¿Qué ha significado Pantera para nuestra escena metálica?

Ya sabéis que de tanto en cuanto nos gusta invitar a un montón de nuestros amigos para que hablen de algún tema en concreto, y la publicación del disco que revolucionó el metal de los noventa es una ocasión que no podíamos dejar escapar. Con Cowboys from Hell, los tejanos Pantera establecieron las bases (algunos podrán decir que Exhorder no están muy de acuerdo con esta afirmación) de la evolución del estilo en los años que estaban por venir, y las bandas que se sintieron influenciadas por este disco y los dos o tres siguientes son incontables. Esta vez no nos hemos tirado de la moto como en reportajes pasados, y nos hemos limitado a una treintena de opiniones que dejan bastante a las claras cómo nos ha marcado a todos el cambio de rumbo que la banda de los hermanos Abbott imprimió a su música a principios de la última década del siglo pasado.

 

Varo Andrés (director de MiradAlternativa)

Como ya he explicado en otros artículos colaborativos de esta web sobre otras bandas, asocio el nombre de Pantera (en el ámbito personal) a la exploración y descubrimiento de nuevos sonidos. Aunque llegué un pelín tarde a ellos, justo en el ocaso de su carrera y poco antes de que se separaran (por descontado, no pude verlos; ni siquiera ninguna de sus piezas por separado en otros proyectos). Fue gracias a un amigo de L’Hospitalet de Llobregat, Dani, con el que me intercambiaba CD’s de mp3 hace cosa de 20 años: ripeábamos nuestros discos, y nos los enviábamos uno al otro. Tenía cierto punto ilegal, pero al fin y al cabo lo que hacíamos era coger nuestras propias pertenencias y hacer la versión moderna de grabarlas en una cinta de casete. De hecho, todavía guardo todos ellos.

Cowboys from Hell fue la semilla de todo lo que vino después. Vale que si nos ponemos, habría que citar antes power metal, con el que debutó Phil Anselmo. Pero es que todos los 80 están borrados de buena parte de las redes y plataformas de la banda; puedes estar más o menos de acuerdo con eso, pero si lo han decidido así, por algo será. No sé si realmente reinventaron el metal en los 90, pero a menudo se utiliza el pensamiento que en aquella década el grunge y lo alternativo se cargaron al resto. A ver, mi alma es grunge por naturaleza, y no sé si decirlo así es algo injusto para todo el movimiento de Seattle y alrededores… porque también coincidió con bajones de grupos que en los 80 eran lo más. Así que no sé hasta qué punto fue mérito de unos y demérito de otros. Pero lo que está claro es que Pantera fueron punta de lanza de una nueva generación que tenía muchas cosas que decir. Ellos hicieron bueno el dicho de «siempre imitados, nunca igualados», porque cada uno en su parcela, han sido referentes. Empezando, claro está, por Dimebag y su peculiar manera de tocar la guitarra. Por mucho que haya habido tíos calcando sus canciones e intentando emular su sonido, este tipo era especial y no ha habido otro con ese feeling. Todavía recuerdo la pena que me entró al leer un SMS de mi amigo Jero diciendo algo así como que “se han cargado de un tiro a Dimebag en un concierto”. Shock total.

Luego estaba un Anselmo que en este álbum todavía andaba buscándose a sí mismo; con poco más de 20 años ya apuntaba maneras para convertirse en un vocalista que iba a marcar una época y que con el paso de los años iba a embrutecerse hasta límites insospechados. Y aunque siguiera tocando hasta poco antes de morir, la batería de Vinnie Paul sólo la entiendo (en su mejor versión) junto a la dupla que formaba con Rex Brown. De las mejores secciones rítmicas de la historia del metal, y el muro perfecto para que los otros dos hicieran de las suyas. Pero es que juntos tenían ese “algo” tan complicado de conseguir, y que Terry Date supo entender para ser otra de las claves de su sonido, moldeándolo con cada trabajo un poquito más para ser todavía más personales. Pero es que sin estar todavía pulido del todo, es un pelotazo y sigue sonando fresquísimo 30 años después. Tenían un toque clásico en algunas partes que mezclado con el groove (que después ganó por goleada) les hacía de lo más atrayentes; de largo, la versión que más me gusta de ellos. Esa manera de llevar todo al extremo quizás les pasó demasiada factura, y todo acabó como acabó, con crisis y luchas internas, con Anselmo pasado de vueltas por las adicciones y sus lesiones, giras y conciertos en los que todo restaba y afectaba… Más allá de los trabajos de estudio, los 3 Vulgar Videos son dignos de ver para entender lo desfasados que podían llegar a ser, y su show de Moscú del 91, necesario para entender cómo poco después iban a dominar el mundo y la escena.

Como digo, influenciaron un montón de gente que vino después, pero no creo que los 90 fueran tan malos en cuanto a calidad respecto a años anteriores. Menor repercusión de algunos estilos (hola, thrash metal) no significa que aquella década no nos dejara algunas joyitas para la historia. Y sobre todo, fue una época en la que el género, en su más amplio sentido, se diversificó hacia distintos caminos y sendas, en un tiempo en el que el término “metal moderno” empezaba a acuñarse. Que dejando de lado ese mal llamado nu metal que englobó un montón de grupos que no tenían mucho que ver en la segunda mitad de década y comienzos del siglo XXI, a la estela de Pantera venían Machine Head y Fear Factory, Sepultura ya habían sentado cátedra con varios discos, vio la luz el debut (y único disco) de Nailbomb… Vamos, quitando los protagonistas de este reportaje, los demás en plena época dorada de Roadrunner y unos años en los que la fusión de estilos iba a estar a la orden del día. Eso pasaba por ser abierto de miras y de oídos; algo que a los puristas, incluso a día de hoy, les cuesta.

Respecto a preferencias, me pasa algo parecido al reportaje de Iron Maiden Vs. Judas Priest; al menos en cuanto a elegir un solo tema. Echando un ojo a las más populares en Spotify, «Walk», «Cowboys From Hell», «Cemetery Gates», «I’m Broken», «Domination» y «5 Minutes Alone» ocupan los primeros puestos. Y aunque todas sean representativas de su sonido, no me quedaría con ninguna porque todas han llegado a cansarme una barbaridad; si acaso, la que menos, «Domination». Si me preguntas por quedarme con mis favoritas, te diría que «Shattered» y «Suicide Note Pt. II» como canciones, con menciones especiales para «Strength Beyond Strength», «The Great Southern Trendkill», «Heresy» y «Yesterday Don’t Mean a Shit». Sí, me he extendido más de la cuenta, pero es que hay mucha vida más allá de las más típicas y machacadas.

De disco lo tengo claro, y ya lo he dejado caer: sería este Cowboys From Hell, aunque objetivamente Vulgar Display of Power sea mejor y llevaran esa propuesta a otro nivel con Far Beyond Driven. Pero aquí hemos venido a escribir de lo que más nos llena, ¿no?


Aleix Besolí (guitarrista de Liver Killer y Oopart y redactor de Science of Noise)

Pantera es uno de los grupos más singulares que ha habido en la historia del metal. Para empezar, no se me ocurre otro que haya cambiado tanto su sonido a lo largo de su carrera. Además, no solo el cambio fue aceptado por la comunidad metalera, sino que se los conoce casi únicamente por la segunda etapa, en la que fueron endureciendo el sonido hasta acabar rozando el metal extremo. Tanto es así, que mucha gente piensa que el Cowboys from Hell es su primer disco.

Indudablemente, fue el álbum que cambió las cosas para ellos y el que contiene una mejor representación de su estilo cambiante. Aún conservaban algunos elementos de la era glam, como voces chillonas a lo Halford en temas como “Shattered” y algunos riffs más propios de su primera época. Sin embargo, está claro que el groove metal impregna este trabajo por todos lados. Con este, popularizaron un género que es la base (o parte importante) de muchas bandas que lo están petando hoy en día, y de algunos subgéneros que salieron a partir de los años 90, como algunos tipos de metalcore o nu-metal.

También contiene en mi opinión muchos de sus mejores temas, empezando por la propia “Cowboys from Hell”, “Heresy”, “Cemetery Gates”, que es una de las mejores baladas en el metal, “Domination”, que tiene seguramente el breakdown más brutal de la historia, u otras joyas como la anteriormente mencionada “Shattered” o la infravalorada “Medicine Man”. Por eso pondría el Cowboys por encima de sus demás discos, seguido muy de cerca por el Vulgar Display of Power, que también está lleno de temazos.

Personalmente, el Cowboys ha sido un disco importante para mí, ya que como guitarrista, las ideas y forma de tocar de Dimebag me ha aportado mucho. Es un buen contrapunto a todo el thrash que estaba escuchando por entonces y me proporcionó herramientas más variadas a la hora de componer. Pantera también fue uno de los grupos con los que me empecé a introducir en el metal extremo, sobre todo con los discos Far Beyond Driven y Reinventing the Steel, donde Phil endurece mucho más su voz. Si tuviera que elegir un disco y una canción de Pantera, me quedaria con el Cowboys y con “Domination”.


M.R. Boyd (vocalista y guitarrista de Bring Out Your Dead)

El cuarto -primero para muchos- es mi tercero en orden de preferencia, después de «Vulgar Display of Power» y «Far Beyond Driven», aunque contiene alguna de nuestras favoritas de siempre como «Primal Concrete Sledge» o «Domination».

Para mí, este disco significa la capacidad que tienen determinados grupos de romper el encorsetamiento de las etiquetas. Lo denominaron power metal, groove metal, Southern metal… Evidentemente contenía elementos del heavy más clásico, pero también del thrash o del hardcore… y un ingrediente primordial ausente en los millares de grupos que han intentado imitar su sonido a lo largo de 30 años. Todos estos «hijos ilegítimos» tenían la técnica, la producción y cierta actitud, pero siempre adolecieron de eso que Dime supuraba por los cuatro costados: el blues.

Resumiendo, un sonido único. Desde una afinación alternativa hasta una forma de entender la agresividad que no necesariamente pasaba por ser el más veloz.
Inevitablemente no podemos pasar por alto las letras de Phil, que siempre fueron tan aplastantes como el bloque formado por Vinnie, Rex y Dime.

Lo de «salvar» el metal está muy manido ya a estas alturas así que estoy más de acuerdo en que lo re-inventaron, pero no en el 2000 con Reinventing the Steel (que por otra parte me pareció algo decepcionante) sino 10 años antes con este CFH por todas las razones que acabo de aducir.

Mi primer contacto con Pantera fue escuchar el «Fucking Hostile» en el añorado Disco Cross allá por el ’92. ¡Flipé, claro…! Pero de la existencia de este disco me percaté poco después quizá viendo en la MTV los videos de este disco. Ni qué decir tiene que me pillé el CD cagando leches, jajaja!

A lo largo de los años es más que evidente la influencia que ha tenido Pantera no solo en mi forma de tocar o cantar, sino también en términos de actitud. La de veces que habré visto Vulgar Video…

Un disco: Vulgar Display of Power (1992), por todo: La originalidad de las composiciones, la impecable interpretación, la producción de Terry Date (si mal no recuerdo), los inspiradísimos solos de Dimebag

Una canción: bufffff, qué difícil… «I’m Broken» (1994) del siguiente disco porque fue como decir: «Eh, al loro…Todavía podemos ir más allá!» Vaya riffaco, vaya letra, vaya solo y vaya video!

