The Michael Schenker Group – MSG: 40 años de cuando «el rubio» tocó el cielo

Ficha técnica

Publicado el Agosto de 1980
Discográfica: Chrysalis Records
 
Componentes:
Gary Barden - Voz
Michael Schenker – Guitarra
Mo Foster – Bajo
Simon Phillips – Batería
Don Airey – Teclados

Temas

1. Armed and Ready (4:05)
2. Cry for the Nations (5:08)
3. Victim of Illusion (4:41)
4. Bijou Pleasurette (2:16)
5. Feels Like a Good Thing (3:44)
6. Into the Arena (4:10)
7. Looking Out from Nowhere (4:28)
8. Tales of Mystery (3:16)
9. Lost Horizons (7:04)

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Los años de creatividad total de Michael Schenker nos dieron enormes canciones y geniales discos. Siendo casi un niño pasó de veranear en Cambrils a tener el mundo a sus pies con Scorpions y, especialmente, con UFO. Pero Michael era culo de mal asiento y decidió montárselo en solitario, ser su propio jefe y no tener que obedecer a líderes. Decidió ser su propio amo y buscó un nombre, poco original, a pesar de que el logo de MSG es de lo más cool de los 80. Reclutó al entonces desconocido Gary Barden a las voces y formó un núcleo (volátil) al que se le sumaron Don Airey a los teclados, Mo Foster al bajo y Simon Phillips a la batería. Nada mal… Era 1980 y tenía a Roger Glover de Deep Purple tras los controles, encima, su creatividad estaba en plena ebullición. Grabó en esos días el que quizá sea su mejor trabajo en solitario a pesar de que su pánico escénico y sus mil adicciones para superarlo estaban a la orden del día.

Hay muchas historias de Schenker y el alcohol, y una de las más grandes la cuenta Pete Way en los días de gloria con UFO cuando fue detenido en el tejado de un hotel, armado con una pistola de agua. Lanzaba trozas del mismo tejado, y no agua, a su manager por lo que este último instó a la policía para que sí lo detuviera. No hubo concierto al día siguiente. Si tu manager (el de UFO) prefiere que te detenga la policía a que toques es que las cosas no marchan muy bien. Tras romper con los ingleses Schenker estaba en Boston y, debe ser jodido, pero que te pregunten que con quién te gustaría tocar en tu propia banda, mientras ensayas con Joey Kramer y Tom Hamilton de Aerosmith… Pues puede que todo te sepa a poco lo que resulte. Las versiones cambian depende con quien te cuente la historia, pero el rubio afirma que la gente de Rush estuvo a punto de involucrarse en su proyecto. Una mezcla de futuras estrellas desconocidas y reconocidos músicos terminó apoyando su primera obra como solista.

La portada

La portada del disco bien merece pararse a mirarla con detenimiento pues nos da mucha información sobre quién es Michael Schenker. Descamisado y descalzo reposa sobre una silla que parece de dentista, pero en la que le han puesto electrodos. Una puerta entreabierta muestra una enfermera que se acerca. En la contraportada unos médicos toman apuntes de un televisor a color en el que hay un plano detalle de Schenker tocando su icónica guitarra. El intrincado de cables muestra que el sujeto está siendo mirado y estudiado con lupa. Los focos estaban sobre él, y él necesitaba ayuda médica. Otra portada que dice mucho de la foto del momento.

La música

A pesar de ser un superdotado de las seis cuerdas decidió enfocarlo todo a los temas y buscar buenos estribillos en la onda de UFO. Siempre hubo espacio para sus solos y composiciones instrumentales, pero legó al estilo aquí clásicos inmortales. “Armed and Ready” ya te deja patente que aquí todo es superlativo: temas con gancho, puro hard rock de onda inglesa y detalles técnicos preciosos y llenos de clase en todos y cada uno de los cortes. La NWOBHM estaba allí y él quería surfear la ola. Esta inmortal composición es tan reverenciada que hasta el Guitar Hero de Metallica contó con ella. Barden luce su mejor nivel y hay cambios y unos juegos de puente-estribillo en los que la guitarra busca el lucimiento. Mismas premisas sirven para otra inmortal: “Cry for the Nations”. Tema comercial y muy enfocado hacia lo que servía Whitesnake en esa era. Su guitarra blanca en flecha no descansa de transmitir y de colar fraseos en una composición que es un single evidente y muy accesible.

