Soul Asylum – Grave Dancers Union: 30 años del tren fuera de control y del éxito de masas

Ficha técnica

Publicado el 6 de octubre de 1992
Discográfica: Columbia Records
 
Componentes:
Dave Pirner - Voz, guitarra
Dan Murphy - Guitarra, coros
Karl Mueller - Bajo
Grant Young - Batería
Sterling Campbell - Percusión

Temas

1. Somebody to Shove (3:15)
2. Black Gold (3:57)
3. Runaway Train (4:26)
4. Keep It Up (3:48)
5. Homesick (3:34)
6. Get on Out (3:30)
7. New World (4:04)
8. April Fool (3:45)
9. Without a Trace (3:33)
10. Growing Into You (3:13)
11. 99% (3:59)
12. The Sun Maid (3:51)

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A principios de la década de los 90, Soul Asylum llegó a la escena del rock alternativo como un tren bala a toda velocidad, armado con un álbum coherente desde el punto de vista temático y sonoro. Sin embargo, muchos fans del género, en ese momento, no sabían que la banda ya llevaba en este business más de una década, y que este Grave Dancers Union (1992) era ya su sexto álbum de estudio. Un álbum, eso sí, que marcaría un punto de inflexión en la carrera de los de Dave Pirner que cambiaría sus vidas para siempre gracias a una canción.

Durante demasiados años, la fortuna de Soul Asylum parecía seguir el curso descrito en su propia canción de 1990 «Nice Guys (Don’t Get Paid)», tema incluido en su álbum de 1990 And the Horse They Rode in On, el quinto de su carrera. Pero un par de años más tarde, finalmente, después de una década de éxito de crítica y fracaso comercial, la banda parecía haberse abierto paso con su nuevo álbum, Grave Dancers Union, y su genial primer single «Somebody to Shove»; efectivamente, «Runaway Train» no fue el primero… ni el segundo. El guitarrista Dan Murphy comenzó a sentir que la suerte de la banda estaba a punto de cambiar cuando realizaron una gira por varias emisoras de rock en apoyo de Grave Dancers Union:

«Conducíamos hasta emisoras realmente conservadoras en el centro del país. Terminaba una canción de Jethro Tull y el DJ decía: ‘¡Tenemos a Soul Asylum subiendo al estudio!’, como si realmente eso significara algo para la audiencia. Todos nos miramos conmocionados. Supongo que si aguantas el tiempo suficiente, sea lo que sea que toques, acaba por convertirse en ‘algo que está de moda’.»

Tal afirmación solo puede ser cierta si, como Soul Asylum, lo que toques sea rock directo, inteligente, agresivo, con influencias punk y, sobre todo, pegadizo. La banda realmente no cambió mucho su enfoque y manera de entender la música a lo largo de los años, aunque, con el paso del tiempo -ya llevan 40 años en la industria musical-, se convirtieran en músicos considerablemente mejores.

Los de Minneapolis nos ofrecieron hace hoy 30 años un gran álbum de rock alternativo. Subestimado a veces y poderoso a ratos, pero siempre ricamente auténtico. La composición de canciones a cargo de su líder Dave Pirner brilla en este, su sexto álbum de estudio, como lo demuestra su estatus de Triple Platino.

Tres décadas después de su publicación, Grave Dancers Union no suena diferente a la primera vez que lo escuché durante mi adolescencia, y eso es algo bueno, muy bueno. Estamos ante un álbum lleno de rock ‘n’ roll como se debe tocar, lento, rápido y con todos los tempos intermedios. Si quieres riffs, los tiene. Si quieres solos y partes tristes, también. ¿Letras introspectivas y reflexivas? ¡Visto! ¿Partes más profundas? ¡Sí! Grave Dancers Union tiene de todo, para tod@s.

Antes de adentrarnos a analizar las canciones, me gustaría hacer mención a la portada, al artwork del álbum, pues estamos ante una de las portadas visualmente más impactantes de su época. Francesca Restrepo fue la encargada de la dirección de arte y el diseño. Para la portada, usó una fotografía del fotógrafo checo Jan Saudek titulada «Fate Descends Towards the River Leading Two Innocent Children», que fue tomada en el año 1970. Las mayúsculas que se usaron para plasmar el nombre de la banda parecen haber sido hechas con una etiquetadora Dymo (si tienes más de 30, sabrás a lo que me refiero…).

Las canciones

Entremos de lleno en el análisis de las pistas, y me voy a tomar el lujo de hacer un track by track, en homenaje a la banda y a mi compañero Beto

«Somebody to Shove»

Puro nervio, agitada, desgarrada; el equilibrio perfecto entre letras (puentes) que, un poco por debajo, anticipan unos coros poderosos. Había pocas bandas de la época capaces de hacerlo y hacerlo tan bien como Soul Asylum, y este opener es un claro ejemplo de ello. Es la canción principal del álbum, el primer single.