A día de hoy, nadie duda de que los texanos y el de Nueva Orleans, tienen su sitio en el Olimpo metálico. R.I.P. Dime y Vinnie por toda la magia e inagotable inspiración.


Rubens C (batería de Eternal Psycho)

La verdad es que conocí a Pantera tarde, si no recuerdo mal sería principios del curso de 1999 con quince años recién cumplidos y un pelazo que ya quisiera tener ahora. Hasta entonces lo más duro que había escuchado era Iron Maiden, Manowar y Blind Guardian principalmente. Todo disco… o casete que llegaba a tus manos era recibido como el mayor de los tesoros y los viajes en autobús camino del instituto y tardes de parque los mejores momentos de escucha y estudio de esas joyas… siempre que los colegas punks te dejaban mancillar su radio con chicha de la buena. Era la época en la que estaba descubriendo todas y cada una de las ramas del metal dentro de la accesibilidad que teníamos en la época, que se limitaba a algo de prensa de vez en cuando y principalmente las cintas que te iban grabando del hermano de tal o de compañeros de clase.

Un compañero me llegó un día muy flipado. Extremadamente flipado. A sus manos había llegado la discografía de Pantera «Rubén tío, ¡tienes que escuchar a estos!» nos enchufamos los cascos y mientras veía que realmente yo no tenía ni idea de metal, me explotó la cabeza con el riff del tema homónimo. Nunca había oído nada igual y bueno, en esos tiempos de esponja musical, lo único que pude decir fue preguntarle cuántos discos tenía que llevarle para que me hiciera una «copia de seguridad». Mi compañero me grabó el Cowboys, el Vulgar y el Far Beyond Driven (inocentes de nosotros que ni nos molestamos en buscar si había más…).

Cuando me dispuse a escuchar el Cowboys lo elegí como primera opción por el mero hecho de que ya había oído algunos temas ni más ni menos, y vaya, cuando llegué a Domination fue la sensación más parecida hasta la fecha de un puñetazo en el cerebro.

Mirando hacia atrás, y con los datos que tenemos a día de hoy, creo que sí que fueron una banda que supo mantenerse en el metal pese a la oleada de otros estilos, llamaron muy bien la atención del público y consiguieron que muchísima gente intentase hacer este ruido que tanto nos gusta con mayor o menor tino, pero hablar de salvar el metal, con todas las bandas y ramas que había me parece pasarse un poco a no ser que lo veamos del modo en que Pantera influenció a esa generación que quiso ser como ellos.

Pregunta complicada… tengo la balanza muy igualada entre el Vulgar y Cowboys, aunque por coherencia sentimental la inclinaré a favor del cumpleañero ya que fue quien me descubrió la banda, y la canción sin duda Domination por la perfección que me supone en cuanto a composición y control de los tempos y sus cambios, una estructura PERFECTA… y qué final! ahí es donde te enseñan que la dureza no está reñida con la velocidad.


Rubén de Haro (redactor y diseñador gráfico de Science of Noise)

Pantera es una de las bandas que marcó mi adolescencia y que tintó de negro mis primeros escarceos con la música metal.

Podríamos decir que descubrí a Pantera y a Sepultura el mismo día, pues yo estaba un poco demasiado inmerso en el hard rock a inicios de los 90. Recuerdo que los primeros años de la década estuvieron casi al 100% marcados por el funk metal, el grunge y la escena de Seattle y por tres tres bandas de hard rock: Guns N’ Roses, Extreme y Skid Row, y es gracias a los de Sebastian Bach que descubrí a Pantera.

No sé vosotros, pero en aquellos años yo me gastaba cantidades ingentes de dinero entre cassettes, CD’s y cintas de VHS, sin contar la de material que tan hábilmente mi hermano y yo “tomávamos prestado” en las Fires del Disc a las que acudíamos en la Fira de Montjuïc. Una de las cintas de VHS que recuerdo haber adquirido de forma 100% legal es el Roadkill (1993) de Skid Row, en la que se narran las peripecias de la banda a lo largo y ancho del planeta. En esta cinta, la banda interpreta el clásico de Kiss “Cold Gin” en el The Meadowlands Ampitheater de East Rutherford, NJ junto a Ace Frehley y algunos miembros de Pantera. Si mi memoria no me falla, creo que ese fue uno de mis primeros encuentros con ellos y me empezó a picar la curiosidad.

Esa curiosidad se vio incrementada gracias a unos amigos, dos hermanos, vecinos míos. Fueron ellos los que me pasaron mis primeras grabaciones de Pantera: Vulgar Display of Power (1992) y un directo pirata de ellos del año 1994 grabado en Donington Park. La verdad es que me entraron la mar de bien, tan bien que en una de mis incursiones por la tienda Arise del carrer Tallers de Barcelona me hice con una camiseta, esa tan famoso modelo en el que en la parte delantera hay una collage con las portadas del Cowboys y del Vulgar y que en la parte trasera se puede leer Stronger than All.

Se podría decir que había entrado ya oficialmente en el mundo del metal, porque gracias a Sepultura y, sobre todo, gracias a Pantera, empecé a descubrir más y más bandas, como Fear Factory o Machine Head. Eso sí, sin dejar de lado el resto de estilos.

Podríamos decir que llegué al Cowboys from Hell gracias al Vulgar Display of Power, que en mi opinión es mejor, pues es el álbum que provocó ese twist, ese giro hacia unos pasajes más duros y potentes que se verían afianzados en sus dos trabajos posteriores: Far Beyond Driven (1994) y The Great Southern Trendkill (1996). Si tuviera que ordenarlos de alguna manera, lo colocaría justo detrás del Vulgar y del Far Beyond Driven, mis dos álbumes preferidos de ellos.

Sin duda, la carrera de Pantera ha servido de espejo en el que otras bandas de metal posteriores se han podido mirar a la hora de crear su música. Grupos como Lamb of God, Hatebreed o Chimaira le deben todo o casi todo a los de Phil Anselmo, unos de los máximos exponentes de lo que hoy se conoce como groove metal. No nos engañemos: todas las bandas de metal de la época querían ser como Pantera, pero muchas se quedaron a medio camino o fracasaron estrepitosamente.

Los de Texas son ampliamente considerados como una de las bandas de metal estadounidense más influyentes y veneradas de los últimos 20 años. Aunque su “historia como banda” (no hace falta recordar qué provocó su fractura y posterior desaparición) fue relativamente corta, su impacto en la escena metal desde que la banda se separara en el año 2003 todavía se siente hoy en día. Pantera tuvo una enorme influencia en el nu metal, el groove metal, el metalcore e incluso en el grindcore. Cowboys from Hell , que para muchos es de los mejores álbumes de metal de la historia, lo revolucionó todo… a pesar de sus inicios, de dudoso gusto, tanto musical como estético. No está de más recordar que los primeros años de historia de Pantera como banda estuvieron estrechamente ligados a la escena glam, y que no fue hasta que ficharon al fan del metal underground Phil Anselmo que cambió su imagen y su sonido hacia algo más agresivo.

Su carrera está repletísima de temarrales que estoy seguro que el resto de compañeros se encargarán de nombrar. Yo siento especial debilidad por “I’m Broken”, que seguramente se llevaría el título de canción preferida, mientras que, como ya he adelantado antes, Vulgar Display of Power es su mejor disco, en mi opinión. Centrándome en el disco que aquí nos ocupa, “Domination” es, sin duda, el tema que más palote me pone… a pesar de lo chungo de la mezcla.

Pocas bandas de metal pueden jactarse de haber sido lideres de toda una generación de músicos.


Alfonso Díaz Cazorla (colaborador de Rafa Basa)

Aunque actualmente, gracias a las nuevas tecnologías, todo el mundo sabe que Cowboys From Hell fue el quinto álbum de los texanos Pantera, lo cierto es que muchos pensamos al escucharlo por primera vez que se trataba del debut de la banda de los hermanos Abbot. Y es que apenas nadie había oído nada de esos trabajos previos, -tres de los cuales grabaron junto al vocalista Terry Glaze practicando un hard rock bastante standard, ni del que supuso el debut de Philip Anselmo Power Metal en 1988-.

Así que sin referencias previas un servidor se adentró de lleno en una propuesta potente y novedosa, que de alguna forma aglutinaba la contundencia del heavy metal con la intensidad y la rabia propia de las bandas del thrash, creando junto al productor Terry Date un sonido que podía llegar tanto a los fans de Judas Priest como a los de Anthrax o Annihilator. Sin duda ese fue el sonido que marcó a toda una generación, tanto de fans, como de músicos, que tomaron como guía la forma de atacar los riffs de su talentoso guitarrista Dimebag Darrell.

Además la banda tenía un arma secreta, Phil Anselmo, un amenazador frontman que no solo torturaba sus cuerdas vocales en prácticamente todas las pistas del álbum haciendo que temas como “Domination” o “Primal Concrete Sledge” sonaran absolutamente devastadores, sino que en directo sabía como provocar al público para hacer que sus directos se acabaran convirtiendo en un verdadero desmadre.

Resulta prácticamente imposible imaginarse como hubiera sido el metal en la década de los noventa sin este Cowboys From Hell, y sin la irrupción dentro de la escena internacional de Pantera.


Ricard Fuster (director del festival Igualada Rock City)

Cowboys From Hell. Pantera. ¡Palabras mayores! Pasan los años. Pasan las décadas. Y el mito no para de crecer. Un mito que tuvo su embrión años antes, durante los maravillosos y divertidos 80’s. La génesis ochentera de Pantera sirvió para que en la siguiente década la banda de Texas se erigiera como uno de los nombres clave del rock y el metal de esos alucinantes años. En 1990 llegó Cowboys From Hell, y ya nada fue igual.

El metal evolucionó en los 90. Ni a mejor ni a peor. Simplemente evolucionó. Pantera, Machine Head, Ministry, Type O Negative, Deicide, Fear Factory, Sepultura, Kyuss, Biohazard, Death, White Zombie, Danzig, Paradise Lost, Carcass, Prong… Todas estas bandas -que sonaban diferente entre ellas- cambiaron el metal. Cambiaron el sonido, la estética, el concepto y sobretodo, cambiaron las reglas de juego. Y todo ello con Pantera al frente.

