The Beatles – A Hard Day’s Night (Especial 60º Aniversario)

Ficha técnica

Publicado el 10 de julio de 1964
Discográfica: Parlophone Records
 
Componentes:
John Lennon - Voz, guitarra, harmónica, piano
Pau McCartney - Voz, bajo, piano
George Harrison - Voz, guitarra
Ringo Starr - Batería, percusión

Temas

1. A Hard Day's Night (2:35)
2. I Should Have Known Better (2:44)
3. If I Fell (2:20)
4. I'm Happy Just to Dance With You (1:57)
5. And I Love Her (2:30)
6. Tell Me Why (2:09)
7. Can’t Buy Me Love (2:12)
8. Any Time at All (2:12)
9. I’ll Cry Instead (1:46)
10. Things We Said Today (2:36)
11. When I Get Home (2:17)
12. You Can’t Do That (2:35)
13. I’ll Be Back (2:25)

Multimedia





Escucha y compra

Este disco en Amazon: The Beatles – A Hard Day’s Night (Especial 60º Aniversario)
Todos los discos de The Beatles en Amazon


Escribir sobre los cuatro fantásticos de Liverpool puede ser tarea fácil o difícil, según se enfoque el escrito. Fácil porque, con poco conocimiento en la materia, en un mundo de sobresaturación de información en el que vivimos, das una patada a una piedra (o pulsas una tecla) y de golpe salen datos y más datos sobre la banda en cuestión. Difícil porque, a no ser que formes parte de esa beatlemanía más melómana, o seas un erudito en la materia al estilo de escritores/biógrafos como Kenneth Womack, Philip Norman, o el segoviano José Luís Gilsazn Román, querer escribir algo sobre The Beatles (y sobre todo enfocarlo hacia un lector beatlemaniaco) puede no estar a la altura, quedando demasiado generalizado, vacío, siendo un más de lo mismo.

No sé cuántos lectores de nuestra santa madre Science of Noise son seguidores de The Beatles, yo, personalmente, no me considero un beatlemaniaco, ni un erudito en esa materia, ni tan siquiera un medio experto; es más, incluso mi gusto por The Beatles vino ya casi tocando los 30. Haciendo gala de una actitud derrotista al más puro estilo jeto en rueda de prensa del bueno de Miguel Ángel Lotina, casi me dan ganas de pedir perdón por anticipado por hacerme cargo de este 60º Aniversario de un disco que, siempre he pensado, marcó un antes y un después para los escarabajos. Reconozco que me hubiese sentido más cómodo escribiendo sobre el 30º Aniversario del espléndido debut de los británicos Skin, del 20º del Colony de In Flames, o del 50º del Sabbath Bloody Sabbath de los de Birmingham, pero, o se me ha pasado la fecha, o ya estaban “pillados”, así que decidí tirarme a la piscina con este A Hard Day’s Night (1964).

Personalmente tiendo a dividir los discos de The Beatles en dos épocas, algo así como “la que más me gusta” (1965-1970), y “la que menos me gusta” (1963-1965), teniendo como ecuador de esas épocas a Rubber Soul (1965). Mientras más sucios, yonkis, porretas, drogatas, extravagantes, barbudos y greñudos, más me gustan los de Liverpool, así que este A Hard Day’s Night no es ni de largo, el disco que más aprecio de ellos, pero si el que más me gusta de su primera época.

A Hard Day’s Night es el tercer disco de The Beatles, siendo la cara A la banda sonora perteneciente al film del mismo título, primera incursión de los de Liverpool en el cine bajo un irreverente y desenfadado largometraje donde se interpretan a ellos mismos a modo de falso documental. Como era de esperar, la cinta dirigida por Richard Lester, que un año después repitió con Help! (1965), y con el tiempo fue responsable de títulos como Golfus de Roma, Superman II y III, o Petulia, fue un sonado éxito, un factor a añadir que aupó aún más la meteórica carrera de los fab four. Es cierto que los incipientes The Beatles ya eran una banda muy grande, contaban con una decena de éxitos, y su beatlemanía estaba arrasando por Reino Unido, Europa, y Estados Unidos, pero pienso que este A Hard Day’s Night fue su primer, e importante, punto de inflexión.

Por primera vez (y única), Lennon y McCartney, firman todos y cada uno de los trece cortes que componen el disco en unas maratonianas sesiones de grabación en los Abbey Road Studios, unas jornadas que hicieron mella en Ringo, que sufrió un colapso por agotamiento, teniendo que ser hospitalizado una semana. Por cierto, y hablando del bueno de Ringo, en una entrevista publicada en Playboy a finales de los ochenta, Lennon decía sobre el título de la película:

«Iba a casa en el coche y Dick Lester sugirió el título A Hard Day’s Night (para la película) a partir de algo que había dicho Ringo. Yo lo había utilizado en In His Own Write, pero era uno de esos comentarios espontáneos de Ringo. Ya sabes, una de sus incongruencias. Un ringoísmo, algo que dijo no para hacerse el gracioso, sino que simplemente dijo.»

