Sabaton – The Great War

Nuestra Nota


7.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 19 de julio de 2019
Discográfica: Nuclear Blast Records
 
Componentes:
Joakim Bridén - Voz, teclados
Chris Rörland - Guitarra, coros
Tommy Johansson - Guitarra, coros
Pär Sundstrom - Bajo, coros
Hannes van Dahl - Batería, coros

Temas

1. The Future of Warfare (3:26)
2. Seven Pillars of Wisdom (3:02)
3. 82nd All the Way (3:31)
4. The Attack of the Dead Men (3:56)
5. Devil Dogs (3:17)
6. The Red Baron (3:22)
7. Great War (4:28)
8. A Ghost in the Trenches (3:26)
9. Fields of Verdun (3:17)
10. The End of War to End All the Wars (4:45)
11. In Flanders Fields (1:57)

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Hay que reconocer que el mundo del heavy metal tiene una dolorosa urgencia, y no es otra que construir nuevos ídolos ya que los antiguos dioses van pereciendo debido al paso del tiempo. El reloj apremia y las prisas nos están empujando a elevar a los altares a agrupaciones que están muy bien, pero lo divino les queda lejos. Igual que hace unos años predecí que Sabaton subirían como la espuma y que terminarían con tanques en escena también puedo afirmar que no creo que sean una banda candidata a sustituir a los más grandes, y si lo consiguen, será porque realmente no hay nada más capaz de empujar a nuestra música favorita hacia los límites o llevarla a otras dimensiones. Cuando Sabaton eran teloneros de los teloneros en Barcelona consiguieron hacer botar a toda una sala. Se vio que allí había algo muy grande en ciernes, en unos tiempos en los que también existía un grupo llamado Sabatan

Y los suecos lo han conseguido a base de grandes directos, buenos discos y lo más importante: himnos que les han puesto donde están. Os recuerdo que Sabaton se están preparando para algo muy grande en el Wacken de este año: dos horas de concierto utilizando los dos escenarios a la vez. Es algo muy importante, pero Savatage ya lo hicieron y dudo que puedan llegar a superarlo. Pero ese es uno de los enormes puntos fuertes que gastan los suecos, atreverse a intentar ser originales en cuanto a directo. No puedo decir lo mismo de su música en estudio. Pero reconozcamos que la combinación es perfecta: Sobredosis de teclados ampulosos con una excelente base de power metal y con voz que huye de los agudos. A ello súmale el look bélico y unas letras que beben sólo de conflictos cruentos. Ah, y las gafas de sol, el mohicano y el chaleco. Brodén es ya icónico.

Cuando uno ha de enfrentarse a The Great War teme de entrada dos cosas: una, que estemos ante su disco más exitoso, y dos, que vuelvan a estirar un poco más el chicle de su misma fórmula. Considero que estamos ante las dos cosas temidas. The Great War es una bomba comercial y casi seguro que va a ser el más vendido y exitosos de todos sus discos. Y es muy meritorio que lo hayan conseguido tras tantos años de explotar una misma fórmula, pero reconozcamos en su bélico vocabulario que “hay muy pocas novedades en el frente”.

De entrada, quiero destacar que cuando se salen del guion es cuando las cosas más lucen y ese es el escaso de “The Red Baron”. Un single pletórico y genial que no es otra cosa que un remake de “Easy Livin” de Uriah Heep aunque pasada por los filtros de los suecos. Será la favorita de todo el mundo, pero por favor, hay que rendir homenaje al teclado de Ken Hensley, incluso el solo es casi igual. Cuando se acercaron a Savatage parieron una de sus mejores canciones, “To Hell and Back”, ahora que se acercan a los Heep consiguen lo mismo. Tengo que destacar otra excelente, aunque es otra vuelta de tuerca a lo mismo: “Devil Dogs”. Pocas novedades respecto a lo que llevan haciendo desde 2005, pero nos encanta. La genialidad aquí aparece cuando al verso-puente-estribillo y al rimar con fechas añaden un pasaje que rompe la hoja de ruta.

Pero piezas como la que abren, “The Future of Warfare”, son obvias a más no poder y repiten los esquemas hasta la saciedad. Funciona, es verdad, pero… ¿hasta cuándo? La temática de la gran guerra (Primera guerra mundial) es ambicioso e ideal para hacer de este disco el gran salto, pero el uso y abuso de la fórmula ganadora será repetido hasta la saciedad. “Seven Pillars of Wisdom” es el perfecto ejemplo de ello (gran solo de guitarra). “The Attack of the Dead Men” es el medio tiempo atmosférico y ampuloso. Juegan con coros grandilocuentes, teclados tecnológicos y un reverb de batería exagerado, pero ideal para el tema. Destacaría como de lo mejor del disco “82nd All the Way” a pesar de mantenerse en el sota-caballo-rey, pero es justo lo que uno espera de Sabaton. Subrayar el gran trabajo a nivel de guitarras a pesar de que los solos nunca es lo más destacable del grupo. Tommy Johansson encaja perfectamente y, no sé si llega a participar en los coros, pero su voz es sencillamente espectacular.

Del tema que uno espera más es del que da título al disco, y no creo que decepcione. Doble ración de épica y grandilocuencia en otro tema que va para clásico con los teclados acentuando a modo de coros. Pero nada nuevo que no nos hayan ofrecido ya. En “Fields of Verdun” encontramos el tema más directo y con las guitarras más en primer plano que teclados y coros, algo que se agradece, al igual que el solo tan deudor de la música clásica. Gentileza de un invitado: Thobbe Englund. En “The End of War to End All the Wars” hay la carga simbólica de la frase esperanzadora que nunca se cumplió. Aquí hay un exceso orquestal que se suma al sonido clásico de Sabaton. El mismo concepto orquestal sirve para la despedida solemne en “In Flanders Fields”, poema musicado de John Alexander McCrae. Esplendoroso detalle con una letra maravillosa.

Estamos ante el disco más importante de Sabaton, el que tiene que arrasar en medio mundo y llevarles al siguiente nivel. No creo que sea el mejor álbum de Sabaton ni que posea algunos de sus mejores temas, pero es el tiempo quien lo dirá. Considero que canciones como “Red Baron” o “Devil Dogs” son candidatas a clásicos, y hay también algunos muy buenos temas. Pero la primera sensación que te vas a llevar al escuchar el álbum es que suena igual que los otros. Sí que hay pequeños giros de guion y grandes momentos, pero requiere de escuchas. Yo creo que las grandes bandas, las de estadios, son las que aportan algo a la escena, innovan o llevan a niveles antes no transitados. Este no sería el caso de Sabaton, pero en lo que hacen son maestros, y si algo funciona… no lo van a cambiar. Veremos hasta cuando pueden estirar el chicle.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 500 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.