Fue un colega del instituto, como casi siempre en aquellos años, quien me dio a conocer este disco y esta banda. Esas cintas de cassette con discos como Arise, Painkiller, Angel Dust, Rust in Peace, Badmotorfinger, Seasons in the Abyss, Coma of Souls, Dirt, Black Album, Sound of White Noise y… Cowboys From Hell. En la minicadena de tu habitación, en el walkman, en el local con los colegas, en el salón recreativo por las tardes o en algún antro nocturno de tu ciudad sonaban canciones como «Cemetery Gates», «Psycho Holiday» (mi favorita) o la homónima «Cowboys From Hell». Los identificabas al instante. Eran Pantera. Con ese nuevo sonido que patentó Dimebag Darrell. Guitarrista creativo, virtuoso e influyente. Los inmortales riffs y solos de ese fanático de Van Halen y Kiss aún suenan demoledores junto con la reconocible voz y actitud de esa bestia llamada Phil Anselmo. En uno de los mejores temas del disco, Shattered, se puede apreciar la influencia de Rob Halford de Judas Priest en la labor del carismático y polémico vocalista. Por su parte, Rex Brown y Vinnie Paul completaron la formación con su potente y compacta base rítmica. Los cuatro formaron un todo compacto que nos voló la cabeza con esa combinación de thrash, groove y heavy metal clásico. Sobresalen temas como «Primal Concrete Sledge», «The Art of Shredding», «Domination» o «Medicine Man». Su propuesta era diferente, contundente, agresiva, melódica, adictiva, y no sonaba a nada que hubiésemos escuchado hasta ese momento. Estos cuatro vaqueros vinieron del infierno para marcar nuestras vidas para siempre. Destinados a perdurar. Y así fue. 30 años después aquí estamos. Rindiendo pleitesía a su legado, y a uno de los mejores discos de rock y metal de todos los tiempos. Uno de los mejores y uno de los más importantes, ya que significó el principio de una gran era para Pantera y para la música. Puede que no sea el mejor disco de Pantera -lo mejor estaba por llegar-, pero sí el más importante a nivel creativo.

En memoria de Dimebag Darrell y Vinnie Paul. Allá donde estén seguro que los hermanos celebrarán este 30º Aniversario por todo lo alto.


Edko Fuzz (fotógrafo y colaborador de Metal Symphony)

30 añazos ya… Madre mía. La historia de Pantera tiene que ser, por fuerza, una de las más bizarras de la historia del metal. Ahora mismo no me viene a la cabeza ninguna otra banda que «renaciera» de la misma manera que los de Dallas hicieron con su quinto (!) disco. Un álbum, Cowboys From Hell, que en su momento no fue tomado demasiado en serio por el cambio de estilo y de imagen tan drástico y forzado en una banda que iba para grupo de tercera regional, en el mejor de los casos, dentro del género del hair-sleazy. Es cierto que con Power Metal (1988) Pantera se olvidaban un poco de Dokken y demás y copiaban descaradamente a Judas Priest, pero nadie estaba preparado para lo que vendría con Cowboys From Hell ni, por supuesto, todo lo que vino después. Y ya han pasado 30 putos años…

El inicio del disco es uno de los más icónicos que uno puede echarse a la cara. El riff inicial del tema título y la avalancha sónica que se desata cuando entra la batería de Vinnie Paul podrían reanimar a un muerto. Un sonido crudo, frío, duro y, literalmente, metálico que sin embargo destila groove por cada surco del disco. De hecho, ese groove que tenían Pantera era, en mi opinión, el factor diferenciador más grande que aupaba a la banda a lo más alto, fuera del alcance de la mayoría de sus contemporáneos metálicos.

No creáis, yo por esa época ni siquiera sabía quiénes eran Pantera. Estaba obsesionado con Guns N’ Roses (y así sigo) y a la vez dando mis primeros pasos con el metal de la mano de Megadeth, Iron Maiden, Metallica, Judas Priest y alguno más. No fue hasta unos años más tarde que descubrí a la banda de Dallas y me enamoré para siempre.

Pero echando la vista para atrás, es innegable que este disco supuso un giro de 180º en la carrera de la banda y, por qué no, creó un nuevo sonido dentro del género metálico que fue copiado (pero nunca igualado) por centenares de bandas en todo el mundo. Pero es que no era solo el sonido. Era la imaginación que destilaban temas tan bizarros como «Primal Concrete Sledge», toda una declaración de principios: baterías monstruosas, riffs asincopados y las voces de Phil Anselmo aullando como si no hubiera un mañana. Era el poder evocador de un baladón tan increíble como «Cemetery Gates» en el que Anselmo demostraba unas facetas y versatilidad como vocalista que pocos han podido igualar en el género; o, por supuesto, la técnica y la oscura sensibilidad a la guitarra del malogrado Dimebag Darrell. Era la avalancha de decibelios de «Domination» que siempre, SIEMPRE, asociaré en mi cabeza con las imágenes del Monsters of Rock de Moscú de 1991, en lo que para mí es la actuación de metal definitiva, con unos chavales de Texas hambrientos de vida comiéndose un escenario mastodóntico como del de AC/DC y encendiendo a una audiencia inabarcable en completa comunión con la banda. Por supuesto, que no falten unas decenas de militares con las porras para dar el toque apocalíptico. Viendo esas imágenes hay que estar ciego para no ver que Pantera eran enormes.

Recuerdo como Scott Ian, en el documental Get Thrashed (2006), decía que en los 90 una sola banda mantuvo el thrash metal con vida: Pantera. Y no le falta razón al hombre. No solo lo mantuvieron con vida, sino que lo elevaron a niveles masivos con sus siguientes discos Vulgar Display of Power (1992) y Far Beyond Driven (1994). Metallica ya eran mainstream, desde luego, pero nunca unos sonidos tan radicales habían vendido tantos discos. A Pantera se les puede acusar de muchas cosas, pero nunca de suavizar su sonido a medida que su éxito aumentaba. Si acaso todo lo contrario, ya que en su momento, The Great Southern Trendkill (1996) supuso uno o dos pasos atrás para la banda a nivel de popularidad pero era probablemente el disco más salvaje que jamás editaron. Les sudaba la polla todo. Y esa era la gracia y también lo que hizo que su relación personal acabara tan deteriorada y finalmente supusiera el fin de la banda.

Cowboys From Hell fue el primer paso definitorio de una segunda vida. Para la mayoría, el disco definitivo de Pantera es Vulgar Display of Power. No les culpo, es un disco en el que casi solo se pueden encontrar himnos y fue el trabajo que les catapultó a lo más alto. Sin embargo, a mí me cautivaron con Far Beyond Driven, un disco con un sonido más recrudecido si cabe y un inicio de álbum simplemente apabullante y nunca igualado. «Strength Beyond Strength», «Becoming» (mi tema favorito de la banda con un riff monstruoso que remueve mis entrañas cada vez que lo escucho), «5 Minutes Alone» y «I’m Broken» es una retahíla de temas que para mí representa todo de lo que eran capaces Pantera: agresividad, técnica, velocidad, medios tiempos, GROOVE, actitud old school, carisma, calidad compositiva… Solo por esos temas ya sería fan de Pantera para toda la vida. Y cómo no, acabar un disco con una versión de «Planet Caravan» de Black Sabbath antes de que estuviera de moda reivindicarlos cada cinco minutos, les daba un plus de credibilidad.

Una pena que todo acabara como acabó. Phil Anselmo es probablemente un capullo engreído, pero me sigue pareciendo un enorme frontman. El final trágico de Dimebag impidió cualquier posibilidad de reunión (¿un sustituto? Pero ¿de qué cojones estamos hablando?) y hace pocos años su hermano Vinnie ya se encargó de poner el último clavo en el ataúd de ese sueño imposible. Rex Brown siempre estuvo en un calculado segundo plano, pero musicalmente era el pegamento que lo mantenía todo unido (siempre me maravillo cuando Dimebag hace sus solos y el bajo del viejo Rex arrasa como un huracán por detrás).

Siempre recordaré con cariño el concierto en Barcelona del disco en directo, en 1998 creo recordar, con un Phil Anselmo entregado y un Dimebag dominando el cotarro. Me perdí (parece que afortunadamente) el concierto de la gira Far Beyond Driven unos años antes, pero a mí este me encantó. Empezó el show con «Walk» en uno de los inicios de concierto más sobrios e impactantes que recuerdo, y a partir de ahí la fiesta nunca decayó. Una banda auténtica como pocas que, se podría decir, hoy cumple 30 años. Y yo brindaré por ello con un chupito de Blacktooth Grin. Larga vida a los cowboys del infierno.


Robert Garcia (vocalista y guitarrista de Angoixa y Madera y redactor de Science of Noise)

Hablar de Pantera es hacerlo de uno de los grandes grupos que sirvieron para afianzar el metal, de eso no tengo duda. Supieron evolucionar hacia un estilo que hoy en día es bastante habitual pero a principios de los 90 el groove formaba parte de algunas partes de canciones. Ellos lo adquirieron como un estilo propio aunque hay que decir que no fue hasta su siguiente Vulgar Display of Power que lo afianzaron.

En este primer asalto tras el cambio, pasando de un heavy glam rock bien parido, nos mostraron a un grupo con las ideas más claras y concisas. No fue lo primero que escuché de ellos pero sin duda es un gran disco, no el mejor, pero si muy bueno y con míticas canciones que uno no se cansa de escuchar. Canciones como la misma “Cowboys from Hell”, “Heresy”, la impresionante “Cemetery Gates”, la explosiva “Domination” con uno de los mejores breakdowns, “Message in Blood”, etc. son clásicos instantáneos que perdurarán para siempre aunque no creo que fuesen los salvadores ni nada parecido. Sin ellos, posiblemente otros hubiesen hecho lo mismo, aunque siempre fueron un combo impresionante.

Mis primeros recuerdos con este disco fue cuando me compré una compilación de los tres primeros discos en la desaparecida Virgin Megastore que muchos de nosotros tendremos y ponerme a escucharlos sin parar. Me impactó el sonido del Cowboys, los dos siguientes ya eran más modernos en cuanto a producción pero este, es una mezcla perfecta entre el sonido clásico del heavy con el nombrado groove y aquí Anselmo todavía no se había cabreado del todo como si hizo en los posteriores. Me flipaba yo solo con la delicadeza de “Cemetery Gates”, una de mis preferidas. Pero bueno, al final uno se aburre y hace años que no me los pongo, a ver si le pongo remedio.Sobre disco y canción, pues es bastante complicado, pero me decantaré por el Far Beyond Driven y la canción que lo abre “Strength Beyond Strength”, sencillamente arrolladora.


Iñi (vocalista de Childrain)

La primera vez que escuché el CFH yo tenía 14 años. Me acuerdo a la perfección, escuché desde el salón donde estaba el equipo de música una guitarra chillona e intensa, y le pregunté a mi hermano de un grito (yo estaba en el baño en ese momento, lo tengo grabado en la mente) “¿qué es eso que suena?”. Me dijo que era Pantera, y yo me volví loco porque daba por hecho que Pantera serían unos españoles rockeros o un grupo de narcocorridos mexicanos. Venía de descubrir Metallica un tiempo atrás, pero estos eran mejores, más intensos, más brutos… y me metieron de lleno en el metal (era un devoto del punk rock californiano). Diría sin equivocarme que fue por ellos por los que mi hermano y yo terminamos haciendo metal. Ese poder tenía aquella banda.

Dentro de su discografía siempre he tenido otros discos preferidos, pero el CFH me metió en ello. Recuerdo que mi gusto aún no estaba preparado para ciertos pasajes de voz de Anselmo, que eran más heavies que el infierno, pero si me gustaba su voz normal. De las baterías y guitarras ni hablo porque esa dupla de hermanos es lo mejor que ha tenido el metal jamás. El groove era absurdamente adictivo. «Cowboys from Hell» tenía un riff sexy alucinante, «Primal Concrete Sledge» te machacaba el cerebro, «Cemetery Gates» se follaba a «Nothing Else Matters» en todos los sentidos, «Clash with Reality», el breakdown de «Domination»… me volaron la mente.

