Crónica y fotos del concierto de Volbeat + Skindred + Bad Wolves - Sant Jordi Club (Barcelona), 10 de noviembre de 2022

Volbeat se agigantan en Barcelona ante un Sant Jordi Club a media capacidad

Datos del Concierto

Bandas:
Volbeat + Skindred + Bad Wolves
 
Fecha: 10 de noviembre de 2022
Lugar: Sant Jordi Club (Barcelona)
Promotora: Madenss Live! / K2 Agency
Asistencia aproximada: 3.000 personas

Fotos

Fotos por Manu Damea

Para un servidor, estos daneses son algo muy especial pues les sigo sus pasos desde que editaran aquél ya lejano The Strenght / The Sound / The Songs. Cuando escuché la versión de “I Only Wanna Be With You” ya caí rendido a sus pies y vi en ellos a un grupo con potencial suficiente para llegar a lo más alto. No me equivoqué con ellos (sí con otras tantas bandas), pero lo que tienen los de Michael Poulsen, sin ser la quintaesencia de la originalidad, es algo propio y que no hay nadie que suene como ellos.

En ellos hay Misfits, Metallica del disco negro, Johnny Cash, Elvis, Slayer, rock de los 50, hardcore neoyorquino, psychobilly, Glenn Danzig, pero la comercialidad empezó a abrirse paso en sus discos hasta el punto que llegaron a desesperarme. Tal potencial tenía el grupo que hasta Rob Caggiano de Anthrax abandonó la nave para unirse a ellos, y volvieron a dar un salto de calidad. Afortunadamente no estuvimos anchovados en una Razzmatazz y pudimos verles en todo su gran formato, pero… Barcelona respondió a medias y hubo la cortina negra a medio pabellón. Lejos quedaron del llenazo…

Skindred quedan como incomprendidos a pesar del magno esfuerzo

Pude ver a estos locos de la fusión y el buenrollismo teloneando a Skunk Anansie y ese día salí en una nube. Me encantaron en sobremanera… pero el show antes de Volbeat no fue el mejor para una audiencia algo descolocada con esas referencias tan noventeras. La intro con “The Imperial March (Darth Vader’s Theme)” de Star Wars con bases pregrabadas fue muy divertids y ya Benji se hizo amo y señor del espacio blandiendo unas gafas de sol imposibles y una bandera negra en el primer tema.

Obviamente la gente respondió ante un colosal frontman liderando un cuarteto cumplidor y efectivo que de buenas a primeras aprovecharon la pasarela de Volbeat. Su baterista vestía una camiseta de Mayhem, pero ellos a lo suyo, con ese “Rat Rave” con reminiscencias al “Rattamahatta” de Sepultura. Su cachondo líder hizo a capela un tema de Oasis al que se le unió la gente para luego soltar un contundente: “¡Callaros, coño!”. Tocaba atacar “That’s My Jam” en la que ya empezó a jugar con el público. Ritmos reggae, fusión de estilos y muy buen rollo.

Jugó con sus pañuelos glammies y se marcaron un “Jump” de Van Halen con los teclados pregrabados a la vez que su bajista tenía un pad con loops y pregrabados que iba soltando según se terciara. Abusó un poco de las sirenas de estadio de baloncesto, pero consiguieron hacer bailar al Sant Jordi Club con “Kill the Power”. Antes hubo una perorata anti Putin y Trump.

Atención al “L.O.V.E. Love” pues desató a los presentes con esos pasajes tan reaggaes, a pesar de que el gran momento fue el “Gimme the Boom”, deliciosamente 90era, consiguiendo que la gente les siguiera con las palmas. Metieron el “War Pigs” de Black Sabbath sampleado y terminaron con “Warning” consiguiendo que la gente se sacara la camiseta y la ondeara. Como ya sabía que habría ese final me alejé de allí para no oler esos aromas de metro a las 8:00 dentro del vagón.

Para nada consiguieron esa excelencia que sí cosecharon teloneando a Skunk Anansie, pero… es que Volbeat no es una banda de los 90 y hubo la sensación de que estaban un poco fuera de lugar. Más allá de eso, Skindred es una bandaza y Benji es un frontman como la copa de un pino.

Volbeat dan un show de gran formato

Los daneses se enfrentaban ante el reto de convencer a unos barceloneses de que están destinados a ser el futuro del rock duro, pero en sus conciertos aquí siguen habiendo muchísimos guiris y nuestra ciudad no terminó de recibirles como merecen. Incluso demostramos que no conocemos suficientemente a Johnny Cash pues en el “Ring of Fire” se quedó Poulsen cantando a solas casi. Más allá de eso, y de la cultura musical, general el show de Volbeat es impecable y los grandes escenarios les sientan de maravilla.

Intro de entrada y una especie de triángulo escénico con la batería de Jon Larsen en la proa del barco. Asaltaron la sala al ritmo de “The Devil’s Bleeding Crown” con chorros de humo y unas pantallas que mostraban amplis Marshalls para que el cuarteto empezara a mostrar toda su movilidad. Poulsen no tardó en utilizar la pasarela mientras veíamos a Rob Caggiano con unas greñas larguísimas, una gorra y una guitarra lila preciosa.

