Arch Enemy – Wages of Sin: 20 años del primer paso hacia el estrellato, Angela entra en escena…

Ficha técnica

Publicado el 25 de abril de 2001
Discográfica: Century Media Records
 
Componentes:
Angela Gossow - Voz
Michael Amott - Guitarra
Christopher Amott - Guitarra
Sharlee D'Angelo - Bajo
Daniel Erlandsson - Batería

Temas

1. Enemy Within (4:22)
2. Burning Angel (4:17)
3. Heart of Darkness (4:53)
4. Ravenous (4:06)
5. Savage Messiah (5:18)
6. Dead Bury Their Dead (3:55)
7. Web of Lies (3:56)
8. The First Deadly Sin (4:21)
9. Behind the Smile (3:28)
10. Snow Bound (1:35)
11. Shadows and Dust (4:29)
12. Lament of a Mortal Soul (4:05)

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El Wages of Sin de Arch Enemy es el despegar de la banda, el primer paso a la crecida hacia el estrellato y el inicio de una etapa. Todo pasó por un cambio vocal tremendamente efectivo y que llevó un importante marketing asociado a él. Soy de los que se decantan por su material anterior con Johan Liiva y ese escandaloso Burning Bridges, pero la presentación en sociedad de Angela Gossow fue sonada y un acierto absoluto. Puede que por vez primera se llevase a una cantante femenina de guturales a la primera fila (en un grupo importante) y el experimento no podía ser mejor. Pero más allá de la imagen que siempre ha transmitido esta diva lo que es innegable es que su registro y entrega dieron un vuelco a la escena.

Hay también un cambio de estilo hacia un death metal melódico con guitarras comerciales y deudoras de Iron Maiden y Judas Priest, si bien llevadas al terreno y estilo que nace en esta obra. También hay incursiones en lo progresivo. Luego el grupo haría una alineación de galácticos en sus filas y no dejarán de crecer en popularidad. El caso es que Wages of Sin es una obra rotunda, sin paliativos, incendiaria, extrema, pero… accesible. Es justo este equilibrio el que les puso en primera fila. Yo recuerdo estar Wacken en la década de los 2000 y el concierto más masivo fue el de Arch Enemy, a plena luz solar y a las 14:00 del mediodía. Estaba claro que lo que ofrecían los hermanos Amott iba a ser recordado.

El disco

Hay muchísimo material de primera, aunque lo que más sobresale y marca el camino a seguir es sin duda alguna “Ravenous”. Excelso trabajo de guitarras con una base rítmica aplastante invitando al headbanging y demostrando cómo las gasta la Angela. Una canción perfecta y definitoria del equilibrio que antes mencionábamos. Por mucho que no te gusten las voces guturales el tema trasciende géneros. Sigue siendo un himno a día de hoy. Los juegos con pasajes más tranquilos en los que las guitarras se dan un festín me siguen pareciendo tan asombrosos como los riffs conseguidos. Un poco había un acercamiento a una de las bandas más infravaloradas del heavy metal: Nevermore.

Otra de las grandes es “Death Bury Their Dead”, de riff machacón y batería a plomo por parte de Daniel Erlandsson. Otro tema antémico en el que muestran que el death metal no es negociable y que la tralla va directa a tus cervicales. Las excursiones por el mástil de los Amott completan una canción que muestra uno de los solos doblados más ejemplificadores del sonido del grupo sueco. Antes te sorprenden con ese teclado introductorio e inquietante que entra en la primera composición: “Enemy Within”. Cabalgada maidenesca a ritmo entrecortado con cambios de tercio y dejando claro que ha nacido una estrella: Doña Angela Gossow. Una canción técnica y en la que la voz es tan protagonista como los juegos a las seis cuerdas o la aplastante base rítmica.

El inicio de “Burning Angel” es muy deudor del “Holy Wars” de Megadeth, pero para nada eclipsa lo que viene, puesto que la personalidad está allí. Está más que bien salpicar el disco de influencias si llegas a buen puerto. Vuelven aquí a buscar un death metal para gente que no les gusta el estilo, y lo consiguen.

En “Savage Messiah” combinan un medio tiempo con escalas arábigas, una profunda voz de maldad y un estribillo accesible y bastante melódico, bien combinado por ese inquietante riff que deja sola la guitarra. Es un tema curioso pues el pasaje instrumental a media canción posee un toque folk incluso. Por otro lado “Web of Lies” es de lo menos destacable e insulso. Hay algunos detalles de guitarra con dejes a Megadeth, otra vez, luego hay algún riff doblado con sonido Gotemburgo, pero a fin de cuentas es de lo más desapercibido que hay en Wages of Sin.

«The First Deadly Sin» posee un devenir bastante progresivo y hasta cierto punto emparentable con material de Nevermore, banda que, todo sea dicho, terminaría relacionada con el grupo, pues Jeff Loomis terminaría recalando aquí. Es un tema que funciona más en directo, si bien no es que la prodiguen mucho. En “Behind the Smile” hay esa vena más accesible y hasta atmósferas a teclado, con Angela definiendo el sonido del odio con sus guturales. La verdad es que como vocalista es completa y fue toda una revelación. El trabajo de guitarras de Christopher y Michael vuelve a ser rotundo y cambiante.

“Snow Bound” es un preludio instrumental para “Shadows and Dust”. Hay aquí otra buena muestra de técnica y contundencia con una base más thrash metal apuntando un poco hacia el futuro: estaba claro que para crecer había que ser más accesibles. En algunas ediciones se incluye “Lament of a Mortal Soul” (gran riff) y también un disco con extras y versiones que hará las delicias de los fans completistas. Arch Enemy atacando Europe y Iron Maiden es pura diversión. A algunos también os sonará el nombre de “Diva Satanica”, otro tema que entró en el disco adicional, tan disfrutable como todo el Wages of Sin.

Veredicto

Te puede gustar más o menos el disco, pero en el fondo este Wages of Sin es un triunfo de la mujer sin paliativos. Es la demostración evidente de que una chica puede cantar death metal como el que más, y parte del éxito del mismo residió en ese cambio mental para la escena, y hablo en cuanto a fans y periodistas. Las ideas estaban claras y el grupo se renovaba para iniciar una escalada hacia grandes recintos.

Soy de esos raros nostálgicos que prefieren a Liiva de cantante, pero lo conseguido por Arch Enemy es absolutamente maravilloso. Han llevado el death metal y el sonido Gotemburgo a altas cotas de popularidad y su evolución, junto a sus fichajes galácticos les avalan. Wages of Sin es el inicio de algo grande y el triunfo de los hermanos Amott… su enésimo triunfo de hecho. El mundo descubrió a Angela Gossow y a Arch Enemy en Japón, en Europa debimos esperar un año más. Cuestiones de marketing…

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 602 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.