Skid Row – Skid Row: 30 años del debut de los «pretty bad boys»

Ficha técnica

Publicado el 24 de enero de 1989
Discográfica: Atlantic Records
 
Componentes:
Sebastian Bach - Voz
Scotti Hill - Guitarra
Dave "The Snake" Sabo - Guitarra, coros
Rachel Bolan - Bajo, coros
Rob Affuso - Batería

Temas

1. Big Guns (3:36)
2. Sweet Little Sister (3:10)
3. Can't Stand the Heartache (3:24)
4. Piece of Me (2:48)
5. 18 and Life (3:50)
6. Rattlesnake Shake (3:07)
7. Youth Gone Wild (3:18)
8. Here I Am (3:10)
9. Makin' a Mess (3:38)
10. I Remember You (5:10)
11. Midnight/Tornado (4:17)

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En contadas ocasiones, uno tiene la sensación de estar escuchando parte de la Historia de la Música, y esta es una de esas ocasiones. Skid Row (1989), el primer y homónimo álbum de los otros hijos pródigos de New Jersey -con permiso de Bon Jovi-, es eso: un álbum histórico que influyó en muchas, centenares de bandas. Este álbum es categóricamente su mejor trabajo, seguido (eso sí) muy de cerca por su segundo trabajo, el también sublime Slave to the Grind (1991). Sebastian Bach muestra un gran despliegue vocal en casi todas las canciones. Además, el álbum es mucho más pesado que el glam, tan de moda durante aquellos años, y esta es una de las principales razones por las que este trabajo es tan bienvenido por los fans. El álbum tiene todo lo que un fan puede desear: canción de apertura potente, temas rápidos y baladas desgarradoras. Así de claro. Estamos ante un trabajo esencial para cualquier fan que ame el metal americano de los años 80, aunque muchos jamás les metan dentro del saco del metal.

Al ser originarios de New Jersey, no fue difícil confundirles con una banda de glam. Especialmente si tu cantante era Sebastian Bach, un muchacho que hizo que las adolescentes de turno se volvieran locas cada vez que aparecía. Si incluso un servidor de ustedes lucía con orgullo recortes varios en la carpeta del instituto. Pero… ¡me cago en la puta, coño! ¡Skid Row no era una banda de glam metal! Poison eran glam. Aunque sí es cierto que hay algunos pasajes del álbum que puedan sonar algo glammy, y la culpa de ello la tienen las baladas, estamos ante un trabajo de heavy metal directo con algunos riffs claramente influenciados por el blues rock, con grandes y memorables coros, y con una encomiable entrega vocal.

Las letras son típicas dentro del universo metal, pues hablan sobre chicas, rebeldía y diversión, que es también el punto principal del álbum. Pero se trata de letras realmente inteligentes y divertidas, en el buen sentido de la palabra. La producción es bastante típica para este tipo de bandas y no hay nada de malo en ello.

Creo que habré escuchado este trabajo, sin miedo a errar, unas 745.984 veces, así que me voy a tomar la licencia de diseccionarlo poco a poco, canción a canción… joya tras joya.

«Big Guns» es una canción de apertura absolutamente indignante que te arrolla con su velocidad, ritmo, guitarras, voces… y, por supuesto, posee un coro ultra poderoso. Es el tema más adecuado para abrir este gran álbum. Una de las mejores canciones en la carrera de la de la banda, sin ningún género de dudas.

«Sweet Little Sister» es una canción realmente poderosa que, extrañamente, pasó a convertirse en una de las favoritas de todos los fans de la época. La canción me recuerda a los grandes años de Ratt, por su estilo tan ochenteno. Rápida y repleta de una energía, tan positiva como adictiva. Una de las mejores del álbum. Mucho me temo que esta coletilla debería añadirla al final de cada párrafo…

«Can’t Stand the Heartache» es otra canción realmente poderosa. Aquí, Sebastian Bach muestra sus grandes posibilidades vocales. La guitarra solista es simplemente maravillosa. Lo único que no son tan buenos son los coros. Es, en mi opinión, la más floja del álbum… quizá por su simpleza.