Para “Pelvis on Fire” aparecieron las gramolas en los leds, pero mantienen el logo de tela en lo alto. La inmensa sala empezó a bailar al son de la música y tengo que decir que “Temple of Ekur” es muy resultona, con esos motivos egipcios apareciendo en las pantallas. Antes de “Lola Montez” Poulsen habló un poco sobre la situación del mundo actual. El vocalista no falla un tono, por lo que hay muchas voces que dicen que utiliza autotune en directo. Yo no puedo ni negar ni confirmar nada… lo que sí puedo decir que el tema es una maravilla con telas de araña de fondo junto a la diva Montez.

Os confieso que no puedo con temas como “Last Day Under the Sun”, evoca todo lo malo y el desapego que siento hacia un grupo del que amo especialmente sus tres primeros discos. Ese estribillo pegajoso es casi paródico, pero a uno se le pasan todos los males cuando luego atacan algo tan brillante como “Fallen”, dedicada a su fallecido padre. Dando dinamismo al concierto Michael iba cantando desde diferentes puntos del escenario y con diferentes micrófonos y el bajista Kaspar Boye Larsen llevaba una camiseta de Napalm Death. Todos los detalles cuentan… En este tema hubo generosos chorros de humo y estrellas fugaces de fondo.

Poulsen se calzó la acústica para regalarnos un fragmento del “I Only Wanna Be With You” y el “Ring of Fire” de Johnny Cash… Cuando nos hizo cantar todo fue un desastre por lo que atacó el “Sadman’s Tongue” dejando claro que es un homenaje al bueno de Cash, ¡pero que la canción es suya! Clasicazo entre clasicazos. En ese momento me fijé en el enorme set de Larsen a la batería. Es enorme comparado con sus inicios. Les he podido ver hasta nueve veces y han cambiado mucho las cosas… (a mejor).

Ojo a “Wait a Minute My Girl” pues ya es un clásico a pesar de que tiene mucho del “Radio Girl”, canción que considero fundamental. Hay un paripé con gente que sale tocando el saxo y el piano, pero el tema es festivo como pocos y unas pelotas gigantes y negras con el logo del grupo son lanzadas al entregado público. Otra de las fundamentales como es “Black Rose” que es cantada desde la pasarela para luego encarar un “Shotgun Blues” genial… Definitivamente este tema es un nuevo clásico.

“Seal the Deal” funciona perfectamente con un Caggiano estelar y esa cadencia sexy que hace ralentizar el estribillo. Gran ritmo de directo y las canciones se suceden sin pausa como el “The Devil Rages On” de hipnótico riff contundente bañada en luces rojas. Excepcional composición de su último disco. Hay un toque del desierto en este tema para luego encarar un “Lonesome Rider” al que echamos de menos la voz femenina. Me sigue pareciendo una de las composiciones más perfectas del combo danés.

“Slaytan” va cargada de Slayer pues no deja de ser esa la inspiración total, aunque llevada a su terreno. “Dead but Rising” es de las más bien recibidas con headbanging generalizado. La pausa para el bis es breve y todo queda en rojo para la intro inquietante de “The Sacred Stones” con otro homenaje velado a Slayer. No deja de ser un remake de “South of Heaven”, pero es solo el riff inicial, ya que el tema va hacia otros derroteros. Impactantes imágenes con un bosque en llamas de fondo.

Disfrutamos de la energía que carga el “Die to Live” para luego cantar ese himno que es “For Evigt”, de la que el estribillo se podía cantar en danés fácil pues las pantallas lo propiciaban. Hubo un pequeño homenaje a Jerry Lee Lewis y salió el piano y el saxo de pega para dar color entre humo y confeti a la vez que la gente sacó sus móviles para alumbrar con luz la sala. Despedida final con algo tan grande como fue ese “Still Counting”, de mi disco favorito, con esa base reggae y toda la clase posible habida y por haber. Es un tema que aúna todas las virtudes del grupo y vino cargado con salvas de serpentinas gigantes.

Venimos de Dinamarca y de Nueva York”, dijo Poulsen mientras veíamos de fondo la calle que sale en la serie de Peaky Blinders y terminaba todo con un “Gracias Barcelona”. Tras hora y cuarenta minutos todo llegaba a su fin y la audiencia enfilaba el camino hacia el parking. Agradecimos que The Cure (que tocaban en el Palau Sant Jordi) hicieran un concierto largo y pudimos bajar de Montjuïc sin problemas. Maldecimos, eso sí, los precios del merchandising y nos sentimos escandinavos al ver los precios de sudaderas y discos.

Posiblemente el mejor concierto de Volbeat en tierras españolas, lástima que la sala estuviese a la mitad. Ya sabemos que los grandes grupos que triunfan internacionalmente tardan más en llegar aquí, pero lo que está claro es que Volbeat se marcó un conciertazo.

Jordi Tàrrega
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Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.