Rhapsody of Fire – The Eighth Mountain

Nuestra Nota


8 / 10

Ficha técnica

Publicado el 22 de febrero de 2019
Discográfica: AFM Records
 
Componentes:
Giacomo Voli - Voz
Roby de Micheli - Guitarra
Alessandro Sala - Bajo
Alex Staropoli - Teclados, orquestación
Manu Lotter - Batería

Temas

1. Abyss of Pain (0:49)
2. Seven Heroic Deed (4:47)
3. Master of Peace (5:32)
4. Rain of Fury (4:09)
5. White Wizard (4:57)
6. Warrior Heart (4:29)
7. The Courage to Forgive (4:55)
8. March Against the Tyrant (9:23)
9. Clash of Times (4:41)
10. The Legend goes on (4:46)
11. The Wind, the Rain and the Moon (5:22)
12. Tales of a Heroe's Fate (10:22)

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Me da muchísima pereza ponerme con esta review, no os voy a mentir. Cuando salieron, hacia finales de los 90, Rhapsody me sorprendieron y engancharon mucho, muchísimo. Legendary Tales (1997) es uno de los debuts más sorprendentes y frescos con los que me he topado, y quieras o no, le dieron una vuelta de tuerca a la escena en aquellos años. Symphony of Enchanted Lands (1998) me gustó más, o como mínimo lo hicieron los temas cortos y directos, como “Emerald Sword”. Aún los aguanté en Down of Victory (2000), pero fue el último disco completo suyo que escuché. Desde entonces, y con alguna excepción (“Rain of a Thounsand Flames”, la canción), me cansan mucho, hasta tal punto que soy incapaz de ponerme sus discos más clásicos. Pero haré lo que pueda y de la manera más honesta que sepa.

Bueno, creo que no hace falta entrar en la historia del grupo. Sus inicios, el cambio obligado de nombre a Rhapsody of Fire, la pelea de gallos entre Turilli y Staropoli y la bifurcación de caminos. Internet es una gran herramienta, llena de tremendos recursos, que os lo contarán mil veces mejor que yo. Sí que haremos un pequeño repaso a lo que, musicalmente, son (o eran). Se auto-impusieron la etiqueta de Epic Symphonic Hollywood Metal, y a pesar de parecerme ridículo hasta decir basta, explica muy bien lo que hacían: música tremendamente épica con grandes orquestaciones, pasajes muy de B.S.O., grandilocuencia (casi opulencia, diría yo) por doquier, letras basadas en héroes que rescataban princesas en apuros y mataban monstruos monstruosos… vamos, D&D hecho música (o eso creo, nunca he sido de jugar a rol). Por supuesto, el toque medieval reinaba por doquier. Haría las delicias de cualquier adolescentes fascinado por ese mundo, como lo fui yo hace 20 o 25 años, pero… bufff, al final el excesivo barroquismo era eso, excesivo.

Cuando la formación clásica partió peras, Lione se fue en un principio con Staropoli, al que dejó para unirse a Angra (nunca se lo perdonaré, me siento herido en el corazón… por Angra, claro). El teclista buscó hasta dar con una voz que, tras escuchar el disco, me parece muy acertada y mejor que la de Fabio. Giacomo Voli tiene un registro que me parece más amplio, con más fuerza y mejor modulación. El resto de la banda actual está compuesta por el propio Staropoli a los teclados, Roby de Micheli a las guitarras, Alessandro Sala a las cuatro (o seis) cuerdas y Manu Lotter a la metralleta. A la batería, quiero decir. Destacar, también, que se han dejado de vestimentas pseudo medievales y ahora visten de cuero. Sorprendente, cuanto menos.

El álbum nos adentra en otra saga que durará, imagino, discos y discos. Esta vez se llama The Nephilim’s Empire Saga, un nombre muy rhapsodiano, y ya muestra de qué va. Justamente de lo descrito párrafos más arriba: grandilocuencia powersinfonicometalera, un doble bombo que va a mil por hora con caja al 2 y al 4, arreglos por doquier y, por suerte, en general canciones no tan largas como me temía. Quizá bebe más del Symphony of Enchanted Lands que de otros discos posteriores, lo que para mí es buena noticia.

No creo que haga falta adentrarse en cada tema, pues siguen la misma tónica de siempre. Hay momentos buenos (quizá, por encima de todos, “Clash of Times” y “Tales of a Heroe’s Fate”, con un Voli enorme), está la balada de turno, en esta ocasión llamada “The Wind, The Rain and the Moon”, algún momento más bajo, como «White Wizard»… están todos los ingredientes que siempre han caracterizado a estos señores, y si has seguido mínimamente al grupo, ya sabes cuales son. Si no los has escuchado nunca, esta puede ser una muy buena primera vez.

Objetivamente es un buen disco dentro de lo que es Rhapsody of Fire. Bien escrito, mejor ejecutado, con unos músicos de gran nivel y con canciones que harán las delicias de quien lo escuche. Pero para mí ya es pasado. Seguramente, hace unos 20 años, hubiese disfrutado como un loco, pero hoy me aburre tremendamente, y desde ya sé que no lo volveré a escuchar (bueno, nunca digas nunca, pero…). Ponerle nota me resulta muy difícil, así que no lo haré según mis gustos y basta, sino que lo haré pensando en un fan del grupo, a un seguidor de este estilo de música tan recargado y (again) barroco Y es ahí, precisamente, cuando uno ve que se merece notaza. ¿Te mola el estilo? No lo dejes pasar.

Xavi Prat
Sobre Xavi Prat 237 Artículos
Llevo en esto del heavy más de media vida. Helloween y Rhapsody dieron paso a Whitesnake y Eclipse, pero Kiske sigue siendo Dios. Como no sólo de música vive el hombre, la literatura, Juego de Tronos y los tatuajes cierran el círculo. Algunas personas dicen que soy el puto amo, pero habrá que preguntarles por qué.