«‘Cause I want somebody to shove
I need somebody to shove
I want somebody to shove me.»

Menuda manera de empezar el álbum. Sus guitarras ásperas y voces frenéticas la convierten en el comienzo perfecto del álbum. No sé a vosotr@s, pero a mí me parece un auténtico temarral, de mis canciones favoritas de toda la década.

«Black Gold»

Sin bajar un ápice el nivel de energía, pero en un estado de ánimo marcadamente más lento y conmovedor, encontramos esta semi balada glammy llamada «Black Gold». En este segundo single, que ya fue lanzado en 1993, la banda une el espíritu luchador de su predecesora con la que que viene después, la poderosa y ultraconocida balada «Runaway Train». Especial mención a esa ingeniosa técnica de retardo inverso que podemos escuchar cuando empieza el minutos dos de la canción y a la voz cada vez más rasgada de Pirner. He de reconocer que su voz es muy característica, pero flojea bastante en directo; las cosas como son.

«Runaway Train»

«Runaway train never coming back
Runaway train tearing up the track.»

El tren fuera de control que nunca regresa. El tren fuera de control rompiendo la vía. Y por «vía», parece ser, que Pirner se refería a «las listas de éxitos». «Runaway Train» es el éxito de Grave Dancers Union. Además, fue el himno del verano de 1993 (fue lanzado como single el 1 de junio de 1993), con un poderoso videoclip a juego, y recibió un Grammy en 1994. La verdad es que, si nos paramos a pensar, Soul Asylum ha lanzado una buena cantidad de sencillos que han estado mucho tiempo en las ondas (radio y televisión), incluido «Misery» (mi tema preferido de la banda… ever, incluido en su posterior trabajo de 1995 Let Your Dim Light Shine), pero nada en comparación con «Runaway Train». Aunque «Misery» llegó a ser lo suficientemente popular en su día como para que «Weird Al» Yankovic la parodiara.

A diferencia de los videos musicales de «Somebody to Shove» y «Black Gold», dirigidos ambos por, ojo, Zack Snyder, el video de «Runaway Train» fue dirigido por el británico Tony Kaye, director de American History X (1998). Si lo recordáis -y si no, pinchad en en el enlace que hay por aquí-, más que un videoclip se trata de un anuncio de servicio público, centrado en fugitivos reales. No en vano, lo primero que vemos al visionarlo es «There are over one million youth lost on the streets of America». Me pregunto si el hecho de aparecer en el video sirvió de algo de cara a dar con ell@s… ¡pues tengo la respuesta! De los 36 jóvenes desaparecidos que se muestran, 25 fueron encontrados, pero los otros 11 todavía, a día de hoy, siguen en paradero desconocido.

«Keep It Up»

Después de una pista tan desgarradora, Soul Asylum eleva el estado de ánimo del oyente con las vibraciones optimistas y positivas de «Keep It Up». El cuarto corte del Grave Dancers Union destila una alegría absoluta; os recomiendo encarecidamente que la escuchéis mientras conducís cantando «Singin’ Na na na na na». Aquí encontramos el solo de guitarra más garajero de todo el álbum. Altibajos sónicos y un sonido frenético idílico para la época. Grandes voces corales, especialmente el dulce falsete de Pirner justo antes del grande finale.

«Homesick»

Con «Homesick», la banda vuelve a mostrarse, de nuevo, melancólica con esta balada de inspiración country. es el tema más nostálgico del disco; un medio tiempo típicamente noventero en el que, obviamente, no faltan los power chords sobresaturados y los acordes acústicos. Pero, a pesar de ello, es el tema que menos me agrada.

«Get on Out»

«Parafraseando» a los grandes AC/DC, «If You Want Blood Rock (You’ve Got It)». «Get on Out» es uno de los temas más rockeros. A destacar su inicio y su lento pero paulatino desarrollo hasta estallar en esos «Out of my head…» finales. Pero lo que más me gusta de este corte es su ritmo de batería. ¿Quién será el autor, Grant Young o Sterling Campbell? Vamos con el salseo. Según cuentan las malas lenguas el productor Michael Beinhorn (Red Hot Chili PeppersSoundgarden, Marilyn Manson) no acababa de estar del todo satisfecho con las pistas de batería de Young, por lo que contrató al músico de estudio Sterling Campbell, quien por aquél entonces era la pareja sentimental de… ¡Marta Sánchez!

«New World»

«New World» tiene pinceladas de folk rock de principios de los 70, bastante inspirada en ese tema que Ugly Kid Joe puso en oreja de todos por aquella misma época. me refiero al «Cat’s in the Cradle» de Harry Chapin.

La verdad es que ningún álbum de rock alternativo de los 90 estaría completo sin la típica historia de un tipo bebiendo en la barra del bar de un pueblucho de mala muerte. La que quizá sea una de las canciones menos inspiradas de este trabajo, es una especie de pseudo balada que habla de lo pobre y miserable de la existencia humana.

