas como “Comin’ Down” o “Warranty”. Fueron del inicial country hasta acercarse al metal con “Sam”. Se hicieron famosos a nivel mundial por participar en el Unplugged de Nirvana, así que muchos esperábamos como agua de mayo alguno de esos tres temas, y la primera en caer fue “Oh Me”.

Las canciones distan bastante de los arreglos que hizo Cobain pero se arrancaron los primeros aplausos ante un público algo reducido, ya que Tesla estaba arrasando en otro escenario (sic.). “Dusty Notes” posee belleza country y luego “Flaming Heart” lució las combinaciones de voces entre los hermanos Kirkwood. “Plateau” fue reconocida de inmediato para luego combinar el country con la música de feria. Sus composiciones de raíces americanas lucieron a lo grande en “Lost” volviendo a destacar teclados y la segunda guitarra. Y antes de que pudiéramos respirar clavaron un inicio brutal con el “Lake of Fire”. Mítico riff y gran desarrollo instrumental que tuvo mucho de jam sideral. No me paré ni para aplaudir pues fui directo para Tesla.

CORROSION OF CONFORMITY: Show corto pero intenso

Qué grande es empezar tu descarga haciendo sonar de fondo la mítica instrumental “Mano de mono”. COC son una banda especial y allí había muchos fans que empezaron a contorsionarse de placer ante una joya del peso de “Seven Days”. Riff marca de la casa con la voz de Pepper Keenan haciendo un buen repaso de Deliverance. Fue una lástima ver que Reed Mullin no estaba en la batería (o estaba muy cambiado), pero me dolió más ver como empezaban tarde y terminaban más pronto de lo previsto. Pero se te pasan todos los males cuando atacan “Broken Man” o “Albatross”. Densidad, guitarras dobladas y con un sonido que iba mejorando poco a poco, tema a tema.

Buenos coros para apoyar “My Grain” y rescate de la oscura “Diablo Blvd.”. Aquí las cadencias y afinaciones stoner saltan a la palestra, aunque el grupo sigue siendo esa mezcla imposible entre Black Sabbath y Thin Lizzy. El final del concierto mostró a COC con todas sus virtudes, primero con una tremenda “Who’s Got the Fire” y luego con la joya de la corona: “Clean My Wounds”. Me sigue pareciendo una obra maestra el cómo consiguen hacer sonar un tema tan Thin Lizzy con toda la fuerza y oscuridad de Corrosion. Incomprensiblemente abandonaron el escenario cinco minutos antes de la hora prevista.

WILCO: Enamorando a los suyos

No soy fan de Wilco precisamente y dudo que lo llegue a ser, pero una banda de este tamaño merece ser cabeza de cartel y no se pueden escatimar elogios ante su cometido. Que algo no te guste o te aburra no quiere decir que sea “malo”. O en la mayoría de los casos… es sencillamente desconocimiento. Se me hizo largo, pero cuando repescaron su material más antiguo, y en especial el tramo final, desencadenaron muy buenas vibraciones, clase, e incluso rotundidad en su quehacer. Momentos densos como en “I Am Trying to Break My Heart” se combinaban con piezas más directas y menos experimentales de la talla de “Misuderstood”.

Se animó la parroquia a bailar un poco en la divertida “Heavy Metal Drummer”, de espíritu indie. Del mismo disco Yankee Hotel Foxtrot cayó “I’m the Man Who Loves You”. Luego las eléctricas pidieron paso con “Random Name Generator” para finalizar con “The Late Greats”, uno de los grandes momentos de la descarga, con un emotivo Jeff Tweedy a las voces y a la guitarra. Hace tiempo tuve esta misma sensación con Television en este mismo festival: no me sedujo para nada su música y a día de hoy considero Marquee Moon una obra maestra. De todas formas, los fans de los de Chicago salieron en su gran mayoría encantados. Es la gracia del Azkena, aquí se da cabida a todo.

GANG OF FOUR: Inesperado bolazo destructivo

Una de las mas gratas sorpresas del festival, y eso que tenían la dura papeleta de sustituir a uno de los platos más fuertes de este Azkena: Melvins. Pero los americanos cayeron del cartel y les tocó a Gang of Four amenizar a los presentes después de Wilco. Esto fue un punto a su favor… Tengo en disco Entertainment! y dudaba muchísimo de que este estilo post punk y tremendamente ochentero pudiera calar entre el gentío, pero me equivoqué de todas todas… Sólo queda Andy Gill de la formación original, pero vaya tres musicazos completan el grupo, y menudo sonido del que disfrutaron. Luces azules para encarar un “Anthrax” que convenció a propios y extraños. Excepcional John Sterry tirando el pie de micro nada más comenzar y combinando voces con el histórico guitarra.

Cayeron las mejores piezas de su disco cumbre como “Not Great Men” o “Natural’s Not in It”. Los bailoteos de su moreno bajista Thomas McNeice fueron otro de los atractivos del grupo, con coros reales y dotados de una base rítmica de auténtica precisión. Su vocalista se dio una buena caída de espaldas y se tomó su tiempo para levantarse, incluso cantó un poco tumbado. Su hit “At Home Is a Tourist” fue el esperado momento cumbre, pero Gill se guardaba algún as en la manga: el originalísimo solo de ruido con la guitarra, lanzándola contra el suelo y tocándola con el pie, está a la altura de muy pocos. Es completamente meritorio tocar “I Found that Essence Rare” y que no suene endiabladamente y excesivamente 80s. No vimos a los Melvins pero fue una pasada.

