Wintaar – In the Wolfmoon’s Shadow

Nuestra Nota


8 / 10

Ficha técnica

Publicado el 10 de mayo de 2020
Discográfica: Independiente
 
Componentes:
WV - Todo

Temas

1. The Owl's Oak (4:04)
2. Palemoon, Deadwinds (5:44)
3. Sovereign Night (5:45)
4. ...Where Are Only Shadows of the Dead Ravens (5:48)
5. Winterhowl of Darkness (5:26)
6. Death and a Thousand Moons (4:48)
7. Polud's Black Flame (8:15)

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Si hay algo que propicie la aparición de un buen black metal, crudo, cortante, feroz, atmosférico y deprimente, es el frío, la oscuridad, y la necesidad inherente de disfrutar de estos dos últimos, perdido en soledad en medio del bosque, sin ningún estímulo más que el del cortante y gélido viento rozando tu cara, junto a la luz de la luna brillando directamente sobre ti en una noche totalmente serena.

Desde las frías profundidades de los helados bosques de Rusia, nos llega el nuevo lanzamiento de Wintaar (de 2014 a 2017 conocido como W), un proyecto de black metal one man band que inspira sus obras en el frío invierno, la muerte y el misticismo, haciendo una muy buena mezcla de ambient con pinceladas depresivas.

Dicho lanzamiento se titula In The Wolfmoon’s Shadow, y es presentado por Winter Vampyr (WV, el alma del proyecto) de la siguiente forma:

“One of the heaviest albums of the project. Let summer come, but these are truly dark times. And winter is eternal.”

Un álbum dispuesto a traer la paz de una muerte helada a estos días oscuros en los que vivimos.

In the Wolfmoon’s Shadow inicia con “The Owl’s Oak” que se introduce con unas guitarras lentas, muy saturadas y muy punzantes, combinando una bella sucesión de diatónicas y power chords, que sutilmente se aceleran para revelar la auténtica cara de la canción.

“The Owl’s Oak” arremete a toda velocidad, con unos alaridos desesperantes, junto a unas melodías frías como el hielo con un trémolo muy sólido y consistente, jugando además con cambios de tiempo a medida que avanza la canción. La producción es lo-fi total: sucia, saturada y extremadamente seca, pero muy auténtica. Me recuerda mucho al Nattens Madrigal de Ulver, lo cual siempre es una buena señal.

La segunda mitad de la canción es realmente intensa, y se siente a flor de piel el empeño, la emoción y el sentimiento puesto en las voces. Piel de gallina, esto es black metal puro y duro en todo su esplendor.

El tema termina sin más florituras; no hay un fade, no hay un enlace con la siguiente canción. Tan solo podemos llegar a apreciar por un breve momento como se termina la grabación de los instrumentos y el tema se desvanece en la nada.

Empieza “Palemoon, Deadwinds”, que nos sitúa de golpe en medio del bosque, en una noche con vientos helados, de cielo sereno, gobernado por una luna pálida imponente y solitaria, acariciando nuestra piel con su mística luz.

La canción lanza contra ti una embestida de blast beats y trémolo con bendings, que ponen los pelos de punta. Las voces en esta canción son simplemente sublimes; destilan odio desde el momento en que aparecen, y los coros hielan la sangre.

Algo que me gusta realmente de esta canción (y del grupo en general) es su letra. Antes de hacer esta reseña, me puse en contacto con WV, para pedirle las letras del LP, que muy amablemente me cedió.

Las letras como tal están en ruso, pero entre traductores y algunos colegas de habla rusa, he podido leer y analizar un poco las letras con el fin de entender mejor el álbum. Os dejo con un intento de traducción de la letra del tema, para que podáis ver, un poco, cómo se las gasta el colega (WV, si estás leyendo esto, muchas gracias por tu ayuda, y espero que esta traducción no te haga querer lanzarme un diccionario de ruso-inglés a la cabeza):

“Again the loop dragged on, the winds woke up,
Cold shadows wander in forgotten wilds.
The days are burnt by the light of the dangling moon
With meat from it I will tear a piece.

Again, the gallows freezes with a sickle for a month,
Under his harvest of miserable people.
Hungry eyes rummage through holes
In search of hot and fresh blood.

The frozen rivers melted in red
Dead wind devoured people.
The gods descended into their crypts
And the eternal night extinguished the moonlight…”

Como vemos, se plasman unas escenas muy vívidas a través de la lírica, muy poética, por cierto, que se complementa muy bien con la música que nos ofrece, aspecto que creo que es realmente importante para que un álbum consiga realmente sumirte en una atmósfera y en un ambiente determinados. No es fácil conseguir algo así, pero Wintaar sin duda ha conseguido plasmar en su música las escenas que describe en sus letras.