Con «Piece of Me» me pongo en pie y hago palmas con las orejas. Es el tema más hard del álbum. Es adrenalina pura. Simple y llanamente, un temarral que rezuma rock ‘n’ roll por todos sus putos poros. Corta y clara, la canción se hizo con un solo propósito: volverte loco. Grandes guitarras solistas y voces absolutamente devastadoras. Es la que más desentona, por lo diferente que suena al resto de temas, pero eso la hace realmente especial y sorprendente y acojonantemente buena.

«18 and Life» (junto con «I Remember You») es quizá la canción más conocida, no solo de este trabajo, sino de la carrera de Skid Row. Se trata de una canción desgarradora con una letra realmente dura y dolorosa, lo que hace que sea una canción muy seria. Sebastian Bach suena perfecto y las guitarras solistas son, una vez más, fantásticas, así como el coro. Es, tras «Youth Gone Wild», el segundo single extraído de este Skid Row. Muy pocas bandas pueden ser elogiadas por una canción así, y estos tipos están siempre en todas esas quinielas. Poderosa y desgarradora canción. Una de las mejores baladas de la historia.

«Rattlesnake Shake» es un tema que te mete un chute de posibilidad, ya que mientras la escuchas, te das cuenta de que no es como las otras canciones del álbum, pues tiene una atmósfera y un temperamento propios. El coro es bueno, sí, pero se me tambalea un pelo. Pero, muy a pesar de ello, es una buena canción, con grandes voces, poderosas guitarras y un Bolan es estado de gracia.

Y llegamos al himno, al tema, al antémico y atemporal «Youth Gone Wild», la que para muchos es su mejor canción… ever. Desde mi punto de vista, es muy buena (¡obvio!), pero no creo que sea la mejor. Es una canción típicamente Skid Row y posee un gran coro. Sin lugar a dudas puedo decir que la canción es buena, pero tiene sus propios defectos. Pero también tiene una muy buena dosis de guitarras solistas totalmente devastadoras.

«Here I Am» tiene un gran ritmo de guitarras y batería, mientras que las voces son agradables… pero creo que mejorables. Es el tema que cuenta con el solo más flojo de todo el álbum, lo que la convierte automáticamente en la peor. Es, por así decirlo, una canción contradictoria, pero tiene sus partes buenas (o no).

«Makin’ a Mess» es rápida, fuerte y, de nuevo, positiva. Es adecuada para, por ejemplo, pegarse una farra padre un sábado por la noche. Las voces son muy buenas, y también lo es su ritmo, con ese espíritu tan de los años 80. Pero lo mejor aquí son las guitarras solistas. A must have para cualquier fan que se precie.

«I Remember You» es, simplemente, de lo mejorcito de este álbum. Una de las mejores y más radiadas baladas de la historia. Puede sonar sorprendente, pero os diré que la letra de esta canción es una de las mejores que jamás haya leído/escuchado. Las voces de Sebastian Bach están aquí en su cénit. El ritmo es impresionante gracias a esa gran guitarra acústica que suena al principio de la canción; es maravillosa y derretirá tu corazón. Pero lo mejor de la canción es su coro, y creo que Bach se lo toma como algo realmente personal. Tal vez la chica que es elogiada en la canción sea su ex novia; solo él lo sabe. Sea como sea, esta canción es la mejor del álbum, la mejor en la carrera de la banda y una de las mejores baladas de la historia… y mira que hay.

«Midnight/Tornado» es un soberbio cierre (por partida doble) para este álbum. Canción moderadamente rápida con un punch propio muy genuino. Las voces son realmente geniales, el ritmo es asombroso, la batería suena de perlas y el solo es grandioso. Canción que trae consigo el espíritu del metal de los 80.

Pues así es el primer álbum de Skid Row. Algunos dicen que es una banda de glam shit, mientras que otros dicen que se trata de una poderosa banda de heavy metal. Sí, su primer álbum cuenta con un éxito comercial como es «I Remember You», que sonó y resonó por todos los costados de la MTV, pero este álbum es absolutamente increíble. Las canciones son poderosas y pesadas y, a pesar del éxito comercial, puedo decir que es un álbum legendario. Las voces de Sebastian Bach son fascinantes. Gran carta de presentación para uno de los mejores vocalistas que ha parido el circo del rock.

Rubén de Haro
Sobre Rubén de Haro 370 Artículos
Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J'hayber.