El impacto de Pantera en la música es simple. Toda banda de metal de la década de los 90 y las que se han formado después han bebido de ellos, aunque algunos ni lo sepan. Creo que popularizaron la macarrada bestia con estilo, siendo capaces de crear temazos brutos con una elegancia inusual, sin sonar jamás burdos. Eran simples a ojos de las bandas de ahora, pero exceptuando Gojira, ninguna se acerca a su groove. No, ni siquiera Lamb of god, aunque lo intentan con bastante acierto. Estoy seguro de que hubieran seguido haciendo historia y discazos. Dimebag y Vinnie eran de otro mundo, no duraron mucho en éste porque les venía pequeño. Una pena. La muerte de Dime fue como la de un primo cercano para mí, poca broma, aún sigo en shock cuando reflexiono sobre ello. No me creo que ese cabrón genial esté muerto. Me compré su puta guitarra y no sabía ni hacer quintas, pero necesitaba hacer algo, tener algo de él. Mi hermano lleva dos Razorbacks en directo, ¿casualidad? No lo creo señoría.

El debate de si salvaron o no el metal es complejo ya que yo era un niño, pero quitar a Michael Jackson del número 1 con una animalada como el Far Beyond Driven creo que es mérito de superhéroes, mínimo. Así que si, seguramente salvaron el metal. No pasa nada, ya que es la mejor banda de metal de la historia, así que nadie se rasgue las vestiduras ante estas afirmaciones. Se nota que es mi banda de metal preferida, ¿no? Pero vaya, tampoco soy ningún erudito musical al rendirme a evidencias sónicas de ese calibre. Con 16 años me pillé mi primera cami del TGST, con la serpiente, y ya no paré hasta hoy. Me dejé el pelo largo, barbas y demás y me tatué entero, algunos con mención a Pantera por cierto. Sin duda eso me lo provocó la música e imagen de Pantera, simplemente quería ser como ellos de mayor. Así que esa es la influencia que tuvo esta banda en mí, ya veis que poca no es.

Otro día hablaremos de la decepción que causó en mi conocer a Phil Anselmo, sus bobadas y toda la mierda que ha venido desde el 2003, pero eso ya es otra historia. Una mucho menos bonita que la de aquel gran día en el que escuché la guitarra de Dimebag Darrell por primera vez. «They took over every town. They took over the world».


Marc Gutiérrez (director de Empire Zone)

1990 no fue, para nada, un mal año para el metal pues vieron la luz trabajos esenciales en cualquier discografía como The Razors Edge de AC/DC, Tales from the Twilight World de Blind Guardian o Seasons in the Abyss de Slayer por citar solo algunos ejemplos aunque es cierto que empezaba a vislumbrarse un cambio de generacional y la evolución de varios estilos. Sin embargo, el trabajo icónico por excelencia de 1990 fue Cowboys from Hell de Pantera.

Hasta entonces la banda no había despegado con cambios de estilo intentando encontrar su hueco en la escena. Para Cowboys from Hell se produce la metamorfosis y la todopoderosa ATCO los ficha y encuentra en ellos un filón casi sin buscarlo pues Pantera es uno de los iconos de la década de los noventa, una banda que ha influido a varias generaciones de los noventa y los dos mil. Pantera es la banda que llevó el thrash un paso más allá, que lo mezcló con cadencias pretéritas y consiguieron un sonido único, muchas veces imitado, nunca igualado. Un cuarteto muy cohesionado, difícilmente superable y con unos músicos, puesto por puesto, insustituibles, porque Pantera son Phil, Rex, Dimebag y Vinnie y si algún día hay una reencarnación de Pantera deberá llamarse de otra forma porque Pantera ya nunca volverá.

Sin embargo, con este trabajo siempre he tenido un dilema y es que pese a tener un sonido muy limpio y característico, me hubiera gustado escucharlo con una producción más cruda donde guitarras y voces sonaran más afiladas si cabe y la base rítmica fuera más contundente. Me gusta imaginar Cowboys from Hell con la producción de Far Beyond Driven.

Supongo que afirmar que Pantera salvaron o reinventaron el metal es exagerado porque llegaba la ola del power metal europeo, bandas como Metallica y Guns N’ Roses estaban a punto de enfrascarse en una de las rivalidades más encarnizadas de la época y el metal extremo estaba eclosionando desde varios puntos del globo como Estados Unidos o Noruega. Pero visto con perspectiva es cierto que Pantera fue la banda que plantó cara al grunge y al nu metal, que se enfrentó a ellos y les ganó la batalla, porque al final Pantera sobrevivieron y la mayoría de bandas de esos estilos se quedaron por el camino. Porque la estela que dejaba Pantera la recogía posteriormente otro transatlántico, contemporáneo a ellos, como Machine Head.

En lo personal descubrí tarde este disco pues me inicié en esto del metal en 1991. Descubrí Vulgar Display of Power cuando salió y supuso un antes y un después para mí porque no se parecía en nada a lo que había escuchado hasta ese momento. A partir de ahí quise más y llegué a Cowboys from Hell y, más tarde, a Far Beyond Driven. Imagínense ustedes, con 15 años, las hormonas por las nubes y descubres a Pantera… ¡me comía el mundo!

Puestos a elaborar un ranking de Pantera tengo claro mi top 3: Vulgar Display of Power, Cowboys from Hell y Far Beyond Driven, por ese orden.

Un disco: Vulgar Display of Power, porque el primer disco que escuchas de una banda que significa tanto para ti, siempre es especial.

Una canción: «Cemetery Gates» porque es un crescendo maravilloso, porque tiene la fuerza de Pantera, porque su video clip fue el primero que vi de la banda y porque me encanta como Pantera se expresan en esos detalles tan aguerridos.


Leo Jiménez

El Cowboys es un álbum muy especial. Muy completo. No opino que sea el mejor disco de Pantera… pero sin duda si el más especial. Lo cierto es que es único. Con Cowboys from hell puede disfrutar muchísimo un fan del heavy metal tradicional y también se puede montar un buen pogo entre los seguidores de estilos mas extremos. Para mí, este album siempre representará la mezcla perfecta.

Yo conocí a Pantera en 1992 con Vulgar Display of Power. Pero me enamoré de inmediato de su sonido, y rápidamente comencé a rebuscar sus discos anteriores. El «Vulgar» me flipaba… pero fue el Cowboys from Hell el disco que me atrapó del todo. Principalmente porque entre ambos álbumes la forma de cantar de Phil Anselmo es bien diferente. El Cowboys conjuga a la perfección esas melodías de voz aguda clásicas del heavy metal con los riffs potentes de músicas más extremas, y supuso para mi una influencia directa del sonido fusionado que a mi personalmente me apasiona. Anselmo esta espectacular en cada corte del Cowboys. Por aquel entonces tenía un timbre de voz precioso y además daba caña al mismo tiempo. Era como una especie de cantante «hard rockero» embrutecido… lo cual a mi me parecía la mezcla perfecta. Además, las guitarras, bajos y baterías de ese album son demoledores. Tienen ciertos pasajes «thrash» pero con un groove muy diferente, y unos breakdowns mucho más marcados. Ese disco supuso el camino directo hacia un estilo que a mi me ha marcado de por vida y que hoy en día sigo admirando. Quien siga un poco mi carrera musical puede notar claramente la influencia de este álbum en toda mi trayectoria; y más en mis propios discos en solitario.

También considero que Pantera crearon escuela. No fueron los primeros haciendo esto…ni tampoco inventaron nada. Pero si tuvieron una manera muy peculiar de hacerlo. Fueron inconfundibles. Esas reminiscencias que recuerdan a su folklore «country» de vez en cuando… y luego de repente a Metallica o Slayer en otros muchos pasajes. Tenían su sello indiscutible; y eso no se les puede negar.

¿Anécdotas con Pantera…? Innumerables. Pero hay una que me hace trae muy buenos recuerdos. Corría el año 1994 y yo fui de los primeros en pillar el Far Beyond Driven y desgastarlo de tanto escucharlo en el Walkman día y noche. Recuerdo que mi hermano pequeño entró una vez a mi cuarto y me pilló cabeceando como un loco y cantando entre alaridos los guturales del «Strength Beyond Strength». Se me quedó mirando asombrado, y me dijo muy seriamente mirándome a los ojos: «Hermanito, estás poseído…» Y recuerdo que ambos estuvimos partiéndonos el culo después durante un buen rato (risas).

Pantera forman parte de mi vida.


Juan José Jover (guitarrista de Santonegro)

La década de los 90 está llena de grandes éxitos y si hay bandas que marcaron la diferencia creo que esa fue Pantera con el disco Cowboys from Hell, para mi ese disco me hizo descubrir otro estilo distinto al que escuchaba años atrás, pensé que era el sonido más potente que hasta ahora había escuchado, acostumbrado a oír a bandas de heavy metal pensé que ese disco cruzaba el límite entre lo extremo y lo melódico, una mezcla rompedora que pone al álbum en lo más alto de su discografía.

Pantera demostró que un bajo puede tener tanta presencia como la guitarra y que no hace falta unos solos de guitarra interminables para crear uno de los mejores discos de la historia. Todo un manual para cualquier banda de metal y un referente en muchos casos. El disco Cowboys from Hell es un disco que te puede gustar, aunque no seas todo un fanático del thrash metal y eso fue un gran impacto dentro de este estilo en la época.

Recuerdo pasar horas hablando con los amigos de esta banda y que sin tener ni idea de tocar un instrumento queríamos formar una banda como ellos, teníamos un local de ensayo que se caía a trozos, cuando íbamos a ensayar intentábamos imitarles sin tener ni idea de lo que era un acorde y haciendo tanto ruido como se podía, hasta que un día de tanto jaleo se calló una de las paredes del local, desde ese día decidimos que teníamos que mejorar con los instrumentos y con el mantenimiento del local.

Cowboys from Hell es mi disco favorito, porque para mí cada canción es como un hit de la banda, y el tema que más me gusta de este disco es «Cemetery Gates», porque es el único tema que por muchas veces que lo escuche me sigue erizando la piel.


Rodi Liveratum (bajista de Stasia Momento)

Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché la intro de este disco. Fue durante uno de aquellos cumpleaños etílicos que solíamos celebrar durante nuestra adolescencia. Estábamos allí reunidos un buen grupo de barbilampiños y jovenzuelos metaleros, alrededor de un merendero forestal, una calurosa noche de agosto, cuando de repente aparece de la nada Alén (hoy día batería de Aphonnic) con un cassette entre sus manos que tenía rotulado a bolígrafo el nombre de la banda y el título del disco:

– ¡Tíos! Prestada atención a esto, porque nunca habéis escuchado nada igual. Estos tíos van a dar mucho que hablar.

No se equivocaba en absoluto el bueno de Alén.