«April Fool»

En contraposición a la anterior, este «April Fool» sabe a gloria, si bien parece le cueste un poco demasiado arrancar. Estamos ante una de las piezas más rockeras y glam (y menos alternativas) del álbum, un tema que bien podría haber sido una canción de una banda como Ugly Kid Joe (perdonad que me repita), que tan en forma estaban en 1992 gracias a su America’s Least Wanted (efectivamente, no hicimos la reseña…), que apenas llevaba dos semanas en el mercada para cuando Grave Dancers Union vio la luz. Todo un -llamadlo homenaje- a una época en la que el rock alternativo y el glam/pop metal retozaban en la misma escena, en el mismo momento.

«Without a Trace»

«I fell in love with a hookerShe laughed in my faceSo seriously I took herI was a disgrace.»

Si hay una moraleja que se desprende de la novena canción de este álbum es que nunca, bajo ninguna circunstancia, has de enamorarte de una prostituta.

Otra de las favoritas del público, una pista de rock alternativo para sentirse bien que rebosa sensibilidad pop, que personificaba el sonido típico de la música alternativa de la época. Es de la letra de este tema, del inicio de su tercera estrofa, de donde la banda extrajo el título de este LP:

«I tried to dance at a funeralNew Orleans styleI joined the Grave Dancer’s UnionI had to file.»

Las buenas bandas siempre encuentran la forma de sacar el título de un álbum del contenido o de la temática general de alguno de los temas que lo componen. «Without a Trace» fue el cuarto sencillo lanzado, alcanzando el puesto número 27 en la lista Modern Rock Tracks.

«Growing Into You»

El riff de apertura, al más puro estilo años 70, es de lo más destacado de «Growing Into You», junto con esa melodía a medio camino entre el power pop y el punk que encontramos en su meridiano, coronada con un solo de guitarra bastante agradable. El final, eso sí, es bastante mejorable.

Todo un arreón rockero que se traduce en otro viaje a través del campo de lo alternativo; los mismos terrenos que décadas antes habían visitado artistas de la talla de, por ejemplo, The Jayhawks.

«99%»

Cuando estamos a punto de llegar al final, nos llega este trallazo, una canción que me tiene enamoradísimo desde la primera vez que que la escuché. «99%» y «Runaway Train» no podrían estar -estilísticamente- más alejadas. Esta es la incursión más evidente de Soul Asylum en noise/grunge que estaba tan de moda en aquellos momentos, haciéndose eco del mismo fuzz que Sonic Youth («100%») y Alice in ChainsMan in the Box») había hecho servir solo unos meses antes.

Lo que hace que esta pieza sea tan potente, aparte de la voz de Pirner, es el ritmo de bajo de Karl Mueller; robusto, resistente y, seguramente, desapercibido para casi todo el mundo. La canción acaba con una outro distorsionada y confusa que nos lleva de la mano hacia la guitarra acústica de la final «The Sun Maid».

«The Sun Maid»

Curiosa (pero bella) forma de finalizar con la lenta, suave y sombría «The Sun Maid», un tema con reminiscencias de The Beatles («Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band»). Para much@s, es el cierre perfecto, pero la verdad es que yo no hubiera metido nada después de «99%», pero es que entonces, el productor Michael Beinhorn no hubiera aparecido en el álbum, pues es él quien toca el glockenspiel y la tuba que escuchamos cada dos por tres a lo largo de los casi cuatro minutos que duda la canción.

La verdad es que me provoca pensamientos enfrentados entre los que los peores pasan por encima de los buenos. Soy de los que piensan que un álbum ha de finalizar, como mínimo, igual de bien que empieza, y esto aquí no sucede. Vale que es complicado igualar un tema como «Somebody to Shove», pero si lo hubieran dejado con «99%», incluso la superarían.

Conclusión

Grave Dancers Union hizo que Soul Asylum subiera 1.000 peldaños de golpe hacia el estrellato. La banda vendió millones de copias y produjo el megaéxito «Runaway Train» -gracias al cual empezaron a jugar en una más grande y completamente nueva liga – y, como era de esperar, los fans de toda la vida se sintieron decepcionados con los buenos resultados. Los derroteros más alternativos y menos punk que los de Minnesota tomaron no fueron del agrado de los trves. Pero no por ello hay que negar lo evidente: estamos ante un sólido disco de rock alternativo cuyo éxito, sin embargo, nunca llegaron a igual posteriormente.

Tres años más tarde veía la luz el igualmente pulido y atractivo Let Your Dim Light Shine, además de cuatro álbumes más en las décadas siguientes. Aún así, Grave Dancers Union sigue siendo el pináculo del éxito de la banda, que aún resuena hasta el día de hoy. ¿Disco de isla desierta? Sí.

Rubén de Haro
Sobre Rubén de Haro 401 Artículos
Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J'hayber.