THE CULT: Confirman su renacimiento

Les he podido ver tres veces en Azkena y la primera fue un absoluto horror… Cuesta comprender que Ian Astbury siga siendo el otrora indigente barbudo, gordo con chándal, más pendiente de los meones de valla que del concierto. En este Azkena estuvieron muy cerca del concierto de hace dos años en el que nos pusieron en órbita. The Cult vuelve a ser The Cult a pesar de que Astbury y Billy Duffy no se miren en hora y media. Atención al inicio con “Sun King”, “New York City”, “Automatic Blues” y un “Sweet Soul Sister” que lo puso todo patas arriba. La pieza clave de todo es el líder de Bigelf que les une en lo musical y que cada año gana más protagonismo: Damon Fox. Astbury estuvo comunicativo, luciendo estilo, de negro y con gafas de sol. Peinado aseado y ágil dándole a la pandereta e intentando alguna virguería malabar más propia de Tempesta tras los parches.

Buen sonido para acompañar “American Horse” y “Soul Asylum”, pero fue con la grandiosa “Eddie (Ciao Baby)” con la que encandilaron a las multitudes, y más cuando sigues con algo tan potente como “Fire Woman”. Bien Astbury de voz con esas luces azuladas que tan bien casan con las vestimentas negras de la banda. “Rise” es la joya de todo un disco a reivindicar: Beyond the Good and the Evil, del que también rescataron “American Gothic”. Y antes de los bises un “She Sells Sanctuary” que por momentos fue acompañado de maracas. El sonido fue de menos a más y para los bises todo estaba en su sitio. Gran tríada con “Wild Flower”, un “Rain” de infarto y “Love Removal Machine” cerrando un concierto que se acercó mucho a esa maravilla de hora escasa en el mismo Azkena hace dos años. Inesperadamente Billy Duffy se arrancó con un “oé oé oé“ inesperado, pero divertido. El sonido de The Cult sigue siendo maravilloso y tan identificable, especialmente en esas guitarras y esa aura gótica que siempre impregna todas sus composiciones.

PHIL H. ANSELMO & THE ILLEGALS: A la altura todo… excepto el sonido

Nadie se fue a dormir. Los miles de personas que estaban en The Cult se dieron la vuelta y fueron hacia el otro escenario donde tocaba uno de los platos definitivos de la noche: Phil Anselmo, la bestia que comandó a una de las bandas claves de la historia del heavy metal: Pantera. Anselmo llega tarde… Tras la muerte de los hermanos Darrell supongo que le toca a él tomar el testimonio y volver a insuflarle vida a unos temas atemporales que merecen la pena vivir con su voz original, pero debería haberlo hecho lustros antes y no tocaría a las 2:00 de la mañana. De entrada, hay que decir que el sonido deslució la velada, aunque sus acompañantes cumplen, pero para nada están al nivel de lo que eran Pantera.

Hay gente que lo pasó en grande y otros quedaron decepcionados pues la voz de Phil no era del todo nítida, tampoco sus instrumentos ya desde “Mouth for War”. Es maravilloso escuchar el originalísimo y destructor riff de “Becoming” mientras el grupo se esfuerza a darlo todo y hacer de su cometido algo primario, dinámico y bestial. Incluso la forma de las guitarras de sus dos guitarristas acompañantes son similares a la de Dimebag. No tuvo ninguna palabra de recuerdo a sus compañeros caídos y su cara de odio sigue siendo imponente. “Yesterday Don’t Mean Shit” del Reinventing the Steel funcionó para luego en “Use My Third Arm” pedir un cicle pit a la vez que mascaba chicle. El sonido era una pelota, pero “I’m Broken” era escupida como un gancho directo. En “This Love” aparecieron unos invitados (siempre a destiempo) que se sumaron a hacer coros. Juraría que eran los miembros de Corrosion of Conformity, pero apenas fueron audibles cuando acertaron a cantar cuando tocaba.

El problema de sonido se reiteró en “Walk”, una de las grandes obras maestras que mejor definen a los 90. “Fucking Hostile” y una contundente y sudorosa “A New Level” nos dejaron saciados pero con ganas de mucho más. Los que habían fantaseado con “Cemetery Gates” o “Cowboys from Hell” se toparon con la radiante “Killer Queen” de Queen pregrabada poniendo la nota final a modo de outro. El concierto había pasado como un suspiro… tanto como el Azkena.

DESPEDIDA

Cumplir el sueño de ver a Phil Anselmo cantar para poner el cierre a un Azkena es algo que firmo a ojos cerrados. Las dos jornadas pasaron tan rápido que termina sabiendo a poco, pero una vez escribes la crónica y recopilas todas las sensaciones que te llevas, todo termina en sonrisa. Siempre que vuelvo al Azkena me maldigo por no haber ido el año anterior, pues difícilmente se puede encontrar una ciudad mejor que Vitoria para vivir un festival rockero.

Os recomiendo que no vayáis nunca allí pues la adicción que se crea para volver es inigualable.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 656 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.