La fiesta no para y “Victim of Illusion” es la tercera píldora certera. Otro tema que vive de riff inmortal y potencia. Uno de los temas con más clase y en los que integra unos solos salvajes y técnicos, en una composición dura, gracias al marcado y machacón riff de guitarra. Ganaba esta composición en directo y las teclas de Airey le dan ese plus al tema. Luego hay que pararse en los temas instrumentales pues aquí el rubio guitarrista se sale por los cuatro lados. “Bijou Pleasurette” es una caricia instrumental que apenas sobrepasa los dos minutos. Influencia clásica en la que irrumpe teclado, acústicas y juegos doblados que terminarían derivando en los discos instrumentales Thank You. Una pausa en el disco que te recuerda que este grupo lo lidera un guitarrista. Pero posiblemente sea “Into the Arena” el tema que mejor define quién es Michael Schenker. Cuando consigues que una instrumental sea una canción capaz de volver loco al personal es que sencillamente estás a un nivel superior. Difícilmente se puede conseguir algo mejor. Si hay un tema instrumental que podamos calificar de perfecto… este es, y a la vez, dando espacio para que todo el mundo se luzca en su instrumento.

Luego hay temas pueden considerarse menores, pero no lo son. “Feels Like a Good Thing” sólo peca de no haber estado incluida en One Night at Budokan, el inmortal disco en directo que sentó cátedra como ya lo hizo Strangers in the Night de UFO. Excepcional tema con esa guitarra incesante que va entrando y saliendo del tema para hacer un poco lo que le viene en gana. Los momentos en los que la dobla son estelares. Ojalá compusiera Schenker ahora algo similar. Lo mismo le pasa a “Looking Out from Nowhere”, capaz de seguir demostrando que el momento de plenitud vital de Schenker es colosal. Teclados de imitación de voz humana se suman a los coros y mantiene la fórmula de composición para no bajar el listón. Hay aquí uno de los más grandes solos que nunca escribió y tocó, con ese final en fade out, que un poco te dice que podría seguir tocando 24 horas más sin problema.

En “Tales of Mistery” hay una pizca de épica y belleza pausada en la que teclados y acústica se dan espacio para que Michael vuelva a acariciar cuerdas y mástil. Se cambia la batería por percusiones cálidas y feeling en una pieza que se hace algo corta. Para el cierre guarda “Lost Horizons” que también ha quedado como clásica para Schenker. Hay una clara influencia Rainbow en los toques arábigos y en la progresión. Y es que “Stargazer” hizo mucho (¿daño?). Uno de los mejores riffs de la carrera de Michael para un medio tiempo intenso y para cerrar un disco impecable.

Conclusión

Este gran inicio fue respaldado por otro gran disco luego, pero Schenker estaba desatado y las voces que le decían que era un Dios de las seis cuerdas pesaron en su trayectoria. Sus adicciones crecieron como su cuenta corriente y más cuando Ozzy te llama para entrar en su banda. Su ego se hinchó hasta el punto que una discusión en un ensayo termina con Barden fuera del grupo. A sus grandes músicos que le acompañaron les llovieron ofertas que difícilmente pudieron rechazar y los bailes de formación empezaron por mucho que casi todos los músicos que pasaron por sus filas siguen teniendo un grato recuerdo de él. A día de hoy ver lo que hace Michael Schenker con sus tres cantantes en escena es de lo mejor que ha hecho en su carrera. Pero le quedaban al alemán largas décadas de ostracismo, alcoholismo, vestir como un mendigo y vivir en sitios que ni recuerda. Lo mejor de todo es que está de vuelta y mejor que nunca. Y siempre este disco tiene un enorme peso en el set de concierto.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 495 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.