De aquel radiocasete empezó a salir ese sonido de guitarra, casi como una motosierra pasada por un flanger, que hoy nos resulta tan familiar. Ese riff inicial acompañado del primer grito de Anselmo, las sincopas de la batería de Vinnie, con esos bombos tan bien definidos, ese tempo entrecortado en la guitarra, la extraña métrica de la voz, el abuso de los armónicos de Dimebag, la rabia en cada compás, que era como una patada en la boca, ese bajo contundente de Rex, y ese sólo… ¡Dios mío, el solo! Hacíamos cabalas mentales tratando de entender que narices hacía ese hombre con la guitarra. Unos cuantos estábamos literalmente con los ojos como platos.

La fiesta seguía su ritmo lógico, el alcohol iba haciendo mella y soy incapaz de recordar el haber escuchado el resto de joyas que pueblan este álbum. Pero ese recuerdo se las ha apañado para sobrevivir a la destrucción neuronal y permanecer tan vívido como si hubiese sido ayer.

Yo soy de los que piensan que Pantera, sí han revolucionado el mundo del metal de forma general. Hubo un tiempo en el que todo el mundo quería sonar como Pantera. Todos querían producciones como las de Pantera. Y todos quisimos ser esos chicos malos que fueron Pantera.

Aquí, en España tenemos a Hamlet, en la etapa del sanatorio de muñecos, y a Aspid, con imágenes de dolor, como claros ejemplos de influencias muy directas del «sonido Pantera». Pero es que fuera de nuestras fronteras la cosa era similar. Recuerdo discos de Accept, de Overkill e incluso del mismísimo Halford, en Fight, haciendo lo propio y tratando de emular el sonido y las producciones de los de Texas.

En lo personal, y a pesar de que mi primer acercamiento a Pantera vino con este Cowboys from Hell, tengo que reconocer que el disco que supuso mí «revolución» interior y expandió mis sentidos fue el Vulgar Display of Power. No obstante, a día de hoy, me resultaría muy complicado decantarme por uno de los dos. Podríamos decir que mi Top 1 de Pantera está compartido por ambos.

Saliendo un poco de las joyas indiscutibles que son «Cowboys from Hell», «Cemetery Gates» o «Domination», me gustaría destacar «The Sleep». Posiblemente, la canción que, desde mi punto de vista, contiene el mejor sólo de toda la carrera de Dimebag (y posiblemente uno de los mejores solos de guitarra que haya escuchado jamás). Quizá al no pertenecer al grupo de «las cañeras», y poder así tutearse directamente con «Domination», como «Primal Concrete Sledge» o «The Art of Shredding», haya quedado ensombrecida por el gigantismo de «Cemetery Gates», pasando a un inmerecido segundo plano.

Del resto del disco, poco más que aportar que no se haya dicho ya. Absolutamente lleno de obras maestras: «Shattered», «Message in Blood», «Heresy», «Psycho Holiday»… Mires donde mires encuentras frescura, rabia, potencia, originalidad, ganas de comerse el mundo y bofetones musicales con la mano abierta que es imposible que te dejen indiferente.

En resumen, para mí es un disco que roza el 10. No sé si con un 9.8, un 9.5 o un 9.9… Sobresaliente, en todo caso.


David Lleonart (guitarrista de Blaze Out)

Todo empezó con Cowboys from Hell.

Más allá de las típicas preguntas, me hace mas gracia explicaros mi experiencia personal con este disco en concreto.

Me acuerdo perfectamente de cuando empecé a escuchar este disco, yo tenía unos 10 años (1998). Pasaba un momento de incertidumbre cultural, no sabía ubicarme bien en ningún estilo, mis compañeros de clase escuchaban y cantaban Camela y algún rezagado tiraba más hacia la música máquina, estilo Pont Aeri, era lo que se estilaba en barrios bajos de Badalona en la juventud de aquellos años, o por lo menos era la percepción que tenía en aquel entonces.

Hasta esos tiempos realmente no había tenido interés alguno por la música, pero veía a la gente disfrutar tanto con ella, que intenté forzarme a escuchar lo que escuchaban los demás, aunque no me gustara, no quería ser el rarito. Grababa casetes con música de la radio y luego lo escuchaba cada día de forma cíclica, pero no había manera, eso no era lo mío, no había por donde cogerlo.

Todo cambió un buen día por aquel entonces, en el que me presentaron a mi actual tío, un heavy con melenas hasta el culo, que por alguna razón, pensó que me podía interesar el metal (cosa que yo no me había planteado ni siquiera escuchado nunca salvo algún hit repetitivo radiofónico). Me trajo 3 discos, Kill ‘Em All de Metallica, Cowboys from Hell de Pantera, y In Utero de Nirvana, acompañados de una breve descripción de cada uno para ponerme en contexto.

La primera noche me dispuse a poner en mi viejo Discman Aiwa el disco de Pantera, Cowboys from Hell. No se porque era el que más me llamaba, algo de él me atraía, quizás porque podía entender perfectamente el significado de Pantera o quizás me llamaba el título “Cowboys from Hell”, el hecho es que esa fue mi primera elección por la razón que sea, y ese día me cambió la vida. Como cada noche en aquel entonces, empecé a escuchar esta nueva música en la cama, justo antes de dormir, pero esta vez algo lo impidió… esos riff, ese bombo, esa voz, esos palancazos de Dimebag, era impresionante, me puso el corazón a 100, algo nuevo se había despertado en mí, no me podía creer lo que estaba escuchando, y aunque lo tenía a medio-bajo volumen para dormir, el cuerpo me pedía subirlo, subir el volumen cada vez más, hasta el máximo, quería que me reventara la cabeza y sentirme dentro de ese umbral de violencia. Tanto era el tema de volumen, que aun estando con los auriculares puestos, mi madre llegó a venir a la habitación donde dormía, a avisarme de que podía escuchar mis cascos desde el comedor, me iba a quedar sordo, y no podía remediarlo, lo necesitaba.

A partir de esta experiencia, descubrí que me flipaba el metal, por fin podía decantarme por un estilo. Mi tío empezó a traerme discos sin parar, me formó con historietas, anécdotas y discografías enteras de los principales grupos de metal por ese entonces, lo más mítico del metal, hard rock y algo de glam, y yo no hacía más que flipar en colores con cada aporte. La guinda del pastel en esta cadena de felicidad, fue que me trajo una vieja guitarra española y me enseñó cuatro acordes en plan Nirvana, no podía creerme lo “fácil” que era poder crear sonidos parecidos e incluso tocar algunos trozos de mis canciones preferidas, en ese entonces decidí que iba a ser guitarrista, ahí empezó todo.

Hoy por hoy, mi elección sobre disco y canción preferida de Pantera, va muy ligada a las anteriores líneas. A la que más cariño le tengo es “Shattered”, precisamente de Cowboys from Hell. Alucinaba con los agudos de Anselmo y como los combinaba tan espectacularmente con las partes “normales”, a parte de que el riffazo me ponía muy palote.


Abel Marín (redactor de Science of Noise)

Gracias a los años en que en TV3 (la nostra, la que supuestamente nos adoctrina) emitió Sputnik, pudimos descubrir nuevos grupos y sonidos que sacaban nuestras ansias musicales. La primera vez que tuve conocimiento de Pantera fue por el espectacular cartel encabezado por Iron Maiden, junto a Megadeth y unos Gun que estuvieron esquivando vasos y latas durante su actuación según vimos por la tele. Por aquel entonces hubiera sido inimaginable que mis padres me acompañarán a semejante evento. Las imágenes que emitieron del mítico Monster of Rock del 92 mostraron unos salvajes con un calvo al frente pegando berridos y gesticulando frente a cámaras y público. Aquella fuerza escénica y esa violencia musical no consiguieron empatizar con mi yo adolescente que apenas llevaba dos años inmerso en los sonidos metálicos más clásicos.

En los posteriores comentarios con los compañeros del posteriormente añorado instituto (Joaquim Rubio i Ors de Sant Boi, para quien le interese) muchos cayeron ante el soplo de aire fresco que supuso para la escena su revisión del metal clásico mezclado con sonidos más extremos. No descubriré nada diciendo que la imagen de Anselmo fue un reclamo para nuevos seguidores que se animaron a clonar su imagen a base de rapados craneales y camisas de cuadros sin mangas. A ese punto no llegué, pero sí he de reconocer que llegué a pintarme la perilla de rosa como el bueno de Dimebag.

No fue hasta la publicación del fabuloso Far Beyond Driven (1994) que no caí en sus redes. Cabe decir que el vídeo de «I’m Broken» en Los 40 Principales (¡tócate los cojones!) ayudó a asimilar su música. Su aparición en las B.S.O. de The Crow y El Día de la Bestia también ayudaron. A partir de ahí me convertí en defensor a ultranza de los tejanos del infierno frente a mi grupo de amigos que nunca simpatizaron con su propuesta. Más tarde redescubrí el Cowboys from Hell (1990), además de alguna esporádica inmersión en su estilo hair metal -algo que nunca más he vuelto a hacer-, y siendo el disco que marcó el punto de salida en realidad ha sido a día de hoy el menos reproducido de su discografía. ¿El motivo? Posiblemente el estilo vocal y las canciones que vinieron después me motivaron más. Y aunque no puedo afirmar que revolucionaran el Metal, sí que acercaron el metal extremo a oídos menos acostumbrados al género. Nos cogimos a ellos como a un clavo ardiendo frente a la invasión nu metal, cosas de la época.

Personalmente, a la hora de escoger alguna de sus canciones más representativas, me quedaría con tres, casualmente de tres discos diferentes. «I’m Broken» por el impacto que me produjo ese riff entrecortado con la potente base rítmica (Dimebag y Vinnie, como echamos de menos) y ser la que me enganchó va la banda, «Fuckin’ Hostile» por su crudeza revientacuellos y «The Great Southern Trendkill» por ser el espectacular inicio a su disco más crudo.

Pero si hay algo que lamentablemente siempre me acompañará es no haber podido ir nunca a alguno de sus conciertos, por lo que cuando se comenzó a rumorear una posible reunión, con Zack Wylde a las seis cuerdas, me hizo algo de gracia a pesar de quedar cojos con la triste ausencia de Dimebag. Pero tras la muerte de Vinnie esto ya no tendría sentido. Así que mejor nos quedamos con todo lo bueno que publicaron.


Martí Páez (vocalista de Forja)

He de decir que me gusta Pantera, pero dejemos las cosas claras, tampoco he llegado a ser un fan acérrimo de la banda. No obstante, Cowboys from Hell me marcó de una manera u otra. Riffs pegadizos y claros, batería y bajo contundentes y una voz muy personal (que en ese disco, en la juventud y antes del exceso, si te fijabas bien era excelente) que encajaban a la perfección. Además, es un disco muy variado, tienes desde temas cañeros como “Domination” a temas más de tranquis como “Cemetery Gates”, en definitiva, un disco que te tiene moviendo las greñas todo el rato sin hacerse repetitivo, a mi es el que me gusta más de la banda.

Con esto pusieron las raíces del llamado groove metal y se salieron de lo que venían haciendo, a ellos la jugada les salió muy bién. No obstante, para mi gusto creo que con el paso de los discos se dio un abuso del groove (bueno, creo que el problema de pantera fueron otros abusos) y esa diversidad se acabó perdiendo.