A partir de la segunda mitad de la canción, se introduce una línea de guitarra predominante sobre las otras, que va repitiendo en bucle una melodía, sumiéndote en una atmósfera de peligro acechante, hasta que, de golpe, la noche eterna extingue la luz de la luna que nos alumbraba, se hace el silencio y se respira paz.
Unos acoples de la guitarra repentinos dan la introducción a “Sovereign Night”, la tercera pista de este espectacular LP, que no tarda en acometer contra nuestros oídos con un feroz grito de guerra. La canción peca un poco de tener una estructura más bien poco variada, y con menos melodías, las cuales se muestran, sobre todo, hacia el final de la canción, donde se pueden apreciar unos arpegios muy siniestros, dignos de un álbum de DSBM.

Como digo, la estructura es más bien poco variada, intencionalmente, por supuesto, ya que se basa en una línea de guitarra predominante sobre el resto, con lo que se pretende dar a la canción una sensación de trance desesperante. La sensación que induce la canción es algo así como el intentar salir de ese trance constantemente sin éxito, cosa que se describe muy bien, sobre todo al final de la canción:

“[…] Dreams consciousness, and reality became a dream.
Staying forever in the black kingdom
Staying among the dead in the night kingdom …”

Una canción con muchas pinceladas Burzum; estructura repetitiva, machacona, y que cumple bien su cometido atmosférico y ambiental, infundiendo unas sensaciones determinadas (muy intensas) al escucharla, y, por supuesto, dejándonos expectantes a lo que WV tiene aún por ofrecer.

“… Where are Only Shadows of the Dead Ravens” empieza a ritmo de tormenta helada, con unos riffs que podrías usar para bajar la temperatura de tu habitación -68 grados en un caluroso día de verano.

Pronto, WV empieza a desgarrar nuestras almas con sus alaridos, junto a unos coros que hielan la sangre, para de golpe cortar en seco y mecernos en un pasaje muy doomero, que sirve para volver a lanzarte de nuevo en medio de la tormenta, que esta vez, va acompañada de melodías de sintetizador dándole ese toque gélido extra. La guinda al pastel, que se dice.

Finalmente, el tema se despide con una de las mejores melodías del disco, que desembocan en una combinación de bajo y sintetizador a los que se les aplica un fade hasta que se hace el silencio, dando paso así a la quinta pista del disco.

“Winterhowl of Darkness” es un tema directo y raudo, que no tiene miramientos en aplastar todo a su paso, una canción totalmente furiosa sin apenas pasajes distinguibles. Ira desbocada de principio a fin, con una letra espectacular. Simple, directa y atroz a todos los niveles. Canciones como estas son las que definen el black metal.

El tema avanza arrasándolo todo a su paso cual huracán, despejando el camino para la penúltima pista del disco, “Death and a Thousand Moons”, que empieza con una introducción pausada de bajo y sintetizador, que en breves son substituidos por unas baterías a medio tiempo demoledoras, y unas guitarras lanzando diatónicas y arpegios como si de un dragón escupiendo fuego se tratase.

La voz es totalmente impecable, y recita junto a unas melodías hermosas y atmosféricas, muy envolventes, la que es para mí la mejor letra del álbum, poética y depresiva, con un encanto decadente:

“Do not see, forget and do not ask.
The winds no longer whisper to us names.
We were the last in the river
Expecting a cold end.

The light of a thousand moons will not light our way
Death will come here soon from the forests.
Moss under the hem will disappear, freeze,
How all our wings and roots rotted.

The river freezes, from her splendor,
Eyes are dead and the throat whines.”

La canción finaliza con una pequeña línea de guitarra líder a modo de solo, presentando lo que será el cierre del álbum con la última pista del LP, “Polud’s Black Flame”, que es también el tema más largo del disco.

Polud hace referencia a un personaje del folklore ruso, y, en honor a él, en los Urales, la montaña “Polud’s stone” recibe su nombre por él.

El tema comienza a toda velocidad entre gritos desgarradores, blast beats y un batiburrillo indescifrable de guitarras, poco a poco definiendo una melodía nítida, introduciendo algunos cromatismos a lo largo del tema, postrándonos, conforme avanza, ante los imponentes y temibles montes Urales. La batería tiene unos patrones muy potentes y pesados, de esos que hacen que te partas el cuello mientras los escuchas, junto a unos coros que suenan implacables.

La canción termina desvaneciéndose en una última melodía, solitaria, poco a poco abandonada por el resto de instrumentos, como la llama que está a punto de apagarse, y, que finalmente, se apaga.

Un álbum crudo, rápido, frío e intenso, autodenominado el más pesado de la banda hasta la fecha, y no le falta razón. Muy variado, y con unos elementos y recursos atmosféricos muy acertados.

Siempre hay más de lo que el ojo (o el oído) ve (o escucha), y animo a todo aquel amante del black helado y punzante que le dé una escucha a este magnífico álbum, y vaya descubriendo sus secretos y mensajes ocultos poco a poco.