Con un estilo muy beat, The Beatles presentan una colección de temas más trabajados que lo visto hasta ahora, pero sobre todo presentan un sonido que sería la senda a seguir en futuras grabaciones, experimentando con nuevos arreglos e instrumentos, como la guitarra de doce cuerdas de Harrison o el doumbek (instrumento oriental) de Ringo. También la bienvenida a novedosas composiciones como las baladas fueron bien recibidas durante la composición del disco, al igual que alejarse, aunque fuese mínimamente, de la temática romántica amorosa banal (y pastelosa) de sus letras

Como digo, la cara A corresponde a la soundtrack del film, siendo esta, para un servidor, mucho más interesante que la B. El tema título abre el disco con un llamativo acorde y lo sigue de manera armónica, muy alegre y con esos estribillos marca de la casa que se te quedan en la cabeza. Este corte era lo más parecido a un “encargo”, es decir, trabajar sobre un título ya escrito y con la idea de que fuese el tema principal del film. “I Should Have Known Better” posee una letra la mar de infantil y su música es luminosa y optimista, brillando la harmónica y el desenfadado tempo, y con “If I Fell “llegamos a la primera balada del disco, según Lennon, la precursora de “In My Life”. El corte presenta una bella melodía y su estructura, para la época, era bastante original, abriéndola con un falso estribillo que nunca más volverá a aparecer, recuperando magistralmente el ideario de las composiciones de los años 40 y 50. Aunque, como no podía ser de otra manera, la letra trata del amor, esta vez se aborda de una manera más oscura. La facilona y festiva “I’m Happy Just To Dance With You” es quizás de lo más flojito de la cara A, la única aportación vocal de Harrison en todo el disco, un corte compuesto y grabado a la velocidad del rayo, algo así como unas migajas que habían dejado John y Paul para que Gorge no se sintiese invisible. “And I Love Her” suena a McCartney 100%, sencilla, cálida, bella, y de versos sensibles. Destaca sobre todo vocalmente, pero también y la guitarra solista de George. Aunque a priori Paul tenía muy claro cómo debía sonar su creación, fue una composición que dio mucho trabajo en el estudio, dato que confirma el hecho que The Beatles se sentían cómodos y curiosos experimentando. “And I Love Her” siempre fue una de las piezas preferidas de sus seguidores, y una de las más versionadas. Destacaría aquí la de unos jovencísimos The Wailers, liderados por un tal Bob Marley, o la que conocimos de Kurt Cobain en Montage of Heck: The Home Recordings (2015).

Vamos llegando al final de la cara A, primero con la muy beat “Tell Me Why”, heredera de la Motown y de los ritmos más negros (doo-wop, swing…). Es un corte energético y rítmico, aunque el significado de su letra puede entrever cierta crisis amorosa. Los arreglos en la batería gustaron mucho y, como era habitual en la época, fueron “copiados” por algunas bandas, como lo hizo Keith Moon en el inicio de “La-La-La Lies” para el álbum My Generation (1965) de The Who. Cerrando la primera cara tenemos “Can’t Buy Me Love”, otro reconocible jitazo de The Beatles, un tema con más gancho que calidad, pero, aun así, un jitazo. La dinámica “Can’t Buy Me Love” fue compuesta por Paul, en la habitación de un hotel de París en medio de las actuaciones que tenían contratadas en el teatro Olympia, imprimiéndole mucho rhythm and blues, género el cual Paul era un gran seguidor.

La cara B siempre me ha parecido menos redonda que la A, y reconozco que, si la cara A me la zampo una y otra vez sin ningún problema, con la B, nunca he llegado a estar satisfecho en su totalidad. Se abre muy bien con “Any Time at All”, una composición que debe a otras anteriores como “It Won’t Be Long”, donde todos brillan sin estridencias en su papel en uno de los últimos cortes que fueron grabados para completar el disco, pero las siguientes, la breve “I’ll Cry Instead” y la melódica “Things We Said Today”, me parecen muy fojas, dejándome bastante frío (opinión personal, claro está). “When I Get Home” tampoco mejora demasiado los dos últimos cortes, un híbrido de rock ‘n’ roll, blues, soul… Siempre que escucho estos tres cortes tengo la sensación de toparme con un bache entre los surcos del disco, así que no es hasta la siguiente “You Can’t Do That” donde la composición vuelve a brillar. Se dice que es uno de los temas preferidos de Harrison, una composición que tiene fuerza, rock, y aunque el bueno de George quedó algo relegado a la guitarra de acompañamiento, brillan sus doce cuerdas.

El disco se cierra con “I’ll Be Back”, otra balada con el sello Lennon, acústica y con buenas armonías vocales entrelazadas en las voces de John y Paul. Quizás como concepto no fue la mejor selección para terminar un disco, aun así es de lo más destacado de la cara B.

Este A Hard Day’s Night (número 1 total) se muestra como una grabación más seria y compacta que sus anteriores dos discos, incluso me atrevería a decir que también por encima de Beatles for Sale (1964) y Help!. Es la primera vez donde se aprecia que los de Liverpool comienzan a interesarse por la experimentación y en buscar nuevas vías para plasmar sus composiciones. Si tuviese que elegir un disco de su primera época, tengo claro que sería el aquí reseñado.

Fotografía: Martha Karsh/Janus Films
Avatar
Sobre Jaime Arjona 96 Artículos
Pota Blava y fanzinero de los 90. La música siempre ha sido una de mis grandes pasiones, y aunque el Metal es mi principal referencia, no he parado de moverme por diferentes estilos sin encerrarme a nada. Con los años el escribir también se convirtió en otra pasión, así que si junto las dos me sale la receta perfecta para mi droga personal. Estoy aquí para aportar humildemente algo de mi locura musical, y si además me lo puedo pasar bien…pues de puta madre.