No puedo decirte si reinventaron algo, pero si que creo que realmente fueron una gran inspiración para muchas bandas, sobretodo en lo que es el sonido metal “americano” de hoy en día.

Si me tuviera que quedar con una canción de pantera, lo haría con “Cemetery Gates”, no por ser la más representativa, si tuviera que decirle a alguien que escuchase pantera le diría “Cowboys from Hell”, “Domination”, “Walk” o “Fucking Hostile”, pero “Cemetery Gates” encuentro que es un tema muy personal con mucho sentimiento y muy bien plasmado, la interpretación de Phil Anselmo aquí se sale, escucho ahora a Phil y no entiendo aún como hizo el agudo final del tema.


Xavi Martínez (director de Rock On Magazine)

Mis recuerdos son bastante claros referentes a cuando se publicó Cowboys from Hell y la consiguiente repercusión que tuvo. Era 1990 y el heavy metal clásico y la refrescante irrupción del thrash estaban dando sus últimos coletazos creativos, aún sin imaginar el nuevo orden mundial musical que se iba a establecer en breve.

Reconozco que Pantera y Cowboys from Hell me sorprendieron, aquello no era nada tópico, sonaban frescos, excitantes y muy enérgicos. Ahí había heavy metal clásico, ramalazos thrash e incluso influencias del hardcore punk pero creando un mundo propio e instantáneamente reconocible. Y lo más importante de todo, eso sin lo que casi ningún disco tiene sentido, habían canciones, de esas que se te quedan grabadas de por vida: el tema título, “Primal Concrete Sledge”, “Heresy”, “Cemetery Gates”, “Domination”… Salvando las distancias estilísticas, me parecieron los Van Halen del metal extremo. Una banda que había llegado para devolver la excitación al rock, dos hermanos, uno de ellos un guitarrista que sentó cátedra para muchos que vinieron después (y posiblemente el último gran héroe de la guitarra) y un vocalista con una imagen y carisma a prueba de bombas. Todo cuadraba en esa banda; música, imagen actitud…

Y era previsible, su influencia se empezó a notar poco a poco, y el primer daño colateral causado fue que todo un tótem como Rob Halford tras llevárselos de teloneros de Judas Priest abandonara a la banda de su vida totalmente «panterizado» para formar una banda de parecidas característica a los de Texas. El invento se llamó Fight y aunque su primer disco era recomendable, probó aquello de zapatero a tus zapatos, o en este caso Halford a tus tachuelas.

Llegados a este punto y habiendo alabado las virtudes de Pantera y de Cowboys from Hell tengo que ser completamente sincero y reconocer que no me parece su mejor disco. Fue, sin duda, la punta de lanza de todo lo que desarrollaron después. Realmente, el sonido Pantera y su arrolladora personalidad se mostró en su máxima expresión dos años después, en el tremebundo e incuestionable Vulgar Display of Power para servidor el disco definitivo de la banda. Cowboys from Hell es un gran álbum y que tiene unos cuantos hechos diferenciales, pero también muestra a un cuarteto al que le faltan unas cuantas vueltas en el microondas para estar en su punto de cocción idóneo. Me explico, aunque sea Cowboys from Hell un disco que marca una diferencia y se haya hecho referencial tienen ciertos dejes de su pasado más inmediato, especialmente en los requiebros vocales de Phil Anselmo que sufren de cierto ‘paquismo’, incluso una canción tan redonda como “Cemetery Gates” no deja de ser un tema de heavy metal muy clásico y ciertamente lastrado por sus influencias. Pequeños detalles que para servidor le quitan los galones de obra maestra, pero que también hay que reconocer que poco después subsanarían con una bomba de relojería como Vulgar Display of Power.

Lo que está claro es que los «Vaqueros del infierno» llegaron para quedarse, y sin duda gracias a ellos el heavy metal, perdió su nombre de pila para ser conocido solamente por su apellido; Metal.


Pau Navarra (periodista de la revista RockZone y CEO de la agencia y sello Blood Fire Death)

Cowboys from Hell es uno de esos álbumes que no pararon de sonar durante mi infancia y, evidentemente, una de esas obras que llevo grabadas a fuego en el corazón. Mis hermanos no lo pillaron al vuelo, nada más salir, sino que tuvo que pelear directamente con Vulgar Display of Power o Far Beyond Driven para hacerse un hueco. Así, a mediados de los 90, resultaba sencillo decantarse por los Pantera a pleno poder. Ya en mi adolescencia, la pasión por Pantera compartida con mi colega Adrià empezó a ser enfermiza.

Durante mi carrera he tenido el honor de entrevistar un par de veces al añoradísimo y siempre afable Vinnie Paul y luego, pasar dos tardes de mi vida charlando con Phil Anselmo (sí, porque a Phil Anselmo no le entrevistas; pasas la tarde charlando). Una de ellas nos viene que ni pintada, porque precisamente fue a raíz del 20 aniversario del Cowboys. Preguntado por sus sentimientos hacia el disco nada más salir y que canciones como «Primal Concrete Sledge» o «Domination» representaran lo que sería la esencia de la banda y su estilo único de practicar groove metal, el frontman mostró una opinión bastante pareja a la mía respecto al ‘debut’ de los tejanos: “Guau, fue grande y un buen subidón, y sé lo que quieres decir con «Primal Concrete Sledge» y «Domination», pues pasaron muchas cosas antes de llegar a ese punto. Muchos de esos temas fueron creados en 1989, pero debo decir que, musical y mentalmente, nuestra dirección musical no culminó hasta «Primal Concrete Sledge», que fue justamente la última canción que escribimos para el disco. Sin ella no habríamos ido a ninguna parte, no habríamos existido. Sólo hay que escuchar esa batería, ¡o eso que hace Dimebag, tío! Ése sería nuestro tipo de canciones, y cada vez serían mejores. Es evidente que «Primal Concrete Sledge» fue un buen ascensor para todo el trabajo que vendría después con Vulgar Display of Power.

Cowboys fue un banco de pruebas asombroso y letal, aunque luego el cantante también se deshizo en elogios hacia el álbum: “Bueno, yo era muy joven entonces… Y me pareció que había en el disco cosas demasiado simples, estúpidas o fáciles. Aunque está claro que había buenos temas, sabía que el grupo sonaba conjuntado. Pero la verdad es que no sabía «el resto»… Pero ahora, cuando lo escucho con todo el feedback que hemos tenido, pienso de otra manera. Lo que creía que era simple o estúpido, no lo es. Lo que creía que era fácil, no lo es. Esos tres tíos son los tres hijos de puta más duros con los que he tocado jamás. Pantera era la banda más dura y compacta con la que he tocado. Cuando lo escucho ahora, me parece increíble”.

¿Si Pantera reinventaron o fueron un punto y aparte en el heavy metal? Vamos con tres reflexiones de Anselmo, con las que de nuevo estoy bastante de acuerdo. Primero, sobre Pantera “quedará que cambiamos enteramente el sonido del heavy metal y que nunca habrá otra banda mejor en directo”. Más concretamente, sobre si Dimebag Darrell cambió el sonido del heavy para siempre y de manera definitiva, “No es que lo diga, es que lo hicimos. Pantera y su sonido cambiaron el puto heavy metal”. Luego, rememorando su primer tour europeo con Judas Priest, llegamos a esa idea generalizada de que Rob Halford dejó el grupo para fundar Fight después de escuchar su estilo groove: “Yo creo que es verdad. ¿Qué le llevó, si no, a quitarse todo ese cuero, a largarse de Judas Priest y a salir al escenario con pantalones cortos y enseñando los tatuajes como hacía yo? Desde luego, es cierto”. Echen sus cuentas, y es que, en mi opinión, sólo un miembro de Pantera podría aseverar eso y no parecer un fantasma.

De todas formas, si hay dos personas que fueron imprescindibles para que eso ocurriera, ésas fueron sin duda Kerry King y Terry Date. Incidiendo en las causas fundamentales en el vuelco que dio Pantera en Cowboys from Hell, Phil comentó que, “Personalmente, creo que fueron un par de cosas. Primero, que Dimebag Darrell, Vinnie Paul y Rex amaban Metallica. Pero yo era un fan de Slayer, también me gustaban Metallica, pero con el tiempo me aficioné más a Slayer. Lo segundo es que nos hicimos amigos de Kerry King, su guitarrista, entre el 88 y el 89. Él venía a visitarnos mucho cuando estaba de gira, pero hubo un día en particular en el que Kerry King y Dimebag se pusieron a tocar juntos. Yo pensé que era demasiado instrumental, pero lo cierto es que, en ese momento, Dimebag comprendió y aprendió muchísimo de la forma en que Kerry King creaba sus riffs para Slayer. Ése fue el momento culminante”. Y sobre el productor, “Nosotros sólo escuchábamos el sonido de la guitarra de Dimebag, y por aquel entonces, la producción de un álbum era muy diferente a la de ahora. No había Pro Tools, no había trucos de computadora, ni todas esas mierdas mágicas. Solo el corte orgánico. La guitarra de Dimebag siempre sonó muy heavy, pero lo cierto es que necesitamos a Terry Date, nuestro productor para el disco, para acabar de definir el sonido que queríamos para la guitarra. Cuando lo lograron, supimos que habíamos cambiado el sonido del heavy metal. Lo habíamos llevado a otra dimensión […] Él estuvo realmente grande, hizo un gran trabajo con nosotros. De todas las veces que estuvimos con Terry en el estudio, él siempre produjo un álbum para cada ocasión. Era un tío con una gran experiencia y que había trabajado en discos muy distintos. No creo de nadie que sea un genio, pero seguramente él ha sido la mayor influencia de mi vida. Yo aún sigo sus pasos cuando grabo en el estudio”.

Ya para terminar, yo siempre he sido muy de Far Beyond Driven, creo que realmente el taladro ahí sí que nos llegó hasta el fondo de la sesera, pero actualmente, como con tantas otras bandas clásicas, mis preferencias de álbum van cambiando… Y es que, tanto da si te echas a la cara «5 Minutes Alone» o «Walk»: vas a ser pulverizado por un bandón mítico, auténtico e irrepetible.


Albert Perera (director de Simfonia Metàl·lica)

No diré que llegué tarde a Pantera pero los descubrí realmente cuando todo el mundo, es decir con Vulgar Display of Power. Lo de esta banda fue tan corto como intenso y su influencia en la escena, aún hoy, ha sido notable en cuanto a sonido, actitud y estilo.

En mi opinión fueron varias las circunstancias que motivaron que se hicieran tan grandes en tan poco tiempo. En una época en que reinaban sonidos crudos el suyo lo superaba todo. Si a esto le añadimos que quizá reclutaron a todos los seguidores no muy apasionados con la corriente grunge y prefirieron sonidos más «metálicos» a los aglutinando lo mejor de las dos vertientes. Lo expuesto podrían ser las circunstancias más casuales que ayudaron a encumbrar al grupo pero si le sumamos grandes composiciones en discos apabullantes y que eran unos intérpretes brutales la fórmula no podía fallar. La subida fue tan rápida como la bajada e intuyo que el grupo no hubiera acabado muy bien tanto a nivel musical ni la relación entre los miembros, aunque todos sabéis qué truncó la carrera de los americanos.

