Rammstein – Sehnsucht: 25 años del advenimiento de la última gran banda de estadios

Ficha técnica

Publicado el 22 de agosto de 1997
Discográfica: Motor Music Records
 
Componentes:
Till Lindemann – Voz
Richard Kruspe – Guitarra, coros
Paul Landers – Guitarra, coros
Oliver Riedel – Bajo, coros
Christoph Schneider – Batería
Christian "Flake" Lorenz – Teclados

Temas

1. Sehnsucht (4:05)
2. Engel (4:25)
3. Tier (3:48)
4. Bestrafe Mich (3:39)
5. Du Hast (3:56)
6. Buck Dich (3:23)
7. Spiel Mit Mir (4:47)
8. Klavier (4:25)
9. Alter Mann (4:24)
10. Eifersucht (3:37)
11. Kuss Mich (Fellfrosch) (3:30)

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Cuando escuché por primera vez el “Du Hast” de Rammstein tuve muy claro que las cosas iban a cambiar, que algo nuevo golpearía la escena con un martillo pilón, el mismo que sonaba en el maquinal riff de la canción. Era algo “totalmente nuevo”, algo desconocido, y lo era, especialmente, por lo de combinar el metal industrial con la lengua alemana. Con el tiempo vimos que otras bandas ya habían transitado esa senda, pero nadie, absolutamente nadie lo había llevado a ese nivel ni había creado algo tan potente.

No había salido el disco en las tiendas y yo iba por esos tiempos a la tienda Arise de Barcelona para preguntar si había salido ya. Se me hacía la espera inacabable pues quería llegar a escuchar el disco completo de un grupo que había sido capaz de crear una pieza maestra como aquella. El día que tuve clarísimo que Rammstein lo iban a petar fue en una fiesta de mi universidad, con todos aquellos deportistas compañeros bailando música alejada del heavy metal. Le pedí al DJ que pusiera esa canción y… la reacción de la gente fue absolutamente bestial.

La portada

La portada es obra del gran Gottfried Helnwein y recuerda muchísimo a ese autorretrato que en su día terminó siendo la portada del célebre disco de Scorpions Blackout (1982). El artista austríaco surte a las caras de cada miembro del grupo de hierros correctores, ortodoncias salvajes y cuchillos clavados. Esos hierros pertenecían al célebre cirujano Ferdinand Sauerbruch. Cada disco podía tener una portada con alguno de los seis protagonistas.

El disco

El inicio con “Sehnsucht” ya te demuestra que estamos ante algo muy grande. Juegos de sintetizadores, efectos de teclado y esa voz infernal de Till Lindemann, aunque es el riff que anticipa un estribillo, estelar, muy definitorio de lo que pasarían a ser Rammstein a partir de entonces. Es un himno atemporal y un poco aquí queda ya marcada a fuego la propuesta del grupo.

Pero es un disco de obras maestras y la siguiente, “Engel”, vuelve a hacer saltar la banca. Los alemanes no iban a llegar a base de músculo y muros sonoros edificados de métrica marcada. “Engel” era un maravilloso medio tiempo empezado por ese riff del teclado de “Flake”, que casi parece un silbido. La influencia de los eslovenos Laibach es absoluta, casi que fusilan su material, pero cuando entra la vocalista Bobo el tema llega al clímax, con el sencillo juego de contrastes de fuerza y melodía.

Obviamente no hablaremos de “Du Hast” aquí y la dejaremos para el reportaje que aparecerá en dos horas sobre canciones perfectas puesto que es el tema que lo cambia todo y que hace despegar a Rammstein hasta lo más alto. “Tier” posee una onda alternativa muy 90’s combinada con la fuerza bruta y el monolítico riff metálico que da paso a sintetizadores y otro riff sencillito de teclado, muy reconocible.

Podemos llegar a considerar que “Bestrafe Mich” es de lo más accesible y comercialillo, con un riff que acentúa los contratiempos y con un Till que más que recitar, en algún pasaje canta de verdad. De entre lo más sorprendente y brillante está ese “Klavier”, que es un gran juego de contrastes que reposa en la guitarra de Kruspe y luego se enfrenta a ese ataque pesado y decibélico. Hay unos ciertos dejes con el “Seeman” de su anterior (e imprescindible) obra.

“Bück Dich” es absolutamente el sonido directo de Laibach, incluso de voz de Lindemann es casi la misma que la de Milan Fras. Es un tema totalmente de metal industrial con los efectos de sintetizador y ese muro sónico construido a base de riffs monolíticos y el bajo de Oliver Riedel. La batería de Schneider también va bien cargada de efectos. En “Spiel Mit Mir” bajan pulsaciones y arremeten con un medio tiempo muy marcado con combinación de voces y teclados de la escuela gótica germana.

El sonido caribeño de la entrada de “Alter Mann” es lo más cerca que estarás de esas fotos de playas idílicas que están en el reverso de las estampas del grupo con hierros medievales. Pronto se torna todo en oscuridad y tinieblas industriales. “Eifersucht” es de lo menos destacable de la obra, jugando con la combinatoria de todos los puntos fuertes del grupo, pero sin ese algo que tienen la mayoría de las canciones aquí encerradas.

Terminan con otro buen momento como es “Küss ich (Fellfrosch)” que llega a sintetizar todas las bondades y novedades con las que van cargados estos locos germanos. El bajo de Riedel está muy alto, pero verso y estribillo casan a la perfección con ese arsenal de trucos de sintetizadores y esas narraciones en alemán por parte de un líder que a partir de ese momento pasa a ser una absoluta estrella mundial.

Veredicto

Por aquellos tiempos el grupo daba entrevistas, aparecía en bandas sonoras de películas y en videojuegos, nada mal para estar delate de su segundo esfuerzo discográfico. Llegaron a dar una entrevista en la televisión catalana diciendo que ellos hacían música estúpida, ya dando muestras de que eran absolutamente maestros de la provocación y los dobles sentidos.

Su brutal y rompedor directo fue llevado incluso a Norte América y llegaron a tocar en los premios MTV en los que llegaron a estar nominados. Incluso consiguieron varios premios en su tierra a pesar de que también hubo una demanda por un grupo similar alemán llamado Die Krupps. Bandas que hacían lo mismo desde muchos años antes empezarían a tenerles cierta envidia de su éxito.

En Austria y Alemania literalmente arrasaron por motivos idiomáticos, pero una de las grandes aportaciones de Rammstein a la música es que la barrera semántica del idioma explotaba y volaba por los aires. Que canten en alemán pasa a ser la auténtica clave de su éxito en el que “Du Hast” tuvo muchísimo que ver. Pero para ello publicaremos luego otro reportaje.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 985 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.