Mucho se ha hablado de los primeros discos de la banda como influyentes, imprescindibles y que han sentado cátedra. Ahora que se cumple el 30º Aniversario del Cowboys from Hell ciertamente es el inicio de todo en la banda pero en mi opinión aún no sienta todo lo que fue posteriormente. Vemos en este disco ya hacia donde van pero todavía ramalazos melódicos de su muy desconocida etapa anterior. Eso sí, llamó la atención ya sobre ellos poderosamente.

Con Vulgar Display of Power (no podían haber escogido un título mejor) precisamente hicieron una demostración de poder en todos sentidos. Recuerdo escuchar el disco hasta la saciedad y ver como las gastaban en directo a través del Headbangers Ball de la MTV en los festivales de verano que siguieron al disco. Éste fue el disco que les catapultó, influyó y sentó las bases de Pantera tal y como todo seguidor del metal los recuerda. En mi opinión es su disco básico e imprescindible, ha influido e influirá en futuras generaciones.

No me atrevería a decir que salvaron el metal ni nada por el estilo. Al heavy metal se le ha dado por muerto tantas veces que ya da risa cuando se vuelve a mencionar. Sencillamente que aparezcan bandas que le den un revolcón al sonido imperante es saludable y da nueva vitalidad. Gustará más o menos pero siempre acaban dando un empujón este tipo de sucesos, revitalizan y dan un vuelco que nos lleva a la siguiente etapa. Cada uno dirá que esta o la otra fue la mejor etapa de este estilo musical pero eso siempre va ligado a experiencias personales y curiosamente siempre lo que más te marca es cuando estás entre los 15 y los 25 años.

Ciertamente después del citado disco, que me voló la cabeza personalmente, a mi criterio siguieron con un par de buenos discos pero a partir de ahí la cosa empezó a empeorar musicalmente. No era fácil mantener el nivel y ninguna banda ha tenido diez años de discos brillantes, salvo honrosas excepciones, la lástima es que la carrera del grupo se truncara de la peor manera. Dicho sea de paso que esta manera de acabar también ayudó a elevar a los altares y pedestales de la escena al grupo y su legado como pasó con Kurt Cobain o Jimi Hendrix. Fines tan abruptos acaban por divinizar a la banda o artista de turno.

Si queréis comprobar como actúa la música del grupo sobre uno cuando tengáis un mal día poned en vuestro reproductor a todo volumen «Mouth for War» y ya me contaréis…


José Pozas (director de La Poza del Meh)

Hablar de Pantera es hablar de historia pura del metal, no hay que darle muchas más vueltas. Su influencia, intacta a día de hoy, es tan evidente en grandísima parte de las bandas extremas a día de hoy que no hace falta ni ahondar más en ese tema. Tampoco creo que salvasen el metal ni que re-inventasen nada, pero sí ayudaron a darle otra forma y a abrir las vertientes más burras del género al gran público, situándose a medio camino entre la brutalidad del underground extremo que se forjó en aquellos tiempos y la sofisticación del heavy y el thrash que llegaban más al «mainstream» y lo hicieron logrando gustar a más de uno en ambos bandos. Y ahí está Cowboys from Hell, que desde luego a ellos sí les cambió la vida tras esa época hard rockera de los ochenta que, ojo, tiene sus momentazos, pero claro, queda pequeñísima, casi invisible, con lo que vino después de este señor disco que hoy cumple 30 añazos.

A mi se me presentó el Cowboys From Hell en la típica fiesta adolescente en la piscina de un ex-colega pijo en el momento en que los de pelillos largos nos adueñamos de la música. Yo solo conocía Pantera por el nombre, mencionado millones de veces, pero un coleguilla quiso poner el tema título del álbum que nos trae hoy aquí y, joder, aquella grosor guitarrística me partió en dos, qué paliza, me dolieron las cervicales tres semanas después de eso. Desde aquel día es un disco al que le tengo un especial cariño a pesar de que a día de hoy no soy un habitual en lo que a escuchar Pantera se refiere. Es de esas bandas que prácticamente no me pongo en mi casa pero que si me enchufas «Fucking Hostile», «A New Level» o la propia «Cowboys From Hell» en un bareto con un par de birras encima me dejo las cervicales porque la calidad, la importancia y el respeto que infundían estos cuatro cowboys de pelo largo y excesos alcohólicos inhumanos está ahí y siempre lo estará.

Si tengo que elegir un disco de Pantera me quedo con el Vulgar Display of Power, con la portada más explícita de la historia, puñetazo en la puta cara, a buscar tus dientes por el suelo, cabrón. Eso sí, por tema suelto, me decanto por la fantástica «Five Minutes Alone», ese riff, esa mala hostia medio contenida de «como te agarre te reviento», ese Anselmo rugiendo cada palabra… imperdible.


Gonzalo Puebla (colaborador de Rockzone)

Por cuestiones de edad llegué un poco tarde a la hora de descubrir a Pantera, varios años después de que el grupo se hubiera disuelto y Dimebag Darrell fuese asesinado. De hecho, y aunque por supuesto ya conocía alguno de sus temas más míticos, creo recordar que mi primer «contacto serio» con su música fue a través de Down (la banda paralela de Phil Anselmo junto a miembros de Corrosion of Conformity, Crowbar y Eyehategod), y a raíz de ahí me animé a introducirme en su discografía. Tengo que matizar incluso que Down siempre me han transmitido y me han llegado más que Pantera. Pero bueno, esa discusión dejémosla a un lado para otro momento…

Como decía, empecé a escuchar sus discos ya con su carrera finiquitada, así que quizás eso me da una perspectiva distinta a la hora de valorar sus álbumes. Y probablemente sea el motivo por el que Cowboys From Hell me parece un buen trabajo… pero ni de lejos el mejor de su discografía. Y no me malinterpretéis, aún así sigue siendo un discón. Pero creo que lo que hicieron poco después en Vulgar Display of Power (para mí su verdadera cumbre) y Far Beyond Driven fue perfeccionar aún más esa manera de entender el metal que habían encontrado y llevarla a otro nivel.

De todos modos, también hay que saber darle su importancia al disco que nos ocupa. Creo que la mayoría estarán de acuerdo conmigo en que Cowboys From Hell es el verdadero debut de Pantera. Sinceramente, ¿de verdad a alguien le importan sus álbumes de glam metal de los 80?. No fue hasta este trabajo que empezaron a llamar la atención y eso fue porque decidieron hacer borrón y cuenta nueva para crear algo único. Ese es su verdadero mérito. Aunque todavía quedaba algún ramalazo de heavy clásico (esos agudos de Anselmo a lo Rob Halford que curiosamente nunca volvió a ejecutar en posteriores entregas), aquí el sonido ya estaba asentado con una base instrumental que era un auténtico Panzer arrasando todo a su paso, un tito Phil descubriéndose como un frontman cabronazo que amas y odias a partes iguales y la aparición de todo un guitar hero con tanta personalidad como era Dimebag. Solo hay que escuchar la intro de la propia «Cowboys From Hell». ¡Así se empieza un disco! Insisto que, en mi opinión, después lo hicieron aún mejor, pero las bases ya estaban aquí, sin duda.

Respecto a si revolucionaron el género, creo que tampoco debería haber debate. Si os paráis a pensarlo, Pantera destacaron en la década más complicada que ha conocido el metal seguramente desde que existe. Con estilos como el grunge, el brit-pop o el punk rock triunfando por todo lo alto y los reyes de los 80 pasando por sus horas más bajas (hablo de Metallica, Iron Maiden, Slayer…), los de Texas no solo ocuparon el trono de grandes dominadores de metal noventero, dándole una vuelta de tuerca al género y (lo que creo que es aún más increíble) logrando ventas millonarias colándose en el mainstream. Es verdad que también Sepultura o Machine Head tuvieron sus momentos de gloria, pero ni de lejos se acercaron a la popularidad y aceptación que vivió Pantera. De hecho, hasta se podría decir que Burn My Eyes le debe parte de su sonido, aunque seguro que a Robb Flynn le cuesta admitirlo.

En cuanto a experiencia en directo, como decía al principio, nunca tuve la oportunidad de verles. Lo más cerca que he estado fue el pasado verano en el Azkena cuando Phil Anselmo hizo un repertorio especial solo de temas de Pantera. Estuvo bien, pero tampoco fue un concierto para recordar, la verdad.

Disco favorito, como ya he dicho antes, me quedo con Vulgar Display of Power. Y en cuanto a canción, seguramente «5 Minutes Alone».


Didac Olivé (redactor de Science of Noise)

Pantera los descubrí en el año 1995, y todo gracias a un compañero de clase que fue el que me introdujo al 100% en el mundo metalero, Roger Soler (Bon Braguer), una institución en esto del mundo underground. Aún recuerdo la frase: Dídac, esto te va a gustar… Era el Vulgar Display of Power (1992) y eso fue una patada en toda la boca, un orgasmo orejil. El heavy estaba bien, pero un pelín flojo, el thrash molaba, pero no me gustaban las voces, y el death, a excepción de un par de grupos, lo encontraba en general demasiado extremo en esos momentos (debo reconocer que mucho material me lo pasaba Roger y lo melódico tampoco era lo suyo). Y así con Pantera surgió el grupo que me marcó de verdad, el grupo de toda tu vida. Camisetas, posters, banderas, toda su discografía, los míticos home videos, mi apodo, tanto como me llaman los colegas como en las RRSS, es Phil, y llevo el tatuaje de CFH, que queréis que os cuente…

Volviendo a como los descubrí, después del Vulgar Display of Power, lo siguiente fueron los otros dos que había en el mercado, el Far Beyond Driven (1994) y el que nos ocupa hoy. Había algo diferente al resto de grupos, no falta entrar en detalles que todos sabemos. Todo era un bloque perfecto, con una batería que tenía algo distinto al resto, una guitarra única y un frontman como pocos. Me volvía loco. Y me volvía loco aún más los cambios significativos entre álbumes. Acostumbrado a, por poner ejemplos, Iron Maiden, Obituary, Manowar, o Sepultura en menor grado, todos estos grupos eran continuistas en su música, cero evolución. En cambio, con Pantera pasaba lo contrario, como era posible que el Cowboys from Hell y el Far Beyond Driven fueran del mismo grupo, por Darrell. Y eso sin contar que aún faltaba por salir la burrada bestial que fue el The Great Southern Trendkill (1996).

Con el Cowboys From Hell, me pasa que quizá es el que menos me gusta, por ser un proto groove, el menos agresivo (por eso también gusta más a los heavys clásicos) pero por otra parte tiene muchos himnos y es el que dio una base a lo que sería el “sonido típico americano”. Quizá es un pelín arriesgado decir que salvaron el metal, pero si es cierto que llegaron justo en el momento que los grandes grupos de los ochenta, léase Iron Maiden, Metallica, Judas Priest, etc, estaban o comenzaban un poco un bajón significativo, ya sea por los cambios de estilo, o cambios de cantante. Y Pantera lo aprovechó muy bien. Lo del grunge se ha visto que fue una moda pasajera (decidme cuantos grupos hoy en día tocan grunge), en cambio el groove se quedó de tal manera que ha influenciado y continúa siendo una influencia para los grupos actuales. Por lo que en cierta manera, Pantera, sí que reinventó el metal, como en su momento se hizo con el thrash. Por desgracia también fue una influencia para la invención del nu metal (emoticono de potar).

No me quiero ir por las ramas, que por eso ya hago el artículo revival sobre el Cowboys from Hell. Acabaré diciendo que este disco me ha dado grandes alegrías y noches, ya sea por “Cementery Gates”, por la que da título al disco, o cualquiera de las que hay en su interior. Bailadas y disfrutadas en el local, en otros locales que cuando entraba ya me ponían alguna de Pantera, y la que tengo más presente o fresca, más bien dicho, el sábado en el Download Madrid 2019, con el show que organizó Jordi Wild, poniendo greatest hits musicales, y el momento clave “pinchando” para todos los fans de Pantera, el tema Cowboys from Hell. Instantes que quedan en el cerebro para siempre. Y es que Pantera es y seguirá siendo el puto mejor grupo del planeta. Solo de imaginar que los hermanos Abbott estuvieran vivos y hubieran cerrado heridas con Phil, la gira que saldría, sería de órdago, hostias habría para ir a verlos…Y así me quitaría la espina clavada de no haberlos podido ver en su momento (por gilipollas).

¿Con que canción me quedo? Musicalmente por estilo, tiro más hacia un intermedio de lo que sería el Far Beyond Driven y el The Great Southern Trendkill. El Cowboys evidentemente me lo sé de memoria y todos los temas son buenísimos, pero siempre hay uno que me ha hecho “tilín”, precisamente “The Art of Shredding”. Esos cambios, ese riff, ese solo, una excelente canción para terminar un disco, solo de pensar en ella me pongo cachondo…Y si tengo que escoger un solo disco y una sola canción, es muy difícil, pero sería el The Great Southern Trendkill y el tema seguramente “Suicide Note part 2” por su contenido deaththrash que me destrozó la columna por completo de las veces que la llegué a escuchar rebobinando constantemente el casete…


Marc Storm (vocalista de Drakum y IceStorm)

Cowboys from Hell es una obra maestra del groove metal además de un cambio radical en el estilo que habían llevado hasta el momento. Creo que rompieron moldes y con el sonido encontrado en el album sumado a los riffs bestiales de Dimebag y la voz desgarradora de Phil Anselmo, crearon una obra bestial. En mi caso particular los descubrí ya hacia finales de los 90 ya que cuando salió Cowboys yo sólo tenía 9 años, pero definitivamente me influyó poderosamente, siendo Phil Anselmo un referente a la hora de aprender a cantar con la voz rasgada. Así como para mí, supongo que también lo fue para muchos otros grupos en los años posteriores. La verdad que no sé si re-inventaron o salvaron nada, pero de lo que no hay duda es de que imprimieron aire fresco al metal de aquella época, desmarcándose y creando un estilo propio, rompiendo así los límites de la brutalidad cuando nadie creía que eso se podría llegar a hacer.

A nivel personal la única espina que me quedó clavada fue no haberlos podido ver en directo. Pero Pantera siempre ha sido una escuela de metal para mí y aún lo sigue siendo. Y si tuviera que elegir un disco sería el Vulgar Display of Power, y como canción mítica «Walk». Supongo que guarda un lugar especial porque con éste album los descubrí y «Walk» es uno de los temas que más he cantado tanto en bandas como en karaokes, ¡y espero seguir cantándola por mucho tiempo!


Jordi Tàrrega (redactor de Science of Noise)

El disco Cowboys from Hell de Pantera es el pistoletazo de salida a una nueva generación, a una nueva idea de entender el heavy metal y a una nueva década. Los inicios de Pantera palidecen en sus obras anteriores cuando nos damos de bruces ante el mastodóntico riff de “Cowboys from Hell”, uno de los himnos del heavy metal en general y de Pantera en particular. La verdad es que lo único que desentona, y bastante, es la portada horrenda con esa foto de época de un bar de hace 120 años con un homenaje al copy-paste nivel usuario. Pero ese logo y ese sonido quedarán marcados a fuego para las nuevas generaciones. Ya nada volvería ser igual tras “Cowboys from Hell”.

Sobresalen los cuatro músicos y eso es algo que no suele suceder. La guitarra de Dimebag (en aquellos tiempos Diamond) marcará el camino a seguir así que les llega el fin a Van Halen y Malmsteen en cuanto a tendencia. La base rítmica de Rex y Vinnie Paul es una salvajada con la cohesión por bandera. Y lo de Phil Anselmo es una salvajada. En este disco hay incluso quiere sonar agudo y metal en “Shattered” por mucho que la música te lleve a empujones y puñetazos por otros derroteros. Destacaría junto al tema título otra fundamental como es “Cemetery Gates” que les eleva a maestros del riff y les muestra una cara más accesible y comercial aun siendo puramente salvajes. Otras de las joyas del disco son “Primal Concrete Sledge” y “Psycho Holiday”, pero yo pondría en un nivel superior “The Sleep” y especialmente “Domination”.

No es mi disco favorito de Pantera pues Vulgar Display of Power y Far Beyond Driven son para mi las más grandes obras del grupo. Si tuviese que quedarme con una canción considero que “Walk” está muy trillada a pesar de la genialidad así que me quedaría con “Becoming” por lo tremendamente original del riff y por ser una canción imaginativa y merecedora de ser calificada de “perfecta”.

Cuando Rob Halford decidió dejar Judas Priest es en gran parte porque vio que había que renovarse o morir. El mundo cambiaba y los que fueron sus teloneros terminaron siendo su faro en su siguiente proyecto Fight, del que siempre hay que reivindicar su primer disco. El objetivo del metal god en esos días era adaptar el sonido de Pantera a su afiladísima garganta. Y si estamos hablando de un primera espada imaginaros todo lo que vino en los pisos más bajos…


Albert Vila (director de Science of Noise)

Cuando empecé a descubrir esto del metal, Pantera eran ya un auténtico fenómeno. Probablemente llegué tarde a la explosión que supuso su seminal Vulgar Display of Power, pero cuando salió Far Beyond Driven (en 1994, y a mis quince años), lo abracé con la misma fuerza con la que abracé a todas aquellas bandas que me estaban volando la cabeza una tras otra en aquellos años mozos de apasionado descubrimiento: Sepultura, Slayer, Iron Maiden, Megadeth y todos los estándares del thrashero moderno adolescente de la época.

Se dio la casualidad, incluso, de que Pantera fueron los protagonistas del primer concierto grande al que asistí, liderando un cartel que completaban The Almighty y Downset en el Pavelló de la Vall d’Hebron el 19 de octubre de 1994. Una actuación que, por cierto, y a pesar de mi falta de experiencia en ese tipo de tinglados, me pareció una auténtica tomadura de pelo, con la banda desganada y pasando de todo, parones larguísimos y una duración paupérrima. Suerte que Slayer y Machine Head resarcieron mi confianza en eso de los conciertos metaleros con un bolazo atronador al cabo de un mes en la Sala Zeleste.

No sé si será por esa decepción o porque, realmente, había muchas bandas que me gustaban más, pero personalmente nunca he tenido a Phil Anselmo y los suyos entre mis favoritos de verdad. Me gustaban, sí, y orgullosamente me vestía tanto con la desagradable camiseta de la portada censurada del Far Beyond Driven (la de la perforación anal) como con una chaqueta vaquera con un gran parche espaldero de la banda (y una gran hoja de marihuana que nunca llegó a entusiasmar a mi madre). Pero nunca llegué a conocerme ninguno de sus discos de pe a pá (como si me ocurre con muchos otros trabajos de esa época) ni tan siquiera llegué a escuchar con atención ni el The Great Southern Trendkill ni el Reinventing the Steel.

Y eso que, curiosamente, con las dos bandas que en las que he estado y que han llegado a dar conciertos (pocos, y malos) hacíamos versiones de Pantera. Con Mental Killing Machine (en Granollers nos apodaban «Los Ruidos» después de una actuación apoteósica en un As de Copes lleno con varios centenares de personas que no daban crédito a lo que veían) hacíamos una versión de «Becoming» que daba vergüenza ajena de lo simplificada que estaba y lo cutre que era, mientras que con The Drazehn (que no éramos tan malos pero déjanos ir también) tocábamos un «Domination» que nunca nos atrevimos a sacar del local de ensayo (y bien que hicimos, ya os lo digo).

Más allá de mis gustos y batallitas personales, está claro que la influencia de los tejanos ha sido mayúscula en el devenir del metal moderno. Cowboys from Hell está considerado la piedra filosofal de todo un estilo de tanto recorrido como ha sido el groove metal, incorporando lentitud, gravedad y voces rasgadas a una base de heavy metal y thrash metal que tendría gran éxito entre las nuevas generaciones metálicas, ansiosas por escapar un poco de las excentricidades sónicas y estilísticas de los ochenta. Lo curioso es que los propios Pantera venían precisamente de ahí, tocando glam metal durante la primera parte de su carrera, y este Cowboys from Hell que nos ocupa hoy sigue repleto de heavy metal clásico tanto en sonido como en composiciones y contiene algunos grititos que podría firmar el propio Eric Adams.

Es cierto que en sus dos siguientes trabajos (Vulgar Display of Power y Far Beyond Driven) ese deje más clásico va perdiendo protagonismo, conviertiéndose en paradigma del metal agresivo moderno que luego abrazarían bandas como los propios Sepultura a partir de Chaos AD, Machine Head o White Zombie. Incluso nombres clásicos como Testament o Kreator experimentaron con las bondades del género antes de que Lamb of God se conviertieran en los nuevos abanderados del género a finales de la década mientras la mayoría de sus grandes exponentes primigenios ayudaban a fundar el nuevo nu metal que invadiría las listas metálicas alrededor del cambio de siglo.

Estéticamente, Pantera también ayudaron mucho a popularizar los pantalones militares, las camisetas anchas e incluso el pelo corto entre la metalada, cuyo uniforme hasta entonces se basaba en vaqueros (muchas veces elásticos), camisetas estrechas y melena innegociable. No hay duda que la moda del grunge y el rock alternativo, cuya imagen era mucho más descuidada, sobria y urbana que el colorido histérico que definió la década anterior, también ayudó en ese sentido, pero lo cierto es que se trata de una opción estética que ha perdurado sin demasiados cambios hasta hoy en día y que pocos dirían que no se vé actual.

Si me tengo que quedar con un solo disco de Pantera, seguramente tendrá que ser Far Beyond Driven, más por el impacto que tuvo en mí que porque me parezca mucho mejor que los otros dos trabajos que completan su trilogía dorada. Como canción, a pesar de verme tentado a escoger la brutal «Fucking Hostile» (cuya tralla inhumana me impresionó de verdad de chaval) o la bonita «This Love», voy a quedarme con «5 Minutes Alone», un tema que me parece simbolizar muy bien esa agresiva, grave y pesada lentitud tan característica de su propuesta.

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